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Hageo

Hageo 1

1 En el año segundo del gobierno del rey Darío, el día primero del sexto mes,el Señor, por medio del profeta Hageo, se dirigió al gobernador de Judá, Zorobabel,hijo de Salatiel, y al jefe de los sacerdotes, Josué,hijo de Josadac.

2-3 Y esto es lo que dijo el Señor todopoderoso por medio del profeta: «Esta gente dice que todavía no es tiempo de reconstruir mi templo.

4 ¿Y acaso para ustedes sí es tiempo de vivir en casas lujosas, mientras que mi templo está en ruinas?

5 Yo, el Señor todopoderoso, les digo que piensen bien en su conducta.

6 Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no se sienten satisfechos; beben, pero se quedan con sed; se abrigan, pero no entran en calor; y el que trabaja a jornal, echa su salario en saco roto.

7 Yo, el Señor todopoderoso, les digo que piensen bien en su conducta.

8 Vayan a las montañas, traigan madera y construyan de nuevo el templo. Yo estaré allí contento, y mostraré mi gloria.

9 Ustedes buscan mucho, pero encuentran poco; y lo que guardan en su casa, yo me lo llevo de un soplo. ¿Por qué? Pues porque mi casa está en ruinas, mientras que ustedes solo se preocupan de sus propias casas. Yo, el Señor, lo afirmo.

10 Por eso no cae para ustedes la lluvia, ni la tierra les da sus productos.

11 Yo fui quien trajo la sequía sobre los campos y sobre los montes, sobre el trigo, los viñedos y los olivares, sobre las cosechas del campo, sobre los hombres y los animales, y sobre todas sus labores.»

12 Zorobabel, Josué y el resto de la gentesintieron miedo cuando oyeron lo que el Señor les decía por medio del profeta Hageo, esto es, lo que Dios el Señor le había encargado que dijera.

13 Entonces Hageo, el mensajero del Señor, les habló en nombre de Dios, diciéndoles: «El Señor dice: “Yo, el Señor, lo afirmo: Yo estoy con ustedes.”»

14-15 De esta manera animó el Señora Zorobabel, gobernador de Judá, a Josué, jefe de los sacerdotes, y al resto de la gente, y el día veinticuatro del sexto mes del año segundo del reinado de Darío empezaron a reconstruir el templo de su Dios, el Señor todopoderoso.

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Hageo

Hageo 2

1 El día veintiuno del séptimo mes,el Señor volvió a dirigirse al profeta Hageo,

2 y le ordenó que dijera a Zorobabel, a Josué y al resto de la gente:

3 «Los que vieron el otro templo en todo su esplendor, digan qué les parece este que ahora tenemos. ¿No les parece que no vale nada comparado con aquel otro?

4 ¡Pero ánimo, Zorobabel! ¡Ánimo, Josué, jefe de los sacerdotes! Y anímense todos ustedes, gente del país. Trabajen, que yo estoy con ustedes. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

5 Tal como se lo prometí cuando salieron de Egipto, mi espíritu les acompaña. No tengan miedo.

6 Dentro de poco haré temblar el cielo y la tierra,el mar y la tierra firme.

7 Haré temblar a todas las naciones, y traerán sus riquezas,y mi templo se llenará de gloria.» El Señor todopoderoso lo afirma:

8 «Míos son la plata y el oro.

9 Este segundo temploserá más hermoso que el primero. Entonces haré que haya paz en este lugar. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.»

10 El día veinticuatro del noveno mesdel mismo año del gobierno del rey Darío, el Señor se dirigió al profeta Hageo

11 y le ordenó que, en el nombre del Señor todopoderoso, hiciera a los sacerdotes las siguientes preguntasen relación con la ley:

12 «Supongamos que un hombre lleva carne consagrada envuelta en su capa, y que el borde de la capa toca pan, guiso, vino, aceite o cualquier otra comida: ¿quedará por eso consagrada la comida?» Los sacerdotes contestaron que no.

13 Entonces Hageo continuó: «Pero supongamos que alguien, que ha quedado impuro por haber tocado un cadáver,va y toca también cualquiera de estas cosas: ¿acaso ellas no quedarán impuras?» Los sacerdotes contestaron que sí.

