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Ezequiel 17

La vid y el águila

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, propón al pueblo de Israel una comparación.

3 Diles:

»“Esto dice el Señor:

Un águila enorme llegó al Líbano;

sus alas eran grandes y de mucho alcance,

cubiertas de plumas de muchos colores.

Agarró la punta de un cedro,

4 cortó la rama más alta

y fue a plantarla en un país de comerciantes,

en una ciudad de mucho comercio.

5 Luego tomó de la tierra una semilla

y la sembró en un terreno cultivado,

a la orilla de un arroyo,

con agua abundante.

6 La semilla nació

y se convirtió en una vid frondosa;

y aunque era poca su altura,

dirigió sus ramas hacia el águila,

mientras hundía sus raíces en la tierra.

Se convirtió en una vid;

produjo retoños y echó ramas.

7 Pero había otra águila enorme,

de grandes alas y abundante plumaje.

Entonces la vid dirigió sus raíces

y tendió sus ramas hacia esta águila,

para que le diera más agua,

lejos del lugar donde estaba plantada.

8 Sin embargo, estaba plantada en buena tierra,

junto a agua abundante,

donde podía echar ramas y dar fruto

y convertirse en una vid hermosa.”

9 »Diles, pues, de mi parte:

“Esto dice el Señor:

Esta vid no prosperará.

El águila primera le arrancará las raíces,

y le hará caer los frutos;

con poco esfuerzo y sin mucha gente

la arrancará de raíz,

y se secarán todos sus nuevos retoños.

10 Aunque la trasplanten, no retoñará;

se secará al soplar sobre ella el viento del este;

se secará en el lugar donde debía retoñar.”»

11 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

12 «Pregunta a este pueblo rebelde si saben lo que significa esta comparación. Diles: “El rey de Babilonia vino a Jerusalén e hizo prisioneros al rey de Judá y a sus funcionarios, y se los llevó con él a Babilonia.

13 Luego tomó a un príncipe de la familia real e hizo un pacto con él, obligándolo a jurarle fidelidad, y se llevó a la gente importante del país

14 para que Judá fuera un reino débil, incapaz de levantarse, aunque dispuesto a cumplir ese pacto y a mantenerlo en vigor.

15 Pero este príncipe se rebeló contra el rey de Babiloniay envió embajadores a Egipto para pedir caballos y hombres en gran cantidad. ¿Creen ustedes que después de eso podrá tener éxito y escapar con vida? ¿Puede escapar con vida quien no cumple un pacto?

16 Yo, el Señor, juro por mi vida que morirá en Babilonia el que se burló del juramento y no cumplió el pacto que hizo con el rey que lo puso en el trono.

17 Cuando el rey de Babilonia lo ataque, y construya rampas y muros alrededor de la ciudad, y mate a mucha gente, el faraón no enviará en su ayuda un poderoso ejército ni gran cantidad de gente,

18 pues él se burló del juramento y no cumplió el pacto; se había comprometido y, sin embargo, ha hecho todo esto. Por eso no podrá escapar con vida.

19 »”Yo, el Señor, lo juro por mi vida: él se burló del juramento que me hizo, y no cumplió la alianza que había hecho conmigo; por eso yo le voy a pedir cuentas.

20 Voy a echar sobre él mis redes, y lo atraparé en ellas; lo llevaré a Babilonia, y allá lo someteré a juicio por haberme sido infiel.

21 Sus mejores soldadosmorirán en batalla, y los que queden con vida serán esparcidos a los cuatro vientos. Entonces reconocerán ustedes que yo, el Señor, he hablado.

22 »”Yo, el Señor, digo: También yo voy a tomar la punta más alta del cedro; arrancaré un retoño tierno de la rama más alta, y yo mismo lo plantaré en un monte muy elevado,

23 en el monte más alto de Israel. Echará ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnífico. Animalesde toda clase vivirán debajo de él, y aves de toda especie anidarán a la sombra de sus ramas.

24 Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Señor. Yo derribo el árbol orgulloso y hago crecer el árbol pequeño. Yo seco el árbol verde y hago reverdecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo digo y lo cumplo.”»

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Ezequiel 18

Responsabilidad personal

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «¿Por qué en Israel no deja de repetirse aquel refránque dice: “Los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes”?

3 Yo, el Señor, juro por mi vida que nunca volverán ustedes a repetir este refrán en Israel.

4 A mí me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo. Aquel que peque, morirá.

5 »El hombre recto es el que hace lo que es justo y recto:

6 no participa en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, ni pone su confianza en los falsos dioses de Israel; no le quita la mujer a su prójimo, ni se une con su propia mujer cuando ella está en su período de menstruación;

7 no oprime a nadie, sino que devuelve a su deudor lo que había recibido de él en prenda; no roba a nadie; comparte su pan con el hambriento y da ropa al desnudo;

8 no presta dinero con usura ni exige intereses; no causa daño a nadie; es justo cuando juzga un pleito entre dos personas;

9 actúa de acuerdo con mis leyes y cumple fielmente mis mandamientos. Ese hombre es verdaderamente recto, y por lo tanto vivirá.Yo, el Señor, lo afirmo.

10 »Pero si este hombre tiene un hijo violento y asesino, que hace cualquiera de esas cosas

11 que su padre no hacía, es decir, que participa en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, que le quita la mujer a su prójimo,

12 que oprime al pobre y al necesitado, que roba a los demás, que no devuelve a sus deudores lo que había recibido de ellos en prenda, que pone su confianza en los falsos dioses y hace cosas que yo detesto,

13 que presta dinero con usura y exige intereses: ese hombre no podrá vivir. Después de haber hecho todas esas cosas que yo detesto, morirá sin remedio, y él mismo será responsable de su muerte.

