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Isaías 60

La gloria de la nueva Jerusalén

1 Levántate, Jerusalén, envuelta en resplandor,

porque ha llegado tu luz

y la gloria del Señor brilla sobre ti.

2 La oscuridad cubre la tierra,

la noche envuelve a las naciones,

pero el Señor brillará sobre ti

y sobre ti aparecerá su gloria.

3 Las naciones vendrán hacia tu luz,

los reyes vendrán hacia el resplandor de tu amanecer.

4 Levanta los ojos, y mira a tu alrededor:

todos se reúnen y vienen hacia ti.

Tus hijos vendrán desde lejos;

tus hijas serán traídas en brazos.

5 Tú, al verlos, estarás radiante de alegría,

tu corazón se llenará de gozo;

te traerán los tesoros de los países del mar,

te entregarán las riquezas de las naciones.

6 Te verás cubierta de caravanas de camellos

que vienen de Madián y de Efá;

vendrán todos los de Sabá,

cargados de oro y de incienso,

y proclamarán las acciones gloriosas del Señor.

7 Todos los rebaños de Quedarserán para ti;

los carneros de Nebaiotestarán a tu servicio,

para que los ofrezcas al Señor en su altar

como ofrendas agradables,

y él hará aún más bello su hermoso templo.

8 ¿Quiénes son esos que vuelan como nubes,

que van como palomas a sus palomares?

9 Son barcos que vienen juntos,

con las naves de Tarsis a la cabeza,

trayendo de lejos a tus hijos,

con su oro y su plata,

en honor de tu Señor, el Dios Santo de Israel,

quien te hizo gloriosa.

10 Gente extranjera reconstruirá tus murallas,

y sus reyes te servirán;

pues aunque en su ira el Señor te castigó,

ahora en su bondad te ha tenido compasión.

11 Tus puertas estarán siempre abiertas;

no se cerrarán de día ni de noche,

para que puedan traerte las riquezas de las naciones

y entren los reyes con su comitiva.

12 El país que no te sirva, perecerá;

naciones enteras serán destruidas.

13 El Señor dice a Jerusalén:

«Las riquezas del Líbanovendrán a ti:

pinos, abetos y cipreses,

para embellecer mi templo,

para dar gloria al lugar donde pongo mis pies.

14 Los hijos de los que te oprimieron

vendrán a humillarse delante de ti,

y todos los que te despreciaban

se arrodillarán a tus pies

y te llamarán “Ciudad del Señor”,

“Sión del Dios Santo de Israel”.

15 Ya no estarás abandonada,

odiada y sola,

sino que yo te haré gloriosa eternamente,

motivo de alegría para siempre.

16 Las naciones te darán sus mejores alimentos

y los reyes te traerán sus riquezas;

y reconocerás que yo, el Señor, soy tu salvador,

que yo, el Poderoso de Jacob,soy tu redentor.

17 »En vez de bronce te daré oro,

en vez de hierro, plata,

en vez de madera, bronce,

y en vez de piedras, hierro.

Haré que la paz te gobierne

y que la rectitud te dirija.

18 En tu tierra no se volverá a oír

el ruido de la violencia,

ni volverá a haber destrucción y ruina en tu territorio,

sino que llamarás a tus murallas “Salvación”

y a tus puertas “Alabanza”.

19 »Ya no necesitarás que el sol te alumbre de día,

ni que la luna te alumbre de noche,

porque yo, el Señor, seré tu luz eterna;

yo, tu Dios, seré tu esplendor.

20 Tu sol no se ocultará jamás

ni tu luna perderá su luz,

porque yo, el Señor, seré tu luz eterna;

tus días de luto se acabarán.

21 »Todos los de tu pueblo serán gente honrada,

serán dueños de su país por siempre,

retoños de una planta que yo mismo he plantado,

obra que he hecho con mis manos

para mostrar mi gloria.

22 Este puñado tan pequeño se multiplicará por mil;

este pequeño número será una gran nación.

Yo soy el Señor,

yo haré que se realice pronto,

a su debido tiempo.»

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Isaías 61

Anuncio de salvación a Israel

1 El espíritu del Señorestá sobre mí,

porque el Señor me ha consagrado;

me ha enviado a dar buenas noticias a los pobres,

a aliviar a los afligidos,

a anunciar libertad a los presos,

libertad a los que están en la cárcel;

2 a anunciar el año favorabledel Señor,

el día en que nuestro Dios

nos vengará de nuestros enemigos.

Me ha enviado a consolar a todos los tristes,

3 a dar a los afligidos de Sión

una corona en vez de ceniza,

perfume de alegríaen vez de llanto,

cantos de alabanza en vez de desesperación.

Los llamarán «robles victoriosos»,

plantados por el Señor para mostrar su gloria.

