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Jeremías 24

Visión de las canastas de higos

1 Después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevó desterrado a Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, junto con los jefes de Judá y los artesanos y los cerrajeros,el Señor me hizo ver dos canastas de higos colocadas delante del templo.

2 Una de ellas tenía higos muy buenos, de los primeros en madurar, pero la otra tenía higos muy malos, tan malos que no se podían comer.

3 Y el Señor me preguntó: «Jeremías, ¿qué ves?»Yo respondí: «Higos. Los buenos son muy buenos; pero los malos son tan malos que no se pueden comer.»

4 Entonces me dijo el Señor:

5 «Yo, el Señor, el Dios de Israel, digo: Como a higos buenos miraré al pueblo de Judá, que mandé desterrado de aquí al país de los caldeos. Los miraré favorablemente,

6 los tendré bajo mi protección y los haré regresar a este país. Aquí los haré prosperar, y no los volveré a destruir; los plantaré, y no los volveré a arrancar.

7 Les daré entendimientopara que reconozcan que yo soy el Señor, y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios,porque volverán a mí de todo corazón.

8 »En cambio, a Sedequías, rey de Judá, y a los jefes y demás habitantes de Jerusalén que se quedaron en el país, o que se instalaron en Egipto,los trataré como a los higos malos, que de malos no se pueden comer.

9 Haré con ellos algo que causará horrora todas las naciones de la tierra, y que será ejemplode humillación, desprecio y maldición en todos los países por donde yo los disperse.

10 Les enviaré la guerra, el hambre y la peste,hasta que no quede uno solo en el país que les di a ellos y a sus antepasados.»

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Jeremías 25

El enemigo que viene del norte

1 El año cuarto del reinado de Joaquim,hijo de Josías, en Judá, el Señor dirigió a Jeremías un mensaje acerca de todo el pueblo de Judá. Ese era el primer año del reinado de Nabucodonosor en Babilonia.

2 El profeta Jeremías comunicó el mensaje a todo el pueblo de Judá y a los habitantes de Jerusalén. Dijo:

3 «Desde el año trece del reinado de Josías, hijo de Amón, en Judá, hasta ahora, es decir, desde hace veintitrés años,el Señor se ha dirigido a mí, y yo les he hablado a ustedes una y otra vez; pero ustedes no me han hecho caso.

4 Y a pesar de que una y otra vez el Señor les ha enviado sus siervos los profetas, ustedes no han hecho caso, ni han querido prestar ninguna atención y obedecer.

5 Ellos les han dicho: “Dejen su mala conducta y sus malas acciones; así podrán vivir en la tierra que el Señor les dio para siempre a ustedes y a sus antepasados.

6 No sigan a otros dioses; no les den culto ni los adoren. No irriten al Señor adorando dioses hechos por ustedes mismos, y él no les enviará ningún mal.”

7 Y ahora, el Señor dice: “Ustedes no han querido hacerme caso; me irritan adorando dioses hechos por ustedes mismos, y esto será para su propio mal.”

8 »Por eso dice el Señor todopoderoso: “Ya que ustedes no han hecho caso a mis advertencias,

9 voy a llamar a todos los pueblos del norte y a mi servidorNabucodonosor, rey de Babilonia,para que vengan y ataquen a este país, a todos sus habitantes y a todas las naciones vecinas. Los voy a destruir completamente. Los convertiré para siempre en ruinas, en algo que cause terror y espanto.

10 Voy a hacer que entre ellos no vuelvan a oírse cantos de fiesta y alegría, ni cantos de bodas,ni el sonido de las piedras de moler, ni que vuelva a verse la luz de las lámparas.

11 Todo este país quedará destruido y convertido en ruinas. Durante setenta añosestas naciones estarán sometidas al rey de Babilonia.

12 Y cuando se completen los setenta años,pediré cuentas de sus pecados al rey de Babilonia y a su nación, el país de los caldeos, y lo destruiré para siempre. Yo, el Señor, lo afirmo.

13 Haré caer sobre ese país todo lo que he anunciado y está escrito en este libro: todo lo que Jeremías ha dicho en mi nombre contra todas las naciones.

14 Grandes naciones y reyes poderosos los someterán también a ellos. Así les daré el pago que merecen sus acciones.”»

Castigo de las naciones

15 El Señor, el Dios de Israel, me dijo: «Mira esta copa llena del vino de mi ira.Tómala y dásela a beber a todas las naciones a las que yo te envíe.

16 Cuando beban de ella, comenzarán a vomitar y se pondrán como locos a causa de la guerra que les voy a enviar.»

17 Yo tomé la copa, de la mano del Señor, y se la di a beber a todas las naciones a las que el Señor me envió.

18 Se la di a beber a Jerusalén y a las ciudades de Judá, junto con sus reyes y jefes, para destruirlas y dejarlas convertidas en ruinas, en algo que causara terror y espanto, en el ejemplo de maldición que aún hoy siguen siendo.

19 Igualmente se la di a beber al faraón, rey de Egipto, y a sus funcionarios y jefes, y a todo su pueblo,

20 y a la gente de diversas razas que hay allí; a todos los reyes del país de Usy de la región de los filisteos: Ascalón, Gaza, Ecrón y lo que queda de Asdod;

21 a Edom, Moab y Amón;

22 a todos los reyes de Tiro y de Sidón; a todos los reyes de los países del mar Mediterráneo;

23 a las tribus de Dedán, Temá y Buz, y a los pueblos que se afeitan las sienes;

24 a todos los reyes de Arabia; a todos los reyes de las diversas razas que viven en el desierto;

25 a todos los reyes de Zimrí,Elamy Media:

26 a todos los reyes del norte,cercanos o lejanos uno del otro. Es decir, a todos los reinos de la tierra. Por último beberá el rey de Babilonia.