14 »Puede ser que este hombre, a su vez, tenga un hijo que vea todos los pecados cometidos por su padre, pero que no siga su ejemplo;

15 es decir, que no participe en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, ni ponga su confianza en los falsos dioses de Israel; que no le quite la mujer a su prójimo

16 ni oprima a nadie; que no exija nada en prenda cuando le pidan prestado; que no robe a nadie, sino que comparta su pan con el hambriento y dé ropa al desnudo;

17 que no haga daño a nadieni preste dinero con usura o intereses; y que cumpla mis leyes y actúe según mis mandatos: ese hombre no morirá por los pecados de su padre. Ciertamente vivirá.

18 »Su padre, que fue opresor, y cometió robos, e hizo lo malo en medio de su pueblo, morirá en castigo de sus propios pecados.

19 Ustedes preguntarán: “¿Por qué no paga el hijo también por los pecados del padre?” Pues porque el hijo hizo lo que es recto y justo, y cumplió y puso en práctica todas mis leyes: por eso ciertamente vivirá.

20 Solo aquel que peque morirá. Ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre, ni el padre por los pecados del hijo.El justo recibirá el premio a su justicia; y el malvado, el castigo a su maldad.

El Señor actúa con justicia

21 »Y si el malvado se aparta de todos los pecados que cometía, y cumple todas mis leyes y hace lo que es recto y justo, ciertamente vivirá y no morirá.

22 Yo no volveré a acordarme de todo lo malo que hizo, y él vivirá por hacer lo que es recto.

23 Yo no quiero que el malvado muera, sino que cambie de conducta y viva.Yo, el Señor, lo afirmo.

24 »Pero si el justo deja de actuar rectamente, y hace todo lo malo y detestable que hace el malvado, ¿piensan ustedes que habrá de seguir viviendo? Yo no volveré a acordarme de todo lo bueno que haya hecho: morirá por culpa de su infidelidad y de sus pecados.

25 Ustedes dirán que yo no estoy actuando con justicia; pero escucha, pueblo de Israel, ¿piensan ustedes que yo no estoy actuando bien? ¿No será más bien lo contrario, que son ustedes los que están actuando mal?

26 Si el justo deja de hacer lo bueno y hace lo malo, morirá por culpa de sus malas acciones.

27 Por el contrario, si el malvado se aparta de su maldad y hace lo que es recto y justo, salvará su vida.

28 Si abre los ojos y se aparta de todas las maldades que había hecho, ciertamente vivirá y no morirá.

29 »Pero el pueblo de Israel dirá que yo no actúo con justicia. ¿Que yo no actúo con justicia? ¿No será más bien el pueblo de Israel el que no actúa con justicia?

30 Yo los juzgo a cada uno de ustedes, israelitas, de acuerdo con sus acciones.Yo, el Señor, lo afirmo. Abandonen de una vez por todas sus maldades, para que no se hagan culpables de su propia ruina.

31 Apártense de todas las maldades que han cometido contra mí, y háganse de un corazón y un espíritu nuevos.¿Por qué habrás de morir, pueblo de Israel,

32 si yo no quiero que nadie muera? Apártense del mal y vivirán. Yo, el Señor, lo afirmo.

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Ezequiel 19

Lamento por los reyes de Israel

1 »Y tú, hombre, dedica este canto fúnebre a los reyes de Israel:

2 »“Tu madreera una leona

que vivía entre leones.

Hizo su guarida entre ellos,

y allí crió a sus cachorros.

3 A uno especialmente lo hizo crecer

hasta su pleno desarrollo.

Aprendió a desgarrar la presa,

y devoraba hombres.

4 Las naciones oyeron hablar de él;

lo apresaron en una trampa,

y con ganchos lo arrastraron

hasta el país de Egipto.

5 Al ver la leona que su esperanza

quedaba frustrada por completo,

tomó otro de sus cachorros

y lo ayudó a desarrollarse.

6 Hecho ya todo un león,

iba y venía entre los leones.

Aprendió a desgarrar la presa,

y devoraba hombres.

7 Hacía destrozos en los palacios

y arruinaba las ciudades;

con sus rugidos

hacía temblar a todo el mundo.

8 Entonces levantaron contra él

a los pueblos de las provincias vecinas;

le tendieron sus redes

y lo hicieron caer en la trampa.

9 Con ganchos lo encerraron en una jaula

y se lo llevaron al rey de Babilonia;

allí lo metieron preso,

para que nadie volviera a oír sus rugidos

en las montañas de Israel.

10 »”Tu madre parecía una vid

plantada junto al agua,

fecunda y frondosa

gracias a la abundancia de riego.

11 Sus ramas se hicieron tan fuertes

que llegaron a ser cetros de reyes,

y tanto creció

que llegó hasta las nubes.

Se destacaba por su altura

y por sus ramas frondosas.

12 Pero la arrancaron con furia

y la echaron al suelo.

El viento del oriente la secó

y se le cayeron las uvas;

se secaron sus fuertes ramas

y las echaron al fuego.

13 Ahora está plantada en el desierto,

en tierra seca y sedienta.

14 De sus ramas sale un fuego

que devora sus retoños y sus frutos.

Ya no le quedan ramas fuertes

que lleguen a ser cetros de reyes.”»

(Este es un canto fúnebre, y como canto fúnebre será usado.)

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Ezequiel 20

Fidelidad de Dios y rebeldía de Israel

1 El día décimo del mes quinto del año séptimo, unos ancianos de Israel fueron a consultar al Señor, y se sentaron delante de mí.

2 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

3 «Tú, hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: “Esto dice el Señor: ¿Vienen ustedes a consultarme? Pues yo, el Señor, juro por mi vida que no me dejaré consultar por ustedes.”

4 Júzgalos más bien tú, hombre; júzgalos y hazles reconocer las cosas detestables que sus padres cometieron.

5 Diles: “Esto dice el Señor: Cuando elegí a Israel, hice un juramento a sus descendientes y me manifesté a ellos en Egipto. Solemnemente les juré: Yo soy el Señor su Dios.