4 Se reconstruirán las viejas ruinas,

se levantarán los edificios destruidos hace mucho,

y se repararán las ciudades en ruinas.

5 Los extranjeros se pondrán a cuidar

los rebaños, los campos y los viñedos de ustedes.

6 Y a ustedes los llamarán sacerdotes del Señor,

siervos de nuestro Dios.

Disfrutarán de la riqueza de otras naciones

y se adornarán con el esplendor de ellas.

7 Y como mi pueblo ha tenido que sufrir

doble porción de deshonra e insultos,

por eso recibirá en su país

doble porción de riquezas

y gozará de eterna alegría.

8 Porque el Señor ama la justicia,

y odia el robo y el crimen.

Él les dará fielmente su recompensa

y hará con ellos una alianza eterna.

9 Sus descendientes serán famosos entre las naciones;

todos los que los vean reconocerán

que son un pueblo que el Señor ha bendecido.

10 ¡Cómo me alegro en el Señor!

Me lleno de gozo en mi Dios,

porque me ha brindado su salvación,

¡me ha cubierto de victoria!

Soy como un novio que se pone su corona

o una novia que se adorna con sus joyas.

11 Porque así como nacen las plantas de la tierra

y brotan los retoños en un jardín,

así hará el Señor que brote su victoria

y que todas las naciones entonen cantos de alabanza.

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Isaías 62

1 Por amor a ti, Sión, no me quedaré callado;

por amor a ti, Jerusalén, no descansaré

hasta que tu victoria brille como el amanecer

y tu salvación como una antorcha encendida.

2 Las naciones verán tu salvación,

todos los reyes verán tu gloria.

Entonces tendrás un nombre nuevo

que el Señor mismo te dará.

3 Tú serás una hermosa corona real

en la mano del Señor tu Dios.

4 No volverán a llamarte «Abandonada»,

ni a tu tierra le dirán «Destruida»,

sino que tu nombre será «Mi predilecta»,

y el de tu tierra, «Esposa mía».

Porque tú eres la predilecta del Señor,

y él será como un esposo para tu tierra.

5 Porque así como un joven se casa con su novia,

así Dios te tomará por esposa,

te reconstruiráy será feliz contigo,

como es feliz el marido con su esposa.

6 Jerusalén, en tus murallas he puesto centinelas

que ni de día ni de noche dejan de decir:

«No se queden callados los que invocan al Señor,

7 no lo dejen descansar

hasta que haya reconstruido a Jerusalén

y haya hecho que todo el mundo la alabe.»

8 El Señor ha jurado

alzando su poderoso brazo derecho:

«Nunca más permitiré

que tus enemigos se coman tu trigo

ni que los extranjeros se beban el vino

que has hecho con tu trabajo;

9 sino que ustedes mismos recogerán la cosecha,

se la comerán y me alabarán a mí;

y recogerán las uvas y beberán el vino

en los atrios de mi santo templo.»

10 Salgan, salgan por las puertas,

preparen el camino para mi pueblo.

Construyan con cuidado la calzada

y límpienla de piedras;

levanten la señal para llamar a las naciones.

11 El Señor anuncia esto

hasta el extremo de la tierra:

«Digan a la ciudad de Sión

que ha llegado ya su salvador.

El Señor trae a su pueblo

después de haberlo rescatado.»

12 A los israelitas los llamarán «El pueblo santo»,

«Los libertados por el Señor»,

y a Jerusalén, «La ciudad deseada»,

«La ciudad no abandonada».

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Isaías 63

Dios castiga a sus enemigos

1 —¿Quién es ese que viene de Bosrá, capital de Edom,

con su ropa teñida de rojo,

que viene vestido espléndidamente

y camina con fuerza terrible?

—Soy yo, que anuncio la victoria

y soy poderoso para salvar.

2 —¿Y por qué tienes rojo el vestido,

como si hubieras pisado uvas con los pies?

3 —Sí, estuve pisando las uvas yo solo,

nadie me ayudó;

lleno de ira pisoteé a mis enemigos,

los aplasté con furor,

y su sangre me salpicó los vestidos

y me manchó toda la ropa.

4 Yo decidí que un día tendría que hacer justicia;

había llegado el tiempo de libertar a mi pueblo.

5 Miré, y no había quien me ayudara;

quedé admirado de que nadie me apoyara.

Mi brazo me dio la victoria

y mi ira me sostuvo.

6 Lleno de ira aplasté a las naciones,

las destruí con furor

e hice correr su sangre por el suelo.

Bondad de Dios para Israel

7 Yo quiero hablar del amor del Señor,

cantar sus alabanzas

por todo lo que él ha hecho por nosotros,

por su inmensa bondad con la familia de Israel,

por lo que ha hecho en su bondad

y en su gran amor.