27 Luego me dijo el Señor: «Diles que yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, les ordeno que beban hasta que se emborrachen y vomiten y caigan al suelo para no levantarse, por causa de la guerra que les voy a enviar.

28 Y si no quieren recibir de ti la copa y beberla, diles: “El Señor todopoderoso dice: Tendrán que beberla de todos modos.

29 Pues comenzaré a enviar mis castigos sobre la ciudad que me está consagrada.¿Y creen ustedes que van a quedar sin castigo? Pues no se quedarán sin él, porque voy a enviar la guerra a todos los habitantes de la tierra. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.”

30 »Tú, Jeremías, anúnciales en mi nombre todas esas cosas. Diles:

»“El Señor lanza su voz de trueno

desde lo alto, desde el santo lugar donde vive.

Pues contra su rebaño

grita como los que pisan las uvas,

contra todos los habitantes de la tierra.

31 El estruendo llega hasta el extremo de la tierra,

porque el Señor va a entablar un proceso contra las naciones,

va a llamar a juicio a todos los mortales,

a condenar a muerte a los malvados.

El Señor lo afirma.”»

32 El Señor todopoderoso dice:

«La calamidad va a llegar

a una nación tras otra;

una terrible tormenta se levanta

desde el extremo de la tierra.»

33 Los que el Señor haga morir ese día,

quedarán tendidos de un extremo a otro de la tierra.

Nadie llorará por ellos,

nadie recogerá sus cadáveres para enterrarlos;

quedarán tendidos en el suelo como estiércol.

34 ¡Griten, pastores, griten de dolor!

¡Ustedes, que guían el rebaño, revuélquense en el suelo!

Pues ha llegado el momento de la matanza

y a ustedes los matarán como a carnerosgordos.

35 Los pastores no podrán huir,

los que guían el rebaño no podrán escapar.

36 Los pastores gritan,

gritan de dolor los que guían el rebaño,

porque el Señor ha destruido sus pastos.

37 El Señor se enojó y destruyó sus hermosos campos.

38 Salió como un león de su guarida

y el país de ellos quedó convertido en ruinas,

pues se encendió la ira del Señor

y envió una guerra terrible.

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Jeremías 26

Jeremías amenazado de muerte

1 Al comienzo del reinado de Joaquim,hijo de Josías, en Judá, el Señor se dirigió a Jeremías

2 y le dijo: «Párate en el atrio del templo,y di todo lo que te ordené que dijeras a la gente que viene de las ciudades de Judá para adorar en el templo. No dejes nada por decir.

3 Quizá te hagan caso y dejen su mala conducta, y yo decida no castigarlos por sus malas acciones, como había pensado.

4 Diles que yo, el Señor, digo: “Si no me hacen caso ni cumplen las instrucciones que les he dado,

5 ni hacen caso a las advertencias de mis siervos los profetas, que una y otra vez les he enviado y a los que ustedes han desobedecido,

6 entonces haré con este templo lo que hice con el de Siló.Haré de esta ciudad un ejemplo de maldición para todas las naciones de la tierra.”»

7 Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron estas palabras que Jeremías pronunció en el templo.

8 Y cuando él terminó de decir lo que el Señor le había ordenado, los sacerdotes, los profetas y el pueblo lo agarraron y le dijeron: «¡Vas a morir!

9 ¿Cómo te atreves a decir en nombre del Señor que este templo quedará como el de Siló, y que esta ciudad será destruida y quedará sin habitantes?» Y todo el pueblo se agolpó en el templo, alrededor de Jeremías.

10 Los jefes de Judá, al oír lo que pasaba, fueron del palacio del rey al templo,y allí, en la Puerta Nueva, se sentaron.

11 Entonces los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: «Este hombre debe ser condenado a muerte porque ha hablado contra esta ciudad. Ustedes lo oyeron con sus propios oídos.»

12 Jeremías se dirigió a los jefes y al pueblo, y les dijo: «El Señor fue quien me envió a hablar en su nombre, y a decir contra este templo y esta ciudad todo lo que ustedes han oído.

13 Mejoren su conducta y sus acciones, obedezcan al Señor su Dios y él no les enviará las calamidades que les ha anunciado.

14 En cuanto a mí, estoy en manos de ustedes; hagan conmigo lo que les parezca.

15 Pero, eso sí, sepan bien esto: si me matan, ustedes y los habitantes de esta ciudad serán culpables de matar a un inocente; porque en verdad fue el Señor quien me envió a anunciarles claramente todas esas cosas.»

16 Entonces los jefes y el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «No hay motivo para condenar a muerte a este hombre; nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios.»

17 Algunos ancianos se levantaron y dijeron al pueblo que estaba allí reunido:

18 «En tiempos de Ezequías, rey de Judá,Miqueas de Moresethabló en nombre del Señor a todo el pueblo de Judá, diciéndole:

»“El Señor todopoderoso dice:

Sión quedará convertida en un campo arado,

Jerusalén quedará hecha un montón de ruinas

y la colina del templo se llenará de maleza.”

19 »¿Acaso el rey Ezequías y todo el pueblo de Judá mataron a Miqueas? Todo lo contrario: el rey sintió temor del Señor y le pidió que tuviera compasión de ellos. Entonces el Señor no envió contra ellos la calamidad que les había anunciado. ¿Y vamos nosotros a cargar con la responsabilidad de un crimen tan grande?»

20 También el profeta Urías, hijo de Semaías, de la ciudad de Quiriat-jearim,habló en nombre del Señor contra esta ciudad y contra el país, del mismo modo que Jeremías.

21 El rey Joaquim, sus funcionarios y sus jefes oyeron lo que él dijo, y el rey quiso hacerlo matar. Pero cuando Urías se enteró, tuvo miedo y huyó a Egipto.