6 En ese día me comprometí a sacarlos de Egipto y a llevarlos al país que yo les había buscado, un país donde la leche y la miel corren como el agua, ¡el país más hermoso de todos!

7 Y a todos sin excepción les ordené que se deshicieran de sus detestables dioses y que no se mancharan con los ídolos de Egipto, porque yo, el Señor, soy su Dios.

8 »”Pero ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron escucharme; no se deshicieron de sus detestables dioses ni abandonaron los ídolos de Egipto. Yo pensé en descargar mi ira contra ellos, y en castigarlos en Egipto hasta que mi furor quedara satisfecho.

9 Pero actué por honor a mi nombre,para no quedar mal a los ojos de las naciones en medio de las cuales vivían, pues delante de esas naciones me había manifestado a ellos y les había prometido sacarlos de Egipto.

10 Yo los saqué de Egipto y los llevé al desierto;

11 allí les di a conocer mis leyes y mandamientos, que dan vida a quien los practica.

12 También les di a conocer mis sábados,que debían ser una señal entre ellos y yo, y un recuerdo de que yo, el Señor, los había consagrado para mí.

13 Pero se rebelaron contra mí en el desierto,y no obedecieron mis leyes; rechazaron los mandamientos que les había dado para que, cumpliéndolos, tuvieran vida, y profanaron completamente mis sábados. Pensé entonces en descargar mi ira contra ellos y en aniquilarlos allí, en el desierto,

14 pero por honor a mi nombre no lo hice, para no quedar mal a los ojos de las naciones que habían visto cómo los había sacado de Egipto.

15 »”También en el desierto les juré que no los haría entrar en el país que les había dado,el más hermoso de todos, donde la leche y la miel corren como el agua,

16 porque rechazaron mis mandamientos, no obedecieron mis leyes y profanaron mis sábados, porque el corazón se les iba tras sus ídolos.

17 Sin embargo, me dio lástima destruirlos y no los aniquilé en el desierto.

18 Entonces les pedí a sus hijos que no hicieran lo que sus padres les mandaban, que no cumplieran lo que les ordenaban, que no se contaminaran con los ídolos.

19 Les dije: Yo soy el Señor su Dios. Cumplan al pie de la letra mis leyes y decretos,

20 y respeten como sagrados mis sábados, de manera que sean una señal entre ustedes y yo; así reconocerán que yo soy el Señor su Dios.

21 »”Pero también los hijos de ellos se rebelaron contra mí. No obedecieron mis leyes, ni cumplieron ni practicaron mis mandamientos, que dan vida a quien los practica, y profanaron mis sábados. Pensé en descargar mi ira contra ellos y aniquilarlos allí, en el desierto, para calmar mi furor,

22 pero me contuve por honor a mi nombre, para no quedar mal a los ojos de las naciones que habían visto cómo los había sacado de Egipto.

23 En el desierto les juré que los iba a dispersar por todas las naciones del mundo,

24 porque no cumplieron mis mandamientos, rechazaron mis leyes, profanaron mis sábados y solo tuvieron ojos para los ídolos de sus padres.

25 Y hasta llegué a imponerles leyes que no eran buenas y mandamientos con los que no podían encontrar la vida.

26 Dejé que se contaminaran llevando ofrendas a los ídolos y sacrificándoles en el fuego a sus hijos mayores. Esto lo hice para que se llenaran de miedo y reconocieran que yo soy el Señor.”

27 »Y tú, hombre, diles a los israelitas: “Esto dice el Señor: También los padres de ustedes me han ofendido; me han sido infieles.

28 Cuando yo los hice entrar en la tierra que había jurado darles, apenas veían una colina elevada o un árbol frondoso, allí ofrecían sus sacrificios y hacían las ofrendas que tanto me ofenden, ponían sus sustancias perfumadas y derramaban sus ofrendas de vino.

29 Yo les pregunté: ¿Qué santuario paganoes ese a donde van ustedes? Y se le quedó el nombre de Santuario Pagano hasta el día de hoy.”

30 »Dile al pueblo de Israel: “Esto dice el Señor: ¿Por qué quieren ustedes mancharse lo mismo que sus antepasados? ¿Por qué me son infieles adorando esos ídolos detestables?

31 Al presentar esas ofrendas y sacrificar en el fuego a sus hijos, ustedes siguen todavía manchándose con sus ídolos. ¿Y así quieren ustedes, israelitas, venir a consultarme? Yo, el Señor, juro por mi vida que no me dejaré consultar por ustedes.

32 Se les ha metido en la cabeza ser como las demás naciones de la tierra, que adoran al palo y a la piedra, pero no será así.

33 Yo, el Señor, juro por mi vida que, con gran despliegue de poder y castigando con ira, reinaré sobre ustedes.

34 Yo los reuniré de entre los pueblos y naciones donde se encuentren dispersos, desplegando mi gran poder y castigando con ira.

35-36 Los llevaré al desierto de los pueblos, y cara a cara los llamaré a juicio, de la misma manera que llamé a juicio a sus padres en el desierto de Egipto. Yo, el Señor, lo afirmo.

37 Yo los examinaré a ustedes como un pastor que cuenta sus ovejas, y haré que se sometan a la alianza.

38 Separaré de ustedes a los rebeldes y revoltosos, y los sacaré de la tierra extranjera en que ahora están viviendo; pero ellos no entrarán en la tierra de Israel. Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor.

39 »”Pueblo de Israel, esto dice el Señor: ¡Vayan a adorar a sus ídolos…! Pero después ustedes me obedecerán, y no volverán a profanar mi santo nombre haciendo esas ofrendas y adorando a sus ídolos.

40 Todo Israel me adorará en mi santo monte, en el monte elevado de Israel, situado en mi país. Yo, el Señor, lo afirmo. Allí los recibiré con gusto; allí les pediré que me hagan sus ofrendas, y que me traigan los primeros frutos de sus cosechas y todo lo que hayan de consagrarme.