14 Entonces dijo Hageo: «El Señor afirma: “Lo mismo pasa con esta gente: todo lo que hacen y todo lo que me ofrecen es impuro.

15 De ahora en adelante piensen ustedes en esto. Antes de empezar a construir el templo,

16 ¿qué les pasaba?Pues que cuando alguien iba a un montón de veinte medidas de grano, encontraba solamente diez; y cuando uno iba al lugar donde se hace el vino, a sacar cincuenta cántaros, encontraba solamente veinte.

17 Yo destruí con plagas y granizo el fruto de todos sus esfuerzos, pero ustedes no se volvieron a mí.Yo, el Señor, lo afirmo.

18 Hoy, día veinticuatro del noveno mes, han sido puestos los cimientos de mi templo.

19 Pues bien, fíjense ustedes en que a partir de hoy no faltará el grano en el granero. Aún no ha dado fruto la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el olivo; pero a partir de hoy, yo los bendeciré.”»

20 Ese mismo día, el Señor volvió a dirigirse a Hageo,

21 y le ordenó que dijera a Zorobabel, el gobernador de Judá: «Yo haré temblar el cielo y la tierra;

22 destruiré el poder de los reinos del mundo y echaré abajo sus tronos; volcaré los carros de guerra y a los que montan en ellos, y morirán los caballos y sus jinetes; cada uno morirá atravesado por la espada de su hermano.

23 Y aquel día, Zorobabel, siervo mío,te cuidaré como a mi anillo de sellar,porque yo te he escogido. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.»

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Zacarías

Zacarías 1

Llamamiento del Señor a su pueblo

1 En el mes octavo del año segundo del gobierno del rey Darío,el Señor dirigióeste mensaje al profeta Zacarías,hijo de Berequías y nieto de Idó. Le dijo:

2-3 «Yo, el Señor todopoderoso, me enojé mucho con los antepasados de ustedes.Por eso, dile ahora de mi parte al pueblo: “Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes. Yo, el Señor, lo afirmo.

4 No hagan como sus antepasados, a quienes los antiguos profetasles dijeron de parte mía que abandonaran su mala conducta y sus malas acciones, pero ellos no quisieron escucharme ni hacerme caso. Yo, el Señor, lo afirmo.

5 Pero ahora, ¿dónde están aquellos antepasados de ustedes? ¿Acaso vivirán siempre los profetas?

6 Sin embargo, mis palabrasy mandatos, que yo había encomendado a mis siervos los profetas, llegaron a los antepasados de ustedes. Y ellos se volvieron a mí, reconociendo que yo, el Señor todopoderoso, los había tratado como su conducta y sus acciones merecían.”»

Visión de los jinetes

7 Este es el mensaje que yo, el profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó, recibí del Señor el día veinticuatro del mes once (el llamado mes de Sebat) del año segundo del gobierno del rey Darío.

8 Una noche tuve esta visión: Vi un jinetemontado en un caballo rojo. Estaba parado en un valle, entre unos arrayanes,y detrás de él había un grupo de caballos, unos rojos, otros castaños y otros blancos.

9 Yo pregunté: «Señor, ¿quiénes son esos jinetes?» Y el ángel que hablaba conmigo me contestó: «Yo te mostraré quiénes son.»

10 Entonces el que estaba entre los arrayanes dijo: «Estos son los que el Señor ha enviado a recorrer toda la tierra.»

11 Los jinetes le dijeron entonces al ángel del Señorque estaba entre los arrayanes: «Hemos recorrido toda la tierra, y la hemos encontrado tranquila y en paz.»

12 El ángel del Señor dijo: «Señor todopoderoso, hace ya setenta añosque estás enojado con Jerusalén y con las ciudades de Judá. ¿Cuánto tiempo habrá de pasar aún antes de que vuelvas a tenerles compasión?»

13 El Señor respondió con bondadosas palabras de consuelo al ángel que hablaba conmigo,

14 y luego el ángel me ordenó que anunciara: «Esto dice el Señor todopoderoso: “Yo amo profundamentea Jerusalén y al monte Sión.

15 Por eso mi furor se ha encendido contra esas naciones despreocupadasque, cuando yo estaba poco enojado, ayudaron a agravar la maldad.

16 Por lo tanto, yo, el Señor, digo: Ahora me he vuelto con compasión a Jerusalén, y voy a hacer que el templo y toda la ciudad sean reconstruidos.”»

