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Jeremías 44

Mensaje del Señor a los judíos que fueron a Egipto

1 Mensaje que Jeremías recibió para todos los judíos que vivían en Egipto, en las ciudades de Migdol,Tafnes, Menfisy la región del sur:

2 «El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Ustedes han visto todas las calamidades que hice caer sobre Jerusalén y las demás ciudades de Judá. Ahora están en ruinas, y nadie vive en ellas

3 por causa de las maldades que cometieron, pues me ofendieron adorando a otros diosesy ofreciéndoles incienso; dioses con los que ni ellos ni ustedes ni sus antepasados tenían nada que ver.

4 Una y otra vez envié a mis siervos los profetas para que les dijeran a ustedes que no hicieran esas cosas repugnantes que yo detesto.

5 Pero ustedes no me obedecieron ni me hicieron caso. En vez de dejar su maldad, siguieron ofreciendo incienso a otros dioses.

6 Entonces se encendieron mi ira y mi furor, y ardieron como un fuego en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Quedaron en ruinas y desiertas hasta el día de hoy.

7 »”Así pues, yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: ¿Por qué traen sobre ustedes mismos ese mal tan grande? ¿Por qué hacen que muera toda la gente de Judá, hombres, mujeres y niños, y hasta recién nacidos, de manera que no quede nadie?

8 ¿Por qué me ofenden con sus acciones y ofrecen incienso a otros dioses aquí en Egipto, donde han venido a vivir? Con ello van a provocar su propia destrucción, y se convertirán en ejemplo de maldición y humillación entre todas las naciones de la tierra.

9 ¿Ya se han olvidado de todas las maldades que cometieron los antepasados de ustedes, y de las que cometieron los reyes de Judá y sus esposas, y de las que ustedes mismos y las esposas de ustedes cometieron en el territorio de Judá y en las calles de Jerusalén?

10 Hasta ahora ustedes no han cambiado de conducta, ni han sentido temor, ni han cumplido las instrucciones y leyes que a ustedes y a sus antepasados les di.

11 »”Por eso yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, les digo: He decidido traer mal sobre ustedes y destruir a todo Judá.

12 Haré que los que quedaron de Judá y se empeñaron en irse a vivir a Egipto, sean destruidos allá por completo. Todos, desde el más chico hasta el más grande, morirán por la guerra o el hambre, y se convertirán en ejemplo de maldición y humillación, en algo que causará terror.

13 Castigaré a los que vivan en Egipto como castigué a Jerusalén, con la guerra, el hambre y la peste.

14 Nadie de ese pequeño resto de Judá que se ha ido a vivir a Egipto, podrá escapar o quedar con vida. Y aunque quieran volver a Judá para establecerse allí, no volverán, a no ser unos cuantos refugiados.”»

15 Entonces, aquellos que sabían que sus esposas ofrecían incienso a otros dioses, y las mujeres que se encontraban allí, todos los cuales formaban un grupo numeroso, más los judíos que vivían en la región sur de Egipto,respondieron a Jeremías:

16 —No haremos caso de ese mensaje que nos has traído de parte del Señor.

17 Al contrario, seguiremos haciendo lo que habíamos decidido hacer. Seguiremos ofreciendo incienso y ofrendas de vino a la diosa Reina del Cielo,como lo hemos hecho hasta ahora y como antes lo hicieron nuestros antepasados y nuestros reyes y jefes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Pues antes teníamos comida en abundancia, nos iba bien y no nos vino ninguna desgracia;

18 pero desde que dejamos de ofrecer incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo, nos falta de todo, y nuestra gente muere de hambre o en la guerra.

19 Las mujeres añadieron:

—Nosotras hacíamos tortas que representaban a la Reina del Cielo, y le ofrecíamos incienso y ofrendas de vino, pero todo ello con el consentimiento de nuestros esposos. Y lo seguiremos haciendo.

20 Entonces Jeremías respondió a todos los hombres y mujeres que le habían contestado de esa manera:

21 —¿Creen ustedes que el Señor no se daba cuenta, o se había olvidado, de que ustedes y sus antepasados, sus reyes, sus jefes y el pueblo en general, ofrecían incienso a otros dioses en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

22 Pero el Señor ya no pudo soportar más las malas acciones que ustedes cometían y que a él tanto le disgustan. Por eso el país de ustedes está hoy en ruinas y sin nadie que viva en él; se ha convertido en ejemplo de maldición, en algo que causa terror.

23 Esta desgracia en que ahora se encuentran les ha venido precisamente porque ofrecieron incienso a otros dioses, pecando así contra el Señor, y porque no obedecieron sus instrucciones y leyes, ni cumplieron sus mandatos.

24 Jeremías dijo además a todo el pueblo, y especialmente a las mujeres:

—Escuchen este mensaje del Señor todos ustedes, gente de Judá que vive en Egipto.

25 El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Ustedes las mujereslo dicen de boca y lo practican de hecho. Ustedes dicen que han prometido ofrecer incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo, y que cumplirán sin falta su promesa. ¡Muy bien, cumplan y pongan por obra lo que han prometido!

26 Pero oigan todos ustedes, gente de Judá que vive en Egipto, lo que yo, el Señor, les digo: Juro por mi nombre soberano que ninguno de los de Judá volverá a pronunciar mi nombre en todo Egipto, diciendo: Por la vida del Señor.

27 Porque yo estaré vigilando para enviarles calamidades y no beneficios. Todos los de Judá que viven en Egipto serán completamente aniquilados por la guerra o el hambre.

28 Serán muy contados los que escapen de morir en la guerra y vuelvan de Egipto a Judá. Así, todos los que quedaban en Judá y vinieron a vivir a Egipto, verán qué palabras se cumplieron, si las mías o las de ellos.

29 Yo, el Señor, les daré a ustedes esta señal como prueba de que mis amenazas se van a cumplir, y de que los castigaré en este país:

30 Yo entregaré al faraón Hofra, rey de Egipto, en poder de sus enemigos mortales, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en poder de Nabucodonosor, rey de Babilonia,su enemigo mortal.”

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Jeremías 45

Promesas del Señor a Baruc

1 El año cuarto del gobierno de Joaquim,hijo de Josías, rey de Judá, mientras Baruc, hijo de Nerías,escribía lo que el profeta Jeremías le dictaba,dijo Jeremías a Baruc:

2-3 «Tú, Baruc, dices: “¡Ay de mí! ¡El Señor no me da sino penas y dolores! Ya estoy cansado de llorar y no encuentro ningún alivio.” Pues el Señor dice respecto de ti,

4 y me manda que te diga: “Yo destruyo lo que construí, y arranco lo que planté.Y lo mismo haré con toda la tierra.

5 ¿Quieres pedir para ti algo extraordinario? Pues no lo pidas, porque yo voy a enviar calamidades sobre toda la humanidad. Pero al menos permitiré que conserves tu vida por dondequiera que vayas. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

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Jeremías 46

Derrota de Egipto en Carquemis

1 El Señor habló al profeta Jeremías acerca de las naciones.

2 Este fue su mensaje acerca de Egipto,y en particular acerca del ejército del faraón Necao,rey de Egipto, que se hallaba en Carquemis,junto al río Éufrates, y a quien el rey Nabucodonosor de Babilonia derrotó en el año cuarto del gobierno de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá:

3 «¡Preparen los escudos!

