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Ezequiel 27

Canto fúnebre por la ciudad de Tiro

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, entona este canto fúnebre

3 acerca de Tiro, la ciudad que está a la salida del mar y que comercia con las naciones, con muchos países del mar. Dile que así dice el Señor:

»“Tú, Tiro, presumes de ser

una navebella y perfecta;

4 tu dominio se extiende hasta el corazón del mar,

tus constructores te hicieron la más hermosa.

5 Todos tus entablados los hicieron

con pinos traídos del monte Senir;

tu mástil lo hicieron de un cedro del Líbano;

6 tus remos los hicieron con robles de Basán;

tu cubierta la hicieron de cipreses

traídos de las costas de Chipre

e incrustados de marfil.

7 Tu vela, de lino bordado de Egipto,

te servía de bandera;

tu toldo era de telas moradas y rojas

traídas de las costas de Elisá.

8 Tus remeros eran hombres de Sidóny de Arvad,

tus pilotos eran expertos hombres tuyos.

9 Hombres veteranos de Guebal

reparaban tus daños hábilmente.

Marineros de todas las naves del mar

comerciaban con tus mercancías.

10 Hombres de Persia, Lidia y Libia

servían de guerreros en tu ejército;

te adornaban con sus escudos y sus cascos,

y te daban esplendor.

11 »”Gente de Arvad, junto con tu ejército, ocupaba tus murallas en derredor, y en tus torres había hombres de Gamad.Sus escudos colgaban a todo lo largo de tus muros, haciéndote aparecer más bella.

12 Era tanta tu riqueza, que Tarsiscomerciaba contigo, y a cambio de tus mercancías te daba plata, hierro, estaño y plomo.

13 También Grecia, Tubal y Méseccomerciaban contigo, ofreciéndote en pago esclavos y objetos de bronce.

14 Los de Bet-togarmáte pagaban con caballos de trabajo y de montar, y con mulas.

15 Gente de Rodascomerciaba contigo. Hacías negocios con numerosos países del mar, que te pagaban con marfil y ébano.

16 Edom hacía comercio contigo, gracias a tus muchos productos: a cambio de tus mercancías te traían piedras de granate, telas teñidas de púrpura, bordados, telas de lino, corales y rubíes.

17 Igualmente comerciaban contigo Judá e Israel, y te pagaban con trigo de Minit, y con pasteles,miel, aceite y bálsamo.

18 Damasco te compraba gran cantidad de productos y de riquezas; te pagaba con vino de Helbón y lana de Sahar.

19 Desde Uzal te traían vino,hierro forjado, canela y caña aromática, a cambio de tus mercancías.

20 Dedán hacía contigo comercio de aparejos para montar.

21 Arabia y todos los jefes de Quedar eran clientes tuyos: te pagaban con corderos, carneros y chivos.

22 Comerciantes de Sabá y Raamáeran clientes tuyos, y te pagaban con los mejores perfumes, con piedras preciosas y oro.

23 Contigo hacían negocios Harán, Cané, Edén y los comerciantes de Sabá, de Asiria y de toda Media;

24 te vendían telas finas, mantos de color púrpura, bordados, tapices de varios colores y fuertes cuerdas trenzadas.

25 Las naves de Tarsis venían, una tras otra, trayéndote productos.

»”Eras como una nave en alta mar,

toda cargada de riquezas.

26 Tus remeros te llevaron por aguas profundas,

pero el viento del este te destrozó en alta mar.

27 Tu riqueza, tus mercancías y tus productos,

tus marineros y tus pilotos,

tus calafateadores, tus comerciantes,

tus guerreros y toda tu tripulación,

se irán al fondo del mar

el día en que te hundas.

28 A los gritos de tus marineros

temblarán las olas.

29 Los remeros bajarán de sus barcos;

los marineros y todos los pilotos

saltarán a tierra.

30 Levantarán la voz

y llorarán por ti amargamente.

Se echarán polvo en la cabeza

y se revolcarán en la ceniza.

31 Por ti se raparán la cabeza,

se vestirán de luto

y llorarán llenos de amargura.

32 Por ti entonarán un canto fúnebre,

en el que dirán con tristeza:

¿Quién podía compararse a Tiro,

la ciudad que estaba en el mar?

33 Cuando llegaban del mar tus mercancías,

satisfacías a muchas naciones.

Con la abundancia de tus riquezas y productos

enriquecías a los reyes de la tierra.

34 Ahora estás deshecha por el mar,

hundida en el fondo del agua.

Tus productos y toda tu tripulación

se fueron contigo al fondo.

35 Todos los habitantes de los países del mar

están aterrados por ti;

sus reyes están espantados,

se les ve el miedo en la cara.

36 Los comerciantes de los otros países

se quedan asustados al verte.

Te has convertido en algo terrible;

para siempre has dejado de existir.”»

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Ezequiel 28

Profecía contra el rey de Tiro

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, dile al rey de Tiro:

»“Esto dice el Señor:

Tu corazón se llenó de orgullo,

y te creíste un dios

sentado en el trono de los dioses

y rodeado por el mar.

Pero tú no eres un dios, sino un hombre

que cree tener la inteligencia de un dios.

3 ¿Acaso eres más sabio que Danel?

¿Acaso ningún secreto te es desconocido?

4 Con tu sabiduría y tu habilidad

has conseguido muchas riquezas,

has llenado tus cofres de oro y plata.