17 El ángel me dijo además: «Anuncia también esto: “El Señor todopoderoso dice: Voy a hacer que mis ciudades prosperen mucho otra vez; voy a dar nuevo aliento a Sión, y voy a proclamar de nuevo a Jerusalén como mi ciudad elegida.”»

Visión de los cuernos y los herreros

18 18 (2.1)Tuve otra visión, en la cual vi aparecer cuatro cuernos.

19 19 (2.2)Le pregunté al ángel que estaba hablando conmigo qué significaban aquellos cuernos, y él me contestó: «Estos cuernos representan el poder de los que han dispersado por todas partes a los habitantes de Judá, Israel y Jerusalén.»

20 20 (2.3)Después el Señor me hizo ver a cuatro herreros.

21 21 (2.4)Yo pregunté: «¿A qué han venido estos herreros?» Y él me contestó: «Así como esos cuernos representan a los que dispersaron a Judá, de tal modo que nadie podía levantar cabeza, estos herreros han venido a hacer temblar de espanto y a cortarles los cuernos a las naciones que, dando cornadas a Judá, dispersaron a sus habitantes.»

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Zacarías

Zacarías 2

Visión de la cinta de medir

1 1 (5)Aún tuve otra visión. Se me apareció un hombre que llevaba en la mano una cinta de medir.

2 2 (6)Le pregunté: «¿A dónde vas?» Y él me contestó: «Voy a medir la ciudad de Jerusalén, para saber su largo y su ancho.»

3 3 (7)Entonces vi que se iba el ángel que había hablado conmigo, y que otro ángel le salía al encuentro

4 4 (8)y le decía: «Corre a decirle al joven que lleva la cinta de medir: “Jerusalén va a ser de nuevo habitada, y serán tantos sus habitantes y ganados que no podrá tener murallas.

5 5 (9)Pero el Señor afirma: Yo seré como una muralla de fuego alrededor de Jerusalén, y en medio de la ciudad mostraré mi gloria.”»,

El Señor salvará a su pueblo

6-7 6-7 (10-11)El Señor afirma: «Yo hice que ustedes fueran dispersados en todas direcciones. Pero ahora les digo: ¡Huyan pronto del país del norte! ¡Escapen de Babilonia, donde viven desterrados ustedes, los que vivían en Sión! Yo, el Señor, lo afirmo.»

8-9 8-9 (12-13)El Señor todopoderoso me ha enviado con este mensaje contra las naciones que los saquearon a ustedes: «Cualquiera que toca a mi pueblo, toca a la niña de mis ojos.Por eso, yo mismo lucharé contra esas naciones, y haré que sus propios esclavos las saqueen.» Así mostrará su gloria el Señor todopoderoso, y así comprenderán ustedes que él fue quien me envió.

10 10 (14)El Señor afirma: «¡Canten de alegría, habitantes de Jerusalén, porque yo vengo a vivir entre ustedes!»

11 11 (15)Cuando esto suceda, muchas naciones se unirán al Señor. Y él dirá: «También estas naciones serán pueblo mío. Y yo viviré entonces entre ustedes.» Así comprenderán ustedes que el Señor todopoderoso me ha enviado.

12 12 (16)El Señor tomará nuevamente a Judá como su posesión especial en la tierra santa,y proclamará de nuevo a Jerusalén como su ciudad elegida.

13 13 (17)¡Que todo el mundo guarde silencio ante el Señor, pues él viene a nosotros desde el santo lugar donde habita!

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Zacarías 3

Visión del cambio de ropas de Josué

1 Luego el Señor me mostró en una visión a Josué,el sumo sacerdote, que estaba de pie en presencia del ángel del Señor. Al lado derecho de Josué estaba el ángel acusador, que se disponía a acusarlo.

2 Entonces el ángel del Señorle dijo al ángel acusador: «¡Que el Señor te reprenda!¡Que el Señor, que ama a Jerusalén, te reprenda! Pues este hombre es como un carbón encendido sacado de entre las brasas.»

3 Josué, vestido con ropas muy sucias, permanecía de pie en presencia del ángel del Señor.

4 Entonces el ángel ordenó a sus ayudantes que le quitaran a Josué aquellas ropas sucias. Luego le dijo: «Mira, esto significa que te he quitado tus pecados. ¡Ahora voy a hacer que te vistan de fiesta!»