8 Él dijo: «Ellos son mi pueblo,

hijos que no habrán de traicionarme.»

Y él los salvó

9 de todas sus aflicciones.

No fue un enviado suyo quien los salvó;

fue el Señor en persona.

Él los libertó por su amor y su misericordia,

los levantó, los tomó en brazos.

Así lo ha hecho siempre.

10 Pero ellos se rebelaron contra el Señor

y ofendieron su santidad;

por eso se volvió

enemigo de ellos

y les hizo la guerra.

11 Ellos se acordaron de los tiempos antiguos,

de Moisésque libertó a su pueblo,

y se preguntaban:

«¿Dónde está Dios, que salvó del Nilo

a Moisés, pastor de su rebaño?

¿Dónde está el que puso en Moisés su santo espíritu,

12 el que hizo que su glorioso poder

acompañara a Moisés,

el que dividió el mar delante de su pueblo

para alcanzar fama eterna,

13 el que los hizo pasar por el fondo del mar sin resbalar,

como caballos por el desierto,

14 como ganado que baja a la llanura?»

El espíritu del Señor los guiaba.

Así condujo a su pueblo

y alcanzó fama y gloria.

Oración a Dios para implorar su ayuda

15 Mira, Señor, desde el cielo,

desde el lugar santo y glorioso en que vives.

¿Dónde están tu ardiente amor y tu fuerza?

¿Dónde están tus sentimientos?

¿Se agotó tu misericordia con nosotros?

16 ¡Tú eres nuestro padre!

Aunque Abraham no nos reconozca,

ni Israel se acuerde de nosotros,

tú, Señor, eres nuestro padre;

desde siempre eres nuestro redentor.

17 ¿Por qué, Señor, haces que nos desviemos de tus caminos,

y endureces nuestros corazones para que no te respetemos?

Cambia ya, por amor a tus siervos

y a las tribus que te pertenecen.

18 ¡Qué poco tiempo tu pueblo santo fue dueño del país!

Nuestros enemigos han pisoteado tu templo.

19 Estamos como si tú nunca nos hubieras gobernado,

como si nunca hubiéramos llevado tu nombre.

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Isaías 64

1 1 (63.19b)Ojalá rasgaras el cielo y bajaras

haciendo temblar con tu presencia las montañas,

2 2 (1)como cuando el fuego quema las zarzas

o hace hervir el agua.

Entonces tus enemigos conocerían tu nombre

y las naciones temblarían ante ti.

3 3 (2)Cuando hiciste cosas terribles que no esperábamos,

cuando bajaste, las montañas temblaron ante ti.

4 4 (3)Jamás se ha escuchado ni se ha visto

que haya otro dios fuera de ti

que haga tales cosas

en favor de los que en él confían.

5 5 (4)Tú aceptas a quien hace el bien con alegría

y se acuerda de hacer lo que tú quieres.

Tú estás enojado porque hemos pecado;

desde hace mucho te hemos ofendido.

6 6 (5)Todos nosotros somos como un hombre impuro;

todas nuestras buenas obras son como un trapo sucio;

todos hemos caído como hojas marchitas,

y nuestros crímenes nos arrastran como el viento.

7 7 (6)No hay nadie que te invoque

ni se esfuerce por apoyarse en ti;

por eso te ocultaste de nosotros

y nos has abandonadopor causa de nuestra maldad.

8 8 (7)Sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre;

nosotros somos el barro, tú nuestro alfarero;

¡todos fuimos hechos por ti mismo!

9 9 (8)Señor, no te enojes demasiado

ni te acuerdes siempre de nuestros crímenes.

¡Mira que somos tu pueblo!

10 10 (9)Tus santas ciudades están convertidas en desierto,

Jerusalén está en ruinas, destruida.

11 11 (10)Nuestro santuario glorioso,

donde nuestros padres te alababan,

quedó destruido por el fuego.

¡Todo lo que más queríamos está en ruinas!

12 12 (11)Y ante todo esto, Señor, ¿no vas a hacer nada?

¿Te vas a quedar callado

y vas a humillarnos hasta el extremo?

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Isaías 65

Acusación contra los rebeldes

1 El Señor dice:

«Los que no me habían pedido nada

fueron los que acudieron a mí;

los que no me habían buscado

fueron los que me encontraron.

A un pueblo que no me había invocado

fue al que le dije: “Aquí estoy.”

2 Todo el día extendí mis manos

para atraer a un pueblo rebelde

que iba por caminos perversos

siguiendo sus propios caprichos;

3 un pueblo que en mi propia cara

me ofendía continuamente;

que ofrecía sacrificios a los dioses en los jardines

y quemaba incienso en altares de ladrillo;

4 que se sentaba entre los sepulcros

y pasaba las noches en sitios escondidos;

que comía carne de cerdo

y llenaba sus ollas de caldos impuros.