41 Cuando yo los reúna de los países y naciones donde ahora están dispersos, y muestre mi santidad entre ustedes a la vista de todos los pueblos,entonces aceptaré sus ofrendas de olor agradable.

42 »”Y cuando yo los haga entrar en Israel, en el país que había jurado dar a los antepasados de ustedes, entonces reconocerán que yo soy el Señor.

43 Allí se acordarán de todas las malas acciones con que se han profanado, y sentirán asco de ustedes mismos por la mucha maldad que han cometido.

44 Pueblo de Israel, cuando yo los trate a ustedes, no de acuerdo con su mala conducta y peores acciones, sino haciendo honor a mi nombre, entonces reconocerán que yo soy el Señor. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

Castigo de la región del sur

45 45 (21.1)El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

46 46 (21.2)«Tú, hombre, vuélvete hacia el sur, y dirige hacia allá tus palabras; habla en mi nombre contra el bosque de la región del sur,

47 47 (21.3)y dile: “Esto dice el Señor: Yo voy a prender en ti un fuego que devorará todos tus árboles, verdes y secos; este fuego arderá sin apagarse y le quemará la cara a toda la gente que hay en ti, de norte a sur.

48 48 (21.4)Y todo el mundo verá que yo, el Señor, fui quien lo encendió. Y el fuego no se apagará.”»

49 49 (21.5)Yo le contesté: «¡Ay, Señor, la gente anda diciendo que yo sólo digo cosas que nadie entiende!»

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Ezequiel 21

La espada del Señor

1 1 (6)Entonces el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 2 (7)«Tú, hombre, vuélvete hacia Jerusalén y dirige tu palabra contra su templo. Habla en mi nombre contra el país de Israel,

3 3 (8)y dile: “Esto dice el Señor: Yo me declaro tu enemigo. Voy a sacar mi espada, y mataré lo mismo a justos que a pecadores.

4 4 (9)Sí, voy a sacar mi espada para matar a todos por igual, a justos y a pecadores, desde el norte hasta el sur.

5 5 (10)Y todo el mundo sabrá que yo, el Señor, he sacado la espada y no la voy a guardar.”

6 6 (11)»Y tú, hombre, llora amargamente y con el corazón hecho pedazos; llora delante del pueblo.

7 7 (12)Y si acaso te preguntan por qué lloras, diles que es por la noticia de algo que está a punto de suceder, y que todo el mundo se quedará sin ánimo y dejará caer los brazos; nadie tendrá valor, a todos les temblarán las rodillas de miedo. Ya llega el momento, ya va a suceder. Yo, el Señor, lo afirmo.»

8 8 (13)El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

9 9 (14)«Tú, hombre, habla en nombre mío y di que yo, el Señor, te he ordenado decir:

»“¡La espada, la espada!

Ya está afilada y pulida.

10 10 (15)Afilada para hacer una matanza,

pulida para lanzar rayos;

11 11 (16)la hicieron pulir para que uno la empuñe.

La espada está afilada y pulida,

para ponerla en la mano del asesino.

12 12 (17)Y tú, hombre, ¡grita, chilla,

porque está destinada a matar a mi pueblo,

a todos los gobernantes de Israel!

Están condenados a morir con mi pueblo,

así que date golpes de dolor.

13 13 (18)Yo, el Señor, lo afirmo.”

14 14 (19)»Tú, hombre, habla en nombre mío;

incita a la espada a que hiera

con el doble y el triple de furor.

Es una espada para matar,

la terrible espada de la matanza

que amenaza al pueblo por todas partes.

15 15 (20)Ella los va a llenar de miedo,

va a hacer muchas víctimas.

En todas sus casas

he puesto la espada asesina.

Es la espada pulida para lanzar rayos,

afilada para la matanza.

16 16 (21)¡Afilada te quiero,

a la derecha, a la izquierda,

cortando a uno y otro lado!

17 17 (22)Yo también la voy a incitar

hasta que mi ira se calme.

Yo, el Señor, lo he dicho.»

18 18 (23)El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

19 19 (24)«Traza dos caminos, para que el rey de Babilonia pase con su espada. Los dos caminos deben salir del mismo país, y al comienzo de cada camino deberás poner una señal que diga a qué ciudad lleva.

20 20 (25)Debes trazar un camino por donde pase el rey con la espada. Las ciudades son Rabá de los Amonitas y Jerusalén, la ciudad fortificada de Judá.

21 21 (26)El rey de Babilonia se ha colocado donde comienzan los dos caminos, y consulta a la suerte: revuelve las flechas, consulta a sus dioses, examina hígados de animales.

22 22 (27)En la mano derecha le salió la flecha que señala a Jerusalén, y ello significa que debe atacarla con instrumentos de asalto y dar órdenes de matanza, lanzar gritos de guerra, atacar sus puertas, construir una rampa y rodearla por completo.

23 23 (28)Pero a la gente de Jerusalén le parece que esta es una falsa profecía, por las alianzas que han hecho. Pero en realidad es una acusación contra el pecado de ellos, y un anuncio de su captura.

24 24 (29)Por eso yo, el Señor, digo: Las maldades y los crímenes de ustedes saltan a la vista; los pecados que cometen en todas sus acciones están al descubierto. Por eso van a ser capturados.

25 25 (30)Y a ti, rey de Israel, criminal malvado, se te acerca el momento de recibir el castigo final.

26 26 (31)Yo, el Señor, digo: Te quitarán el turbante, te arrebatarán la corona, y todo será diferente. ¡Llegue a la cumbre lo que está en el llano, y caiga por tierra lo que está en la cumbre!

27 27 (32)Todo lo dejaré convertido en ruinas, ruinas y más ruinas. Pero esto solo sucederá cuando venga aquel a quien, por encargo mío, le corresponde hacer justicia.