5 En seguida ordenó a sus ayudantes que pusieran a Josué un turbante limpio en la cabeza. Ellos se lo pusieron, y después le vistieron con ropas de fiesta.Mientras tanto, el ángel permanecía de pie.

6 Luego el ángel del Señor le dijo a Josué:

7 «Esto dice el Señor todopoderoso: “Anda por mis caminos y cumple todos los deberes que te he encomendado. Si lo haces así, quedarás encargado de mi templo. Cuidarás de él y de sus atrios, y yo te daré un puesto entre estos ángeles que están a mi servicio.

8 Escucha bien, Josué, tú que eres el sumo sacerdote, y que escuchen también tus compañeros de la junta sacerdotal, pues todos ustedes son como una señal profética: Voy a traer a mi siervo,el Retoño.

9 Yo he puesto delante de Josué una piedra de siete lados,y yo mismo grabaré en ella una inscripción. Luego, en un solo día, quitaré el pecado de este país.

10 Cuando llegue ese día, podrán ustedes convidarse unos a otros a disfrutar de paz a la sombra de sus vides y sus higueras.Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.”»

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Zacarías

Zacarías 4

Visión del candelabro y los olivos

1 Volvió entonces el ángel que hablaba conmigo, y me despertó como se despierta a uno que está dormido. Me preguntó:

2 «¿Qué ves?» Y yo le contesté: «Veo un candelabrode oro, con un depósito de aceite encima. En lo alto tiene siete lámparas, a las que llega el aceite por siete tubos.

3 Junto al candelabro hay dos olivos,uno a su derecha y otro a su izquierda.»

4 Pregunté al ángel que hablaba conmigo: «Mi señor, ¿qué significa esto?»

5 El ángel me contestó: «¿No sabes lo que significa?» Yo le dije: «No, señor.»

6 Y él continuó: «Este es el mensaje del Señor para Zorobabel:“No depende del ejército, ni de la fuerza, sino de mi Espíritu, dice el Señor todopoderoso.

7 ¿Quién eres tú, gran montaña?¡Quedarás convertida en llanura delante de Zorobabel! Él sacará la piedra principal,mientras grita la gente: ¡Qué hermosa es! ¡Qué hermosa!”»

8 Después me dio el Señor otro mensaje:

9 «Zorobabel ha puesto los cimientos de este templo, y él mismo será quien lo termine.» Así reconocerán ustedes que fue el Señor todopoderoso quien me envió.

10 «Aquellos que no tomaron en serio los pequeños comienzos, ahora se alegrarán viendo a Zorobabel terminar las obras.»

Después de esto, el ángel añadió: «Estas siete lámparas son los ojos del Señor, que están recorriendo toda la tierra.»,

11 Yo le pregunté: «¿Qué son esos dos olivos, uno a cada lado del candelabro?»

12 También le pregunté: «¿Y qué significan esas dos ramas de olivo que están junto a los tubos de oro por donde llega el aceite a las lámparas?»

13 El ángel me respondió: «¿No sabes lo que significan?» Le dije: «No, señor.»

14 Y él me contestó: «Estos son los dos que han sido consagradospara el servicio del Señor de toda la tierra.»

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Zacarías 5

Visión del rollo escrito

1 Tuve otra visión. Vi un rollo escrito, que volaba.

2 El ángel me preguntó: «¿Qué ves?» Le contesté: «Veo un rollo escrito, que vuela; mide nueve metros de largo por cuatro metros y medio de ancho.»

3 Me dijo entonces: «Ahí está escrita la maldición que alcanza a todo el país. Según lo escrito por ambos lados, nadie que robe o que jure en falso puede quedar sin castigo.

4 El Señor todopoderoso afirma: “Yo envío esta maldición para que entre en casa del que roba y en casa del que jura en falso por mi nombre. Y la maldición permanecerá allí hasta que no queden ni vigas ni piedras.”»

Visión de la medida y la mujer

5 Luego salió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: «¡Fíjate en eso que aparece ahora!»

6 Le pregunté: «¿Qué es eso?» Él me contestó: «Es una medida.Es la medida del pecadode los que viven en el país.»

7 La medida estaba cubierta con una tapa de plomo. Y fue levantada la tapa, y había una mujer sentada dentro de la medida.

