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Jeremías 14

La gran sequía

1 Por causa de la sequía, el Señor se dirigió a Jeremías, y le dijo:

2 «Judá llora de tristeza,

sus ciudades están afligidas,

la gente está tendida por el suelo.

Jerusalén lanza gritos de dolor.

3 Los ricos mandan a sus criados por agua;

estos van a las cisternas, pero no la encuentran,

y vuelven con sus cántaros vacíos;

defraudados y llenos de vergüenza,

se cubren la cabeza.

4 Los campesinos se sienten defraudados

y se cubren la cabeza,

porque falta la lluvia

y la tierra está reseca.

5 Aun las ciervas, en el campo,

abandonan sus crías recién nacidas,

porque no hay hierba que comer.

6 Los asnos salvajes,

parados en las lomas desiertas,

toman aire como los chacales;

y la vista se les nubla

porque no hay pasto que comer.»

El profeta invoca al Señor en nombre del pueblo

7 ¡Señor, aunque nuestros pecados nos acusan,

actúa por el honor de tu nombre!

Muchas veces te hemos sido infieles,

hemos pecado contra ti.

8 Esperanza de Israel,

salvador nuestro en tiempos difíciles,

¿por qué te portas como un extraño en el país,

como un viajero que solo se queda a pasar la noche?

9 ¿Por qué estás como un hombre aturdido,

como un guerrero que no puede ayudar?

Pero, Señor, tú estás en medio de nosotros,

todos saben que somos tu pueblo;

¡no nos abandones!

10 El Señor dice esto acerca del pueblo de Israel: «A este pueblo le encanta andar siempre de un lado para otro. Por eso no lo miro con agrado. Ahora voy a acordarme de sus pecados y a pedirle cuenta de ellos.»

11 El Señor me dijo: «No me ruegues por el bienestar de este pueblo.

12 Por mucho que ayune, no escucharé sus súplicas; por muchos holocaustos y ofrendas de cereales que me traiga, no lo miraré con agrado. Voy a destruirlo con guerra, hambre y peste.»

13 Y yo le contesté: «Pero, Señor; los profetas le están diciendo al pueblo que no va a haber guerra ni hambre, y que tú le vas a conceder una paz duradera en este lugar.»

14 Entonces el Señor me respondió: «Si eso dicen en mi nombre los profetas, es que están mintiendo. Yo no los he enviado, ni les he dado ninguna orden, y ni siquiera les he hablado. Son revelaciones falsas, visiones engañosas, inventos de su propia fantasía. Esto es lo que les anuncian esos profetas.

15 Pues yo, el Señor, digo de esos profetas que pretenden hablar en mi nombre sin que yo los haya enviado, y que dicen que no va a haber guerra ni hambre en este país: esos profetas morirán por la guerra y el hambre.

16 Y el pueblo al que ellos se dirigen, morirá también por la guerra y el hambre, con sus mujeres, sus hijos y sus hijas. Los cadáveres serán arrojados a las calles de Jerusalén, y no habrá quien los entierre. Así les haré pagar su maldad.

17 Di al pueblo lo siguiente:

“Que broten lágrimas de mis ojos

día y noche, sin cesar,

por la terrible desgracia de mi pueblo,

por la gravedad de su herida.

18 Salgo al campo, y veo los cadáveres

de los muertos en batalla;

entro en la ciudad, y veo gente

que se está muriendo de hambre,

Aun los profetas y los sacerdotes

se van a un país desconocido.”»

El profeta se dirige al Señor

19 Señor, ¿has rechazado del todo a Judá?

¿Te has cansado de la ciudad de Sión?

¿Por qué nos heriste irremediablemente?

Esperábamos prosperidad,

pero nada bueno nos ha llegado.

Esperábamos salud,

pero solo hay espanto.

20 Reconocemos, Señor, nuestra maldad

y la culpa de nuestros antepasados;

hemos pecado contra ti.

21 ¡Por el honor de tu nombre, no nos rechaces;

no trates con desprecio a la ciudad

donde está tu glorioso trono!

¡Recuerda la alianza que hiciste con nosotros,

no faltes a ella!

22 ¿Hay acaso entre los ídolos paganos

alguno que pueda hacer llover?

¿Acaso el cielo envía los aguaceros por sí mismo?

¡No, Señor y Dios nuestro!

Tú eres quien los envía,

tú eres quien hace todas estas cosas;

¡por eso esperamos en ti!

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Jeremías 15

Anuncio del castigo

1 El Señor me dijo: «Aunque Moisés y Samuelse presentaran aquí, delante de mí, yo no tendría compasión de este pueblo. Diles que salgan de mi presencia, que se vayan.

2 Y si te preguntan a dónde han de ir, diles esto de mi parte:

»“Los destinados a morir de peste,

a morir de peste;

los destinados a morir en la guerra,

a morir en la guerra;

los destinados a morir de hambre,

a morir de hambre;

los destinados al destierro,

al destierro.”

3 »Yo, el Señor, afirmo: Voy a enviarles cuatro diferentes castigos: los matarán en la guerra, los arrastrarán los perros, se los comerán las aves de rapiña y los devorarán las fieras.