5 Con tu gran habilidad para el comercio

has aumentado tus riquezas,

y las riquezas te han vuelto orgulloso.

6 Por eso, el Señor dice:

Ya que crees tener la inteligencia de un dios,

7 voy a hacer que vengan extranjeros contra ti,

gente de lo más cruel,

que sacará la espada para atacarte,

a ti, tan hermoso y tan sabio,

y que dejará tu esplendor por el suelo.

8 Te hundirán en el abismo,

y tendrás una muerte violenta en alta mar.

9 ¿Y seguirás creyendo que eres un dios,

cuando estés ante tus verdugos?

¡En manos de los que te maten

no serás más que un simple hombre!

10 Morirás a manos de extranjeros,

como mueren los paganos.

Yo, el Señor, he hablado;

yo he dado mi palabra.”»

Canto fúnebre por el rey de Tiro

11 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

12 «Tú, hombre, entona un canto fúnebre al rey de Tiro, y dile:

»“Esto dice el Señor:

Tú eras modelo de perfección,

lleno de sabiduría y de perfecta belleza.

13 Estabas en Edén, el jardín de Dios,

adornado de toda clase de piedras preciosas:

rubí, crisólito, jade,

topacio, cornalina, jaspe,

zafiro, granate y esmeralda;

tus joyas y aretes eran de oro,

preparados desde el día en que fuiste creado.

14 Te dejé al cuidado de un ser alado,

estabas en el monte santo de Dios

y caminabas entre las estrellas.

15 Tu conducta fue perfecta

desde el día en que fuiste creado

hasta que apareció en ti la maldad.

16 Con la abundancia de tu comercio

te llenaste de violencia y de pecado.

Entonces te eché de mi presencia;

te expulsé del monte de Dios,

y el ser alado que te protegía

te sacó de entre las estrellas.

17 Tu belleza te llenó de orgullo;

tu esplendor echó a perder tu sabiduría.

Yo te arrojé al suelo,

te expuse al ridículo

en presencia de los reyes.

18 Tantos pecados cometiste

y tanto te corrompiste con tu comercio,

que llegaste a profanar tus templos.

Entonces hice brotar en medio de ti

un fuego que te devorara.

Todos pueden verte ahora en el suelo,

convertido en cenizas.

19 Todas las naciones que te conocen

se espantan al verte.

Te has convertido en algo terrible;

¡para siempre has dejado de existir!”»

Profecía contra Sidón

20 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

21 «Tú, hombre, vuélvete hacia Sidóny habla en mi nombre contra ella.

22 Dile:

»“Esto dice el Señor:

Yo me declaro tu enemigo, Sidón;

en medio de ti voy a ser glorificado.

Y cuando ejecute la sentencia contra ti

y demuestre así mi santidad,

se reconocerá que yo soy el Señor.

23 »”Enviaré contra ti enfermedades,

y la sangre correrá por tus calles;

tus habitantes caerán muertos,

atacados a espada por todos lados.

Entonces se reconocerá que yo soy el Señor.

24 »”Israel no volverá a sufrir

las espinas punzantes y dolorosas

del desprecio de los pueblos que lo rodean.

Entonces se reconocerá que yo soy el Señor.”

25 »Yo, el Señor, digo: Reuniré al pueblo de Israel de entre las naciones donde está disperso, y mostraré mi santidad a la vista de las naciones. Israel se establecerá en su propio país, el país que di a Jacob, mi siervo.

26 Allí vivirán seguros y tranquilos, y construirán casas y plantarán viñedos. Yo ejecutaré la sentencia contra todos los vecinos que desprecian al pueblo de Israel. Entonces se reconocerá que yo soy el Señor, el Dios de Israel.»

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Ezequiel 29

Profecía contra Egipto

1 El día doce del mes décimo del año décimo, el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, dirígete ahora al faraón, rey de Egipto, y habla en mi nombre contra él y contra todo Egipto.

3 Dile:

»“Esto dice el Señor:

Yo me declaro tu enemigo,

faraón, rey de Egipto,

monstruo gigantesco que estás echado en tu río

y dices: El Nilo es mío, yo lo hice.

4 Voy a ponerte ganchos en el hocico,

y haré que los peces de tu río

se peguen a tus escamas.

¡De tu río te sacaré

con todos los peces pegados a tus escamas!

5 Te arrojaré al desierto,

junto con todos los peces de tu río;

caerás en campo abierto,

y nadie te recogerá para enterrarte.

Haré que te devoren las fieras salvajes

y las aves del cielo.

6 Todos los habitantes de Egipto reconocerán

que yo soy el Señor.

El pueblo de Israel buscó tu apoyo,

pero fuiste como una caña:

7 cuando te tomaron entre sus manos,

tú te quebraste y les heriste el costado;

cuando quisieron apoyarse en ti,

tú te rompiste y los hiciste caer.

8 »”Por eso yo, el Señor, digo: Egipto, voy a hacer que te ataquen con espadas, y que maten a tus hombres y tus animales.

9 Quedarás convertido en un desierto, y la gente reconocerá que yo soy el Señor. Tú dijiste: El Nilo es mío, yo lo hice.

10 Pues bien, yo me declaro enemigo tuyo y de tu río. Voy a convertirte en un desierto espantoso y desolado, desde Migdol hasta Asuán, hasta la frontera con Etiopía.