Castigo de los amonitas

28 28 (33)»Tú, hombre, habla en mi nombre y diles de mi parte a los amonitasque insultan a Israel, que la espada ya está desenfundada: lista para matar y pulida para lanzar rayos y destruir.

29 29 (34)Sus visiones son falsas, y sus predicciones son mentira. La espada caerá sobre el cuello de esos malvados criminales. Ya se acerca el momento de su castigo final.

30 30 (35)»¡Espada, vuelve a tu funda! Yo te voy a juzgar allí donde te forjé, en la tierra en que naciste,

31 31 (36)y descargaré sobre ti mi ira como un incendio terrible; te entregaré en poder de gente brutal y destructora.

32 32 (37)Serás quemada, destruida; tu sangre correrá por todo el país y nadie volverá a acordarse de ti. Yo, el Señor, lo he dicho.»

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Ezequiel 22

Crímenes de Jerusalén

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, vas a dictar la sentencia contra la ciudad criminal.La acusarás de todas las cosas detestables que ha hecho,

3 y le dirás: “Esto dice el Señor: Ciudad que matas a tus habitantes y fabricas ídolos para contaminarte, ¡ya te va a llegar tu hora!

4 Con los asesinatos que has cometido te has hecho culpable, y con los ídolos que has fabricado te has contaminado; has hecho que tu hora se acerque y que haya llegado el fin de tus días. Así pues, yo voy a hacer que los pueblos te insulten, que todas las naciones se burlen de ti.

5 Los de cerca y los de lejos se burlarán de ti, ciudad famosa por tu idolatría y tu gran desorden.

6 Allí están los gobernantes de Israel, que viven en medio de ti y cometen todos los crímenes que pueden.

7 Tus habitantes no honran a su padre ni a su madre,maltratan a los extranjeros, explotan a los huérfanos y a las viudas.

8 No respetan mis lugares sagrados ni mis sábados.

9 Por causa de sus mentiras, algunos de tus habitantes son los culpables de que otros mueran; asisten a los banquetes que se celebran en los montes en honor de los ídolos, y hacen cosas detestables.

10 Algunos tienen relaciones sexuales con la esposa de su padre, o abusan de la mujer que está en su período de menstruación.

11 Hay quienes cometen adulterio con la mujer de su prójimo, o tienen relaciones vergonzosas con su nuera, o hacen violencia a una media hermana.

12 Algunos de tus habitantes se dejan comprar para matar a otros.Prestan dinero a usura e interés,explotan y hacen violencia a su prójimo, y se olvidan de mí. Yo, el Señor, lo afirmo.

13 »”Yo estoy muy enojado por tus explotaciones y asesinatos.

14 No pienses que vas a poder hacerme frente cuando yo tome medidas contra ti. Yo, el Señor, lo he dicho y lo voy a cumplir:

15 te esparciré por todas las naciones, te dispersaré por todos los paísesy te limpiaré totalmente de tu impureza;

16 me harás quedar mala los ojos de las demás naciones, pero reconocerás que yo soy el Señor.”»

17 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

18 «El pueblo de Israel es para mí como el resto inservible que queda cuando se echa cobre, estaño, hierro, plomo o plata en el horno.

19 Por eso yo, el Señor, digo: Como todos ustedes se han convertido en un resto inservible, los voy a reunir en medio de Jerusalén.

20 Así como la plata, el cobre, el hierro, el plomo y el estaño se echan juntos en un horno, y se atiza el fuego para fundirlos, así yo, en mi ira terrible, los voy a reunir a ustedes y los pondré a fundir.

21 Sí, voy a atizar el fuego de mi ira, y los reuniré a ustedes para fundirlos en medio de la ciudad.

22 Así como se funde la plata en el horno, así serán fundidos ustedes en medio de la ciudad, y así reconocerán que yo, el Señor, he descargado mi ira contra ustedes.»

23 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

24 «Tú, hombre, dile a Israel: “Eres un país castigado con falta de lluviasy de agua,

25 un país con gobernantescomo leones, que rugen y despedazan su presa; que en su territorio devoran a la gente, le roban sus tesoros y riquezas y dejan viudas a muchas mujeres.

26 Los sacerdotes de este país tuercen el sentido de mis enseñanzas y profanan las cosas que yo considero sagradas; no hacen ninguna distinción entre lo sagrado y lo profano, ni enseñan a otros a distinguir entre lo puro y lo impuro.No ponen atención a mis sábados, ni me honran.

27 Los jefes de este país son como lobos que despedazan su presa, listos a derramar sangre y a matar gente con tal de enriquecerse.

28 Los profetas ocultan la verdad, como quien blanquea una pared; dicen tener visiones, y anuncian cosas que resultan falsas. Aseguran que hablan en mi nombre, cuando en realidad yo no he hablado.

29 La gente del pueblo se dedica a la violencia y al robo; explotan al pobre y al necesitado, y cometen violencias e injusticias con los extranjeros.

30 Yo he buscado entre esa gente a alguien que haga algo en favor del país y que interceda ante mí para que yo no los destruya, pero no lo he encontrado.

31 Por eso he descargado mi castigo sobre ellos y los he destruido con el fuego de mi ira, para hacerlos responder por su conducta. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

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Ezequiel 23

Samaria y Jerusalén, dos hermanas pecadoras

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Había una vez dos mujeres, hijas de la misma madre.

3 Desde jóvenes, estas dos mujeres se entregaron a la prostitución; en Egipto dejaron que les manosearan los pechos, y perdieron su virginidad.

4 La mayor se llamaba Aholá (que representa a Samaria), y su hermana Oholibá(que representa a Jerusalén). Yo las tomé por esposas, y me dieron hijos e hijas.