¡Láncense al ataque!

4 ¡Ensillen los caballos!

¡Monten, jinetes!

¡Pónganse los cascos y formen líneas!

¡Afilen las lanzas!

¡Pónganse las corazas!

5 »Pero ¿qué es lo que veo?

Retroceden llenos de terror.

Sus guerreros se dispersan derrotados;

salen corriendo, sin mirar atrás.

¡Hay terror por todas partes!

Yo, el Señor, lo afirmo.

6 ¡No pueden huir los más veloces,

ni escapar los más valientes!

En el norte, junto al río Éufrates,

tropiezan y caen.

7 ¿Quién es ese que crece como el Nilo,

como un río de aguas violentas?

8 Es Egipto, que crece como el Nilo,

como un río de aguas violentas.

Egipto dice: “Voy a crecer y a inundar la tierra,

voy a destruir las ciudades y sus habitantes.”

9 »¡Que avance la caballería!

¡Adelante los carros!

¡Que se pongan en marcha los guerreros:

los soldados de Etiopíay de Libia,

armados de escudos;

los soldados de Lidia,

que manejan bien el arco!

10 Este es el día del Señor todopoderoso,

el día en que va a vengarse de sus enemigos.

La espada herirá hasta saciarse,

hasta emborracharse de sangre.

Pues el Señor todopoderoso hará una matanza

en el país del norte, junto al Éufrates.

11 »¡Pueblo de Egipto,

ve a Galaad en busca de medicinas!

¡Pero por más remedios que uses,

de nada te van a servir,

pues no hay remedio para ti!

12 Las naciones ya saben que has sido humillado,

y en toda la tierra se te oye gritar;

chocan los guerreros unos contra otros,

y juntos ruedan por el suelo.»

El ataque de Nabucodonosor a Egipto

13 El Señor habló al profeta Jeremías cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, se dirigía a atacar a Egipto:

14 «Anuncien en Egipto,

en Migdol, en Menfis y en Tafnes:

“¡Alerta, estén listos!

¡La espada hace estragos a tu alrededor!”

15 ¿Por qué huyó Apis,tu toro sagrado?

¿Por qué no pudo tenerse en pie?

Pues porque yo, el Señor, lo derribé.

16 Tus soldados tropiezan y caen,

y unos a otros se dicen:

“¡Vámonos de aquí, volvamos a nuestra patria,

al país donde nacimos!

¡Huyamos de la violencia de la guerra!”

17 »Pónganle este apodo al faraón, el rey de Egipto:

“Mucho ruido, pero a destiempo”.

18 Yo, que soy el rey

y me llamo el Señor todopoderoso,

lo juro por mi vida:

Como el Tabor, que se destaca entre los montes,

y como el Carmelo, que se alza sobre el mar,

así es el enemigo que vendrá.

19 Prepárense para el destierro,

habitantes de Egipto,

pues Menfis se convertirá en desierto,

en ruinas donde nadie vivirá.

20 Egipto parece una hermosa novilla,

pero viene a picarle un tábano del norte.

21 Sus soldados mercenarios

son como becerros gordos,

pero ellos también saldrán corriendo

y no podrán resistir,

porque llega el día de su desastre,

la hora de su castigo.

22 Egipto huirá silbando como una serpiente

cuando se acerquen los ejércitos

y lo ataquen con hachas,

como si cortaran árboles.

23 ¡Cortarán sus espesos bosques!

Yo, el Señor, lo afirmo.

Eran más numerosos que las langostas,

y nadie los podía contar.

24 Egipto será humillado,

y caerá en poder del pueblo del norte.»

25 El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: «Voy a castigar a Amón, el dios de Tebas,a Egipto con sus dioses y sus reyes, y al faraón y a los que en él confían.

26 Haré que caigan en poder de sus enemigos mortales, de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y de su gente. Pero al cabo de un tiempo, Egipto volverá a estar habitado como antes. Yo, el Señor, lo afirmo.

El Señor salvará a su pueblo

27 »No temas, pueblo de Jacob, siervo mío;

no tengas miedo, Israel.

Pues a ti y a tus hijos los libraré

de ese país lejano donde están desterrados.

Volverás a vivir en paz,

tranquilo, sin que nadie te asuste.

28 Yo, el Señor, afirmo:

No temas, pueblo de Jacob, siervo mío,

porque yo estoy contigo.

Destruiré todas las naciones

entre las cuales te dispersé.

Pero a ti no te destruiré;

solo te corregiré como mereces;

no te dejaré sin tu castigo.»

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Jeremías 47

Profecía acerca de los filisteos

1 Este es el mensaje que el Señor dirigió al profeta Jeremías acerca de los filisteos,antes que el faraón atacara Gaza:

2 «Yo, el Señor, digo:

Del nortellega una inundación,

como de un río desbordado;

inunda el país y todo lo que hay en él,

las ciudades y los que en ellas viven.

Todos los habitantes del país gritan,

la gente lanza ayes de dolor.

3 Al oír el galope de los caballos,

el estruendo de los carros

y el ruido de las ruedas,

les faltan fuerzas a los padres

y abandonan a sus hijos.

4 Porque llegó el día de aniquilar a los filisteos,

de quitarles a Tiro y Sidón

la ayuda que aún les queda.»

Sí, el Señor va a destruir a los filisteos,

que emigraron de la isla de Creta.

5 La gente de Gaza se rapa la cabeza,

la gente de Ascalónse queda muda.

Último resto de los antiguos gigantes,

¿hasta cuándo te harás cortaduras en la carne

en señal de dolor?

6 ¡Ay, espada del Señor!

¿Cuándo te vas a detener?

¡Vuelve a entrar en tu vaina,

cálmate, quédate quieta!

7 ¿Pero cómo podría quedarse quieta

si el Señor le ha dado órdenes,

si le ha dado el encargo

de atacar a Ascalón y toda la costa?

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Jeremías 48

Profecía acerca de Moab

1 Mensaje del Señor todopoderoso, el Dios de Israel, acerca de Moab:

«¡Pobre ciudad de Nebo,

qué destruida está!

¡Quiriataimfue tomada y humillada!

¡Su fortaleza fue derribada al suelo!

2 El esplendor de Moab ha terminado.

En Hesbónlos enemigos hacen planes

para que Moab, como nación, desaparezca.

Tú también, Madmén, serás destruida,

y la guerra no dejará de amenazarte.

3 De Horonaim salen gritos:

“¡Ruina y gran destrucción!”

4 »Moab está en ruinas;

los gritos de dolor llegan hasta Sóar.

5 Con lágrimas en los ojos avanzan

los que suben por la cuesta de Luhit;

gritan de dolor ante el desastre

los que bajan a Horonaim.

6 ¡Huyan! ¡Sálvese quien pueda!

¡Sean como la zarza en el desierto!