22 El rey Joaquim envió a Egipto a Elnatán,hijo de Acbor,y a otros hombres,

23 los cuales trajeron de Egipto a Urías y lo entregaron al rey Joaquim, quien mandó que lo mataran y que echaran su cadáver a la fosa común.

24 Ahicam,hijo de Safán,habló en favor de Jeremías, y esto hizo que no lo entregaran al pueblo para que lo mataran.

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Jeremías 27

Acción simbólica: el yugo

1 El año cuartodel reinado de Sedequías,hijo de Josías, en Judá, el Señor se dirigió a Jeremías,

2 y le dijo: «Hazte unas correas y un yugo, y póntelo todo al cuello.

3 Luego manda un recadoa los reyes de Edom, Moab, Amón, Tiro y Sidónpor medio de los mensajeros que han venido a Jerusalén a visitar al rey Sedequías.

4 Ordénales decir a sus soberanos que yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo:

5 Con gran despliegue de poder hice el mundo,y los hombres y animales que hay en él, y puedo dárselo a quien yo quiera.

6 Pues bien, yo he puesto todas estas tierras bajo el poder de mi servidor Nabucodonosor, rey de Babilonia,y hasta a los animales salvajes los he puesto bajo su dominio.

7 Todas las naciones estarán sometidas a él, a su hijo y a su nieto, hasta que a su país le llegue el momento de estar también sometido a grandes naciones y reyes poderosos.

8 Y si algunas naciones o reyes no se someten al yugo de Nabucodonosor, yo los castigaré con guerra, hambre y peste,hasta que todos queden bajo su poder. Yo, el Señor, lo afirmo.

9 »Por tanto, no hagan ustedes caso a esos profetas, adivinos o intérpretes de sueños, ni a los hechiceros que pretenden predecir el futuro y que les aconsejan no someterse al rey de Babilonia.

10 Eso que les dicen es mentira, y lo único que van a conseguir ustedes es que los destierren de su país, y que yo los disperse y mueran.

11 En cambio, a la nación que se someta al poder del rey de Babilonia, yo la dejaré quedarse en su tierra para que viva en ella y la cultive. Yo, el Señor, lo afirmo.»

12 Yo, Jeremías, repetí todo esto a Sedequías, rey de Judá, y además le dije: «Sométanse al poder del rey de Babilonia y de su pueblo, y vivirán.

13 ¿Qué necesidad hay de que mueran tú y tu pueblo a causa de la guerra, el hambre y la peste? Porque el Señor ha dicho que esto le pasará a toda nación que no se someta al rey de Babilonia.

14 No hagan caso a esos profetas que les aconsejan no someterse al rey de Babilonia, porque lo que les dicen es mentira.

15 El Señor afirma que él no los envió; falsamente hablan ellos en el nombre del Señor. Y así, el Señor acabará por dispersarlos a ustedes, y ustedes y los profetas que les han dicho esas cosas morirán.»

16 También me dirigí a los sacerdotes y a todo el pueblo, y les dije: «Esto dice el Señor: “No hagan caso a los profetas que les aseguran que muy pronto van a ser devueltos de Babilonia los utensilios del templo.Eso que les dicen es mentira.

17 ¡No les hagan caso! Sométanse al rey de Babilonia y vivirán. ¿Qué necesidad hay de que esta ciudad se convierta en un montón de ruinas?

18 Si realmente son profetas, y en verdad yo les he hablado, que me pidan a mí, el Señor todopoderoso, que no permita que sean llevados a Babilonia los utensilios que aún quedan en el templo, en el palacio del rey de Judá y en Jerusalén.”

19-21 »Cuando el rey Nabucodonosor se llevó de Jerusalén a Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y lo desterró a Babilonia junto con todos los hombres principales de Judá y de Jerusalén,no se llevó las columnas, ni la enorme pila de bronce para el agua, ni las bases, ni el resto de los utensilios del templo. El Señor todopoderoso dice a propósito de esos objetos que quedaron en el templo y en el palacio del rey de Judá y en Jerusalén:

22 “Se los llevarán a Babilonia, y allí se quedarán hasta que yo quiera traerlos otra vez a este lugar.Yo, el Señor, lo afirmo.”»

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Jeremías 28

Jeremías y el profeta Hananías

1 En el quinto mesdel mismo año, es decir, del año cuartodel reinado de Sedequíasen Judá, el profeta Hananías, hijo de Azur,del pueblo de Gabaón,se dirigió a Jeremías en el templo, delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, y le dijo:

2 —El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Voy a romper el yugo del rey de Babilonia,y

3 dentro de dos años haré que sean devueltos a este lugar todos los utensilios del templo que se llevó a Babilonia el rey Nabucodonosor.

4 Y también haré que regresen a este lugar Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y toda la demás gente que salió desterrada de Judá a Babilonia.Sí, yo romperé el yugo del rey de Babilonia. Yo, el Señor, lo afirmo.”

5 El profeta Jeremías respondió al profeta Hananías, delante de los sacerdotes y de todo el pueblo que se encontraba en el templo:

6 —¡Sí, ojalá el Señor haga eso! ¡Ojalá haga el Señor que se cumplan las palabras que has dicho, y que sean devueltos los utensilios del templo y regresen de Babilonia todos los desterrados!

7 Pero escucha esto que te digo a ti y a todo el pueblo:

8 Los profetas que hubo en tiempos pasados, antes que naciéramos tú y yo, anunciaron guerra, calamidad y pestecontra numerosas naciones y reinos poderosos.

9 Pero cuando un profeta anuncia prosperidad, solamente si se cumplen sus palabras se comprueba que realmente el Señor lo envió.