5 Dicen: “Quédate ahí, no me toques;

soy demasiado sagrado para que me toques.”

Esa gente es como fuego que arde todo el día;

me molestan como el humo en las narices.

6 Pero todo esto está escrito delante de mí,

y no voy a quedarme cruzado de brazos;

voy a darles su merecido,

7 tanto por los crímenes de ellos

como por los de sus padres.

Ellos quemaban incienso sobre los montes

y me ofendían en las colinas.

Haré primero la cuenta

y les daré su merecido.»

El Señor lo ha dicho.

El Señor promete sus bendiciones

8 El Señor dice:

«Cuando las uvas tienen mucho jugo

la gente no las echa a perder,

porque pueden sacar mucho vino.

Así haré yo también por amor a mis siervos:

no destruiré a toda la nación.

9 Haré que Jacob tenga descendientes

y que haya gente en Judá que viva en mis montañas.

Mis elegidos poseerán la tierra,

mis servidores vivirán allí.

10 El valle de Sarónse llenará de rebaños

y en el valle de Acorpastará el ganado

que tendrá el pueblo que me busca.

11 Pero a ustedes que se apartan del Señor

y se olvidan de mi monte santo,

que ofrecen comida y vino

a Gad y Mení, dioses de la fortuna,

12 mala fortuna les espera:

los haré morir a filo de espada.

Porque yo los llamé y ustedes no respondieron;

les hablé y no me escucharon;

hicieron lo que yo no apruebo,

escogieron lo que a mí me disgusta.»

13 Por eso, el Señor dice:

«Mis servidores tendrán de comer,

pero ustedes sufrirán hambre;

ellos tendrán de beber,

pero ustedes sufrirán sed;

ellos se alegrarán,

pero ustedes quedarán en ridículo;

14 ellos cantarán de alegría

por el gozo de su corazón,

pero ustedes gritarán y llorarán

por la tristeza y la aflicción.

15 Mis elegidos usarán el nombre de ustedes

para maldecir y desear la muerte a otros,

pero a mis siervos les cambiaré de nombre.

16 Cualquiera que en el país pida una bendición,

la pedirá al Dios fiel;

y cualquiera que en el país haga un juramento,

jurará por el Dios fiel.

Las aflicciones anteriores han quedado olvidadas,

han desaparecido de mi vista.

17 »Miren, yo voy a crear

un cielo nuevo y una tierra nueva.

Lo pasado quedará olvidado,

nadie se volverá a acordar de ello.

18 Llénense de gozo y alegría para siempre

por lo que voy a crear,

porque voy a crear una Jerusalén feliz

y un pueblo contento que viva en ella.

19 Yo mismo me alegraré por Jerusalén

y sentiré gozo por mi pueblo.

En ella no se volverá a oír llanto

ni gritos de angustia.

20 Allí no habrá niños que mueran a los pocos días,

ni ancianos que no completen su vida.

Morir a los cien años será morir joven,

y no llegar a los cien años será una maldición.

21 La gente construirá casas y vivirá en ellas,

sembrará viñedos y comerá sus uvas.

22 No sucederá que uno construya y otro viva allí,

o que uno siembre y otro se aproveche.

Mi pueblo tendrá una vida larga, como la de un árbol;

mis elegidos disfrutarán del trabajo de sus manos.

23 No trabajarán en vano

ni tendrán hijos que mueran antes de tiempo,

porque ellos son descendientes

de los que el Señor ha bendecido,

y lo mismo serán sus descendientes.

24 Antes que ellos me llamen,

yo les responderé;

antes que terminen de hablar,

yo los escucharé.

25 El lobo y el cordero comerán juntos,

el león comerá pasto, como el buey,

y la serpiente se alimentará de tierra.

En todo mi monte santo

no habrá quien haga ningún daño.»

El Señor lo ha dicho.

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Isaías 66

Contra el culto falso

1 El Señor dice:

«El cielo es mi trono

y la tierra es el estrado de mis pies.

¿Dónde podrán construirme una casa?

¿Dónde podrán hacerme un lugar de descanso?

2 ¡Yo mismo hice todas estas cosas,

y así empezaron a existir!

Yo, el Señor, lo afirmo.

»El hombre en quien yo me fijo

es el pobre y afligido

que respeta mi palabra.

3 Pero hay quienes sacrifican un toro,

y también matan a un hombre;

degüellan una oveja, y también desnucan un perro;

ofrecen cereales, y también la sangre de un cerdo;

queman incienso, y también adoran a un ídolo.

A los que escogieron esos ritos detestables,

les encanta hacer todo esto.