4 Haré que todas las naciones de la tierra sientan horror de lo que voy a hacer con ellos, por causa de lo que el rey de Judá, Manasés, hijo de Ezequías, ha hecho en Jerusalén.

5 »¿Quién tendrá compasión de ti, Jerusalén?

¿Quién va a sentir lástima de ti?

¿Quién se va a preocupar de tu salud?

6 Tú me abandonaste, me diste la espalda.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Por eso yo, cansado de tener paciencia,

levanté mi mano para castigarte, y te destruí.

7 Dispersé a tu gente como a paja,

sacándola de las ciudades del país;

dejé sin hijos a mi pueblo, lo destruí

porque no quiso dejar su mala vida.

8 Dejé entre ellos más viudas

que granos de arena tiene el mar.

En pleno mediodía hice caer la muerte

sobre las madres con hijos jóvenes;

de repente hice caer sobre ellas

la angustia y el terror.

9 Madres con muchos hijos

se desmayan, quedan sin aliento;

avergonzadas y humilladas,

la luz del día se les vuelve oscuridad.

Si algunos quedan con vida,

haré que sus enemigos los maten.

Yo, el Señor, doy mi palabra.»

Exclamación del profeta

10 ¡Ay de mí, madre mía, que me diste a luz

solo para disputar y pelear con todo el mundo!

A nadie he prestado dinero, ni me lo han prestado a mí,

y sin embargo todos me maldicen.

11 Que sus maldiciones se cumplan,Señor,

si no te he servido bien,

si no te he rogado en favor de mis enemigos,

cuando estaban en desgracia y aflicción.

Dios anuncia el castigo a Israel

12 «¿Quién puede romper

el hierro del nortey el bronce?

13 A causa de todos tus pecados, Israel,

voy a entregar a tus enemigos

tu riqueza y tus tesoros,

todo lo que tienes en tu territorio,

para que se lo lleven gratuitamente.

14 Voy a hacerte esclavo de tus enemigos

en una tierra que tú no conoces,

porque mi ira se ha encendido

como un fuego que te consumirá.»

El profeta invoca al Señor

15 Señor, tú que lo sabes todo,

¡acuérdate de míy ven en mi ayuda!

¡Toma venganza de los que me persiguen!

No seas con ellos tan paciente

que me dejes morir a mí;

mira que por ti soporto insultos.

16 Cuando me hablabas, yo devoraba tus palabras;

ellas eran la dicha y la alegría de mi corazón,

porque yo te pertenezco,

Señor y Dios todopoderoso.

17 Yo he evitado juntarme

con los que solo piensan en divertirse;

desde que tú te apoderaste de mí

he llevado una vida solitaria,

pues me llenaste de tu ira.

18 ¿Por qué mi dolor nunca termina?

¿Por qué mi herida es incurable,

rebelde a toda curación?

Te has vuelto para mí

como el agua engañosa de un espejismo.

Respuesta del Señor

19 Entonces el Señor me respondió:

«Si regresas a mí, volveré a recibirte

y podrás servirme.

Si evitas el hablar por hablar

y dices solo cosas que valgan la pena,

tú serás quien hable de mi parte.

Son ellos quienes deben volverse a ti,

y no tú quien debe volverse a ellos.

20 Yo haré que seas para este pueblo

como un muro de bronce, difícil de vencer.

Te harán la guerra,

pero no te vencerán,

pues yo estoy contigo para salvarte y librarte.

Yo, el Señor, doy mi palabra.

21 Te libraré del poder de los malvados,

¡te salvaré del poder de los violentos!»

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Jeremías 16

Jeremías recibe órdenes del Señor

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «No te cases ni tengas hijos en este país.

3 Porque yo, el Señor, te voy a decir lo que va a suceder a los hijos que nazcan en este país y a los padres que los tengan.

4 Morirán de enfermedades terribles y nadie llorará por ellos ni los enterrará: quedarán tendidos en el suelo como estiércol. La guerra y el hambre acabarán con ellos, y sus cadáveres serán devorados por las aves de rapiña y las fieras.»

5 El Señor me dijo también: «No entres en una casa donde estén de luto por un muerto; no llores ni muestres tu dolor por él, porque a este pueblo le he retirado mi paz, mi amor y mi misericordia.Yo, el Señor, lo afirmo.

6 Grandes y pequeños morirán en este país; nadie les dará sepultura, ni los llorará, ni mostrará dolor por ellos hiriéndose en el cuerpo o rapándose la cabeza.

7 Nadie celebrará banquetes fúnebrespara consolar a los parientes, ni aun cuando se trate de la muerte del padre o de la madre.

8 »Tampoco entres en una casa donde haya un banquete, a sentarte con ellos a comer y beber.

9 Porque yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, declaro: Yo haré que terminen en este país los cantos de fiesta y alegría, y los cantos de bodas.Esto pasará en sus propios días, y ustedes mismos lo verán.

10 »Cuando comuniques al pueblo este mensaje, te van a preguntar: “¿Por qué ha ordenado el Señor contra nosotros este mal tan grande? ¿Qué mal hemos hecho? ¿Qué pecado hemos cometido contra el Señor nuestro Dios?”

11 Tú contéstales: “El Señor afirma: Esto es porque los antepasados de ustedes me dejaron y se fueron tras otros dioses, para darles culto y adorarlos; a mí me abandonaron y no cumplieron las instrucciones que yo les di.