10 Entonces Hananías le quitó a Jeremías el yugo del cuello y lo hizo pedazos,

11 al tiempo que decía delante de todo el pueblo:

—El Señor dice: “De esta misma manera, dentro de dos años quitaré del cuello de todas las naciones el yugo del rey Nabucodonosor de Babilonia, y lo romperé.”

Y Jeremías se fue.

12 Algún tiempo después de que Hananías le quitara a Jeremías el yugo que llevaba al cuello y lo rompiera, el Señor se dirigió al profeta Jeremías, y le dijo:

13 «Ve y dile a Hananías que yo, el Señor, digo: Hiciste pedazos un yugo de madera, pero yo te he preparadoun yugo de hierro.

14 Porque yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: He puesto sobre el cuello de todas esas naciones un yugo de hierro para que sirvan como esclavos al rey Nabucodonosor de Babilonia. Hasta a los animales salvajes los he puesto bajo su poder.»

15 Entonces dijo Jeremías a Hananías:

—¡Escucha, Hananías! El Señor no te ha enviado, y tú estás dando a este pueblo una falsa confianza.

16 Por eso, el Señor dice: “Te voy a enviar, sí, pero para hacerte desaparecer de la tierra. Este año morirás, porque con tus palabras has llevado al pueblo a ponerse en contra mía.”

17 Y el profeta Hananías murió en el séptimo mes de aquel mismo año.

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Jeremías 29

Carta de Jeremías a los desterrados

1-2 Después de que el rey Jeconías salió al destierro, junto con la reina madre, los criados del palacio,los jefes de Judá y Jerusalén, los artesanos y los cerrajeros, el profeta Jeremías envió desde Jerusalén una carta a los ancianos que quedaban de los desterrados, y a los sacerdotes, profetas y gente que Nabucodonosor había llevado desterrados de Jerusalén a Babilonia.

3 Esta carta fue enviada por medio de Elasá, hijo de Safán,y de Guemarías, hijo de Hilquías,a quienes Sedequías, rey de Judá, había enviado a Babilonia para presentarse ante el rey Nabucodonosor. La carta decía:

4 «Así dice el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, a todos los que hizo salir desterrados de Jerusalén a Babilonia:

5 “Construyan casas y establézcanse; planten árboles frutales y coman de su fruto.

6 Cásense, tengan hijos e hijas, y que ellos también se casen y tengan hijos. Aumenten en número allá, y no disminuyan.

7 Trabajen en favor de la ciudad a donde los desterré, y pídanme a mí por ella, porque del bienestar de ella depende el bienestar de ustedes.

8 Yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, les advierto esto: No se dejen engañar por los profetas y los adivinos que viven entre ustedes; no hagan caso de los sueños que ellos tienen.

9 Lo que ellos les anuncian en mi nombre es mentira. Yo no los he enviado. Yo, el Señor, lo afirmo.”

10 »El Señor dice: “Cuando se le cumplan a Babilonia los setenta años,actuaré en favor de ustedesy les cumpliré mi promesa favorable de hacerlos regresar a este lugar.

11 Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo.

12 Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a mí en oración y yo los escucharé.

13 Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón.

14 Sí, yo dejaré que ustedes me encuentren, y haré que cambie su suerte:los sacaré de todas las naciones y de todos los lugares por donde los dispersé, y los reuniré y haré que vuelvan a este lugar de donde los desterré. Yo, el Señor, lo afirmo.”

15 »Ustedes dicen: “El Señor nos ha dado profetas en Babilonia.”

16 (El Señor dice acerca del rey que ocupa el trono de David y acerca de los habitantes de esta ciudad, parientes de ustedes que no fueron llevados con ustedes al destierro:

17 “Yo, el Señor todopoderoso, digo: Voy a enviarles guerra, hambre y peste. Voy a hacer que queden como esos higos podridos, que de tan malos no se pueden comer.

18 Los voy a perseguir con guerra, hambre y peste. Haré que todas las naciones de la tierra sientan horror al verlos, y los convertiré en ejemplo de maldición y de vergüenza, en algo que causará horror y espanto en todas las naciones por donde yo los haya dispersado.

19 Porque no hicieron caso de las advertencias que les hice por medio de mis siervos los profetas, a quienes una y otra vez envié, sin que ustedes los escucharan. Yo, el Señor, lo afirmo.

20 Obedezcan, pues, mi palabra, todos los que hice desterrar de Jerusalén a Babilonia.”)

21 »El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice acerca de Ahab, hijo de Colaías, y acerca de Sedequías, hijo de Maaseías,quienes dicen a ustedes cosas falsas en el nombre del Señor: “Voy a hacer que caigan en poder del rey Nabucodonosor de Babilonia, y él los matará delante de ustedes.

22 Así, cuando los desterrados de Judá que están en Babilonia quieran maldecir a alguno, dirán: Que el Señor haga contigo como hizo con Sedequías y Ahab, a quienes el rey de Babilonia asó al fuego.

23 Eso les va a suceder por haber hecho cosas infames en Israel: cometieron adulterio con las mujeres de sus prójimosy dijeron en mi nombre cosas falsas que yo no les ordené decir. Yo lo sé y me consta. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

Mensaje a Semaías

24 El Señor ordenó a Jeremías que le dijera a Semaías de Nehelam:

25 «El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Tú enviaste en tu propio nombre una carta a todo el pueblo que está en Jerusalén, y al sacerdote Sofonías,hijo de Maaseías, y a todos los demás sacerdotes. En la carta decías a Sofonías:

26 El Señor te ha puesto como sacerdote en lugar de Joiadá, para que seas el inspector mayordel templo. Si se presenta un loco y empieza a hablar como profeta, tú debes ponerlo en el cepo y atarlo con cadenas.