4 Yo también escogeré el sufrimiento para ellos,

y les traeré lo que ellos tanto temen.

Porque llamé y nadie me respondió,

hablé y nadie me escuchó;

hicieron lo que yo no apruebo,

escogieron lo que a mí me disgusta.»

Juicio y liberación

5 Escuchen la palabra del Señor,

ustedes que respetan su palabra:

«Algunos compatriotas de ustedes, que los odian,

que los persiguen porque invocan mi nombre, dicen:

“Que el Señor muestre su gloria;

queremos verlos alegres.”

Pero ellos quedarán en ridículo.

6 Ese estruendo que viene de la ciudad,

ese ruido que viene del templo,

es el ruido que hace el Señor

al dar su merecido a sus enemigos.

7 »Sión dio a luz en un momento,

antes de sentir los dolores del parto.

8 ¿Quién ha oído decir algo parecido?

¿Quién ha visto algo semejante?

¿Nace una nación en un solo día?

¿Nace un pueblo en un momento?

Pero cuando Sión comenzó a sentir los dolores,

en seguida dio a luz a sus hijos.

9 ¿Cómo iba yo a impedir el nacimiento,

si yo soy quien hace dar a luz?»

El Señor tu Dios lo ha dicho.

10 «Alégrense con Jerusalén,

llénense de gozo con ella todos los que la aman;

únanse a su alegría

todos los que han llorado por ella;

11 y ella, como una madre,

los alimentará de sus consuelos

hasta que queden satisfechos.

12 Porque yo, el Señor, digo:

Yo haré que la paz venga sobre ella

como un río,

y las riquezas de las naciones

como un torrente desbordado.

Ella los alimentará a ustedes,

los llevará en sus brazos

y los acariciará sobre sus rodillas.

13 Como una madre consuela a su hijo,

así los consolaré yo a ustedes,

y encontrarán el consuelo en Jerusalén.»

14 Cuando ustedes vean esto, su corazón se alegrará;

su cuerpo se renovará como la hierba.

El Señor dará a conocer su poder entre sus siervos,

y su ira entre sus enemigos.

15 Porque el Señor llega en medio de fuego,

sus carros parecen un torbellino;

va a descargar el ardor de su ira

y las llamas ardientes de su castigo.

16 Sí, el Señor va a hacer el juicio con fuego,

va a juzgar a todo el mundo con su espada

y hará morir a muchos.

17-18 El Señor afirma:

«Los que se consagran y purifican

para el culto pagano en los jardines

siguiendo a uno que va en medio,

los que comen carne de cerdo, de rata

o de otros animales impuros,

serán exterminados de una sola vez,

porque yo conozco sus acciones y sus pensamientos.

»Entonces vendréyo mismo

a reunir a todos los pueblos y naciones,

y vendrán y verán mi gloria.

19 Yo les daré una señal:

dejaré que escapen algunos

y los enviaré a las naciones:

a Tarsis, a Libia,

a Lidia, país donde saben manejar el arco,

a Tubal,a Grecia

y a los lejanos países del mar,

que nunca han oído hablar de mí

ni han visto mi gloria;

ellos anunciarán mi gloria entre las naciones.

20 Harán venir de todas las naciones

a todos los compatriotas de ustedes,

a caballo, en carros, en literas,

en mulas y en camellos.

Serán una ofrenda para mí

en Jerusalén, mi monte santo,

como las ofrendas que traen los israelitas

en vasos limpios a mi templo.

Yo, el Señor, lo he dicho.

21 »A algunos de ellos los elegiré

para que sean sacerdotes y levitas.

Yo, el Señor, lo he dicho.»

22 También afirma el Señor:

«Así como el nuevo cielo y la nueva tierra

que yo voy a crear

durarán para siempre,

así también durarán tus descendientes y tu nombre.

23 Y cada mes, en el día de la luna nueva,

y cada semana, en el sábado,

todos los hombres vendrán a postrarse delante de mí.

Yo, el Señor, lo he dicho.

24 »Vendrán y verán los cadáveres de los hombres

que se rebelaron contra mí.

Los gusanos que se los comen no morirán,

y el fuego que los devora no se apagará.

¡Serán algo repugnante para toda la humanidad!»

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Jeremías 1

Introducción

1 Dichos y hechosde Jeremías, hijo de Hilquías.Jeremías pertenecía a una familia de sacerdotes que vivían en el pueblo de Anatot,en la región de la tribu de Benjamín.

2 El Señor le habló a Jeremías cuando Josías, hijo de Amón, estaba en el año trece de su reinado en Judá.

3 También le habló durante el tiempo en que Joaquim, hijo de Josías, era rey de Judá, y hasta que Sedequías,también hijo de Josías, cumplió once años como rey de Judá; es decir, hasta el quinto mes de aquel año, cuando los habitantes de Jerusalén fueron llevados al destierro.