11 Ni hombres ni animales pasarán por allí. Durante cuarenta años nadie vivirá allí.

12 Yo te convertiré, Egipto, en el país más desolado; durante cuarenta años tus ciudades quedarán en ruinas, en peor estado que otras ciudades en ruinas, y desterraré a tus habitantes y los dispersaré entre los demás países y naciones.

13 »”Yo, el Señor, digo: Después de los cuarenta años, reuniré a los egipcios de los países adonde los había dispersado.

14 Haré que los prisioneros egipcios vuelvan y se instalen en el sur de Egipto, en su lugar de origen, donde formarán un reino sin importancia.

15 Será el reino menos importante de todos, y no volverá a levantarse por encima de las demás naciones. Lo haré tan pequeño que no podrá dominar a otros países;

16 y el pueblo de Israel no volverá a confiar en Egipto, pues esto les hará ver lo equivocados que estaban cuando fueron allá a buscar ayuda. Entonces reconocerán que yo soy el Señor.”»

17 El día primero del mes primero del año veintisiete, el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

18 «Nabucodonosor, el rey de Babilonia, ha lanzado su ejército a una gran campaña contra Tiro; tanto que a todos se les ha pelado la cabeza y se les han llagado los hombros; pero ni él ni su ejército han sacado ningún provecho de esa campaña contra Tiro.

19 Por eso yo, el Señor, digo: Voy a hacer que Nabucodonosor se apodere de Egipto, y que le quite sus riquezas y todo lo que tenga; con lo que le robe tendrá para pagar a su ejército.

20 Voy a hacer que Nabucodonosor se apodere de Egipto en pago de la campaña que lanzó contra Tiro, porque ha trabajado para mí. Yo, el Señor, lo afirmo.

21 »En ese tiempo haré que aumente la fuerza del pueblo de Israel, y que tú, Ezequiel, puedas hablarles abiertamente. Entonces reconocerán que yo soy el Señor.»

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Ezequiel 30

Castigo de Egipto

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, habla en nombre mío y di:

»“Esto dice el Señor:

Griten por el día

3 que ya se acerca;

¡se acerca el día del Señor!

¡Será un día nublado,

un día terrible para las naciones!

4 Vendrá la guerra contra Egipto.

Y cuando allí maten a muchos,

y les roben sus riquezas,

y destruyan Egipto hasta sus cimientos,

Etiopía se pondrá a temblar.

5 Caerán también en la guerra

los soldados de Etiopía y de Libia,

de Lidia, de toda Arabia, de Cub y de otros pueblos,

y de los demás países aliados.

6 »”Esto dice el Señor:

Los que apoyen a Egipto

morirán en la guerra,

desde Migdol hasta Asuán.

El orgulloso poder de Egipto

quedará humillado.

Yo, el Señor, doy mi palabra.”

7 »Egipto será el país más desolado de todos, y sus ciudades las más arruinadas.

8 Cuando yo haga que el país se incendie y queden destruidos todos los que le ayudan, entonces reconocerán que yo soy el Señor.

9 »Cuando llegue el día del castigo de Egipto, enviaré mensajeros por mar para que alarmen a la gente despreocupada de Etiopía, la cual se llenará de terror. Ese día está a punto de llegar.

10 »Yo, el Señor, digo: Me voy a valer de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para destruir la riqueza de Egipto.

11 El irá con su ejército, que es gente de lo más cruel, a destruir el país. Atacarán a Egipto con sus espadas, y dejarán el país lleno de muertos.

12 Haré que el Nilo se seque, y pondré el país en manos de gente malvada; por medio de esos extranjeros dejaré en ruinas el país y todo lo que hay en él. Yo, el Señor, he hablado.

13 »Yo, el Señor, digo:

Voy a destruir los ídolos

y a terminar con los falsos dioses de Menfis.

Egipto no volverá a tener quien lo gobierne,

y llenaré de terror el país.

14 Convertiré en ruinas el sur de Egipto, pondré fuego a Soan

y ejecutaré la sentencia contra Tebas.

15 »Descargaré mi ira sobre Sin, la fortaleza de Egipto, y destruiré la riqueza de Tebas.

16 Pondré fuego a Egipto, y Sin se retorcerá de dolor; se abrirán boquetes en las murallas de Tebas, y Menfis será atacada en pleno día.

17 Los jóvenes de On y de Bubastis morirán en la guerra, y a los demás habitantes se los llevarán presos.

18 Cuando yo destruya el poder de Egipto y acabe con la fuerza de la cual estaba tan orgulloso, el sol se oscurecerá en Tafnes, una nube cubrirá a Egipto, y a los habitantes de sus ciudades se los llevarán presos.

19 Yo ejecutaré la sentencia contra Egipto, y entonces reconocerán que yo soy el Señor.»

20 El día siete del mes primero del año once, el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

21 «Yo le he roto el brazo al faraón, rey de Egipto, y nadie se lo ha curado ni vendado para que recobre su fuerza y pueda volver a empuñar la espada.

22 Por eso yo, el Señor, digo: Yo me declaro enemigo del faraón, el rey de Egipto. Voy a romperle los dos brazos, el bueno y el que ya tenía roto, y haré que se le caiga la espada de la mano.

23 Voy a dispersar a los egipcios entre las demás naciones, a esparcirlos por los diversos países.

24 Y voy a dar fuerza a los brazos del rey de Babilonia, y a ponerle mi espada en la mano. Voy a romperle al faraón los brazos, y él se quejará al sentirse herido delante de su enemigo.