27 ¿Por qué, pues, no has reprendido a Jeremías de Anatot, que se ha puesto a hablar ante ustedes como profeta?

28 Hasta nos mandó una carta a Babilonia, en la que decía: El destierro va a durar mucho tiempo; construyan casas e instálense, y siembren árboles frutales y coman de su fruto.”»

29 El sacerdote Sofonías leyó la carta a Jeremías.

30 Entonces el Señor se dirigió al profeta, y le dijo:

31 «Manda a decir a todos los que están en el destierro que yo, el Señor, les digo: Puesto que Semaías de Nehelam les ha hablado en mi nombre sin que yo lo haya enviado, y les ha inspirado a ustedes una falsa confianza,

32 yo, el Señor, digo que voy a castigar a Semaías y a su descendencia. No tendrá descendientes entre mi pueblo, ni gozará de la felicidad que yo voy a conceder a mi pueblo, porque con sus palabras lo llevó a ponerse en contra mía. Yo, el Señor, lo afirmo.»

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Jeremías 30

Promesas del Señor para el futuro

1 Este es el mensaje que el Señor dirigió a Jeremías. Le dijo:

2 «El Señor, el Dios de Israel, dice: Escribe en un librotodo lo que te he dicho,

3 porque viene el día en que cambiaré la suerte de mi pueblo Israel y Judá.Yo, el Señor, lo afirmo. Yo los haré volver a la tierra que di a sus padrescomo su propiedad.»

4 Este es el mensaje del Señor acerca de Israel y de Judá.

5 El Señor dice:

«¡Se oyen gritos de terror,

de miedo e intranquilidad!

6 Pregunten, a ver si es posible

que un hombre dé a luz.

¿Por qué, pues, veo retorcerse a los hombres

como si tuvieran dolores de parto?

¿Por qué se han puesto pálidos todos ellos?

7 ¡Se acerca un día terrible,

un día como ningún otro!

Será un tiempo de angustia para el pueblo de Jacob,

pero yo los salvaré.

8 Yo, el Señor todopoderoso, afirmo:

Libraré a mi pueblo del yugo de la esclavitud,

y no volverá a ser esclavo de extranjeros.

9 Y me servirá a mí, su Señor y Dios, y a David, a quien yo le pondré por rey.

El Señor salvará a su pueblo

10 »Yo, el Señor, afirmo:

No temas, pueblo de Jacob, siervo mío;

no tengas miedo, Israel,

pues a ti y a tus hijos los libraré

de ese país lejano donde están desterrados.

Volverás a vivir en paz,

tranquilo, sin que nadie te asuste.

11 Yo, el Señor, afirmo

que estoy contigo para salvarte.

Destruiré a todas las naciones

entre las cuales te dispersé.

Pero a ti no te destruiré;

solo te castigaré como mereces:

no te dejaré sin tu castigo.»

12 El Señor dice:

«Tu herida es incurable,

tu mal no tiene remedio.

13 No hay quien se ocupe de ti;

no hay quien te cure las heridas,

y no tienes curación.

14 Todos tus amanteste olvidaron;

ya no se preocupan por ti.

Y es que yo te herí, como si fuera tu enemigo,

te castigué duramente

por tus muchas maldades,

por tus innumerables pecados.

15 ¿Por qué te quejas de tus heridas?

Tu dolor es incurable.

Por tus muchas maldades

y tus innumerables pecados,

te he tratado así.

16 Pero todo el que te devore será devorado,

y todos tus enemigos irán al destierro;

haré que sean saqueados los que te saqueen,

y que les roben a los que te roben a ti.

17 Te devolveré la salud,

curaré tus heridas,

por más que digan tus enemigos:

“Sión está abandonada,

nadie se preocupa por ella.”

Yo, el Señor, lo afirmo.»

18 El Señor dice:

«Cambiaré la suerte de la nación de Jacob,

tendré compasión de su país;

las ciudades se reconstruirán sobre sus ruinas

y los palacios en su debido lugar.

19 De ellos saldrán cantos de gratitud

y risas de alegría.

No disminuirán, pues yo haré que aumenten.

No los despreciarán, porque yo los honraré.

20 Los israelitas serán como antes;

su pueblo estará firme en mi presencia,

y yo castigaré a sus opresores.

21-22 De entre ellos saldrá su jefe:

un gobernante saldrá de entre ellos mismos.

Haré que se acerque a mí,

pues, ¿quién se atrevería a acercárseme?

Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

23 La ira del Señor es como una tormenta,

como un viento huracanado

que se agita sobre los malvados.

24 La ira del Señor no cesará

hasta que él haya realizado sus propósitos.

Vendrá el tiempo en que ustedes

entenderán estas cosas.

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Jeremías 31

Regreso de los israelitas a su patria

1 El Señor afirma: «En ese tiempo yo seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo.»

2 El Señor dice:

«En el desierto me mostré bondadoso

con el pueblo que escapó de la muerte.

Cuando Israel buscaba un lugar de descanso,

3 yo me aparecí a élde lejos.

Yo te he amado con amor eterno;

por eso te sigo tratando con bondad.

4 Te reconstruiré, Israel.

De nuevo vendrás con panderetas

a bailar alegremente.

5 Volverás a plantar viñedos

en las colinas de Samaria,

y los que planten viñas

gozarán de sus frutos.

6 Porque vendrá un día en que los centinelas

gritarán en las colinas de Efraín:

“Vengan ustedes, vamos a Sión,

al Señor nuestro Dios.”»

7 El Señor dice:

«Canten de gozo y alegría por el pueblo de Jacob,

la principal entre todas las naciones.

Hagan oír sus alabanzas y digan:

“El Señor salvó a su pueblo,

lo que quedaba de Israel.”

8 Voy a hacerlos volver del país del norte,

y a reunirlos del último rincón del mundo.