El Señor llama a Jeremías

4 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

5 «Antes de darte la vida,ya te había yo escogido;

antes de que nacieras, ya te había yo apartado;

te había destinado a ser profeta de las naciones.»

6 Yo contesté:

«¡Ay, Señor! ¡Yo soy muy joven y no sé hablar!»

7 Pero el Señor me dijo:

«No digas que eres muy joven.

Tú irás a donde yo te mande,

y dirás lo que yo te ordene.

8 No tengas miedo de nadie,

pues yo estaré contigopara protegerte.

Yo, el Señor, doy mi palabra.»

9 Entonces el Señor extendió la mano, me tocó los labios y me dijo:

10 «Yo pongo mis palabras en tus labios.

Hoy te doy plena autoridad

sobre reinos y naciones,

para arrancar y derribar,

para destruir y demoler,

y también para construir y plantar.»

11 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

«Jeremías, ¿qué es lo que ves?»

«Veo una rama de almendro»—contesté.

12 «Tienes razón —me dijo el Señor.

En efecto, voy a estar atento

a que mis palabras se cumplan.»

13 El Señor se dirigió a mí por segunda vez:

«¿Qué es lo que ves?» —me preguntó.

«Veo una olla hirviendo,

a punto de derramarse desde el norte»—contesté.

14 Entonces el Señor me dijo:

«Desde el norte va a derramarse la calamidad

sobre todos los habitantes de este país.

15 Yo, el Señor, les aseguro

que voy a llamar a todos los reinos del norte.

Vendrán sus reyes

y pondrán sus tronos

a la entrada misma de Jerusalén,

frente a todas las murallas que la rodean

y frente a todas las ciudades de Judá.

16 Este es el castigo que voy a decretar

contra esos pecadores que me abandonaron,

que quemaron incienso y adoraron

a dioses extranjeros que ellos mismos hicieron.

17 Y tú, ármate de valor;

ve y diles todo lo que yo te mande.

No les tengas miedo, porque de otra manera

yo te haré temblar delante de ellos.

18 Yo te pongo hoy

como ciudad fortificada,

como columna de hierro,

como muralla de bronce,

para que te enfrentes a todo el país de Judá:

a sus reyes, jefes y sacerdotes, y al pueblo en general.

19 Ellos te harán la guerra, pero no te vencerán

porque yo estaré contigo para protegerte.

Yo, el Señor, doy mi palabra.»

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Jeremías 2

Infidelidad de Israel

1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo:

2 «Ve y habla a la ciudad de Jerusalén;

grita para que lo oiga bien:

“¡Así dice el Señor!

Recuerdo que cuando eras joven, me eras fiel,

que cuando te hice mi esposa,me amabas

y me seguiste a través del desierto,

tierra en que nada se cultiva.”

3 Israel estaba consagrada a mí,

era lo mejor de mi cosecha.

Si alguien le hacía daño, yo lo castigaba

enviándole calamidades.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

4 Descendientes de Jacob, familias todas de Israel, escuchen la palabra del Señor.

5 El Señor les dice:

«¿Qué de malo encontraron en mí sus antepasados,

que se alejaron de mí?

Se fueron tras dioses que no son nada,

y en nada se convirtieron ellos mismos.

6 No se preocuparon por buscarme a mí,

que los saqué de Egipto,

que los guié por el desierto,

tierra seca y llena de barrancos,

tierra sin agua, llena de peligros,

tierra donde nadie vive, por donde nadie pasa.

7 Yo los traje a esta tierra fértil,

para que comieran de sus frutos

y de sus mejores productos.

Pero ustedes vinieron y profanaron mi tierra,

me hicieron sentir asco de este país,

de mi propiedad.

8 Los sacerdotes no me buscaron,

los instructores de mi pueblo no me reconocieron,

los jefes se rebelaron contra mí,

y los profetas hablaron en nombre de Baal

y se fueron tras ídolos que no sirven para nada.

Proceso contra Israel

9 »Por eso, yo, el Señor, afirmo:

Voy a entablar un proceso contra ustedes y sus nietos.

10 Vayan a las islas de occidente y observen;

envíen a alguien a Quedarpara que se fije bien,

a ver si se ha dado el caso

11 de que una nación pagana haya cambiado a sus dioses.

¡Y eso que son dioses falsos!

Pero mi pueblo me ha dejado a mí, que soy su gloria,

por ídolos que no sirven para nada.

12 ¡Espántate, cielo, ante esto!

¡Ponte a temblar de horror!

Yo, el Señor, lo afirmo.