7 »Moab, tú confiabas en tu fuerza

y en tus riquezas,

pero también tú serás tomada.

Tu dios Quemósirá al destierro,

con sus sacerdotes y gente importante.

8 La destrucción llegará a todas las ciudades,

y ni una sola escapará;

el valle y la meseta quedarán en ruinas.

Yo, el Señor, lo afirmo.

9 Pónganle una lápidaa Moab,

porque la van a destruir;

sus ciudades quedarán en ruinas

y sin ningún habitante.»

10 (¡Maldito el que no haga con gusto el trabajo que el Señor encarga! ¡Maldito el que se niegue a tomar parte en la matanza!)

11 Moab siempre ha vivido en paz, nunca ha tenido que ir al destierro. Es como el vino que se deja asentar, que no se pasa de una vasija a otra, y por eso nunca pierde su sabor ni su aroma.

12 Pero el Señor afirma: «Va a llegar el día en que yo enviaré gente que eche ese vino en otras vasijas, y que a las vasijas vacías las haga pedazos.

13 Entonces Moab se sentirá defraudado por su dios Quemós, así como Israel se sintió defraudado por Betel,en quien tenía puesta su confianza.

14 »Que no diga Moab: “Somos valientes,

guerreros poderosos.”

15 Ya llega el destructor de Moab y sus ciudades;

lo mejor de su juventud morirá.

Lo afirma el Rey, cuyo nombre es el Señor todopoderoso.

16 El desastre de Moab se acerca,

su desgracia está a punto de llegar.

17 Vecinos de Moab,

y todos los que conocen su fama,

lloren por él y digan:

“¡Miren cómo quedó deshecho su dominio

tan fuerte y tan glorioso!”

18 »Baja de tu sitio de honor, ciudad de Dibón,

y siéntate en el suelo reseco,

porque el destructor de Moab avanza contra ti

y ha destruido tus fortificaciones.

19 Ciudad de Aroer,

párate al lado del camino y mira;

pregunta a los sobrevivientes

qué fue lo que pasó.

20 Moab está humillado, lleno de terror.

¡Lloren de dolor por él!

¡Anuncien en el río Arnón

que Moab ha sido destruido!»

21 Llegó el castigo decretado contra las ciudades de la meseta: Holón, Jahas, Mefáat,

22 Dibón, Nebo, Bet-diblataim,

23 Quiriataim, Bet-gamul, Bet-meón,

24 Queriot, Bosrá y todas las ciudades de Moab, cercanas y lejanas.

25 El Señor afirma:

«La fuerza de Moab ha sido rota,

y su poder destruido.»

26 Emborrachen a Moab,

porque se rebeló contra el Señor.

Entonces Moab se revolcará en su vómito

y todos se burlarán de él.

27 Moab, ¿no te burlabas tú de Israel

y hablabas siempre de él con desprecio,

como si fuera un ladrón?

28 Abandonen las ciudades, habitantes de Moab;

váyanse a las peñas, a vivir como las palomas

que anidan al borde de los precipicios.

29 Conocemos el gran orgullo de Moab:

su arrogancia, su altivez y su soberbia.

30 También el Señor conoce su insolencia,

su charlatanería y sus bravatas.

31 Por eso lloraré y me lamentaré

por todo el pueblo de Moab

y por los hombres de Quir-heres.

32 Lloraré por ti, viñedo de Sibmá,

más de lo que se lloró por Jazer.

Tus ramas pasaban más allá del mar

y llegaban hasta Jazer.

Pero ahora tu cosecha de uvas

ha quedado destruida.

33 Ya no se oyen gritos de contento

en los jardines de Moab.

El vino se ha acabado en los depósitos.

Ya no hay quien pise las uvas,

ya no hay más cantos de alegría.

34 La gente de Hesbón grita de dolor,

y sus gritos llegan hasta Elalé y Jahas,

y desde Sóar hasta Horonaim y Eglat-selisiya,

porque aun los manantiales de Nimrim están secos.

35 El Señor afirma:

«Yo destruiré a la gente de Moab

que sube a las colinas, a los santuarios paganos,

para ofrecer sacrificios e incienso a sus dioses.»

36 Por eso mi corazón gime por Moab

y por los hombres de Quir-heres

con sonido de flautas fúnebres,

pues las riquezas que juntó se han perdido.

37 Toda cabeza está rapada y toda barba cortada;

todos se han hecho heridas en las manos

y se han vestido con ropas ásperas.

38 «En todas las terrazas de Moab

y en todas sus calles

no se oye más que llanto,

porque yo hice pedazos a Moab

como a una vasija inútil.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

39 ¡Hagan lamentación por Moab!

¡Qué lleno de terror está!

¡Volvió la espalda de manera vergonzosa!

Se convirtió en algo horrible y despreciable

para todos sus vecinos.

40 El Señor dice:

«El enemigo de Moab se lanza contra él

como un águila con las alas extendidas.

41 Ciudades y fortalezas

caerán en poder del enemigo.

En ese día los guerreros de Moab

temblarán como mujer de parto.

42 Moab dejará de ser nación,

porque se levantó contra mí, contra el Señor.

43 Por eso yo, el Señor, afirmo:

Los habitantes de Moab serán

como animales perseguidos por los cazadores

o en peligro de caer en un hoyo o una trampa.

44 El que escape de los cazadores caerá en el hoyo,

y el que salga del hoyo caerá en la trampa,

porque yo traeré sobre Moab

el tiempo de su castigo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

45 »Algunos huyen sin fuerzas

a buscar refugio a la sombra de Hesbón;

pero Hesbón, la ciudad del rey Sihón,

está en llamas, y el fuego se extiende

y devora los montes de Moab,

ese pueblo revoltoso.

46 ¡Ay de ti, Moab!

¡Pueblo de Quemós, estás perdido!

¡A tus hijos y a tus hijas se los llevan al destierro!

47 Pero al final yo cambiaré la suerte de Moab;

yo, el Señor, lo afirmo.»

Esta es la sentencia del Señor contra Moab.

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Jeremías 49

Profecía acerca de los amonitas

1 Mensaje del Señor acerca de Amón:

«¿Dónde están los hijos de Israel?

¿Dónde están sus herederos?

¿Por qué el dios Milcomes ahora dueño de Gad?

¿Por qué los amonitas habitan en sus ciudades?

2 »Pues bien, yo, el Señor, afirmo:

Va a llegar el día

en que haré que la ciudad amonita de Rabá

escuche el grito de guerra;

se convertirá en un montón de ruinas,

y sus poblaciones arderán en llamas.

Entonces Israel reconquistará sus ciudades.

Yo, el Señor, lo afirmo.

3 »¡Gime, Hesbón, pues Ai ha sido destruida!

¡Hagan lamentación, mujeres de Rabá!

¡Vístanse de luto, golpéense el pecho!

¡Corran como locas, hiéranse el cuerpo!

Porque el dios Milcom va al destierro,

con sus sacerdotes y gente importante.

4 ¿Por qué te jactas de tu fuerza?