Con ellos vendrán los ciegos y los cojos,

las mujeres embarazadas y las que ya dieron a luz;

¡volverá una enorme multitud!

9 Vendrán orando y llorando.

Yo los llevaré a corrientes de agua,

por un camino llano, donde no tropiecen.

Pues soy el padre de Israel,

y Efraínes mi hijo mayor.

10 »Naciones, escuchen la palabra del Señor

y anuncien en las costas lejanas:

“El Señor dispersó a Israel,

pero lo reunirá y lo cuidará

como cuida el pastor a sus ovejas.”

11 Porque el Señor rescató al pueblo de Jacob,

lo libró de una nación más poderosa.

12 »Vendrán y cantarán de alegría en lo alto de Sión,

se deleitarán con los beneficios del Señor:

el trigo, el vino y el aceite,

las ovejas y las reses.

Serán como una huerta bien regada,

y no volverán a perder las fuerzas.

13 Las muchachas bailarán alegremente,

lo mismo que los jóvenes y los viejos.

Yo les daré consuelo:

convertiré su llanto en alegría,

y les daré una alegría mayor que su dolor.

14 Haré que los sacerdotes coman los mejores alimentos

y que mi pueblo disfrute en abundancia de mis bienes.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

15 El Señor dice:

«Se oye una voz en Ramá,

de alguien que llora amargamente.

Es Raquel,que llora por sus hijos,

y no quiere ser consolada

porque ya están muertos.»

16 Pero el Señor le dice:

«Raquel, no llores más;

ya no derrames tus lágrimas,

pues tus penas tendrán su recompensa:

tus hijos volverán del país enemigo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

17 Hay una esperanza para tu futuro:

tus hijos volverán a su patria.

Yo, el Señor, lo afirmo.

18 He oído al pueblo de Efraín quejarse amargamente:

“Yo era como un novillo sin domar,

pero tú me has domado;

hazme volver a ti,

pues tú eres el Señor, mi Dios.

19 Yo me aparté de ti,

pero estoy arrepentido;

he reconocido mi pecado

y me doy golpes en el muslo;

me siento avergonzado y humillado

por los pecados de mi juventud.”

20 »El pueblo de Efraínes para mí un hijo amado;

es el hijo que más quiero.

Aun cuando lo reprendo,

no dejo de acordarme de él;

mi corazón se conmueve

y siento por él gran compasión.

Yo, el Señor, lo afirmo.

21 »Israel, marca con señales el camino,

para que vuelvas a encontrarlo fácilmente;

fíjate bien en el camino que anduviste.

¡Vuelve, pueblo de Israel,

vuelve a tus ciudades!

22 ¿Hasta cuándo vas a ir de un lado a otro,

como una hija descarriada?

Yo, el Señor, he creado algo nuevo en este mundo:

una mujer que corteja a un hombre.»

Prosperidad futura de Israel

23 El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: «Cuando yo cambie la suerte de la gente de Judá,y ellos estén de nuevo en su tierra y en sus ciudades, dirán otra vez: “¡Que el Señor bendiga este monte santodonde habita la justicia!”

24 La gente de Judá y de sus ciudades, los agricultores y los pastores de rebaños vivirán ahí.

25 Pues daré de comer y de beber en abundancia a los que estén cansados y sin fuerzas.»

26 En esto me desperté y abrí los ojos. Mi sueño me agradó.

27 El Señor afirma: «Vendrá un día en que haré que hombres y animales abunden en Israel y en Judá.

28 Y así como estuve atento para arrancar, derribar, echar abajo, destruir y causar daños, así también estaré vigilantepara construir y plantar.Yo, el Señor, lo afirmo.

29 »En aquel tiempo no volverá a decirse: “Los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes.”

30 Porque será que a quien coma uvas agrias, a ese se le destemplarán los dientes. Cada cual morirá por su propio pecado.»

31 El Señor afirma: «Vendrá un día en que haré una nueva alianzacon Israel y con Judá.

32 Esta alianza no será como la que hice con sus antepasados, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto; porque ellos quebrantaron mi alianza,a pesar de que yo era su dueño. Yo, el Señor, lo afirmo.

33 Esta será la alianza que haré con Israel en aquel tiempo: Pondré mi ley en su corazón y la escribiré en su mente.Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.Yo, el Señor, lo afirmo.

34 Ya no será necesario que unos a otros, amigos y parientes, tengan que instruirse para que me conozcan,porque todos, desde el más grande hasta el más pequeño, me conocerán. Yo les perdonaré su maldad y no me acordaré más de sus pecados.Yo, el Señor, lo afirmo.»

35 El Señor, que puso el sol para alumbrar de día

y la luna y las estrellas para alumbrar de noche,

que hace que el mar se agite y rujan sus olas,

que tiene por nombre el Señor todopoderoso, dice:

36 «Si un día llegaran a fallar

estas leyes que he establecido,

ese día Israel dejaría de ser mi pueblo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

37 Si un día se llegara a medir el cielo

y a explorar la tierra hasta sus cimientos,

ese día yo rechazaría a Israel

por todo lo que ha hecho.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

38 El Señor afirma: «Vendrá un día en que mi ciudad será reconstruida, desde la torre de Hananel hasta la Puerta del Ángulo.

39 Los límites irán, en línea recta, desde allí hasta la colina de Gareb, y luego torcerán hacia Goá.

40 Todo el valle donde se entierra a los muertos y se tira la ceniza, y todos los campos que están encima del arroyo Cedrón hasta el ángulo de la Puerta de los Caballos, al oriente, me estarán consagrados, y todo esto no volverá jamás a ser derribado ni destruido.»