25 Daré fuerzas a los brazos del rey de Babilonia y se las quitaré a los brazos del faraón. Cuando yo ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia y él la levante contra Egipto, reconocerán que yo soy el Señor.

26 Dispersaré a los egipcios entre los demás pueblos y naciones, y entonces reconocerán que yo soy el Señor.»

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Ezequiel 31

El faraón comparado a un cedro

1 El día primero del mes tercero del año once, el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Di al faraón, rey de Egipto, y a toda su gente:

»“¿Con qué se puede comparar tu grandeza?

3 Pareces un cipréso un cedro del Líbano,

con hermosas ramas que dan sombra al bosque,

tan alto que su punta llega a las nubes.

4 La lluvia y el agua del suelo

le ayudaron a crecer;

se formaron ríos alrededor

de donde estaba plantado;

sus corrientes regaron

todos los árboles de la región.

5 Como tenía tanta agua,

creció más que los otros árboles del bosque;

sus ramas aumentaron

y se extendieron mucho.

6 Aves de todas clases

hacían nidos en sus ramas;

animales salvajes de toda especie

daban a luz debajo de ellas.

A su sombra podían vivir

naciones numerosas.

7 Era un árbol magnífico, inmenso,

con ramas muy largas,

pues sus raíces estaban

junto a aguas abundantes.

8 Ningún cedro del jardín de Dios

se podía comparar a él;

ningún pino tenía ramas como las suyas,

ningún castaño tenía tantas hojas,

ningún árbol del jardín de Dios

se le igualaba en belleza.

9 Yo lo hice bello y con mucho ramaje;

los demás árboles del Edén, jardín de Dios,

le tenían envidia.

10 »”Pues bien, esto dice el Señor: El árbol llegó a ser tan alto que su punta llegaba a las nubes; tanto creció que se llenó de orgullo.

11 Por eso yo lo he desechado; voy a dejarlo caer en poder de un jefe extranjero, que lo tratará como merece su maldad.

12 Los más crueles extranjeros van a cortarlo y dejarlo abandonado; sus ramas caerán rotas por todas las montañas, valles y cañadas del país, y todos los pueblos que vivían bajo su sombra huirán y lo abandonarán.

13 Aves de todas clases vendrán a vivir en el árbol caído, y animales salvajes de toda especie se echarán en sus ramas.

14 Y ya ningún árbol, aunque esté junto al agua, volverá a crecer tanto, ni aunque esté bien regado volverá a alcanzar las nubes con su punta ni subirá a tanta altura. Todos están condenados a morir, a bajar a ese mundo bajo tierra y reunirse con los que ya están en el sepulcro.

15 »”Yo, el Señor, digo: Cuando el árbol baje al reino de la muerte, haré que de tristeza se seque el mar profundo; detendré los ríos y las corrientes de agua; por él haré que el monte Líbano se cubra de tristeza y que todos los árboles del campo se marchiten.

16 Cuando yo lo haga bajar al reino de la muerte para reunirlo con los que ya han muerto, el ruido de su caída hará temblar a las naciones. Y en ese mundo bajo tierra sentirán consuelo los árboles del Edén, los más hermosos y mejor regados del monte Líbano.

17 También ellos bajarán, como él, al reino de la muerte, a juntarse con los que murieron en batalla. Los que vivían a su sombra, se dispersarán entre las naciones.

18 Ninguno de los árboles del Edén podía compararse a él en esplendor y altura; y, sin embargo, bajará con los demás árboles del Edén a ese mundo bajo tierra, para vivir entre paganos, entre gente que murió en batalla.

»”El árbol es el faraón y toda su gente. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

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Ezequiel 32

El faraón comparado a un monstruo

1 El día primero del mes duodécimo del año doce, el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Dedica este canto fúnebre al faraón, rey de Egipto:

»“Pareces un león de las naciones;

eres como un monstruo marino:

chapoteas en tu río,

con las patas enturbias el agua

y revuelves la corriente.

3 »”Esto dice el Señor: Aunque estés entre pueblos numerosos, echaré mi red sobre ti y con ella te atraparé.

4 Te arrastraré a tierra y te dejaré tendido en el suelo. Haré que todas las aves del cielo se paren sobre ti, y que se harten de tu carne todos los animales salvajes.

5 Con la carne podrida de tu cadáver llenaré los montes y los valles.

6 Empaparé el suelo con tu sangre, la cual llegará hasta las montañas, y con ella se llenarán los cauces de los ríos.

7 Cuando yo te destruya, haré que el cielo se oscurezca y se apaguen las estrellas; cubriré con nubes el sol, y la luna no brillará más.

8 Por causa tuya apagaré todas las luces que brillan en el cielo, y llenaré de oscuridad tu país. Yo, el Señor, lo afirmo.

9 »”Cuando las noticias de tu destrucción lleguen a países que no conocías, haré que se inquieten muchos pueblos.

10 Por causa tuya sembraré el terror en muchos pueblos; sus reyes se llenarán de pánico cuando yo esgrima mi espada delante de ellos. Cuando caigas, ellos temblarán de miedo por sus propias vidas.

11 »”El Señor dice: La espada del rey de Babilonia caerá sobre ti.

12 Voy a hacer que tu pueblo numeroso caiga herido por la espada de los más crueles guerreros. Pondrán fin a la grandeza de Egipto y acabarán con su pueblo numeroso.

13 Destruiré todo el ganado que bebe de tus aguas, y nunca más los hombres ni los animales las enturbiarán con sus pisadas.

