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Isaías 10

1 ¡Ay de ustedes, que dictan leyes injustas

y publican decretos intolerables,

2 que no hacen justicia a los débiles

ni reconocen los derechos de los pobres de mi pueblo,

que explotan a las viudas

y roban a los huérfanos!

3 ¿Qué harán ustedes cuando tengan que rendir cuentas,

cuando vean venir de lejos el castigo?

¿A quién acudirán pidiendo ayuda?

¿En dónde dejarán sus riquezas?

4 Si no son humillados y llevados presos,

caerán con los que mueran asesinados.

Y sin embargo la ira del Señor no se ha calmado;

él sigue amenazando todavía.

Dios se vale de Asiria para el castigo

5 «¡El rey de Asiria!

Él es el palo con que yo en mi ira castigo,

la vara que usocuando me enojo.

6 Lo mando a atacar a un pueblo impío,

a una nación que me ofende,

para que la robe y le quite sus riquezas,

para que la pisotee como al barro de las calles.

7 Pero el rey de Asiria no piensa así,

ni es eso lo que él se propone.

No piensa más que en destruir

y en acabar con muchas naciones.

8 Dice: “Todos los reyes son jefes a mis órdenes.

9 Para mí son iguales las ciudades de Calnó y de Carquemis,

Hamat igual que Arpad,

Samaria lo mismo que Damasco.

10 Me he encontrado naciones con muchos dioses,

con más ídolosque los de Jerusalén y Samaria.

11 Pues bien, lo que hice con Samaria y sus dioses,

¿no seré capaz de hacerlo con Jerusalén y sus ídolos?”»

12 Cuando el Señor haya hecho todo lo que tiene que hacer

en el monte Sióny en Jerusalén,

castigará al rey de Asiria

por esta obra de su orgullo,

y por su altanería y arrogancia.

13 El rey de Asiria ha dicho:

«Yo lo he hecho con mi propia fuerza;

yo soy inteligente, y he hecho los planes.

Yo he cambiado las fronteras de las naciones,

me he apoderado de sus riquezas,

y, como un valiente, he derribado a los reyes.

14 He puesto mi mano en las riquezas de los pueblos,

me he apoderado de toda la tierra

como quien toma de un nido unos huevos abandonados,

y no hubo nadie que moviera las alas,

nadie que abriera el pico y chillara.»

15 Pero, ¿acaso puede el hacha

creerse más importante que el que la maneja?,

¿la sierra más que el que la mueve?

¡Como si el bastón, que no es más que un palo,

fuera el que moviera al hombre que lo lleva!

16 Por eso, el Señor todopoderoso

va a dejar sin fuerzas a esos que son tan robustos,

y hará que les arda el cuerpo con el fuego de la fiebre.

17 El Dios Santo, luz de Israel,

se convertirá en llama de fuego,

y en un día quemará y destruirá

todos los espinos y matorrales que hay en el país.

18 Destruirá completamente

la belleza de sus bosques y sus huertos.

Los dejará como un enfermo que ya no tiene fuerzas.

19 Y serán tan pocos los árboles que queden en el bosque,

que hasta un niño los podrá contar.

20 En ese tiempo

los pocos que hayan quedado de Israel,

aquellos del pueblo de Jacob que se hayan salvado,

no volverán a apoyarse en el que los destruyó

sino que se apoyarán firmemente

en el Señor, el Dios Santo de Israel.

21 Unos cuantos del pueblo de Jacob

se volveránhacia el Dios invencible.

22 Aunque tu pueblo, Israel, sea tan numeroso

como los granos de arena del mar,

solo unos cuantos volverán.

La destrucción está decidida

y se hará justicia por completo.

23 Porque el Señor todopoderoso

ha decidido la destrucción

y la va a llevar a cabo en todo el país.

24 El Señor todopoderoso dice así:

«Pueblo mío, que vives en Sión,

no tengas miedo a los asirios,

aunque te golpeen con su vara

y levanten su bastón contra ti

como hicieron los egipcios.

25 Porque dentro de muy poco tiempo

va a llevarse a cabo el castigo,

y mi ira los destruirá.

26 El Señor todopoderoso los castigará

como cuando derrotó a Madián

en la roca de Oreb,

y mostrará su poder contra Asiria

como cuando lo mostró contra Egipto.