12 Y ustedes han sido peores que sus antepasados, pues cada uno ha seguido tercamente las malas inclinaciones de su corazón y no me ha obedecido.

13 Por eso los voy a echar de esta tierra a un país que ni ustedes ni sus antepasados conocían, y allá servirán día y noche a otros dioses, pues no tendré compasión de ustedes.”

14 »Pero vendrá un tiempo —yo, el Señor, lo afirmo— en que ya no jurarán diciendo: “Por la vida del Señor, que sacó a los israelitas de Egipto”,

15 sino que dirán: “Por la vida del Señor, que sacó a los israelitas del país del norte y de todos los demás países por donde los había dispersado”. Yo haré que ustedes regresen a su tierra, a la tierra que di a sus antepasados.

16 »Voy a hacer venir muchos pescadores —yo, el Señor, lo afirmo— para que pesquen a los israelitas. Luego haré venir muchos cazadorespara que los cacen y los saquen de todas las montañas y colinas y hasta de las grietas de las rocas.

17 Porque veo todas sus acciones; ninguna queda oculta para mí, ni sus pecados pueden esconderse de mi vista.

18 Primero los haré pagar el doblepor sus maldades y pecados, porque profanaron mi tierra con sus aborrecibles ídolos muertos,y en toda la tierra que les di como herencia hicieron cosas que yo detesto.»

Jeremías invoca al Señor

19 Señor, fuerza y protección mía,

mi refugio en el momento de peligro;

a ti vendrán las naciones

desde el extremo de la tierra, y te dirán:

«Solo dioses falsos, inútiles y sin poder

recibieron nuestros padres como herencia.

20 ¿Puede el hombre hacer sus propios dioses?

¡Entonces esos dioses no son verdaderos!»

Respuesta del Señor

21 «Por eso, de una vez por todas,

voy a mostrarles mi poder;

así sabrán que mi nombre es el Señor.

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Jeremías 17

Pecado y castigo de Judá

1 »Judá, tu pecado está escrito con cincel de hierro,

está grabado con punta de diamante

en la piedra de tu corazón,

en los cuernos de tus altares.

2 Tus hijos se acuerdan de los altares

y de los troncos sagrados

que había junto a los árboles frondosos

y sobre las colinas elevadas

3 y sobre los montes del campo.

Por causa de tus pecados,

haré que te roben tus riquezas y tesoros,

y que saqueen tus colinas sagradas

en todo tu territorio.

4 Tendrás que abandonarla tierra

que yo te di como herencia,

y te haré esclava de tus enemigos

en una tierra que no conoces,

porque mi ira se ha encendido

como un fuego que te consumirá.»

Mensajes varios

5 El Señor dice:

«Maldito aquel que aparta de mí su corazón,

que pone su confianza en los hombres

y en ellos busca apoyo.

6 Será como la zarza del desierto,

que nunca recibe cuidados:

que crece entre las piedras,

en tierras de sal, donde nadie vive.

7 »Pero bendito el hombre que confía en mí,

que pone en mí su esperanza.

8 Será como un árbol plantado a la orilla de un río,

que extiende sus raíces hacia la corriente

y no teme cuando llegan los calores,

pues su follaje está siempre frondoso.

En tiempo de sequía no se inquieta,

y nunca deja de dar fruto.

9 »Nada hay tan engañoso y perverso

como el corazón humano.

¿Quién es capaz de comprenderlo?

10 Yo, el Señor, que investigo el corazón

y conozco a fondo los sentimientos;

que doy a cada cual lo que se merece,

de acuerdo con sus acciones.»

11 El que se hace rico injustamente

es como la perdiz que empolla huevos ajenos.

En pleno vigor tendrá que abandonar su riqueza,

y al fin solo será un tonto más.

12 Nuestro templo es un trono glorioso,

puesto en alto desde el principio.

13 Señor, tú eres la esperanza de Israel.

Todo el que te abandona quedará avergonzado.

Todo el que se aleja de ti

desaparecerá como un nombre escrito en el polvo,

por abandonarte a ti, manantial de frescas aguas.

Jeremías invoca al Señor

14 Sáname tú, Señor, y seré sanado;

sálvame tú, y seré salvado,

pues solo a ti te alabo.

15 La gente me dice:

«¿Qué pasó con las palabras del Señor?

¡Que se cumplan ahora mismo!»

16 Y, sin embargo, yo no he insistido

en que tú les envíes un desastre,

ni he deseado calamidades para ellos.

Tú bien sabes lo que he dicho,

pues lo dije en tu presencia.

17 No te conviertas para mí en terror,

pues eres mi refugio en momentos de angustia.

18 Deja en ridículo a mis perseguidores, y no a mí;

que ellos queden espantados, y no yo.

Haz venir sobre ellos momentos de angustia,

destrózalos por completo una y otra vez.

Sobre la observancia del sábado

19 El Señor me dijo: «Ve y párate en la Puerta del Pueblo,por donde entran y salen los reyes de Judá, y luego haz lo mismo en las demás puertas de Jerusalén.

20 Di a la gente: “Reyes y pueblo todo de Judá, habitantes todos de Jerusalén que entran por estas puertas, escuchen la palabra del Señor.