Tu fuerza ya se acaba, pueblo rebelde,

que confías en las riquezas que has juntado

y dices: “¿Quién me va a atacar?”

5 Pues bien, de todas partes

voy a enviar terror sobre ti.

Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

Cada uno de ustedes saldrá corriendo por su lado,

y no habrá nadie que los vuelva a reunir.

6 Pero después cambiaré la suerte de los amonitas.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

Profecía acerca de Edom

7 Mensaje del Señor todopoderoso acerca de Edom:

«¿Ya no hay sabiduría en Temán?

¿Ya no saben qué hacer los inteligentes?

¿Se echó a perder su sabiduría?

8 ¡Habitantes de Dedán,salgan corriendo,

vayan a esconderse!

Porque voy a destruir el pueblo de Esaú;

ha llegado el tiempo en que voy a castigarlo.

9 Cuando se cosechan las uvas,

se dejan algunos racimos;

cuando por la noche llegan ladrones,

solo se llevan lo que necesitan.

10 Pero yo he dejado al pueblo de Esaú sin nada,

he descubierto sus escondites

y ya no puede ocultarse.

Sus hijos, sus parientes y vecinos,

fueron todos destruidos;

no quedó nadie que diga:,

11 “Déjame a tus huérfanos, que yo los cuidaré.

Tus viudas pueden contar conmigo.”»

12 El Señor dice: «Si aquellos que no merecían la copa del castigohan tenido que beberla, de ningún modo quedarás tú sin castigo, sino que tendrás que beber también de ella.

13 Yo, el Señor, lo juro por mí mismo: La ciudad de Bosráquedará convertida en un desierto, en ruinas, en ejemplo de humillación y maldición, y las demás ciudades quedarán en ruinas para siempre.»

14 Me ha llegado una noticia de parte del Señor;

un heraldo proclama entre las naciones:

«¡Reúnanse y marchen contra Edom!

¡Prepárense para la batalla!

15 Yo te haré el más pequeño de los pueblos,

el más despreciado entre los hombres.

16 Te dejaste engañar por tu orgullo,

porque infundías terror.

Vives entre las grietas de las rocas,

agarrado a las cumbres de los montes.

Pero aunque anides tan alto como el águila,

de allá te haré bajar.

Yo, el Señor, lo afirmo.

17 »La destrucción de Edom será tan grande que causará espanto. Todo el que pase por allí se espantará al ver el castigo,

18 pues quedará como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, cuando fueron destruidas.Nadie volverá a vivir allí, ni siquiera de paso. Yo, el Señor, lo digo.

19 Vendré repentinamente, como un león que sale de los matorrales del Jordány se lanza a los lugares donde siempre hay pasto fresco, y haré huir de ahí a los de Edom, y haré que gobierne la persona que yo escoja. Pues ¿quién puede compararse a mí? ¿Quién puede desafiarme? ¿Qué pastor me puede hacer frente?

20 Escuchen el plan que yo, el Señor, he preparado contra Edom, el proyecto que he formulado contra los habitantes de Temán:Aun a los corderos más pequeños se los llevarán, y las praderas mismas serán también destrozadas.

21 La caída de Edom hará tanto ruido, que la tierra temblará; gritará pidiendo auxilio, y sus gritos se oirán hasta en el Mar Rojo.

22 El enemigo se lanzará contra Bosrá como un águila con las alas extendidas, y ese día los guerreros de Edom temblarán como mujer de parto.»

Profecía acerca de Damasco

23 Mensaje acerca de Damasco:

«Las ciudades de Hamat y Arpadestán avergonzadas,

porque les han llegado malas noticias.

Se llenan de terror,no pueden estar tranquilas.

24 Damasco, ya sin fuerzas, se dispone a huir.

La dominan el pánico, la angustia y el dolor,

como a una mujer de parto.

25 La ciudad famosa, la ciudad feliz,

ha quedado abandonada.

26 Ese día quedarán sus jóvenes tendidos en las calles,

y todos sus guerreros morirán.

Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

27 Voy a prender fuego a las murallas de Damasco,

y ese fuego destruirá los palacios de Ben-hadad.»

Profecía acerca de Quedar y Hasor

28 Mensaje del Señor acerca de la tribu de Quedary de los jefes de Hasor,a los cuales derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia:

«¡Adelante, ataquen a Quedar!

¡Destruyan a esa tribu de oriente!

29 Apodérense de sus tiendas y de sus rebaños,

de sus lonas y de todos sus utensilios.

Quítenles sus camellosy grítenles:

“¡Hay terror por todas partes!”

30 ¡Salgan corriendo, habitantes de Hasor!

¡Vayan a esconderse!

Yo, el Señor, lo digo.

Pues Nabucodonosor, el rey de Babilonia,

ha hecho planes contra ustedes.

31 Yo, el Señor, les ordeno:

¡Adelante, ataquen a ese pueblo

que vive confiado y tranquilo,

sin puertas ni cerrojos

y completamente solo!

32 ¡Róbenle sus camellos y todo su ganado!

Voy a dispersar en todas direcciones

a esa gente que se afeita las sienes;

de todas partes les traeré el desastre.

Yo, el Señor, lo afirmo.

33 Hasor será para siempre

un desierto y guarida de chacales.

Nadie volverá a vivir allí ni siquiera de paso.»

Profecía acerca de Elam

34 Cuando Sedequías comenzó a reinar en Judá, el Señor dirigió este mensaje a Jeremías acerca de Elam:

35 «Yo, el Señor todopoderoso, afirmo:

Voy a romper los arcos de Elam,

que son su arma principal.

36 Voy a traer vientos contra este pueblo

desde las cuatro direcciones,

para que lo dispersen por todas partes,

hasta que no quede país

adonde no lleguen sus refugiados.

37 Haré temblar a Elam ante sus enemigos mortales,

le enviaré calamidades,

desataré mi ira contra él,

y le enviaré la guerra hasta destruirlo por completo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

38 Pondré mi trono en Elam,

y haré morir a sus reyes y a sus jefes.

Yo, el Señor, lo afirmo.

39 Pero en el futuro cambiaré la suerte de Elam.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

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Jeremías 50

Caída de Babilonia

1 Mensaje acerca de Babilonia, país de los caldeos,que el Señor comunicó por medio del profeta Jeremías:

2 «Anuncien esto, denlo a conocer entre las naciones.

Levanten la señal de anuncio; no oculten nada.

Digan: “¡Babilonia fue tomada!

¡El dios Bel quedó en ridículo,

el dios Marducestá lleno de terror!

¡Sus ídolos, sus falsos dioses,

quedaron en ridículo y llenos de terror!”

3 Porque del norteavanza contra ella una nación

que convertirá su país en un desierto.

Nadie, ni hombres ni animales,

volverá a vivir allí,

pues todos se irán huyendo.»

Regreso de los israelitas

4 El Señor dice: «En aquel tiempo, la gente de Israel y de Judávendrá llorando a buscarme a mí, el Señor su Dios.

5 Preguntarán por el camino de Sión,y hacia allá irán, diciendo: “Vayamos al Señor, y unámonos con él en una alianza eterna,que no se olvide nunca.”