27 En ese día se te quitará

la carga que han puesto sobre tus espaldas,

y será quebrado el yugo que te han puesto en la nuca.»

El avance de los asirios

El invasor viene por Rimón,

28 llega a Aiat,

pasa por Migrón,

deja la carga en Micmás,

29 cruza el paso del torrente,

acampa en Gueba;

Ramá se llena de terror,

Guibeá de Saúl sale huyendo.

30 ¡Da gritos, Bat-galim!

¡Óyelos, Laisa!

¡Responde,Anatot!

31 Madmená sale huyendo,

los habitantes de Guebim se esconden.

32 Hoy mismo se detiene el invasor en Nob;

da la señal de atacar el monte Sión,

la colina de Jerusalén.

33 Miren, el Señor todopoderoso

derriba los árboles con fuerza terrible;

los más altos caen cortados,

los más elevados se vienen al suelo.

34 Con un hacha derriba lo más espeso del bosque,

y los árboles más bellos del Líbano se derrumban.

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Isaías 11

El descendiente de Jesé trae un reinado de paz y justicia

1 De ese tronco que es Jesé, sale un retoño;

un retoño brota de sus raíces.

2 El espíritu del Señor estará continuamente sobre él,

y le dará sabiduría,inteligencia,

prudencia, fuerza,

conocimiento y temor del Señor.

3 Él no juzgará por la sola apariencia,

ni dará su sentencia fundándose en rumores.

4 Juzgará con justicia a los débiles

y defenderá los derechos de los pobres del país.

Sus palabras serán como una vara para castigar al violento,

y con el soplo de su boca hará morir al malvado.

5 Siempre irá revestido de justicia y verdad.

6 Entonces el lobo y el cordero vivirán en paz,

el tigre y el cabrito descansarán juntos,

el becerro y el león creceránuno al lado del otro,

y se dejarán guiar por un niño pequeño.

7 La vaca y la osa serán amigas,

y sus crías descansarán juntas.

El león comerá pasto, como el buey.

8 El niño podrá jugar en el hoyo de la cobra,

podrá meter la mano en el nido de la víbora.

9 En todo mi monte santo

no habrá quien haga ningún daño,

porque así como el agua llena el mar,

así el conocimiento del Señor llenará todo el país.

10 En ese tiempo

el retoño de esta raíz que es Jesé

se levantará como una señal para los pueblos;

las naciones irán en su busca,

y el sitio en que esté será glorioso.

Regreso triunfal de los desterrados

11 En ese tiempo mostrará otra vez el Señor su poder

reconquistando el resto de su pueblo,

haciéndolo volver de Asiria y de Egipto,

de Patros, de Etiopía, de Elam,

de Sinar, de Hamaty de los países del mar.

12 Levantará una señal para las naciones

y reunirá a los israelitas que estaban desterrados;

juntará desde los cuatro puntos cardinales

a la gente de Judá que estaba dispersa.

13 La envidia de Efraín terminará,

y el rencor de Judá se calmará;

Efraín no tendrá envidia de Judá,

y Judá no sentirá rencor contra Efraín.

14 Los dos se lanzarán hacia el occidente contra los filisteos

y les caerán por la espalda;

juntos les quitarán las riquezas a las tribus de oriente.

Su poder llegará hasta Edom y Moab,

y dominarán a los amonitas.

15 El Señor les abrirá un camino por el Mar Rojo,

extenderá su brazo sobre el río Éufrates,

hará soplar un viento terrible

que lo dividirá en siete brazos,

y podrán cruzarlos sin quitarse las sandalias.

16 Cuando ese resto del pueblo del Señor vuelva de Asiria,

encontrará un amplio camino,

como Israel cuando salió de Egipto.

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Isaías 12

Canto de acción de gracias

1 En ese tiempo dirás:

«Te doy gracias, Señor,

porque aunque estuviste enojado conmigo,

tu ira ya pasó

y me has devuelto la paz.

2 Dios es quien me salva;

tengo confianza, no temo.

El Señor es mi refugio y mi fuerza,

él es mi salvador.»

3 También ustedes podrán ir a beber con alegría

en esa fuente de salvación,

4 y entonces dirán:

«Den gracias e invoquen al Señor,

cuenten a las nacioneslas cosas que ha hecho,

recuérdenles que él está por encima de todo.

5 Canten al Señor, porque ha hecho algo grandioso

que debe conocerse en toda la tierra.