21 El Señor dice: En el sábado y por consideración a sus propias vidas, no lleven cargas ni las metan por las puertas de Jerusalén.

22 No saquen tampoco ninguna carga de sus casas en el sábado, ni hagan en él ningún trabajo. Conságrenme el sábado, tal como se lo ordené a sus antepasados.

23 Pero ellos no me hicieron caso ni me obedecieron, sino que fueron tercos y no quisieron obedecer ni escarmentar.

24 »”Yo, el Señor, afirmo: Obedézcanme de veras, no lleven ninguna carga por las puertas de la ciudad en el sábado; conságrenme este día y no hagan en él ningún trabajo.

25 Si lo hacen así, siempre habrá reyes que ocupen el trono de David y que entren por las puertas de esta ciudad en carrozas y caballos, acompañados de los jefes y de la gente de Judá y de Jerusalén. Y Jerusalén siempre tendrá habitantes.

26 Y vendrá gente de las ciudades de Judá que están en los alrededores de Jerusalén, y del territorio de Benjamín, de la llanura, de la región montañosa y del Négueb. Traerán al templo animales para el holocausto y para los demás sacrificios, ofrendas de cereales e incienso, y ofrendas de acción de gracias.

27 Pero si ustedes no obedecen mi mandato de consagrarme el sábado y de no meter cargas en ese día por las puertas de Jerusalén, entonces pondré fuego a las puertas de la ciudad, un fuego que destruirá los palacios de Jerusalén y que nadie podrá apagar.”»

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Jeremías 18

Acción simbólica del alfarero y el barro

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Baja a la casa del alfareroy allí te comunicaré un mensaje.»

3 Yo, Jeremías, bajé y encontré al alfarero trabajando el barro en el torno.

4 Cuando el objeto que estaba haciendo le salía mal, volvía a hacer otro con el mismo barro, hasta que quedaba como él quería.

5 Entonces el Señor me dijo:

6 «¿Acaso no puedo hacer yo con ustedes, israelitas, lo mismo que este alfarero hace con el barro? Ustedes son en mis manos como el barro en las manos del alfarero. Yo, el Señor, lo afirmo.

7 En un momento dado decido arrancar, derribar y destruiruna nación o un reino.

8 Pero si esa nación se aparta del mal, entonces ya no le envío el castigo que le tenía preparado.

9 En otra ocasión decido construir y hacer crecer una nación o un reino.

10 Pero si esa nación hace lo malo y desatiende mis advertencias, entonces ya no le envío los beneficios que le tenía preparados.

11 »Di, pues, a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén que yo, el Señor, les digo: “Estoy haciendo planes contra ustedes; estoy pensando en castigarlos. Dejen ya el mal camino; mejoren su conducta y sus obras.”

12 Ellos te van a decir: “¡No pierdas tu tiempo! Preferimos vivir como a nosotros nos gusta y seguir tercamente las malas inclinaciones de nuestro corazón.”»

13 Por eso, el Señor dice:

«Pregunten entre las naciones,

si alguien ha oído cosa semejante.

¡El pueblo de Israel

ha hecho algo muy horrible!

14 ¿Desaparece alguna vez la nieve

de las altas rocas del Líbano?

¿Se secarán acaso las frescas aguas

que bajan de las montañas?

15 Pero mi pueblo me ha olvidado,

y ofrece incienso a dioses falsos.

Se ha extraviado en su camino,

el camino antiguo,

y sigue senderos desconocidos.

16 Así ha convertido su país en un desierto,

en un constante motivo de asombro.

Todo el que pase por él

moverá espantado la cabeza.

17 Yo, como un viento del este, dispersaré a Israel;

lo haré huir de sus enemigos.

Yo le volveré la espalda, no la cara,

cuando llegue el día de su castigo.»

Planes contra el profeta

18 La gente dijo: «Vamos a preparar un plan para deshacernos de Jeremías. Jamás faltarán sacerdotes que nos instruyan, ni sabios que nos den consejos, ni profetas que nos comuniquen la palabra de Dios. Acusémoslo, para que lo maten. No hagamos caso a nada de lo que dice.»

Oración de Jeremías

19 ¡Señor, préstame atención!

¡Oye lo que dicen mis enemigos!

20 ¿Es con el mal como se paga el bien?

¡Ellos han cavado mi sepultura!

Recuerda que me he enfrentado contigo

para hablarte en favor de ellos,

para pedirte que apartaras de ellos tu ira.

21 ¡Pero ahora, haz que sus hijos mueran

de hambre o a filo de espada;

que queden viudas y sin hijos sus esposas!

¡Que la peste mate a sus hombres

y sus jóvenes caigan en el campo de batalla!

22 Envía de repente contra ellos

una banda de ladrones;

¡que se oigan sus gritos de terror!

Porque cavaron un hoyo para atraparme,

pusieron trampas a mi paso.

23 Pero tú, Señor, conoces todos los planes

que han hecho para darme muerte.

¡No les perdones su maldad

ni olvides sus pecados!

¡Hazlos caer delante de ti,

castígalos con ira!

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Jeremías 19

Acción simbólica del cántaro roto

1 El Señor me dijo: «Ve y compra un cántaro de barro, y llama a algunos ancianos del pueblo y a algunos sacerdotes ancianos.