14 Entonces haré que el agua se aclare y que los ríos corran tranquilos como aceite. Yo, el Señor, lo afirmo.

15 Cuando convierta a Egipto en un desierto y el país quede vacío, sin habitantes, entonces reconocerán que yo soy el Señor.”

16 »Este es un canto fúnebre, y así deberán cantarlo las mujeres de las diversas naciones cuando lloren por Egipto y por su gente numerosa. Yo, el Señor, lo afirmo.»

Egipto en el reino de la muerte

17 El día quince del mes duodécimodel año doce, el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

18 «Tú, hombre, entona en compañía de las mujeres de las diversas naciones un canto fúnebre por el numeroso pueblo de Egipto y por sus jefes:

»“Los poderosos caen al mundo bajo tierra,

con los que han bajado ya al sepulcro.

19 ¿Eres tú acaso más hermoso que los otros?

Baja y tiéndete también junto a los paganos.”

20 »Ellos caerán con los que mueren en la guerra. La espada está lista. Con ellos se irán sus grandes multitudes.

21 Los jefes más poderosos recibirán en el reino de la muerte a los egipcios y a sus aliados, diciendo: “¡Ya bajaron! ¡Quedaron tendidos esos paganos, muertos en la guerra!”

22 »Ahí está Asiria, con todos sus soldados rodeando su tumba. Todos ellos murieron en la guerra.

23 Están enterrados en lo más hondo de la fosa. Sus soldados sembraron el pánico entre los que aún estaban vivos, pero cayeron muertos en la guerra y ahora rodean la tumba de Asiria.

24 »Ahí está Elam, con todos sus soldados rodeando su tumba. Todos ellos murieron en la guerra, paganos que cayeron al mundo bajo tierra. Sembraron el pánico entre los vivos, pero ahora están sin honor entre los que bajaron al sepulcro.

25 Elam está tendido en medio de todos sus soldados muertos, todos ellos paganos muertos en la guerra, que ahora rodean su tumba. Sembraron el pánico entre los vivos, pero ahora están sin honor entre los que bajaron al sepulcro. Quedaron entre gente asesinada.

26 »Ahí están Mésec y Tubal, con todos sus soldados rodeando su tumba, todos ellos paganos muertos en la guerra, que sembraron el pánico entre los vivos.

27 No están sepultados con los héroes del pasado,que bajaron con sus armas al reino de la muerte y que tienen sus espadas bajo la cabeza y sus escudossobre el cuerpo, después de haber sembrado el pánico entre los que estaban vivos.

28 »Ahí estarás tú, Egipto, en medio de paganos, destrozado y sepultado con los muertos en la guerra.

29 »Ahí está Edom, con sus reyes y gobernantes. A pesar de haber sido tan poderosos, están entre los muertos en la guerra, sepultados entre los paganos, entre los que bajaron al sepulcro.

30 »Ahí están todos los jefes del norte, igual que todos los de Sidón. Fueron muy poderosos y sembraron el pánico, pero ahora han bajado con los muertos en la guerra, cubiertos de deshonra. Son paganos, y están sepultados sin honor entre los muertos en la guerra, entre los que bajaron al sepulcro.

31 »Cuando el faraón los vea, se consolará de la muerte de toda su gente, pues él y todo su ejército murieron en la guerra. Yo, el Señor, lo afirmo.

32 El faraón sembró el pánico entre los vivos; por eso está sepultado entre los paganos, entre los muertos en la guerra, lo mismo que su numeroso ejército. Yo, el Señor, lo afirmo.»

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Ezequiel 33

Responsabilidad del centinela

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, habla a tus compatriotas, y diles: “Cuando yo envío la guerra a un país, la gente de ese país escoge a uno de ellos para ponerlo de centinela.

3 Y cuando el centinela ve que los ejércitos enemigos se acercan al país, toca la trompeta y previene a la gente.

4 Si alguien escucha el toque de trompeta y no le hace caso, y los enemigos llegan y lo matan, el culpable de su muerte es él mismo,

5 porque oyó el toque de trompeta pero no hizo caso; es culpable de su muerte, porque, si hubiera hecho caso, habría salvado su vida.

6 Pero si el centinela ve llegar los ejércitos enemigos y no toca la trompeta para prevenir a la gente, y los enemigos llegan y matan a alguien, este morirá por su pecado, pero yo le pediré al centinela cuentas de esa muerte.”

7 »Pues a ti, hombre, yo te he puesto como centinela del pueblo de Israel.Tú deberás recibir mis mensajes y comunicarles mis advertencias.

8 Puede darse el caso de que yo pronuncie sentencia de muerte contra un malvado; pues bien, si tú no hablas con él para advertirle que cambie de vida, y él no lo hace, ese malvado morirá por su pecado, pero yo te pediré a ti cuentas de su muerte.

9 Si tú, en cambio, adviertes al malvado que cambie de vida, y él no lo hace, él morirá por su pecado, pero tú salvarás tu vida.

Responsabilidad personal

10 »Tú, hombre, di al pueblo de Israel: “Ustedes dicen: Estamos cargados de faltas y pecados. Por eso nos estamos pudriendo en vida. ¿Cómo podremos vivir?

11 Pero yo, el Señor, juro por mi vida que no quiero la muerte del malvado, sino que cambie de conducta y viva. Israel, deja esa mala vida que llevas. ¿Por qué habrás de morir?”