6 »Mi pueblo era como ovejas perdidas, mal guiadas por sus pastores, que las dejaron perderse en los montes. Iban de un monte al otro, y hasta olvidaron su corral.

7 Sus enemigos, al encontrarlos, los devoraban y decían: “No es culpa nuestra, porque ellos pecaron contra el Señor, su pastizal seguro, la esperanza de sus antepasados.”

8 »¡Huyan de Babilonia,del país de los caldeos!

¡Salgan como guías al frente del rebaño!

9 Pues voy a hacer que un grupo

de poderosos pueblos del norte

ataque al mismo tiempo a Babilonia.

Se alinearán y la conquistarán.

Son guerreros expertos,

que disparan sus flechas sin fallar el tiro.

10 Saquearán a los caldeos;

los saquearán hasta llenarse.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Caída de Babilonia

11 »Ustedes, caldeos, que saquearon mi pueblo,

¡alégrense y diviértanse!

¡Salten como una novilla en la hierba!

¡Relinchen como caballos!

12 Pero su patria y su ciudad natal

quedarán cubiertas de vergüenza.

Será la última de las naciones,

un desierto seco y desolado.

13 Porque me enojaré y la dejaré sin habitantes,

completamente convertida en un desierto.

Todo el que pase por allí quedará espantado

al ver el castigo que recibió.

14 »¡A sus puestos, arqueros, rodeen Babilonia!

¡Disparen contra ella todas sus flechas,

porque pecó contra mí, contra el Señor!

15 ¡Lancen gritos de guerra por todos lados!

¡Babilonia ya se rinde!

¡Cayeron las torres,se derrumbaron las murallas!

¡Esta es mi venganza: vénguense de ella!

¡Hagan con ella lo mismo que ella hizo!

16 No dejen en Babilonia a nadie que siembre o recoja las cosechas.

Al ver la guerra destructora,

los extranjeros volverán a su patria,

cada cual huyendo hacia su tierra.

Regreso de Israel

17 »Israel es como una oveja perdida, perseguida por leones. Primero se lo comió el rey de Asiria; después, Nabucodonosor, rey de Babilonia, le royó los huesos.

18 Por eso yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: Voy a castigar al rey de Babilonia y a su país, como lo hice con el rey de Asiria.

19 Haré que Israel vuelva a su tierra, y como una oveja tendrá pastos abundantes en el Carmelo,en Basán,en la región montañosa de Efraíny en Galaad.

20 Yo, el Señor, afirmo: En aquel tiempo, Israel y Judá estarán libres de culpas y pecados, porque yo perdonaré a los que deje con vida.

Derrota de Babilonia

21 »¡Ataquen la región de Merataim

y a los habitantes de Pecod!

¡Persíganlos, destrúyanlos por completo!

¡Cumplan mis órdenes en todo!

Yo, el Señor, lo ordeno.»

22 En el país se oye estruendo de batalla,

de gran destrucción.

23 ¡Babilonia, el martillo del mundoentero,

ha quedado roto, hecho pedazos!

¡Qué horror sienten las naciones

al ver lo que a Babilonia le ha pasado!

24 Tú misma, Babilonia, te tendiste una trampa,

y sin darte cuenta caíste en ella.

Quedaste presa, atrapada,

porque te opusiste al Señor.

25 El Señor abrió el depósito de sus armas

y sacó las armas de su ira,

porque el Señor todopoderoso

tiene una tarea que llevar a cabo

en la nación de los caldeos.

26 ¡Atáquenla por todas partes!

¡Abran sus graneros!

¡Amontonen a la gente y destrúyanla!

¡Que no quede nadie con vida!

27 ¡Maten a todos sus soldados,

envíenlos al matadero!

¡Ay de ellos! ¡Les llegó su día,

la hora de su castigo!

28 (Gente escapada de Babilonia llega a Sión contando cómo el Señor nuestro Dios ha dado su merecido a Babilonia por lo que ella hizo con el templo.)

29 «¡Llamen a todos los arqueros,

para que ataquen a Babilonia!

¡Acampen alrededor de la ciudad

para que nadie escape!

¡Páguenle como merece!

¡Hagan con ella lo mismo que ella hizo!

Porque ha sido insolente conmigo,

con el Señor, el Dios Santo de Israel.

30 Por eso sus jóvenes caerán muertos por las calles

y todos sus guerreros morirán en ese día.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

31 El Señor todopoderoso dice:

«Nación insolente, yo estoy en contra tuya;

ha llegado tu día,la hora de castigarte.

32 Nación insolente, tropezarás y caerás,

y nadie te levantará.

Prenderé fuego a todas tus ciudades,

y ese fuego destruirá todos tus contornos.»

33 El Señor todopoderoso dice: «El pueblo de Israel y el pueblo de Judáestán sufriendo la opresión. Sus enemigos los tienen presos y no quieren soltarlos.

34 Pero su redentores fuerte y se llama el Señor todopoderoso. Él se encargará de hacerles justicia; traerá paz al país y terror a los habitantes de Babilonia.»

35 El Señor dice:

«¡Guerra a Babilonia y a sus habitantes!

¡A sus jefes y a sus sabios!

36 ¡Guerra a sus adivinos: que se vuelvan locos!

37 ¡Guerra a sus soldados: que tiemblen de miedo!

¡Guerra a sus caballos y sus carros!

¡Guerra a sus soldados mercenarios:

que se vuelvan como mujeres!

¡Guerra a sus tesoros: que se los roben!

38 ¡Guerra a sus ríos: que se sequen!

Porque Babilonia es un país de ídolos horribles,

y por ellos ha perdido el sentido.

39 »Por eso, en Babilonia harán sus guaridas los gatos monteses y los chacales,y allí vivirán los avestruces. Jamás en todos los siglos venideros volverá a ser habitada.

40 Quedará como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas,cuando fueron destruidas. Nadie volverá a vivir allí, ni siquiera de paso. Yo, el Señor, lo afirmo.

41 »Desde lejanas tierras del norte,

una nación poderosa y numerosos reyes

se preparan a venir.

42 Están armados de arcos y lanzas;

son crueles, no tienen compasión,

sus gritos son como el estruendo del mar,

y van montados a caballo.

Están listos para la batalla contra Babilonia.

43 El rey de Babilonia, al saber esta noticia,

se ha quedado paralizado de miedo,

y siente angustia y dolor

como mujer de parto.

44 »Vendré repentinamente como un león que sale de los matorrales del Jordán y se lanza a los lugares donde siempre hay pasto fresco, y haré huir de ahí a los de Babilonia, y haré que gobierne la persona que yo escoja. Pues ¿quién puede compararse a mí? ¿Quién puede desafiarme? ¿Qué pastor me puede hacer frente?

45 Escuchen el plan que yo, el Señor, he preparado contra Babilonia; el proyecto que he formulado contra el país de los caldeos: Aun a los corderos más pequeños se los llevarán, y las mismas praderas serán también destrozadas.