2 Luego sal al Valle de Ben-hinom,frente a la Puerta de los Tiestos,y proclama allí el mensaje que voy a comunicarte.

3 Di: “Reyes de Judá y habitantes de Jerusalén, escuchen este mensaje del Señor todopoderoso, el Dios de Israel: Voy a enviar una calamidad tan grande sobre este lugar, que todo el que oiga la noticia quedará aturdido.

4 Porque los israelitas me abandonaron y convirtieron este lugar en tierra extraña; en él ofrecieron incienso a otros dioses, que no conocían ni ellos ni sus antepasados ni los reyes de Judá, y lo llenaron de sangre de gente inocente.

5 Además construyeron altares para quemar a sus hijos en holocausto a Baal,cosa que yo no les ordené ni les dije, y que ni siquiera me pasó por la mente.

6 Por eso vendrán días en que este lugar ya no se llamará Tófetni Valle de Ben-hinom, sino Valle de la Matanza.Yo, el Señor, lo afirmo.

7 En este lugar haré pedazoslos planes de Judá y de Jerusalén. Haré que sus enemigos mortales los derroten y los maten, y que sus cadáveres sirvan de comida a las aves de rapiña y a las fieras.

8 Convertiré esta ciudad en un desierto, en algo que cause espanto. Todos los que pasen por ella se quedarán espantados y asombrados al ver su completa destrucción.

9 Haré que la gente se coma a sus propios hijos e hijas, y que se coman unos a otros a causa de la situación desesperada a que los someterán sus enemigos mortales durante el sitio de la ciudad.”

10 »Después de decir esto, haz pedazos el cántaro a la vista de los hombres que te acompañan,

11 y diles: “El Señor todopoderoso dice: Haré pedazos este pueblo y esta ciudad como quien hace pedazos un cántaro de barro, que ya no se puede reparar. La gente tendrá que enterrar a los muertos en Tófet, por no haber más lugar donde enterrarlos.

12 Así haré con esta ciudad y sus habitantes. La dejaré en las mismas condiciones que a Tófet. Yo, el Señor, lo afirmo.

13 Las casas de Jerusalén, los palacios de los reyes de Judá y las azoteas de las casas donde ofrecían incienso a todos los astros y derramaban ofrendas de vino a otros dioses, serán considerados impuros, lo mismo que Tófet.”»

14 Después de esto, Jeremías regresó de Tófet, adonde el Señor lo había enviado a hablar en su nombre, y parándose en el atrio del templo, dijo a todo el pueblo:

15 «El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Voy a enviar a esta ciudad y a todos sus poblados todos los castigos que les he anunciado, porque se han puesto tercos para no obedecer mis palabras.”»

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Jeremías 20

Profecía acerca de Pashur, enemigo de Jeremías

1 Cuando Pashur, hijo de Imer, que era sacerdote e inspector mayor en el templo,oyó a Jeremías pronunciar esta profecía,

2 mandó que lo golpearan y lo sujetaran en el cepo que estaba en la Puerta Superior de Benjamín,junto al templo.

3 Un día después mandó que quitaran a Jeremías del cepo, y entonces Jeremías le dijo: «El Señor te ha cambiado el nombre de Pashur por el de Magor-misabib.

4 Porque el Señor dice: “Te voy a convertir en terror para ti mismo y para todos tus amigos; ante tus propios ojos, tus amigos caerán bajo la espada de sus enemigos. Entregaré a todos los habitantes de Judá en manos del rey de Babilonia, el cual los llevará desterrados a Babilonia o los pasará a cuchillo.

5 Entregaré también en manos de sus enemigos todas las riquezas de esta ciudad, todas sus posesiones y objetos de valor, y todos los tesoros de los reyes de Judá, para que se los lleven a Babilonia.

6 Y tú, Pashur, serás desterrado a Babilonia, junto con toda tu familia. Allí morirás y allí te enterrarán a ti y a todos los amigos a quienes profetizabas cosas falsas.”»

Quejas de Jeremías ante el Señor

7 Señor, tú me engañaste,

y yo me dejé engañar;

eras más fuerte, y me venciste.

A todas horas soy motivo de risa;

todos se burlan de mí.

8 Siempre que hablo es para anunciar

violencia y destrucción;

continuamente me insultan y me hacen burla

porque anuncio tu palabra.

9 Si digo: «No pensaré más en el Señor,

no volveré a hablar en su nombre»,

entonces tu palabra en mi interior

se convierte en un fuego que devora,

que me cala hasta los huesos.

Trato de contenerla,

pero no puedo.

10 Puedo oír que la gente cuchichea:

«¡Hay terror por todas partes!»

Dicen: «¡Vengan, vamos a acusarlo!»

Aun mis amigos esperan

que yo dé un paso en falso.

Dicen: «Quizá se deje engañar;

entonces lo venceremos y nos vengaremos de él.»

11 Pero tú, Señor, estás conmigo

como un guerrero invencible;

los que me persiguen caerán,

y no podrán vencerme;

fracasarán, quedarán avergonzados,

cubiertos para siempre de deshonra inolvidable.