6 Den gritos de alegría, habitantes de Sión,

porque el Dios Santo de Israel está en medio de ustedes

con toda su grandeza.»

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Isaías 13

Profecía contra Babilonia

1 Palabras proféticas contra Babilonia, las cuales recibió por revelación Isaías, hijo de Amós:

2 «¡Alcen en un monte pelado la señal de combate!

¡Den la orden de ataque a los soldados!

¡Levanten la mano para que avancen

por las puertas de los nobles!

3 Ya he llamado a mis valientes,

he dado órdenes a mis guerreros consagrados,

a los que se alegran por mi triunfo,

para que ejecuten mi castigo.»

4 Se oye un griterío en los montes,

como de mucha gente.

Se oye el rugir de las naciones,

de los pueblos que se han reunido.

El Señor todopoderoso pasa revista

a sus tropas dispuestas para la batalla.

5 Vienen de un país lejano,

de más allá del horizonte.

Es el Señor con los instrumentos de su ira,

que viene a destruir toda la tierra.

6 Den alaridos, porque el día del Señorestá cerca,

llega como un golpe del Todopoderoso.

7 Entonces todo el mundo dejará caer los brazos,

todos perderán el valor

8 y quedarán aterrados.

Les vendrá una angustia y un dolor tan grandes

que se retorcerán como mujer de parto.

Unos a otros se mirarán asombrados

y les arderá la cara de vergüenza.

9 Ya llega el día del Señor,

día terrible, de ira y furor ardiente,

que convertirá la tierra en desierto

y acabará con los pecadores que hay en ella.

10 Las estrellas y constelaciones del cielo

dejarán de dar su luz;

el sol se oscurecerá apenas salga,

y la luna no brillará.

11 El Señor dice:

«Voy a castigar al mundo por su maldad,

a los malvados por sus crímenes.

Voy a terminar con la altanería de los orgullosos,

voy a humillar a los soberbios e insolentes.

12 Voy a hacer que los hombres sean

más escasos que el oro fino de Ofir.

13 Entonces el cielo se estremecerá

y la tierra se moverá de su sitio

por la ira que tendré en ese día,

por mi ardiente furor.

14 »La gente parecerá gacela perseguida,

o un rebaño cuando se dispersa

y no hay nadie que lo junte.

Cada uno se volverá a su propio país,

huirá a su propia tierra.

15 Todo el que se deje encontrar será apuñalado,

todo el que se deje agarrar caerá asesinado.

16 Ante sus propios ojos

estrellarán contra el suelo a sus hijos pequeños;

sus casas serán saqueadas

y violadas sus esposas.

17 Voy a incitar contra ellos al pueblo de los medos,

gente que no se preocupa por la plata

y a la que el oro no le llama la atención.

18 Con sus flechas derribarán a los jóvenes.

No tienen compasión de los recién nacidos, ni sienten lástima por los niños.

19 Y Babilonia, la perla de las naciones,

joya y orgullo de los caldeos,

quedará como Sodoma y Gomorra,

cuando yo las destruí.

20 Nunca más volverá a ser habitada,

nadie volverá a vivir jamás en ella.

Los árabes no volverán a acampar allí,

ni los pastores harán que allí descansen sus rebaños.

21 Allí habitarán los gatos monteses,

las lechuzas llenarán las casas,

los avestruces vivirán en ella,

y también retozarán los chivos.

22 Los chacales aullarán en los castillos,

y en los lujosos palacios habrá lobos.

Ya se le acerca su hora a Babilonia;

no le quedan muchos días.»

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Isaías 14

Regreso del destierro

1 Sí, el Señor tendrá misericordia de Jacob. De nuevo tendrá a Israel como su elegido,y hará que los israelitas vuelvan a establecerse en su tierra. Los extranjeros se acercarán a ellos, se unirán al pueblo de Jacob.

2 Muchas naciones recibirán a los israelitas y los acompañarán hasta su patria, y los israelitas los tomarán como esclavos en la tierra del Señor. Los israelitas llevarán presos a quienes antes los habían puesto presos, y dominarán a quienes antes los oprimieron.

Burla al rey de Babilonia

3 Pueblo de Israel, cuando el Señor te haga descansar de tus sufrimientos, de tus penas y de la cruel esclavitud a que fuiste sometido,

4 recitarás este poema para burlarte del rey de Babilonia:

«¡Miren en qué vino a parar el tirano!