8 Me dijo el ángel: «Esa mujer es la maldad.» Y la empujó adentro de la medida, y la cerró con la tapa de plomo.

9 Miré otra vez, y vi aparecer dos mujeres. Tenían alas, y el viento las impulsaba. Eran alas como de cigüeña, y llevaban la medida por los aires.

10 Pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿A dónde llevan esa medida?»

11 Y él me contestó: «Van a construirle un templo en Babilonia.Cuando ya esté terminado el templo, la instalarán allí, sobre un pedestal.»

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Zacarías 6

Visión de los cuatro carros de guerra

1 Tuve otra visión. Vi aparecer cuatro carros de guerra por entre dos montañas de bronce.

2 El primer carro iba tirado por caballos rojos; el segundo, por caballos negros;

3 el tercero, por caballos blancos; y el cuarto, por caballos tordillos.

4 Pregunté al ángel que hablaba conmigo: «Mi señor, ¿qué significa esto?»

5 El ángel me contestó: «Estos son los cuatro vientos, que salen de delante del Señorde toda la tierra.

6 El carro tirado por caballos negros va al país del norte; el tirado por caballos blancos, al país del poniente; y el tirado por caballos tordillos, al país del sur.»

7 Y salieron los caballos tordillos, ansiosos de recorrer toda la tierra. El ángel les dijo: «Recorran toda la tierra.» Y ellos lo hicieron así.

8 Después de esto, el ángel me gritó: «¡Mira, los que fueron al país del nortevan a calmar el enojo del Señor en ese país!»

9 El Señor me dio este mensaje:

10 «Recoge una colecta entre los desterrados que ya han regresado de Babilonia: Heldai, Tobías y Jedaías. Luego, en el mismo día, vete a casa de Josías, hijo de Sofonías.

11 Con la plata y el oro que hayas recogido, haz coronas,y ponle una en la cabeza al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.

12 Y dile: “El Señor todopoderoso afirma que el varón llamado Retoñobrotará de sus propias raíces y reconstruirá el templo del Señor.

13 Reconstruirá el templo del Señor y recibirá los honores propios de un rey. Se sentará en su trono a gobernar, y al lado de su trono se sentará el sacerdote, y habrá paz entre los dos.

14 Y las coronas serán un recuerdo que quedará en el templo del Señor en honor de Heldai, Tobías, Jedaías y Josías, hijo de Sofonías.”»

15 Vendrá gente de lejos, para ayudar a reconstruir el templo del Señor; y entonces reconocerán ustedes que el Señor todopoderoso fue quien me envió. Esto sucederá cuando ustedes escuchen la voz del Señor su Dios y le obedezcan.

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Zacarías 7

El falso ayuno

1 El día cuatro del mes noveno (llamado Quisleu), del cuarto año del gobierno del rey Darío, el Señor dirigió un mensaje al profeta Zacarías.

2 En aquel tiempo, el pueblo de Betel había enviado a Sarézer y a Réguem-mélec,con sus hombres, a pedir la ayuda del Señor

3 y a preguntar a los profetas y a los sacerdotes del templo del Señor todopoderoso: «¿Habremos de seguir guardando luto y ayuno el quinto mes de cada año, tal como lo hemos hecho hasta ahora?»

4 Entonces el Señor todopoderoso se dirigió a mí, y me dijo:

5 «Di a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes: “Ustedes hacen ayuno y guardan luto el quinto y el séptimo mes desde hace setenta años.Pero no lo hacen para honrarme a mí,

6 sino que cuando ustedes comen y beben, lo hacen para su propio provecho.”»

7 ¿Acaso no son estas las mismas palabras que el Señor pronunció por medio de los antiguos profetas,cuando Jerusalén estaba en paz y llena de gente, y lo estaban también las ciudades de alrededor, y las regiones del Négueb y la llanura?

La desobediencia, causa del destierro

8 El Señor se dirigió al profeta Zacarías, y le dijo:

9 «Esto es lo que yo ordeno: Sean ustedes rectos en sus juicios, y bondadosos y compasivos unos con otros.

10 No opriman a las viudas, ni a los huérfanos, ni a los extranjeros, ni a los pobres. No piensen en cómo hacerse daño unos a otros.»