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Jeremías 32

Jeremías compra un terreno

1 El Señor habló a Jeremías en el año décimo del reinado de Sedequías en Judá, que era el año dieciocho del reinado de Nabucodonosor.

2 Por aquel tiempo el ejército del rey de Babilonia estaba atacando a Jerusalén,y el profeta Jeremías estaba encerrado en el patio de la guardia del palacio real.

3 El rey Sedequías lo había mandado arrestar, porque Jeremías había dicho: «El Señor dice: “Voy a hacer que esta ciudad caiga en poder del rey de Babilonia,

4 y el rey Sedequías no escapará de los caldeos, sino que caerá en poder del rey de Babilonia y tendrá que presentarse ante él.

5 Nabucodonosor se llevará a Sedequías a Babilonia, donde se quedará hasta que yo me vuelva a ocupar de él.Aunque ustedes peleen contra los caldeos, no tendrán éxito. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

6 Y dijo Jeremías: «El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

7 “Mira, tu primo Hanamel, el hijo de tu tío Salum, va a venir a proponerte que le compres un terreno que tiene en Anatot, pues tú tienes el derecho de comprarlo por ser el pariente más cercano.”

8 Tal como el Señor me lo dijo, mi primo Hanamel vino a verme al patio de la guardia y me pidió que le comprara el campo que tenía en Anatot, en territorio de la tribu de Benjamín,porque yo tenía el derecho de comprarlo y quedarme con él, por ser el pariente más cercano. Al darme cuenta de que aquello era una orden del Señor,

9-10 le compré el campo a mi primo Hanamel. Le entregué diecisiete monedas de plata, que fue el precio convenido, y puse el contrato por escrito, sellado y firmado por los testigos.

11 Luego tomé las dos copias del contrato, una sellada y con las condiciones de compra, y otra abierta,

12 y se las di a Baruc, hijo de Nerías y nieto de Maaseías,delante de mi primo Hanamel, de los testigos que habían firmado el contrato y de todos los judíos que estaban sentados en el patio de la guardia.

13 Delante de ellos dije a Baruc:

14 “El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: Toma las dos copias de este contrato, la sellada y la abierta, y guárdalas en una vasija de barro, para que se conserven mucho tiempo.

15 Pues el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: En esta tierra volverán a comprarse casas, campos y viñedos.”

Oración de Jeremías

16 »Después de darle el contrato de compra a Baruc, hijo de Nerías, dirigí al Señor esta oración:

17 “Tú, Señor, con gran despliegue de poder creaste el cielo y la tierra. Nada hay imposible para ti.

18 Tú muestras tu amor por mil generaciones,pero también castigas a los hombres por los pecados de sus padres. ¡Oh Dios grande y poderoso, tu nombre es Señor todopoderoso!

19 Tú eres grandioso en tus planes y poderoso en tus obras. Tú ves todo lo que hacen los hombres y das a cada uno lo que merecen sus acciones.

20 Tú hiciste milagros y señales en Egipto, y aún hoy los sigues haciendo tanto en Israel como entre todos los hombres, de manera que tu nombre se ha hecho famoso.

21 Tú, con gran despliegue de poder, sacaste de Egipto a tu pueblo Israel, haciendo milagros y señales y llenando de terror a todos.

22 Le diste a Israel esta tierra en que la leche y la miel corren como el agua, según lo habías prometido a sus antepasados.

23 Pero cuando ellos entraron en el país y tomaron posesión de él, no te obedecieron ni siguieron las instrucciones que les diste, ni hicieron nada de lo que les ordenaste. Por eso les enviaste toda esta calamidad.

24 »”Ahora los caldeos han levantado rampas para atacar la ciudad, y la guerra, el hambre y la pestevan a hacer que la ciudad caiga en manos de los atacantes. Señor, ya ves que se está cumpliendo lo que dijiste.

25 Y sin embargo, Señor, tú me ordenaste que comprara y pagara aquel terreno en presencia de testigos, aunque la ciudad va a caer en manos de los caldeos.”»

26 Entonces el Señor respondió a Jeremías:

27 «Yo soy el Señor, el Dios de todo ser viviente. Nada hay imposible para mí.

28 Así pues, yo te digo: Voy a hacer que esta ciudad caiga en poder de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y de los caldeos.

29 Los caldeos que están atacando la ciudad entrarán en ella y le prenderán fuego; la quemarán junto con las casas en cuyas azoteas, para ofenderme, se quemaba incienso a Baal y se ofrecía vino a dioses extraños.

30 Desde el principio, el pueblo de Israel y el pueblo de Judá han hecho siempre lo que me desagrada; los israelitas no han dejado de ofenderme con ídolos que ellos mismos se hicieron. Yo, el Señor, lo afirmo.

31 Y esta ciudad, desde el día en que empezó a construirse hasta este día, no ha hecho más que provocar mi ira y mi enojo. Por eso voy a hacerla desaparecer,

32 por todo lo que me han ofendido con sus malas acciones el pueblo de Israel y el pueblo de Judá, lo mismo que sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes, sus profetas y todos los habitantes de Judá y de Jerusalén.

33 Me han dado la espalda, no la cara. Y aunque en ningún momento he dejado de instruirlos, no me han hecho caso ni han querido recibir corrección.

34 Hasta han llegado a profanar el templo consagrado a mí, poniendo allí sus ídolos detestables.

35 También construyeron altares a Baal en el valle de Ben-hinom,para quemar sus hijos y sus hijas en sacrificio a Moloc,y así hacer pecar a Judá, cosa detestable que yo no les ordené y que ni siquiera pasó por mi mente.

Promesas para el futuro

36 »Yo, el Señor, el Dios de Israel, digo acerca de esta ciudad que tú dicesque va a caer en poder del rey de Babilonia por causa de la guerra, el hambre y la peste:

37 Voy a reunir a sus ciudadanos de entre todos los países por donde los dispersé cuando me llené de enojo, ira y furor terrible, y los haré volver a este lugar para que en él vivan tranquilos.