5 Aholá me fue infiel y se apasionó por sus amantes, los guerreros asirios,

6 con sus uniformes de púrpura, todos ellos jefes y gobernadores, jóvenes apuestos, jinetes montados en sus caballos,

7 ¡lo más selecto de los asirios! Aholá se entregó a la prostitución con ellos, y hasta se apasionó por todos sus ídolos y se rebajó adorándolos.

8 Desde que estuvo en Egipto se volvió una prostituta, y jamás dejó de serlo. Desde que era joven, muchos se acostaron con ella y le quitaron su virginidad, convirtiéndola en una prostituta.

9 Por eso la entregué en manos de sus amantes, los asirios, por quienes ella se había apasionado,

10 y ellos la deshonraron; luego le quitaron a sus hijos e hijas, y a ella la mataron a filo de espada, ejecutando así la sentencia contra ella. Y su caso se hizo famoso entre las mujeres.

11 »Su hermana Oholibá vio esto, y sin embargo se entregó, más aún que su hermana, a la pasión y la prostitución.

12 También ella se apasionó por los asirios,todos ellos jefes y gobernadores, guerreros espléndidamente vestidos, jinetes montados a caballo, jóvenes apuestos.

13 Me di cuenta de que también ella se había manchado, y que había seguido el ejemplo de su hermana.

14-15 Pero ella fue aún más lejos en sus prostituciones: vio en las paredes imágenes de babilonios, grabadas y pintadas de rojo; todos ellos tenían aspecto de oficiales, a juzgar por sus cinturones y turbantes.

16 Al ver a estos babilonios, se apasionó por ellos y envió mensajeros a Babilonia;

17 y los babilonios vinieron y se acostaron con ella, y le hicieron el amor, manchándola con sus prostituciones. Tanto la mancharon que al fin sintió asco de ellos.

18 Entonces se entregó públicamente a la prostitución, mostrando su cuerpo desnudo, hasta que yo sentí asco de ella como antes lo había sentido de su hermana.

19 Pero se entregó más y más a la prostitución, recordando el tiempo de su juventud, cuando se prostituyó en Egipto

20 y se apasionó por sus amantes egipcios, que en sus impulsos sexuales se parecen a los asnos y los caballos.

21 »Tú, Oholibá, sentías nostalgia del libertinaje de tu juventud, cuando los egipcios te manoseaban los pechos.

22 Por eso yo, el Señor, digo: Voy a hacer que esos amantes tuyos, de los que ahora sientes asco, se vuelvan tus enemigos. De todas partes voy a lanzar contra ti

23 a los babilonios y a los caldeos, a los de Pecod,Soa y Coa,y a todos los asirios; todos ellos jóvenes apuestos, jefes y gobernadores, oficiales y guerreros;todos ellos gente de a caballo.

24 Vendrán contra ti, con gran número de carros y de ejércitos; te rodearán por todas partes, armados y con cascos y escudos, y yo les daré el derecho de juzgarte, y ellos te juzgarán según sus leyes.

25 Yo descargaré sobre ti el furor de mi ira, y ellos te tratarán con crueldad; te cortarán la nariz y las orejas, y a los que aún queden vivos los matarán a filo de espada. Te arrebatarán a tus hijos y a tus hijas, y al fin caerás devorada por el fuego.

26 Te quitarán tus vestidos y se apoderarán de tus joyas.

27 Así pondré fin a tu libertinaje y a la prostitución a que te entregaste en Egipto, y no volverás a ver a los egipcios ni a acordarte de ellos.

28 »Esto digo yo, el Señor: Voy a dejar que caigas en poder de las naciones que odias, y por las que sientes asco.

29 Ellas te tratarán con odio, se adueñarán de lo que has ganado con tu trabajo y te dejarán completamente desnuda; quedará al descubierto tu cuerpo, el cual entregaste a la prostitución. Tu libertinaje y tu prostitución

30 son la causa de lo que hoy te pasa, pues te entregaste a la prostitución con esas naciones y te rebajaste adorando sus ídolos.

31 Seguiste los pasos de tu hermana; por eso te daré a beber la misma copa que le di a ella.

32 »Esto digo yo, el Señor:

Beberás de la misma copa que tu hermana,

una copa grande, ancha y profunda,

llena de burla y desprecio,

33 llena de ruina y destrucción.

Es la copa de tu hermana Samaria,

con la que quedarás borracha y dolorida.

34 La beberás hasta el fondo,

y luego la harás pedazos

y te desgarrarás los pechos.

Yo, el Señor, he hablado;

yo he dado mi palabra.

35 »Por eso yo, el Señor, digo: Puesto que te has olvidado de mí y me has vuelto la espalda, tendrás que sufrir el castigo de tu libertinaje y de tus prostituciones.»

36 El Señor me dijo: «Y tú, hombre, ¿quieres pronunciar la sentencia contra Aholá y Oholibá?Entonces échales en cara sus acciones detestables.

37 Ellas me han sido infieles y tienen las manos manchadas de sangre. Me han sido infieles adorando a sus ídolos, y en honor de ellos han sacrificado en el fuego a sus propios hijos, los hijos que yo tuve con ellas.

38 Además, han hecho esto contra mí: en un mismo día profanaron mi santo templo y deshonraron mis sábados.

39 Y el mismo día que sacrificaron a sus hijos para honrar a sus ídolos, vinieron a mi santo templo y lo profanaron. ¡Esto es lo que han hecho, en mi propia casa!

40 »Enviaron mensajeros para hacer venir hombres de lejos, y ellos vinieron. Ellas dos se bañaron, se pintaron los ojos y se pusieron joyas para recibirlos;

41 se sentaron en una cama lujosa, con la mesa ya servida, y en ella pusieron el incienso y el aceite consagrados a mi servicio.

42 Se escuchaban los gritos de una multitud haciendo fiesta; eran hombres venidos del desierto, que adornaban a las mujeres poniéndoles brazaletes en los brazos y hermosas coronas en la cabeza.