12 Señor todopoderoso,

tú que examinas con justicia,

tú que ves hasta lo más íntimo del hombre,

hazme ver cómo castigas a esa gente,

pues he puesto mi causa en tus manos.

13 ¡Canten al Señor, alaben al Señor!,

pues él salva al afligido del poder de los malvados.

14 ¡Maldito el día en que nací!

¡Que el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito!

15 ¡Maldito el que alegró a mi padre

con la noticia de que un hijo varón le había nacido!

16 ¡Que ese hombre sea como las ciudades

que Dios destruye para siempre!

¡Que oiga de mañana gritos de dolor,

y alarma de guerra a mediodía,

17 pues Dios no me hizo morir en el seno de mi madre!

Así ella hubiera sido mi sepulcro,

y yo nunca habría nacido.

18 ¿Por qué salí del vientre

solo para ver dolor y penas,

y para terminar mi vida cubierto de vergüenza?

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Jeremías 21

Anuncio del castigo a Jerusalén

1-2 El rey Sedequíasenvió a Pashur, hijo de Malquías,y al sacerdote Sofonías, hijo de Maaseías,a ver a Jeremías y a decirle: «Por favor, consulta al Señor por nosotros, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia,nos está atacando. Tal vez quiera el Señor hacer uno de sus milagros y obligue a Nabucodonosor a retirarse.»

Entonces habló el Señor a Jeremías,

3 y este respondió a los enviados de Sedequías: «Díganle a Sedequías

4 que el Señor, el Dios de Israel, dice: “Voy a hacer retroceder a las tropascon las que, fuera de las murallas, están ustedes respondiendo al ataque del rey de Babilonia y de los caldeos, y las reuniré en medio de esta ciudad.

5 Yo mismo pelearé contra ustedes,con gran despliegue de podery con ardiente ira y gran furor.

6 Mataré a todos los habitantes de esta ciudad; hombres y animales morirán de una peste terrible.

7 Después entregaré a Sedequías, rey de Judá, en manos de Nabucodonosor y de sus otros enemigos mortales, junto con sus oficiales y tropas y la gente que haya quedado con vida en la ciudaddespués de la peste, la guerra y el hambre.Yo haré que los maten a filo de espada, sin piedad ni compasión. Yo, el Señor, lo afirmo.

8 »”Anuncia también al pueblo que yo, el Señor, digo: Les doy a escoger entre el camino de la vida y el camino de la muerte.

9 El que se quede en esta ciudad morirá en la guerra, o de hambre o de peste. En cambio, el que salga y se entregue a los caldeos que están ahora atacando la ciudad, no morirá; al menos podrá salvar su vida.

10 Porque yo he decidido traer mal en vez de bien sobre esta ciudad. Voy a entregársela al rey de Babilonia, y él le prenderá fuego.Yo, el Señor, lo afirmo.

Anuncio contra el rey de Judá

11-12 »”A la casa real de Judá, a la casa del rey David,dile de mi parte:

»”‘Escucha el mensaje del Señor:

Haz justicia todos los días;

libra de explotadores a los oprimidos,

no sea que, por tus malas acciones,

mi enojo se encienda como un fuego

y arda sin que nadie pueda apagarlo.

Anuncio de castigo a Jerusalén

13 »”’Ciudadque dominas el valle,

como peñasco en la llanura,

yo, el Señor, me declaro contra ti.

Ustedes dicen: ¿Quién podrá atacarnos?

¿Quién podrá llegar hasta nuestro refugio?

14 Yo los castigaré como merecen sus acciones;

prenderé fuego a sus bosques,

y ese fuego devorará todos los alrededores.

Yo, el Señor, lo afirmo.’”»

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Jeremías 22

Mensaje a la casa real de Judá

1 El Señor me dijo: «Bajaal palacio real y proclama este mensaje

2 ante el rey de Judá, que está sentado en el trono de David,y ante sus funcionarios y la gente de la ciudad: “Escuchen la palabra del Señor.

3 Practiquen en este lugar la justicia y la rectitud,libren del explotador al oprimido, no humillen ni maltraten a los extranjeros, los huérfanos y las viudas. No maten gente extranjera en este lugar.

4 Si de veras hacen esto que les mando, seguirá habiendo reyes que ocupen el trono de David, los cuales entrarán en carrozas y a caballo por las puertas de este palacio, acompañados de los funcionarios y del pueblo.

5 Pero si no hacen caso de estas advertencias, este palacio quedará convertido en ruinas. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

6 Porque el Señor dice acerca del palacio del rey de Judá:

«Tú eres para mí como el monte Galaad,

como la cumbre del Líbano,

pero juroque te convertiré en desierto,

en un lugar sin habitantes.

7 Voy a enviar gente armada contra ti,

con la misión de destruirte.

Cortarán tus hermosas columnas de cedro

y las echarán al fuego.

8 »Gentes de muchas naciones pasarán después junto a esta ciudad, y se preguntarán unos a otros: “¿Por qué trató así el Señor a esta ciudad tan grande?”

9 Y responderán: “Porque abandonaron la alianza que el Señor, su Dios, había hecho con ellos, y adoraron y dieron culto a otros dioses.”»