12 »Tú, hombre, di a tus compatriotas: “Si un hombre bueno peca, su bondad anterior no lo salvará, y si un malvado deja de hacer el mal, su maldad anterior no será causa de su muerte. Si el hombre bueno peca, su bondad anterior no le valdrá para seguir viviendo.

13 Si yo le prometo vida a un hombre bueno, y este, ateniéndose a su bondad, hace el mal, no tomaré en cuenta ninguna buena acción suya, sino que morirá por el mal que haya cometido.

14 Y si condeno a morir a un malvado, y este deja el pecado y actúa bien y con justicia,

15 y devuelve lo que había recibido en prenda o lo que había robado, y cumple las leyes que dan la vida y deja de hacer lo malo, ciertamente vivirá y no morirá.

16 Puesto que ahora actúa bien y con justicia, vivirá, y no me acordaré de ninguno de los pecados que había cometido.”

17 Tus compatriotas dirán que yo no actúo con justicia; pero en realidad son ellos los que no actúan con justicia.

18 Si el hombre bueno deja de hacer lo bueno y hace lo malo, morirá a causa de ello.

19 Y si el malvado deja de hacer lo malo y hace lo bueno y lo justo, a causa de ello vivirá.

20 Ustedes repiten: “El Señor no está actuando con justicia.” Pero yo juzgaré a cada uno de ustedes, israelitas, de acuerdo con sus acciones.»

La caída de Jerusalén

21 El quinto día del mes décimo del año doce de nuestro destierro, un hombre que había huido de Jerusalén vino y me contó que la ciudad había caído en poder del enemigo.

22 La noche antes de que llegara el escapado, el Señor había puesto su mano sobre mí; y por la mañana, cuando vino el hombre, el Señor me devolvió el habla y dejé de estar mudo.

Los pecados del pueblo

23 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

24 «La gente que vive en esas ciudades de Israel que están en ruinas, anda diciendo: “Abraham era uno solo y, sin embargo, llegó a ser dueño del país; con mayor razón nosotros, que somos muchos, llegaremos a ser dueños del país.”

25 Por lo tanto, diles: “Así dice el Señor: Ustedes comen carne con sangre, adoran ídolos, cometen asesinatos, ¿y creen que van a ser dueños del país?

26 Recurren a la violencia de las armas, hacen cosas que yo detesto, todos cometen adulterio, ¿y creen que van a ser dueños del país?”

27 »Diles también: “Así dice el Señor: Juro por mi vida que los que viven en las ciudades en ruinas también serán asesinados, y a los que viven en el campo haré que se los coman las fieras, y los que viven en rocas y cuevas morirán de enfermedades.

28 Dejaré el país desierto y en ruinas, y destruiré la fuerza de la cual está tan orgulloso. Los montes de Israel quedarán desiertos; nadie pasará por ellos.

29 Cuando yo deje desierto y en ruinas el país a causa de los pecados detestables que ellos cometieron, entonces reconocerán que yo soy el Señor.”

30 »Tus compatriotas hablan de ti junto a las murallas, y en las puertas de las casas, y se dicen unos a otros: “Vengan, vamos a oír el mensaje que ha venido de parte del Señor.”

31 Y así mi pueblo viene y se sienta delante de ti, como acostumbra hacerlo, para oír tus palabras. Pero no las ponen en práctica. Las repiten como si fueran canciones amorosas, pero su corazón va tras el dinero.

32 Ellos te consideran como uno que canta canciones amorosas, que tiene hermosa voz y toca bien el arpa. Escuchan tus palabras, pero no las ponen en práctica.

33 Sin embargo, todo ello va a cumplirse; y cuando se cumpla, reconocerán que sí había un profeta entre ellos.»

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Ezequiel 34

Profecía contra los pastores de Israel

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, habla en mi nombre contra los pastores de Israel, y diles: “Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se cuidan a sí mismos! Lo que deben cuidar los pastores es el rebaño.

3 Ustedes se beben la leche, se hacen vestidos con la lana y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan el rebaño.

4 Ustedes no ayudan a las ovejas débiles, ni curan a las enfermas, ni vendan a las que tienen alguna pata rota, ni hacen volver a las que se extravían, ni buscan a las que se pierden, sino que las tratan con dureza y crueldad.

5 Mis ovejas se quedaron sin pastor y se dispersaron,y las fieras salvajes se las comieron.

6 Se dispersaron por todos los montes y cerros altos, se extraviaron por toda la tierra, y no hubo nadie que se preocupara por ellas y fuera a buscarlas.

7 »”Así que, pastores, escuchen bien mis palabras.

8 Yo, el Señor, lo juro por mi vida: Fieras salvajes de todas clases han robado y devorado a mis ovejas, porque no tienen pastor. Mis pastores no van a buscar a las ovejas. Los pastores cuidan de sí mismos, pero no de mi rebaño.

9 Por eso, pastores, escuchen las palabras

10 que yo, el Señor, les dirijo: Pastores, yo me declaro su enemigo y les voy a reclamar mi rebaño; les voy a quitar el encargo de cuidarlo, para que no se sigan cuidando ustedes mismos; rescataré a mis ovejas, para que ustedes no se las sigan comiendo.”

El buen pastor

11 »Yo, el Señor, digo: Yo mismo voy a encargarme del cuidado de mi rebaño.

12 Como el pastor que se preocupa por sus ovejas cuando están dispersas, así me preocuparé yo de mis ovejas; las rescataré de los lugares por donde se dispersaron en un día oscuro y de tormenta.