46 La caída de Babilonia hará tanto ruido, que la tierra temblará, y sus gritos se oirán en las demás naciones.»

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Jeremías

Jeremías 51

Destrucción de Babilonia

1 El Señor dice:

«Voy a enviar un viento destructor

contra Babilonia y los caldeos.

2 Haré que sus enemigos traten a Babilonia

como a trigo que se lanza al aire;

haré que dejen sin habitantes su territorio.

Cuando llegue el día del desastre,

la atacarán por todas partes.

3 ¡Que preparen sus arcos los arqueros!

¡Que se pongan las corazas!

¡No tengan compasión de los jóvenes de Babilonia;

destruyan su ejército por completo!

4 Por todo el país de los caldeos

la gente quedará tendida por las calles,

5 pues aunque Israel y Judá han pecado contra mí

y han llenado de pecado su país,

yo, el Señor todopoderoso,

el Dios Santo de Israel,

aún no los he abandonado.

6 »¡Huyan de Babilonia! ¡Sálvese quien pueda!

¡No mueran por causa del pecado de ella!

Esta es la hora de mi venganza,

y le pagaré como merece.

7 Babilonia era en mi mano una copa de oro

que embriagaba a todo el mundo.

Las naciones bebían de ese vino

y perdían el sentido.

8 Pero de pronto Babilonia cayó hecha pedazos.

¡Pónganse a llorar por ella!

Traigan remedios para sus heridas,

a ver si se cura.»

9 Ya le pusimos remedios a Babilonia,

pero no se curó.

¡Déjenla! Vámonos de aquí,

cada uno a su patria,

pues su crimen llega hasta el cielo,

se levanta hasta las nubes.

10 El Señor hizo triunfar nuestro derecho.

Vengan, vamos a contar en Sión

lo que ha hecho el Señor nuestro Dios.

11 El Señor quiere destruir Babilonia,

y ha despertado en los reyes de Media

ese mismo sentimiento.

Esa es la venganza del Señor

por lo que hicieron con su templo.

¡Preparen las flechas! ¡Sujeten los escudos!

12 ¡Den la señal de atacar los muros de Babilonia!

¡Refuercen la guardia!

¡Pongan centinelas!

¡Tiendan emboscadas!

Porque el Señor preparó y llevó a cabo

los planes que había anunciado

contra los habitantes de Babilonia.

13 Tú, Babilonia, que estás junto a grandes ríos

y tienes grandes riquezas,

¡ya te ha llegado tu fin,

el término de tu existencia!

14 El Señor todopoderoso ha jurado por su vida:

«¡Te llenaré de enemigos, como de langostas,

y ellos cantarán victoria sobre ti!»

Himno de alabanza a Dios

15 El Señor, con su poder, hizo la tierra;

con su sabiduría afirmó el mundo;

con su inteligencia extendió el cielo.

16 Con voz de trueno hace rugir el agua en el cielo,

hace subir las nubes desde el extremo de la tierra,

hace brillar los relámpagos en medio de la lluvia

y saca el viento de donde lo tiene guardado.

17 Necio e ignorante es todo hombre.

Los ídolos defraudan al que los fabrica:

son imágenes engañosas y sin vida;

18 son objetos sin valor, ridículos,

que el Señor, en el juicio, destruirá.

19 ¡Qué diferente es el Dios de Jacob,

creador de todo lo que existe!

Él escogió a Israel como su propiedad.

El Señor todopoderoso: ese es su nombre.

Babilonia, instrumento de castigo del Señor

20 «¡Babilonia, tú eres mi mazo,

mi arma de guerra!

Contigo destrozo naciones

y destruyo reinos.

21 Contigo destrozo caballos y jinetes,

carros y cocheros.

22 Contigo destrozo hombres y mujeres,

ancianos y jóvenes,

muchachos y muchachas.

23 Contigo destrozo pastores y rebaños,

labradores y bueyes,

gobernadores y funcionarios.

Castigo de Babilonia

24 »Pero ante los propios ojos de ustedes

pagaré a Babilonia y a todos los caldeos

como merecen, por el mal que hicieron a Sión.

Yo, el Señor lo afirmo.

25 Yo estoy en contra tuya, montaña destructora,

que destruyes toda la tierra.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Levantaré la mano para castigarte,

te haré rodar desde los peñascos

y te convertiré en un cerro quemado.

26 Ninguna de las piedras de tus ruinas

servirá para construir edificios.

Serás un desierto para siempre.

Yo, el Señor, lo afirmo.

27 »¡Den en el país la señal de ataque!

¡Toquen la trompeta y preparen a las naciones

para atacar a Babilonia!

¡Levanten contra ella a los reinos de Ararat,

de Miní y de Asquenaz!

¡Nombren un generalque dirija la batalla!

¡Hagan avanzar la caballería como langostas furiosas!

28 Preparen a las naciones para atacarla;

preparen a los reyes de Media,

y a sus gobernadores y funcionarios,

y toda la tierra que dominan.»

29 La tierra tiembla y se estremece,

porque el Señor está cumpliendo sus planes

de convertir Babilonia en un horrible desierto.

30 Los soldados babilonios dejaron de luchar,

se quedaron en sus fortalezas;

sus fuerzas se agotaron,

y hasta parecían mujeres.

Sus ciudades fueron invadidas

y sus casas incendiadas.

31 Uno tras otro corren los mensajeros

a anunciar al rey de Babilonia

que su ciudad fue conquistada por completo.

32 El enemigo ocupó los pasos de los ríos,

incendió los puestos de defensa

y los soldados se llenaron de terror.

33 Porque el Señor todopoderoso,

el Dios de Israel, dice:

«¡Babilonia es como una era

pisoteada en el tiempo de la trilla,

y muy pronto va a llegarle el tiempo de la cosecha!»

34-35 Dice Jerusalén, la ciudad de Sión:

«Nabucodonosor, el rey de Babilonia,

me hizo pedazos y me devoró;

me dejó como un plato vacío.

Como un monstruo del mar, me tragó;

se llenó con lo que más le gustó de mí,

y el resto lo tiró.

¡Que pague Babilonia por la violencia que me hizo!

¡Que paguen los caldeos por la gente que me mataron!»

Promesa a Israel

36 El Señor dice:

«Yo te voy a hacer justicia,

me voy a vengar de tus enemigos.

Voy a dejar completamente secos

el río y los manantiales de Babilonia,

37 que quedará convertida en un montón de ruinas,

en guarida de chacales,

en un lugar inhabitable

que a todos causará espanto y horror.

38 Todos ellos rugirán como leones

y gruñirán como cachorros.

39 Cuando ardan de calor, yo les daré a beber

bebidas que los embriaguen

y les hagan perder el sentido.

Así caerán en un sueño eterno

del que no despertarán.

Yo, el Señor, lo afirmo.

40 Luego los llevaré al matadero,

como se lleva a los corderos, chivos y carneros.»

Caída de Babilonia

41 ¡Babilonia,la ciudad famosa en todo el mundo,

ha caído, ha sido conquistada!

¡Cómo se espantan las naciones al verla!

42 El mar inundó Babilonia,

la cubrió con sus grandes olas.