Mensaje de Jeremías acerca de Salum (Joacaz)

10-11 No lloren por el rey Josías,

no lloren por su muerte;

lloren más bien por su hijo Salum,

que se va para no volver;

ya no verá más su tierra natal.

Pues el Señor dice acerca de Salum, hijo de Josías, rey de Judá, que ocupó el trono después de su padre, y que salió de este lugar: «No regresará,

12 sino que morirá en el país adonde lo llevaron desterrado, y no volverá a ver este país.

Mensaje acerca de Joaquim

13 »¡Ay de ti, que a base de maldad e injusticias

construyes tu palacio y tus altos edificios,

que haces trabajar a los demás

sin pagarles sus salarios!

14 Que dices: “Voy a construirme un gran palacio,

con amplias salas en el piso superior.”

Y le abres ventanas,

recubres de cedro sus paredes

y lo pintas de rojo.

15 ¿Piensas que ser rey

consiste en vivir rodeado de cedro?

Tu padre gozó de la vida;

pero actuaba con justicia y rectitud,

y por eso le fue bien.

16 Defendía los derechos de pobres y oprimidos,

y por eso le fue bien.

Eso es lo que se llama conocerme.

Yo, el Señor, lo afirmo.

17 »Pero tú sólo te preocupas

por las ganancias mal habidas;

haces morir al inocente,

y oprimes y explotas a tu pueblo.»

18 El Señor dice acerca de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá:

«No habrá nadie que llore su muerte.

No habrá nadie que llore y diga:

“¡Ay, hermano! ¡Ay, hermana!

¡Ay, Señor! ¡Ay, Majestad!”

19 Lo enterrarán como a un asno:

lo arrastrarán y lo echarán

fuera de Jerusalén.»

Mensaje acerca de Jerusalén

20 «¡Judá, sube al monte Líbano y grita!

¡Levanta la voz en las montañas de Basán!

¡Grita desde las colinas de Abarim,

pues todos tus amanteshan sido derrotados!

21 Yo te hablé en el tiempo de tu prosperidad,

pero no quisiste oírme.

Así lo has hecho desde tu juventud:

¡no has querido escuchar mi voz!

22 El viento arrastrará a todos tus jefes,

y tus amantes irán al destierro.

Quedarás avergonzada y humillada

por causa de todas tus maldades.

23 Tú estás ahora tranquila en tu nido,

entre los cedros traídos del Líbano,

¡pero ya sufrirás cuando te vengan dolores,

dolores como de parto!»

Mensaje de Dios al rey Jeconías

24 El Señor ha dicho a Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá: «Lo juro por mi vida: Aunque fueras un anillo de sellar puesto en mi mano derecha, te arrancaría de ahí

25 para entregarte a tus enemigos mortales, a los que tú tanto temes. Te entregaré a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y a los caldeos.

26 Y te arrojaré a ti y a tu madre a una tierra que no los vio nacer, y allá morirán los dos.»

27 Así que ellos no volverán a la tierra a la que tanto desearán volver.

Exclamación del profeta

28 ¿Es Jeconíasuna vasija rota e inútil,

un trasto que nadie quiere?

¿Por qué son lanzados él y sus hijos

a una tierra desconocida?

29 ¡Tierra, tierra, tierra;

escucha la palabra del Señor!

30 El Señor dice:

«Anoten a este hombre en los registros

como un hombre sin hijos,

como un hombre que fracasó en la vida.

Porque ninguno de sus descendientes

llegará a ocupar el trono de David

para reinar de nuevo en Judá.»

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Jeremías

Jeremías 23

Esperanzas para el futuro

1 El Señor afirma: «¡Ay de los pastores que dejan que mis ovejas se pierdan y dispersen!»

2 El Señor, el Dios de Israel, dice a los pastores que gobiernan a su pueblo: «Ustedes han dispersado mis ovejas, las han hecho huir y no las han cuidado. Pues bien, yo tendré buen cuidado de castigar sus malas acciones. Yo, el Señor, lo afirmo.

3 Y yo mismo traeré el resto de mis ovejas de los países adonde las hice huir, las reuniré y las haré volver a sus pastos, para que tengan muchas crías.

4 Les pondré pastores que las cuiden, para que no tengan nada que temer ni falte ninguna de ellas.Yo, el Señor, lo afirmo.»

5 El Señor afirma:

«Vendrá un día en que haré

que David tenga un descendientelegítimo,

un rey que reine con sabiduría

y que actúe con justicia y rectitud en el país.

6 Durante su reinado, Judá estará a salvo,

y también Israel vivirá seguro.

Este es el nombre con que lo llamarán:

“El Señor es nuestra victoria.”»,

7 El Señor afirma: «Vendrán días en que ya no jurarán diciendo: “Por la vida del Señor, que sacó a los israelitas de Egipto”,

8 sino que jurarán diciendo: “Por la vida del Señor, que sacó a los descendientes de Israel, del país del norte y de todos los demás países por donde los había dispersado.” Y vivirán en su propia tierra.»

Mensaje acerca de los profetas

9 Mensaje acerca de los profetas:

Estoy profundamente perturbado;

todo el cuerpo me tiembla,

parezco un borracho,

un hombre dominado por el vino,

por causa del Señor

y de sus palabras santas.

10 El país está lleno de adúlteros,

de gente que corre a hacer el mal,

que usa su poder para cometer injusticias.