11 Pero el pueblo se negó a obedecer. Todos volvieron la espalda y se hicieron los sordos.

12 Endurecieron su corazón como el diamante,para no escuchar la enseñanza y los mandatos que el Señor todopoderoso comunicó por su espíritu, por medio de los antiguos profetas.

Por eso el Señor se enojó mucho,

13 y dijo: «Así como ellos no quisieron escucharme cuando yo los llamaba, tampoco yo los escucharé cuando ellos me invoquen.

14 Por eso los dispersé como por un torbellino entre todas esas naciones que ellos no conocían, y tras ellos quedó el país convertido en un desierto donde nadie podía vivir. ¡Un país tan hermoso, y ellos lo convirtieron en desolación!»

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Zacarías 8

Promesa del Señor

1 El Señor todopoderoso me dio este mensaje:

2 «Esto es lo que yo, el Señor todopoderoso, digo: Siento por Sión grandes celos, celos furiosos.

3 Y he de volver a Jerusalén, para vivir allí. Entonces Jerusalén será llamada Ciudad Fiel, y el monte del Señor todopoderoso será llamado Monte Santo.

4 Ancianos y ancianas se sentarán de nuevo en las plazas de Jerusalén, apoyado cada cual en su bastón a causa de su mucha edad.

5 Niños y niñas llenarán las plazas de la ciudad y jugarán en ellas.

6 En aquel tiempo todo esto parecerá imposible a los ojos de los que quedende mi pueblo; pero a mí no me lo parecerá.Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo:

7 Yo libertaré a mi pueblo del poder del país de oriente y del país de occidente,

8 y lo traeré a Jerusalén para que viva allí. Ellos serán entonces mi pueblo, y yo seré su Dios, con fidelidad y justicia.»

9 Esto dice el Señor todopoderoso: «Esfuércense, ustedes que en estos días han oído las palabras dichas por los profetas, desde el día en que se pusieron los cimientos para la reconstrucción del templo del Señor todopoderoso.

10 Porque hasta estos días no había paga para los hombres ni para las bestias. Y a causa del enemigo, tampoco había paz para los habitantes; y yo había puesto a los unos en contra de los otros.

11 Pero ahora, para los que queden de este pueblo, ya no voy a ser como en los primeros días. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

12 Porque la paz estará sembrada entre ellos. Los viñedos darán su fruto; la tierra, sus productos; y el cielo, su rocío.Y yo les daré todo eso en posesión a los que queden de este pueblo.

13 Y así como ustedes, los de Judá y los de Israel, fueron maldición entre las demás naciones, así yo ahora los salvaré y haré que sean bendición. ¡No tengan miedo! ¡Esfuércense!»

14 Esto dice el Señor todopoderoso: «Yo había decidido castigar a los antepasados de ustedes cuando me hicieron enojar, y mantuve mi decisión.

15 Ahora, en cambio, he decidido hacerles bien a Jerusalén y a Judá. Por lo tanto, no tengan miedo.

16 Esto es lo que siempre deben hacer ustedes: Díganse siempre la verdad unos a otros, juzguen con justicia y procuren la paz en los tribunales;

17 no se hagan daño unos a otros ni juren en falso. Porque yo odio todo eso. Yo, el Señor, lo afirmo.»

18 El Señor todopoderoso se dirigió a mí, y me dijo:

19 «Los ayunosde los meses cuarto, quinto, séptimo y décimo se convertirán en motivo de alegría, en fiestas felices para los descendientes de Judá. ¡Amen ustedes, pues, la verdad y la paz!»

20 Esto dice el Señor todopoderoso: «Todavía han de venir gentes y habitantes de muchas ciudades.

21 Entonces los de una ciudad se dirigirán a los de otra, y les dirán: “¡Vamos a buscar al Señor todopoderoso y a pedirle que nos bendiga!” Y los otros les contestarán: “¡Nosotros también iremos!”

22 Y vendrán a Jerusalén muchos pueblos y naciones numerosas, a buscar al Señor todopoderoso y a pedirle que los bendiga.

23 En aquel tiempo, diez extranjeros de las demás naciones agarrarán por la ropa a un judío, y le dirán: “¡Queremos ir con ustedes, porque hemos oído que Dios está con ustedes!”»