38 Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.

39 Haré que solo tengan voluntad y determinación de honrarme toda su vida, para su propio bien y el de sus descendientes.

40 Haré con ellos una alianza eterna: me comprometeré a no dejar nunca de hacerles bien, y les llenaré del deseo de honrarme y de no apartarse nunca de mí.

41 Yo me alegraré de hacerles bien,y de todo corazón y con toda sinceridad los haré habitar en este país.»

42 El Señor añadió: «Así como envié esta calamidad tan grande a este pueblo, también le enviaré todos los bienes que le he prometido.

43 Y en este país, que dicesque va a quedar desierto, sin hombres ni animales, y que va a caer en poder de los caldeos, se volverán a comprar terrenos.

44 Se comprarán y se harán los contratos por escrito, con sello y firmas de testigos. Esto sucederá en el territorio de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá, tanto de la región montañosa como de la llanura, y en las ciudades del Négueb, porque yo haré que cambie su suerte. Yo, el Señor, lo afirmo.»

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Jeremías 33

Anuncio de esperanza

1 Mientras Jeremías todavía estaba preso en el patio de la guardia,el Señor se dirigió a él de nuevo, y le dijo:

2 «Yo, el Señor, que hice la tierra, la formé y la coloqué firmemente en su sitio,te digo:

3 Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosasque tú ignoras.

4-5 Yo, el Señor, el Dios de Israel, tengo un mensaje acerca de las casas de Jerusalén y de las casas de los reyes de Judá que van a ser derribadas. El salir a pelear con espadas contra los caldeos que levantan rampas para atacar la ciudad, solo servirá para llenarla de cadáveres. Yo, en mi terrible ira, los haré morir, porque he apartado mi rostro de esta ciudad a causa de las muchas maldades que han cometido.

6 Pero los curaré, les daré la salud y haré que con honra disfruten de paz y seguridad.

7 Cambiaré la suerte de Judá y de Israel,y los reconstruiré para que vuelvan a ser como al principio.

8 Los purificaré de todos los pecados que cometieron contra mí; les perdonaré todas las maldades que cometieron y con las que se rebelaron contra mí.

9 Jerusalén será para mí un motivo de alegría, honor y gloria ante todas las naciones de la tierra. Cuando ellas oigan hablar de todos los beneficios que voy a traer sobre los habitantes de Jerusalén, y de toda la prosperidad que le voy a dar, temblarán de miedo.»

10 El Señor dice: «Ustedes dicen que este lugar está desierto y que no hay en él hombres ni animales; que las calles de Jerusalén y las ciudades de Judá están vacías; y que nadie, ni hombres ni animales, vive allí. Pues bien, aquí se volverán a oír

11 los cantos de fiesta y alegría, y los cantos de los novios,y se oirá decir: “Den gracias al Señor todopoderoso, porque el Señor es bueno, porque su amor es eterno.”Y traerán al templo ofrendas de gratitud. Sí, yo cambiaré la suerte de este país, para que vuelva a ser como al principio. Yo, el Señor, lo afirmo.»

12 El Señor todopoderoso dice: «En este país que ahora está desierto, sin hombres ni animales, y en todas sus ciudades, volverá a haber pastos adonde los pastores lleven sus rebaños.

13 Tanto en las ciudades de la región montañosa como en las de la llanura, y en las del Négueby del territorio de Benjamín,y en los alrededores de Jerusalén y en las demás ciudades de Judá, se volverá a ver a los pastores contando sus ovejas. Yo, el Señor, lo digo.»

14 El Señor afirma: «Llegará el día en que cumpliré las promesas de bendición que hice al pueblo de Israel y de Judá.

15 Cuando llegue ese tiempo y ese día, haré que David tenga un descendiente legítimo, que establecerá la justicia y la rectitud en el país.

16 En aquel tiempo Judá estará a salvo y Jerusalén vivirá segura. Este es el nombre con que la llamarán: “El Señor es nuestra victoria.”

17 Yo, el Señor, digo: Nunca faltará un descendiente de David que ocupe el trono de Israel,

18 ni faltarán jamás sacerdotes descendientes de Levíque todos los días me ofrezcan holocaustos, quemen ofrendas de cerealesen mi honor y me dediquen otros sacrificios.»

19 El Señor se dirigió a Jeremías, y le dijo:

20 «Yo, el Señor, digo: Es imposible que deje de cumplirse la alianza que he hecho con el día y con la noche,de manera que el día y la noche dejen de llegar a su debido tiempo.

21 Del mismo modo, es imposible que deje de cumplirse mi alianza con mi siervo David,y que deje de haber un descendiente suyo que reine en su trono, o que deje de cumplirse mi alianza con mis ministros los sacerdotes descendientes de Leví.

22 Y a los descendientes de mi siervo David, y a mis ministros, los descendientes de Leví, los haré tan numerosos como las estrellas del cielo y los granos de arena del mar, que nadie puede contar.»

23 El Señor se dirigió a Jeremías, y le dijo:

24 «¿No has notado que la gente dice que he rechazado a las dos familiasque yo mismo había escogido, a Israel y Judá? ¡Por eso miran con desprecio a mi pueblo, y ya ni lo consideran una nación!

25 Pues yo, el Señor, digo: Yo, que he hecho una alianza con el día y con la noche, y que he fijado las leyes que gobiernan el cielo y la tierra,

26 jamás rechazaré a los descendientes de Jacob y de David mi siervo, ni dejaré de sacar de entre ellos a quienes gobiernen a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Porque yo tendré compasión de ellos y haré que cambie su suerte.»