Por eso el Señor maldijo la tierra,

y la tierra se secó,

y los pastos del desierto se quemaron.

11 El Señor afirma:

«Hasta los profetas y los sacerdotes son impíos;

en mi propio templo los he encontrado haciendo el mal.

12 Por eso su camino

será oscuro y resbaladizo:

yo haré que los empujen y caigan.

Cuando ajuste cuentas con ellos,

traeré sobre ellos la desgracia.

Yo, el Señor, lo afirmo.

13 »Yo he visto a los profetas de Samaria

hacer cosas que me ofenden:

han profetizado en nombre de Baal

y han hecho que mi pueblo Israel se extravíe.

14 Yo he visto a los profetas de Jerusalén

hacer cosas horribles:

cometen adulterios y fraudes,

animan de tal modo a los malvados

que nadie se aparta de su maldad.

Ellos y los habitantes de la ciudad

son para mí como Sodoma y Gomorra.

15 Por eso yo, el Señor todopoderoso,

digo esto contra los profetas:

Voy a darles de comer algo muy amargo;

voy a darles de beber agua envenenada,

porque de los profetas de Jerusalén

se ha extendido la maldad a todo el país.»

16 El Señor todopoderoso dice:

«Israelitas, no hagan caso

a lo que les dicen los profetas.

Lo que dicen no son más que mentiras,

cosas que ellos mismos inventan,

que yo no les he comunicado.

17 A los que desprecian mi palabra

les dicen: “Todo les saldrá bien.”

Y a los que siguen tercamente

las inclinaciones de su corazón,

les dicen: “No les vendrá ningún mal.”»

Exclamación de Jeremías

18 Pero ¿quién asistió al concilio secreto del Señor?,

¿quién ha visto o escuchado su palabra?,

¿quién le ha prestado atención?

19 La ira del Señor es como una tormenta,

como un viento huracanado

que se agita sobre los malvados.

20 La ira del Señor no cesará

hasta que él haya realizado sus propósitos.

Vendrá el tiempo en que ustedes pensarán

y entenderán estas cosas.

Mensaje del Señor contra los falsos profetas

21 «Yo no envié a esos profetas,

y ni siquiera les hablé,

pero ellos salieron corriendo

a hablar en mi nombre.

22 Si hubieran conocido mis secretos,

habrían anunciado mi palabra a mi pueblo;

lo habrían hecho apartarse de su mal camino

y dejar sus malas acciones.»

23 El Señor afirma:

«Lejos o cerca, yo soy Dios.

24 ¿Quién podrá esconderse de mi vista?

Con mi presencia lleno el cielo y la tierra.

Yo, el Señor, lo afirmo.

25 »He oído las mentiras de esos profetas que pretenden hablar en mi nombre y comunicarse en sueños conmigo.

26 ¿Hasta cuándo esos profetas van a seguir anunciando cosas falsas, inventos de su propia fantasía?

27 Con los sueños que se cuentan unos a otros, pretenden hacer que mi pueblo se olvide de mí, como también sus antepasados me olvidaron y se fueron tras Baal.

28-29 ¡Si un profeta tiene un sueño, que diga que es un sueño, pero si recibe mi palabra, que la anuncie fielmente! No se puede comparar la paja con el trigo. Mi palabra es como el fuego,como un martillo que hace pedazos la roca. Yo, el Señor, lo afirmo.

30 »Por eso me declaro contra esos profetas que se roban unos a otros mis palabras. Yo, el Señor, lo afirmo.

31 Me declaro contra esos profetas que hacen pasar como mensaje mío cosas que ellos inventan.

32 Me declaro contra esos profetas que cuentan sueños mentirosos; que con sus mentiras y habladurías hacen que mi pueblo se extravíe. Yo no los he enviado ni les he dado orden alguna, así que son incapaces de ayudar al pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo.

Cómo hablar de los mensajes del Señor

33 »Jeremías, si alguna persona del pueblo o un profeta o un sacerdote te pregunta: “¿Cuál es el encargo del Señor?” diles: “El Señor afirma que su carga son ustedes, y que la va a dejar caer.”

34 Y si un profeta o un sacerdote o una persona del pueblo usa la frase “encargo del Señor”, yo le castigaré, a él y a su familia.

35 Cuando alguien le pregunte a un amigo o familiar suyo, podrá decir: “¿Qué respuesta ha dado el Señor? ¿Qué ha dicho?”

36 Pero no vuelvan a usar la frase “encargo del Señor”, porque si alguien la usa, haré que sus palabras se le vuelvan una carga. Ustedes han pervertido el sentido de las palabras del Dios viviente, de su Dios, el Señor todopoderoso.

37 »Jeremías, pregunta a los profetas: “¿Qué respuesta ha dado el Señor? ¿Qué ha dicho?”

38 Y si dicen “encargo del Señor”, respóndeles: “El Señor dice: Puesto que ustedes siguen usando la frase que les prohibí que usaran,

39 yo los levantaré como una carga,a ustedes y a la ciudad que les di a ustedes y a sus antepasados, y los dejaré caer lejos de mí.

40 Y para siempre traeré sobre ustedes humillación y vergüenza tales que no podrán olvidarlas.”»