13 Las sacaré de los países extranjeros, las reuniré y las llevaré a su propia tierra. Las llevaré a comer a los montes de Israel, y por los arroyos, y por todos los lugares habitados del país.

14 Las llevaré a comer los mejores pastos, en los pastizales de las altas montañas de Israel. Allí podrán descansar y comer los pastos más ricos.

15 Yo mismo seré el pastor de mis ovejas, yo mismo las llevaré a descansar.Yo, el Señor, lo afirmo.

16 Buscaré a las ovejas perdidas,traeré a las extraviadas, vendaré a las que tengan alguna pata rota, ayudaré a las débiles, y cuidaréa las gordas y fuertes. Yo las cuidaré como es debido.

17 »Yo, el Señor, digo: Escuchen, ovejas mías: Voy a hacer justicia entre los corderos y los cabritos.

18 ¿No les basta con comerse el mejor pasto, sino que tienen que pisotear el que queda? Beben el agua clara, y la demás la enturbian con las patas.

19 Y mis ovejas tienen que comer el pasto que ustedes han pisoteado y beber el agua que ustedes han enturbiado.

20 Por eso yo, el Señor, les digo: Voy a hacer justicia entre las ovejas gordas y las flacas.

21 Ustedes han alejado a empujones a las débiles, las han atacado a cornadas y las han hecho huir.

22 Pero yo voy a salvar a mis ovejas. No dejaré que las sigan robando. Voy a hacer justicia entre las ovejas.

23 Voy a hacer que vuelva mi siervo David, y lo pondré como único pastor, y él las cuidará. Él será su pastor.

24 Yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será su jefe.Yo, el Señor, he hablado.

25 Voy a hacer una alianza con ellas, para asegurarles una vida tranquila. Haré desaparecer las fieras del país, para que mis ovejas puedan vivir tranquilas en campo abierto y dormir en los bosques.

26 »Yo pondré a mis ovejas alrededor de mi monte santo, y las bendeciré; les enviaré lluvias de bendición en el tiempo oportuno.

27 Los árboles del campo darán su fruto, la tierra dará sus cosechas, y ellas vivirán tranquilas en su propia tierra. Cuando yo libere a mi pueblo de quienes lo han esclavizado, entonces reconocerán que yo soy el Señor.

28 Los pueblos extranjeros no volverán a apoderarse de ellos, ni las fieras volverán a devorarlos. Vivirán tranquilos, sin que nadie los asuste.

29 Les daré sembrados fértiles,y ellos no volverán a sufrir hambre ni las demás naciones volverán a burlarse de ellos.

30 Entonces reconocerán que yo, el Señor su Dios, estoy con ellos, y que Israel es mi pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo.

31 Ustedes son mis ovejas, las ovejas de mi prado.Yo soy su Dios. Yo, el Señor, lo afirmo.»

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Ezequiel 35

Profecía contra el monte Seír

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Vuélvete hacia el monte de Seír y habla en mi nombre contra él.

3 Dile:

»“Esto dice el Señor:

Yo me declaro tu enemigo,

monte de Seír,

y te voy a castigar

dejándote desierto y en ruinas.

4 Voy a dejar destruidas tus ciudades,

y tú quedarás convertido en un desierto.

Entonces reconocerás que yo soy el Señor.

5 »”Tú has sido eterno enemigo de los israelitas, y les hiciste la guerra cuando ellos recibían el castigo final por sus pecados.

6 Pero yo, el Señor, juro por mi vida que te entregaré a la muerte, y la muerte te perseguirá. Eres culpablede muerte, y la muerte te perseguirá.

7 Te voy a dejar desierto y en ruinas, monte de Seír, y no permitiré que nadie vuelva a pasar por ti.

8 Haré que tus cerros y tus colinas, tus valles y tus ríos, queden llenos de los cadáveres de los que mueran en la guerra.

9 Te dejaré convertido para siempre en un desierto, y nadie vivirá en tus ciudades. Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor.

10 »”Tú dijiste: El país de Israel, con sus dos reinos, será mío; yo seré su dueño, a pesar de que el Señor viva allí.

11 Pero yo, el Señor, juro por mi vida que voy a tratarte a ti con la misma ira, envidia y odio con que tú trataste a Israel. Cuando yo te castigue, ellos me reconocerán.

12 Entonces verás que yo, el Señor, había escuchado todos los insultos que lanzaste contra los montes de Israel. Tú dijiste: ¡Son un desierto; ahora los podemos devorar!

13 Abriste la boca desafiándome, y se te soltó la lengua contra mí. Yo lo escuché.

14 »”Pues esto digo yo, el Señor: Toda la tierra se va a alegrar cuando yo te destruya.

15 Tú te alegraste cuando fue destruido el país que Israel recibió en propiedad, pero lo mismo pasará contigo: quedarás hecho un desierto, monte de Seír, país de Edom. Entonces reconocerán que yo soy el Señor.”

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Ezequiel 36

Futura prosperidad de Israel

1 »Y tú, hombre, habla en nombre mío a las montañas de Israel,y diles que escuchen mi palabra.

2 Yo, el Señor, digo: Los enemigos de Israel se creen dueños ya de las montañas eternas.

3 Pues bien, habla en mi nombre y diles: “Esto dice el Señor: De todas partes las atacan a ustedes y las destruyen; todos los pueblos extranjeros se han apoderado de ustedes, y la gente las trata con burla y desprecio.