13 »Mi pueblo ha cometido un doble pecado:

me abandonaron a mí,

fuente de agua viva,

y se hicieron sus propias cisternas,

pozos rotos que no conservan el agua.

Consecuencias de la infidelidad de Israel

14 »Israel no es un esclavo;

él no nació en la esclavitud.

¿Por qué, pues, lo saquean?

15 ¿Por qué lo atacan como leones,

lanzando fuertes rugidos?

Han dejado en ruinas su país;

sus ciudades fueron incendiadas

y nadie quedó en ellas.

16 La gente de Menfis y de Tafnes

te rompióla cabeza.

17 Esto te ha pasado por haberme abandonado

a mí, que soy el Señor tu Dios

y que te guiaba por el camino.

18 Y ahora, ¿qué ganas con ir a Egipto

a beber agua del Nilo?

¿Qué ganas con ir a Asiria

a beber agua del Éufrates?

19 Tu propia maldad te castigará,

tu infidelidad te condenará.

Piensa y verás lo malo y amargo

que ha sido que me abandones

y que no me hayas honrado,

a mí, que soy el Señor tu Dios.

Yo, el Señor todopoderoso,lo afirmo.

Rebeldía de Israel

20 »Desde hace mucho te rebelaste contra mí,

te negaste a obedecerme.

Dijiste: “No quiero servir.”

Sobre toda loma alta

y bajo todo árbol frondoso

te dedicaste a la prostitución.

21 Yo te planté como vid de la mejor calidad,

como vid de la semilla más fina.

¡Pero te has degenerado tanto,

que ya ni te reconozco!

22 Por más que te laves con lejía

y uses todo el jabón que quieras,

ante mí sigue presente la mancha de tu pecado.

Yo, el Señor, lo afirmo.

23 ¿Cómo puedes decir: “No me he manchado

ni he dado culto a dioses falsos”?

Mira cuál fue tu conducta en el valle,

fíjate en todo lo que has hecho

tú, camella ligera de cascos

que corre en todas direcciones;

24 asna salvaje que tira al monte

y resopla jadeante de deseos.

Cuando está en celo, nadie puede controlarla.

Si un macho la busca, no tiene que cansarse:

siempre la encuentra en época de celo.

25 »¡Israel, no lastimes tus pies corriendo descalza,

no dejes que se te seque la garganta!

Pero tú dijiste: “No, imposible;

amo a los extraños y me voy con ellos.”

Israel merece castigo

26 »Como el ladrón se avergüenza cuando lo descubren,

así quedará avergonzado Israel,

el pueblo, los reyes, los jefes,

los sacerdotes y los profetas;

27 pues a un árbol le dicen: “Tú eres mi padre”,

y a una piedra: “Tú eres mi madre.”

A mí, en cambio, me dan la espalda y no la cara.

Sin embargo, apenas se ven en peligro, me dicen:

“¡Ven a salvarnos!”

28 Judá, ¿dónde están los dioses que te hiciste?

¡Tienes tantos dioses como ciudades!

¡Pues que vengan ellos, a ver si pueden salvarte

cuando te llegue la desgracia!

29 ¿Qué alegan ustedes en mi contra,

si todos ustedes me han sido rebeldes?

Yo, el Señor, lo afirmo.

30 En vano castigué a los hijos de ustedes,

pues no quisieron aprender la lección.

Ustedes mismos, como leones feroces,

asesinaron a sus profetas.

31 (También ustedes, los de la generación actual,

presten atención al mensaje del Señor.)

Israel, ¿acaso he sido un desierto para ti?,

¿una tierra llena de sombras?

Pueblo mío, ¿por qué dices:

“Somos libres; nunca más volveremos a ti”?

32 ¿Puede olvidarse una mujer

de sus joyas y adornos de novia?

Mi pueblo, sin embargo,

hace mucho que se olvidó de mí.

33 »¡Qué bien conoces el camino

cuando de buscar amantes se trata!

¡Eres maestra en la escuela del mal!

34 Tienes la ropa toda manchada

de sangre de pobres e inocentes,

de gente que no sorprendiste en ningún delito.

35 Pero a pesar de todo dices:

“Soy inocente. Dios ya no está enojado conmigo.”

Pues bien, ya que dices que no has pecado,

te voy a entablar un juicio.

36 ¿Por qué tienes tanta prisa por cambiar de aliados?

También Egipto te va a fallar,

como ya te ha fallado Asiria.

37 Y tendrás que regresar de Egipto

llena de vergüenza,

porque yo he rechazado a los que te inspiran confianza,

y nada vas a ganar con su amistad.»

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Jeremías

Jeremías 3

Israel ha sido infiel al Señor

1 El Señor dice:

«Si un hombre se divorcia de su mujer

y ella, al separarse de él,

se casa con otro hombre,

el primero no volverá a unirse con ella.