43 Sus ciudades se convirtieron en horrible desierto,

en tierra seca y desolada,

donde nadie vive,

por donde nadie pasa.

44 «Castigaré al dios Bel en Babilonia,

le haré vomitar lo que se había tragado,

y no volverán las naciones a acudir a él.

¡Ya cayeron las murallas de Babilonia!

45 Pueblo mío, sal de ahí,

¡y que cada cual salve su vida

de mi ardiente ira!

46 No se asusten, no tengan miedo

por los rumores que corren en el país.

Cada año correrán rumores diferentes,

rumores de violencia en el país

y de luchas entre gobernantes.

47 Así pues, vendrá el día

en que castigaré a los ídolos de Babilonia.

Todo el país quedará humillado

y cubierto de cadáveres.

48 El cielo y la tierra y todo lo que existe

se alegrarán cuando caiga Babilonia,

cuando vengan del norte sus destructores.

Yo, el Señor, lo afirmo.

49 Sí, Babilonia ha de caer

por los muertos que le causó a Israel

y por los muertos que causó en todo el mundo.»

Mensaje a los judíos que están en Babilonia

50 Ustedes, los que escaparon de la matanza,

huyan sin parar,

y aun cuando estén lejos, piensen en el Señor

y acuérdense de Jerusalén.

51 Ustedes dicen: «Sentimos vergüenza

al oír cómo nos insultan.

La deshonra cubre nuestros rostros,

porque gente extranjera ha entrado

hasta los sitios más santos del templo.»

52 Pero el Señor afirma:

«Viene el día

en que castigaré a los ídolos de Babilonia,

y en todo su territorio gemirán los heridos.

53 Y aunque Babilonia suba hasta el cielo

para poner bien alta su fortaleza,

aun allí le enviaré enemigos que la destruyan.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

Destrucción de Babilonia

54 Desde Babilonia llegan gritos de dolor,

desde el país de los caldeos llega un gran ruido.

55 Es el Señor, que destruye a Babilonia

y pone fin a su bullicio.

Los enemigos, como olas rugientes,

caerán sobre ella con gran estruendo.

56 Vinieron a destruir Babilonia;

ya capturaron a sus guerreros

y les hicieron pedazos sus arcos.

Porque el Señor es un Dios

que a cada cual le da lo que merece.

57 El Rey, el Señor todopoderoso, afirma:

«Emborracharé a los jefes de Babilonia,

a sus sabios y gobernadores,

y a sus funcionarios y soldados,

y caerán en un sueño eterno

del que no despertarán.

58 Yo, el Señor todopoderoso, digo:

Las anchas murallas de Babilonia

serán derribadas por completo,

y sus enormes puertas serán incendiadas.

Inútilmente habrán trabajado las naciones,

pues sus fatigas terminarán en el fuego.»

Llevan a Babilonia el mensaje de Jeremías

59 En el año cuarto del gobierno de Sedequías, rey de Judá, el profeta Jeremías dio un encargo a Seraías, hijo de Nerías y nieto de Maaseías. Seraías acompañaba al rey Sedequías en su viaje a Babilonia, como encargado de arreglar el hospedaje del rey.

60 Jeremías había escrito en un libro su mensaje acerca de todas las calamidades que habrían de venir sobre Babilonia, es decir, todo lo escrito acerca de ella,

61 y le dijo a Seraías: «Cuando llegues a Babilonia, ten cuidado de leer todo este mensaje.

62 Luego dirás: “Señor, tú has dicho que destruirás este lugar, de manera que nadie vuelva a vivir aquí, ni hombres ni animales, porque lo vas a convertir en un desierto para siempre.”

63 Y luego que termines de leer este libro, átale una piedra y échalo al río Éufrates,

64 y di: “Así se hundirá Babilonia, y no se volverá a levantardel desastre que el Señor le va a enviar.”»

Aquí terminan las palabras de Jeremías.

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Jeremías

Jeremías 52

Reinado de Sedequías

1 Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremías, y era de Libná.

2 Pero sus hechos fueron malos a los ojos del Señor, igual que los de Joaquim.

3 Por eso el Señor se enojó con Jerusalén y con Judá, y los echó de su presencia.

Caída de Jerusalén

Después Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.

4 El día diez del mes décimo del año noveno del reinado de Sedequías, el rey Nabucodonosor marchó con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió.Acampó frente a ella, y a su alrededor construyó rampas para atacarla.

5 La ciudad estuvo sitiada hasta el año once del reinado de Sedequías.

6 El día nueve del mes cuarto de ese año aumentó el hambre en la ciudad, y la gente no tenía ya nada que comer.

7 Entonces hicieron un boquete en las murallas de la ciudad,y aunque los caldeos la tenían sitiada, el reyy todos los soldados huyeron de la ciudad durante la noche. Salieron por la puerta situada entre las dos murallas, por el camino de los jardines reales, y tomaron el camino del valle del Jordán.

8 Pero los soldados caldeos persiguieron al rey Sedequías, y lo alcanzaron en la llanura de Jericó. Todo su ejército lo abandonó y se dispersó.

9 Los caldeos capturaron al rey y lo llevaron ante el rey de Babilonia, que estaba en Riblá, en el territorio de Hamat. Allí Nabucodonosor dictó sentencia contra Sedequías,

10 y en presencia de este mandó degollar a sus hijos y a todos los nobles de Judá.

11 En cuanto a Sedequías, mandó que le sacaran los ojos y que lo encadenaran para llevarlo a Babilonia,en donde estuvo preso hasta que murió.

Destrucción del templo

12 El día diez del mes quinto del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nebuzaradán, ministro del rey y comandante de la guardia real, llegó a Jerusalén

13 e incendió el templo,el palacio real y todas las casas de la ciudad, especialmente las casas de todos los personajes notables,

14 y el ejército caldeo que lo acompañaba derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén.

15 Luego Nebuzaradán llevó desterrados a Babiloniatanto a los que aún quedaban en la ciudad como a los que se habían puesto del lado del rey de Babilonia, y al resto de los artesanos.

16 Solo dejó a algunos de entre la gente más pobre, para que cultivaran los viñedos y los campos.

17 Los caldeos hicieron pedazos los objetos de bronce que había en el templo: las columnas, las bases y la enorme pila para el agua, y se llevaron todo el bronce a Babilonia.

18 También se llevaron los ceniceros, las palas, las despabiladeras, los tazones, los cucharones y todos los utensilios de bronce para el culto.

19 Igualmente, el comandante de la guardia se llevó todos los objetos de oro y plata: las palanganas, los braseros, los tazones, los ceniceros, los candelabros, los cucharones y las copas para las ofrendas de vino.

20 Por lo que se refiere a las dos columnas, la enorme pila para el agua con los doce toros de bronce que la sostenían y las bases que el rey Salomón había mandado hacer para el templo, su peso no podía calcularse.

21 Cada columna tenía más de ocho metros de altura y como cinco metros y medio de circunferencia; eran huecas por dentro, y el grosor del bronce era de siete centímetros.