43 Yo me decía: “Ahora van a servirse de estas prostitutas gastadas por los adulterios. ¡Nada menos que con ellas!

44 Vienen a Aholá y a Oholibá,mujeres libertinas, como quien va a las prostitutas.”

45 Pero los hombres justos dictarán contra ellas la sentencia que merecen las adúlteras y las asesinas.Porque adúlteras son, y tienen las manos manchadas de sangre.»

46 Esto dice el Señor: «Que se reúna el pueblo contra ellas, que las haga sentir pánico y las robe;

47 que el pueblo entero las mate a pedradas y las atraviese con sus espadas; que mate a sus hijos e hijas y queme sus casas.

48 Yo haré que desaparezca del país esta conducta infame. Así todas las mujeres aprenderán la lección y no seguirán su ejemplo inmoral.

49 En cuanto a esas dos, recibirán el castigo de su conducta inmoral y de sus pecados de idolatría. Y ustedes reconocerán que yo soy el Señor.»

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Ezequiel 24

Imagen de la olla

1 El día diez del mes décimo del año noveno, el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Anota esta fecha, la fecha de hoy, porque hoy el rey de Babilonia ha atacado Jerusalén.

3 Y recítale a este pueblo rebelde un poema que le sirva de ejemplo. Dile de mi parte:

»“Pon una olla al fuego y échale agua;

4 pon en ella pedazos de carne,

buenos pedazos de pierna y de lomo,

y también lo mejor de los huesos.

5 Toma luego una de las mejores ovejas,

y amontona leñadebajo

para que hierva bien,

hasta que queden cocidos los huesos.

6 »”Porque el Señor dice:

¡Ay de la ciudad asesina!

Es como una olla enmohecida,

a la que el moho no se le quita.

Saca tú, uno a uno, los pedazos de carne,

hasta dejar la olla vacía.

7 La ciudad está llena de la sangre derramada;

y derramada, no sobre la tierra

para que el polvo la cubriera,

sino sobre la roca desnuda.

8 Pues yo voy a dejar la sangre allí,

sobre la roca desnuda,

de manera que no se pueda cubrir,

para que mi ira se encienda

y se haga justicia.

9 »”Porque el Señor dice:

¡Ay de la ciudad asesina!

Yo mismo voy a hacer una hoguera.

10 Y tú trae mucha leña, enciende el fuego

y cuece bien la carne,

hasta que se acabe el caldo y se quemen los huesos;

11 pon luego la olla vacía sobre el fuego,

hasta que el cobre se ponga al rojo vivo

y quede limpio de sus impurezas;

¡hasta que el moho desaparezca!

12 Sin embargo, tan enmohecido está

que no se limpia ni con fuego.

13 »”Jerusalén, yo he querido limpiarte de la impureza de tu libertinaje, pero no has quedado limpia. Solo quedarás limpia cuando descargue mi ira sobre ti.

14 Yo, el Señor, lo he dicho, y así será. Yo mismo voy a hacerlo, y no dejaré de cumplirlo; no tendré compasión ni me arrepentiré. Te castigaré por tu conducta y tus acciones. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

Muerte de la esposa de Ezequiel

15 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

16 «Voy a quitarte de un solo golpe a la persona que tú más quieres.Pero no te lamentes ni llores; no derrames lágrimas.

17 Sufre en silencio y no guardes luto como se hace por los muertos. No andes con la cabeza descubierta ni vayas descalzo; no te cubras la cara en señal de dolor ni comas el pan que se come en tales casos.»

18 Por la mañana estuve hablando con la gente, y por la tarde murió mi esposa; a la mañana siguiente hice lo que el Señor me había ordenado.

19 Entonces la gente del pueblo me dijo: «Explícanos qué quiere decir para nosotros eso que estás haciendo.»

20 Yo les dije: «El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

21 “Dile al pueblo de Israel: Esto dice el Señor: Voy a profanar mi templo, que a ustedes tanto les gusta mirar y tanto quieren, y que es su orgullo y su fuerza; los hijos e hijas que ustedes dejaron en Jerusalén morirán asesinados.

22 Y diles: Ustedes harán lo mismo que yo he hecho: no podrán cubrirse la cara en señal de dolor, ni comer el pan que se come en tales casos.

23 No podrán llevar la cabeza descubierta ni los pies descalzos. No se lamentarán ni llorarán. Quedarán sin fuerzas por culpa de sus maldades, y se pondrán a lamentarse unos con otros.

24 Ezequiel será para ustedes un ejemplo, y todo lo que él hizo lo harán ustedes. Cuando esto suceda, reconocerán que yo soy el Señor.

25 »”Y ahora voy a quitarles a los israelitas su fortaleza, que es el templo, con cuya belleza se alegran tanto, y que tanto les gusta mirar y tanto quieren. También les quitaré a sus hijos e hijas.

26 Y en ese día, el que pueda escapar vendrá a darte la noticia.

27 Ese día dejarás de estar mudo, y podrás hablar con el que haya escapado. Servirás así de ejemplo al pueblo, y ellos reconocerán que yo soy el Señor.”»

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Ezequiel 25

Contra los amonitas

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tú, hombre, vuélvete hacia los amonitasy habla en mi nombre contra ellos.

3 Diles que escuchen la palabra que el Señor les dirige: “Ustedes dieron gritos de alegría al ver que mi templo era profanado, el país de Israel destruido y los habitantes de Judá llevados al destierro.

4 Pues bien, por eso los voy a entregar a ustedes al poder de los pueblos del oriente, para que ellos se apoderen de su tierra, y levanten campamentos, y establezcan ahí su habitación. Ellos se comerán las cosechas de ustedes y se beberán su leche.

5 Convertiré a Rabá en pastizal de camellos, y a Amón en campo de ovejas. Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor.