¡Eso sería una grave ofensa al país!

Sin embargo, tú, Israel,

te has prostituido con muchos amantes,

¡y ahora quieres volver a mí!

Yo, el Señor, lo afirmo.

2 »Mira las lomas peladas,fíjate bien:

¿dónde no te has dejado deshonrar?

Sentada como árabe del desierto,

a la orilla del camino esperabas a tus amantes.

Has manchado el país con tu prostitución y tu maldad.

3 Por eso han faltado las lluvias

en invierno y primavera.

Tienes el descaro de una prostituta;

¡debería darte vergüenza!

4 Hace poco me decías:

“Padre mío, amigo de mi juventud,

5 ¿vas a estar siempre enojado?,

¿te va a durar la ira para siempre?”

Y mientras decías esto,

hacías todo el mal que podías.»

El Señor exhorta a Israel y a Judá al arrepentimiento

6 En tiempos del rey Josíasme dijo el Señor: «¿Has visto lo que hizo la rebelde Israel? Fue y se dedicó a la prostitución sobre toda loma alta y bajo todo árbol frondoso.

7 Yo pensé que, aun después de todo lo que ella había hecho, volvería a mí; pero no volvió. Su hermana, la infiel Judá, vio esto;

8 y vio también que yo repudié a la rebelde Israel y que me divorcié de ella precisamente por el adulterio cometido. Pero Judá, la infiel hermana de Israel, no tuvo temor, sino que también ella fue y se dedicó a la prostitución.

9 Y lo hizo con tanta facilidad, que profanó el país. Me fue infiel adorando a las piedras y a los árboles.

10 Y después de todo esto, la infiel Judá tampoco volvió a mí de todo corazón, sino que me engañó. Yo, el Señor, lo afirmo.»

11 El Señor me dijo: «La rebelde Israel es menos culpable que la infiel Judá.

12 Ve y anuncia este mensaje mirando hacia el norte:

»“El Señor afirma:

¡Vuelve a mí, rebelde Israel!

No te recibiré de mal modo

ni mantendré mi enojo por siempre,

porque soy bondadoso.

Yo, el Señor, doy mi palabra.

13 Reconoce tan solo tu maldad,

y que fuiste rebelde contra el Señor tu Dios;

que corriste en busca de amores extraños

debajo de todo árbol frondoso,

y que no obedeciste mis órdenes.

Yo, el Señor, lo afirmo.”»

14 El Señor afirma: «Regresen, hijos rebeldes, pues yo soy su dueño.Tomaré uno de cada ciudad y dos de cada clan, y los haré volver a Sión.

15 Les daré los gobernantes que a mí me agradan, y ellos los gobernarán a ustedes con sabiduría y entendimiento.

16 Y cuando ustedes hayan aumentado en el país y tengan ya muchos hijos, nadie volverá a hablar más del arca de la alianzadel Señor; nadie pensará en ella ni se acordará más de ella; ya no hará falta ni se hará una nueva. Yo, el Señor, doy mi palabra.

17 Jerusalén será llamada entonces el trono del Señor; todas las naciones se reunirán allí para honrarme, y no volverán a seguir tercamente las malas inclinaciones de su corazón.

18 »Cuando llegue ese día, Judá se unirá a Israel, y juntos regresarán del país del norte a la tierra que di como herencia a los antepasados de ustedes.

La idolatría de Israel

19 »Israel, yo decidí aceptarte como hijo

y darte una tierra envidiable,

el país más bello de todo el mundo.

Yo pensé que me llamarías padre

y que nunca te alejarías de mí.

20 Pero como una mujer que es infiel a su esposo,

así ustedes me fueron infieles.

Yo, el Señor, lo afirmo.

21 »Se oyen voces en las lomas desiertas:

¡son los israelitas, que lloran y piden compasión!

Se desviaron del camino recto

y se olvidaron de mí, el Señor su Dios.

22 Vuélvanse a mí, hijos rebeldes,

y yo los curaré de su rebeldía.»

Respuesta de los israelitas al Señor

«Aquí estamos, acudimos a ti,

porque tú eres el Señor nuestro Dios.

23 De nada nos sirve ir a las colinas

o gritar sobre los montes;

solo en el Señor nuestro Dios

encuentra Israel su salvación.

24 La vergonzosa idolatría nos ha hecho perder

lo que nuestros padres consiguieron

desde que éramos niños:

ovejas y ganado, hijos e hijas.

25 Humillémonos, pues, avergonzados,

cubiertos de deshonra,

pues desde niños y hasta ahora,

nosotros y nuestros antepasados

hemos pecado contra el Señor nuestro Dios

y no le hemos obedecido.»