22 Cada columna tenía en su parte superior un capitel de bronce, de más de dos metros de altura, alrededor del cual había una rejilla toda de bronce, adornada con granadas. Las dos columnas eran iguales.

23 En la rejilla de cada capitel había cien granadas, de las cuales noventa y seis estaban a la vista.

Los judíos llevados al destierro

24 El comandante de la guardia apresó también a Seraías, sumo sacerdote, a Sofonías, sacerdote que le seguía en dignidad, y a los tres guardianes del umbral del templo.

25 De la gente de la ciudad apresó al oficial que mandaba las tropas, a siete hombres del servicio personal del rey que se encontraron en la ciudad, al funcionario militar que reclutaba hombres para el ejército y a sesenta ciudadanos notables que estaban en la ciudad.

26-27 Nebuzaradán llevó a todos estos ante el rey de Babilonia, que estaba en Riblá, en el territorio de Hamat. Allí el rey de Babilonia mandó que los mataran.

Así pues, el pueblo de Judá fue desterrado de su país.

28 El número de personas desterradas por Nabucodonosor fue el siguiente: el año séptimo de su reinado desterró a tres mil veintitrés personas de Judá;

29 el año dieciocho desterró a ochocientas treinta y dos de Jerusalén;

30 el año veintitrés, Nebuzaradán desterró a setecientas cuarenta y cinco de Judá, lo que dio un total de cuatro mil seiscientas personas desterradas.

Joaquín es libertado y recibe honores en Babilonia

31 El día veinticinco del mes doce del año treinta y siete del destierro del rey Joaquín de Judá, comenzó a reinar en Babilonia el rey Evil-merodac, el cual se mostró bondadoso con Joaquín y lo sacó de la cárcel,

32 lo trató bien y le dio preferencia sobre los otros reyes que estaban con él en Babilonia.

33 De esta manera, Joaquín pudo quitarse la ropa que usaba en la prisión y comer con el rey por el resto de su vida.

34 Además, durante toda su vida, hasta que murió, Joaquín recibió una pensión diaria de parte del rey de Babilonia.

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Lamentaciones

Lamentaciones 1

1 ¡Cuán solitaria ha quedado

la ciudad antes llena de gente!

¡Tiene apariencia de viuda

la ciudad capital de los pueblos!

¡Sometida está a trabajos forzados

la princesa de los reinos!

2 Se ahoga en llanto por las noches;

lágrimas corren por sus mejillas.

De entre todos sus amantes

no hay uno que la consuele.

Todos sus amigos la han traicionado;

se han vuelto sus enemigos.

3 A más de sufrimientos y duros trabajos,

Judá sufre ahora el cautiverio.

La que antes reinaba entre los pueblos,

ahora no encuentra reposo.

Los que la perseguían, la alcanzaron

y la pusieron en aprietos.

4 ¡Qué tristes están los caminos de Sión!

¡No hay nadie que venga a las fiestas!

Las puertas de la ciudad están desiertas,

los sacerdotes lloran,

las jóvenes se afligen

y Jerusalén pasa amarguras.

5 Sus enemigos dominan,

sus adversarios prosperan.

Es que el Señor la ha afligido

por lo mucho que ha pecado.

Sus hijos fueron al destierro

llevados por el enemigo.

6 Desapareció de la bella Sión

toda su hermosura;

sus jefes, como venados,

andan en busca de pastos;

arrastrando los pies, avanzan

delante de sus cazadores.

7 Jerusalén recuerda aquellos días,

cuando se quedó sola y triste;

recuerda todas las riquezas que tuvo

en tiempos pasados;

recuerda cuando cayó en poder del enemigo

y nadie vino en su ayuda,

cuando sus enemigos la vieron

y se burlaron de su ruina.

8 Jerusalén ha pecado tanto

que se ha hecho digna de desprecio.

Los que antes la honraban, ahora la desprecian,

porque han visto su desnudez.

Por eso está llorando,

y avergonzada vuelve la espalda.

9 Tiene su ropa llena de inmundicia;

no pensó en las consecuencias.

Es increíble cómo ha caído;

no hay quien la consuele.

¡Mira, Señor, mi humillación

y la altivez del enemigo!

10 El enemigo se ha adueñado

de las riquezas de Jerusalén.

La ciudad vio a los paganos

entrar violentamente en el santuario,

¡gente a la que tú, Señor, ordenaste

que no entrara en tu lugar de reunión!

11 Todos sus habitantes lloran,

andan en busca de alimentos;

dieron sus riquezas a cambio de comida

para poder sobrevivir.

¡Mira, Señor, mi ruina!

¡Considera mi desgracia!

12 ¡Ustedes,los que van por el camino,

deténganse a pensar

si hay dolor como el mío,

que tanto me hace sufrir!

¡El Señor me mandó esta aflicción

al encenderse su enojo!

13 El Señor lanzó desde lo alto

un fuego que me ha calado hasta los huesos;

tendió una trampa a mi paso

y me hizo volver atrás;

me ha entregado al abandono,

al sufrimiento a cada instante.

14 Mis pecados los ha visto el Señor;

me han sido atados por él mismo,

y como un yugopesan sobre mí:

¡acaban con mis fuerzas!

El Señor me ha puesto en manos de gente

ante la cual no puedo resistir.

15 El Señor arrojó lejos de mí

a todos los valientes que me defendían.

Lanzó un ejército a atacarme,

para acabar con mis hombres más valientes.

¡El Señor ha aplastado a la virginal Judá

como se aplastan las uvas para sacar vino!

16 Estas cosas me hacen llorar.

Mis ojos se llenan de lágrimas,

pues no tengo a nadie que me consuele,

a nadie que me dé nuevo aliento.

Entre ruinas han quedado mis hijos,

porque pudo más el enemigo que nosotros.

17 Sión extiende las manos suplicante,

pero no hay quien la consuele.

El Señor ha ordenado que a Jacob

lo rodeen sus enemigos;

Jerusalén es para ellos

objeto de desprecio.

18 El Señor hizo lo debido,

porque me opuse a sus mandatos.

¡Escúchenme, pueblos todos;

contemplen mi dolor!

¡Mis jóvenes y jovencitas

han sido llevados cautivos!

19 Pedí ayuda a mis amantes,

pero ellos me traicionaron.

Mis sacerdotes y mis ancianos

murieron en la ciudad:

¡andaban en busca de alimentos

para poder sobrevivir!

20 ¡Mira, Señor, mi angustia!

¡Siento que me estalla el pecho!

El dolor me oprime el corazón

cuando pienso en lo rebelde que he sido.

Allá afuera la espada mata a mis hijos,

y aquí adentro también hay muerte.

21 La gente escucha mis lamentos,

pero no hay quien me consuele.

Todos mis enemigos saben de mi mal,

y se alegran de que tú lo hayas hecho.

¡Haz que venga el día que tienes anunciado,

y que les vaya a ellos como me ha ido a mí!

22 Haz que llegue a tu presencia

toda la maldad que han cometido;

trátalos por sus pecados

como me has tratado a mí,

pues es mucho lo que lloro;

¡tengo enfermo el corazón!