6 »”Yo, el Señor, digo: Ustedes los amonitas han aplaudido y saltado de alegría, y han despreciado a Israel.

7 Por eso voy a levantar mi mano para castigarlos y entregarlos a las naciones, para que les quiten todo lo que tengan. Los voy a arrancar de entre los pueblos, los voy a hacer desaparecer de entre las naciones, los voy a destruir por completo. Entonces reconocerán que yo soy el Señor.”

Contra Moab

8 »Yo, el Señor, digo: Moaby Seírdicen que Judá es igual a todas las naciones.

9 Por eso voy a abrir una brecha en el costado de Moab, y voy a dejarlo de un extremo al otro sin ciudades, esas ciudades que son las joyas del país: Bet-jesimot, Baal-meón y Quiriataim.

10 Haré que los pueblos del oriente tomen posesión de su territorio, además del de los amonitas, de manera que entre las naciones nadie se acuerde más de los amonitas.

11 Ejecutaré la sentencia contra Moab, y entonces reconocerán que yo soy el Señor.

Contra Edom

12 »Yo, el Señor, digo: Edomse ha vengado de Judá, y con ello se ha hecho gravemente culpable.

13 Por eso yo, el Señor, digo: Voy a levantar mi mano para castigar a Edom y destruir a sus hombres y sus animales. Lo voy a dejar en ruinas. Desde Temán hasta Dedán, la gente morirá a filo de espada.

14 Me vengaré de Edom por medio de mi pueblo Israel; él tratará a Edom de acuerdo con mi ira y mi furor. Así sabrán lo que es mi venganza. Yo, el Señor, lo afirmo.

Contra los filisteos

15 »Yo, el Señor, digo: Los filisteoshan tomado venganza, se han desquitado con corazón lleno de desprecio; como eternos enemigos de Israel, se han entregado a la destrucción.

16 Por eso yo, el Señor, digo: Voy a levantar la mano para castigar a los filisteos; voy a exterminar a los quereteos y voy a destruir a los que aún quedan en la costa.

17 Me vengaré de ellos terriblemente; los castigaré con ira. Y cuando haga esto, reconocerán que yo soy el Señor.»

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Ezequiel 26

Profecía contra la ciudad de Tiro

1 El día primero del mes, en el año once, el Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Tiroha dicho, a propósito de Jerusalén:

»“¡Ah, la puerta del comercio entre las naciones

está hecha pedazos!

¡Ahora ha llegado mi turno!

Yo me lleno de riquezas

mientras ella queda en ruinas.”

3 »Por eso yo, el Señor, digo:

Tiro, yo me declaro tu enemigo.

Haré que muchas naciones se levanten contra ti,

como levanta el mar sus olas,

4 y que destruyan tus murallas

y echen abajo tus torres.

Hasta el polvo barreré de su lugar,

y solo dejaré una roca pelada.

5 En medio del mar quedará,

como un lugar para poner las redes a secar.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Tiro será saqueada por las naciones,

6 y sus colonias en tierra firme

caerán a filo de espada.

Entonces reconocerán que yo soy el Señor.

7 »Yo, el Señor, digo:

Voy a hacer venir del norte

a Nabucodonosor, rey de Babilonia,

el rey más poderoso,

para que ataque a Tiro.

Vendrá con caballos, y carros, y jinetes,

y con muchas tropas reunidas.

8 A filo de espada destruirá

tus colonias en tierra firme;

construirá un muro alrededor de ti,

levantará rampas para atacarte

y lanzará contra ti soldados armados con escudos.

9 Atacará con arietes tus murallas

y a golpe de barra destrozará tus torres.

10 Cuando el rey de Babilonia entre por tus puertas

como se entra en una ciudad tomada por asalto,

serán tantos los caballos,

que te cubrirán con el polvo que levanten;

tus murallas temblarán

al estruendo de sus carros y caballería;

11 los cascos de sus caballos

pisotearán todas tus calles.

Matará a tu pueblo a filo de espada,

y echará por tierra tus fuertes columnas.

12 Te dejarán sin riquezas,

te robarán tus mercancías,

derribarán tus murallas

y echarán abajo tus lujosos palacios;

arrojarán al mar las piedras,

las vigas y hasta los escombros.

13 Así pondré fin al ruido de tus canciones,

y no se volverá a oír el sonido de tus arpas.

14 Te convertiré en una roca pelada,

en un lugar para poner las redes a secar,

y nunca más serás reconstruida.

Yo, el Señor, he hablado;

yo, el Señor, lo afirmo.

15 »Yo, el Señor, digo a Tiro: Los países del mar temblarán al oír el ruido de tu caída, entre los gemidos de los heridos y la matanza de tus habitantes.

16 Todos los reyes del mar bajarán de sus tronos, y se quitarán sus capas y sus vestidos bordados; llenos de terror se sentarán en el suelo, temblando a todas horas y espantados al verte.

17 Entonces te dedicarán este canto fúnebre:

»“¡Cómo fuiste destruida,

cómo desaparecistedel mar, ciudad famosa!

¡Tú, con tu gente, fuiste poderosa en el mar

y sembraste el terror en todo el continente!

18 Ahora que has caído,

los países del mar tiemblan de miedo.

Ahora que has desaparecido,

las islas del mar se llenan de espanto.”

19 »Porque esto digo yo, el Señor: Te voy a dejar en ruinas, como las ciudades donde no vive nadie. Voy a hacer que te cubran las aguas profundas del mar,

20 y que te hundas hasta donde están los muertos, la gente que vivió en el pasado. Te arrojaré a lo más profundo de la tierra, al país de eternas ruinas, y vivirás entre los que ya han muerto. No volverás a tener habitantes, ni serás reconstruidaen esta tierra de los que viven.

21 Te convertiré en algo terrible, y dejarás de existir. Te buscarán, y jamás volverán a encontrarte.Yo, el Señor, lo afirmo.»