4 Por lo tanto, montañas de Israel, escuchen el mensaje del Señor a las montañas, colinas, ríos y valles; a las ruinas despobladas y a las ciudades desiertas de Israel, que han sido saqueadas por los pueblos vecinos y que han sido objeto de burla por parte de ellos.

5 Esto dice el Señor: Mis palabras van encendidas de enojo contra los otros pueblos, y en especial contra todo Edom, porque con gran alegría se apoderaron de mi tierra y con profundo desprecio saquearon sus campos.”

6 »Habla en mi nombre acerca de la tierra de Israel, y di: “Esto dice el Señor a las montañas, colinas, ríos y valles: Yo tengo palabras de ira y furor, por los insultos que han sufrido ustedes de parte de las naciones extranjeras.

7 Por lo tanto yo, el Señor, juro que los pueblos vecinos de ustedes se verán cubiertos de vergüenza.

8 Ustedes, en cambio, montañas de Israel, estarán cubiertas de árboles grandes y con mucho fruto para mi pueblo Israel, que ya está a punto de regresar.

9 Yo las voy a proteger, y haré que sean cultivadas y sembradas.

10 Haré que aumente mucho el pueblo de Israel que vive allí. Las ciudades se llenarán de habitantes, y las ruinas serán reconstruidas.

11 Haré que aumenten en ustedes los hombres y los animales, y que se hagan muy numerosos. Habrá tantos habitantes como antes, y ustedes estarán mejor que en el pasado. Entonces reconocerán que yo soy el Señor.

12 Haré que mi pueblo camine sobre ustedes, montañas de Israel, y que tomen ellos posesión de ustedes como dueños, y ustedes no volverán a dejarlos sin hijos.

13 »”Yo, el Señor, digo: A ustedes, montañas, las acusan de comerse a la gente y de dejar sin hijos a su pueblo.

14 Pues bien, ustedes no volverán a comerse a la gente ni a dejar sin hijos a su pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo.

15 No permitiré que oigan de nuevo los insultos de las naciones extranjeras; no recibirán más ofensas de esos pueblos, porque ustedes no volverán a dejar sin hijos a su pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

16 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

17 «Cuando los israelitas vivían en su tierra, la profanaron con sus malas acciones. Su manera de vivir era para mí algo sucio y repugnante.

18 Entonces descargué mi ira sobre ellos por los asesinatos que cometieron en el país y por la manera en que lo profanaron adorando a los ídolos,

19 y en castigo de sus malas acciones los dispersé entre los demás países y naciones.

20 Pero en todos los pueblos a donde ellos llegaban, ofendían mi santo nombre, pues la gente decía: “Estos son el pueblo del Señor, pero tuvieron que salir de su país.”

21 Entonces me dolió ver que, por culpa de Israel, mi santo nombre era profanado en cada nación adonde ellos llegaban.

22 »Por eso, dile al pueblo de Israel: “Esto dice el Señor: Lo que voy a realizar no es por causa de ustedes,israelitas, sino por mi santo nombre, que ustedes han ofendido entre las naciones a donde han ido.

23 Yo voy a mostrar ante las naciones la santidad de mi gran nombre,que ustedes han ofendido entre ellas; cuando yo lo haga, ellas reconocerán que yo soy el Señor. Yo, el Señor, lo afirmo.

24 Yo los sacaré a ustedes de todas esas naciones y países; los reuniré y los haré volver a su tierra.

25 Los lavaré con agua pura,los limpiaré de todas sus impurezas, los purificaré del contacto con sus ídolos;

26 pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil.

27 Pondré en ustedes mi espíritu, y haré que cumplan mis leyes y decretos;

28 vivirán en el país que di a sus padres, y serán mi pueblo y yo seré su Dios.

29 Los libraré de todo lo que les manche. Haré que el trigo abunde, y no volveré a enviarles hambre.

30 Haré también que los árboles y los campos den más fruto, para que ustedes no vuelvan a pasar vergüenza delante de las otras naciones por causa del hambre.

31 Y cuando se acuerden de su mala conducta y de sus malas acciones, sentirán vergüenza de ustedes mismos por sus pecados y malas acciones.

32 Yo, el Señor, lo afirmo: Sepan, israelitas, que no hago esto porque ustedes lo merezcan; sientan vergüenza y confusión por su conducta.

33 »”Yo, el Señor, digo: Cuando yo los purifique de todos sus pecados, haré que vivan en sus ciudades y que reconstruyan las ruinas.

34 La tierra que había quedado desierta, en vez de quedar desierta será cultivada a la vista de todos los que pasan.

35 Y se dirá: Esta tierra, que había quedado desierta, ahora se parece al jardín de Edén;las ciudades que habían sido destruidas, arrasadas y dejadas en ruinas, ahora son unas fortalezas y están habitadas.

36 Entonces los pueblos vecinos que queden con vida reconocerán que yo, el Señor, reconstruyo lo destruido y vuelvo a sembrar lo arrasado. Yo, el Señor, lo he dicho, y lo realizaré.

37 »”Yo, el Señor, digo: Aún haré algo más. Concederé al pueblo de Israel lo que me pida que haga por ellos; multiplicaré su gente como un rebaño.

38 Las ciudades en ruinas se llenarán de tanta gente, que se parecerán a las ovejas que en las fiestas se llevan a Jerusalén para ofrecerlas en sacrificio. Entonces reconocerán que yo soy el Señor.”»