¡Miren en qué vino a parar su arrogancia!

5 El Señor ha roto el poder del malvado,

ha hecho pedazos la vara del tirano

6 que castigaba a las naciones con ira

y las golpeaba sin parar,

que aplastaba a los pueblos con furor

y los perseguía sin compasión.

7 Toda la tierra está en paz y tranquila,

y grita de alegría.

8 Hasta los pinos y los cedros del Líbano

se alegran de tu ruina

y dicen: “Desde que tú caíste,

nadie ha vuelto a cortarnos.”

9 Abajo, entre los muertos,hay gran agitación

y salen a recibirte.

Las sombras de los muertos se despiertan,

todos los jefes de la tierra salen a tu encuentro;

todos los reyes de los pueblos

se levantan de sus tronos.

10 Todos ellos toman la palabra

y te dicen:

“Tú también has perdido tu fuerza,

has llegado a ser como nosotros.

11 Aquí vinieron a parar tu orgullo

y tu música de cítaras.

Tu cama es podredumbre,

tus mantas son gusanos.”

12 »¡Cómo caíste del cielo,

lucero del amanecer!

Fuiste derribado por el suelo,

tú que vencías a las naciones.

13 Pensabas para tus adentros:

“Voy a subir hasta el cielo;

voy a poner mi trono

sobre las estrellas de Dios;

voy a sentarme allá lejos en el norte,

en el monte donde los dioses se reúnen.

14 Subiré más allá de las nubes más altas;

seré como el Altísimo.”

15 ¡Pero en realidad has bajado al reino de la muerte,

a lo más hondo del abismo!

16 Los que te ven se quedan mirándote,

y fijando su atención en ti, dicen:

“¿Este es el hombre que hacía temblar la tierra,

que destruía las naciones,

17 que dejó el mundo hecho un desierto,

que arrasaba las ciudades

y no dejaba libres a los presos?”

18 Todos los reyes de las naciones descansan con honor,

cada uno en su tumba;

19 a ti, en cambio, te arrojan lejos del sepulcro

como basurarepugnante,

como cadáver pisoteado,

entre gente asesinada, degollada,

arrojada al abismo lleno de piedras.

20 No te enterrarán como a los otros reyes,

porque arruinaste a tu país

y asesinaste a la gente de tu pueblo.

La descendencia de los malhechores

no durará para siempre.

21 Prepárense para matar a los hijos

por los crímenes que sus padres cometieron,

para que no piensen más en dominar la tierra

ni en llenar el mundo de ciudades.»

22 El Señor todopoderoso afirma:

«Voy a entrar en acción contra ellos,

voy a acabar con el nombre de Babilonia

y con lo que quede de ella,

con sus hijos y sus nietos.

23 La convertiré en un pantano,

en región plagada de lechuzas.

La barreré con la escoba de la destrucción.»

Es el Señor todopoderoso quien lo afirma.

Asiria será destruida

24 El Señor todopoderoso ha jurado:

«Sin duda alguna, lo que yo he decidido, se hará;

lo que yo he resuelto, se cumplirá.

25 Destruiré al pueblo asirio en mi país,

lo aplastaré en mis montañas.

Su yugo dejará de oprimir a mi pueblo,

su tiranía no pesará más sobre sus hombros.

26 Esta es mi decisión en cuanto a toda la tierra.

Mi mano amenaza a todas las naciones.»

27 El Señor todopoderoso lo ha decidido,

y nadie podrá oponérsele.

Su mano está amenazando,

y nadie lo hará cambiar de parecer.

Profecía contra los filisteos

28 El año en que murió el rey Ahaz,Isaías pronunció esta profecía:

29 No te alegres, nación filistea,

de que haya sido quebrada la varacon que te castigaban,

pues de donde salió una serpiente saldrá una víbora,

más aún, saldrá un dragón volador.

30 Los pobres tendrán en mis campos pasto para sus rebaños,

y la gente sin recursos descansará tranquila.

Yo, en cambio, haré que tu gente muera de hambre,

y mataré a los pocos que te queden.

31 ¡Laméntense, ciudades filisteas,

griten de dolor, tiemblen de espanto!

Porque del norte viene un ejército como una nube de humo;

ni un solo hombre se sale de las filas.

32 ¿Qué se puede responder a los enviados de ese país?

Que el Señor ha dado firmeza a Sión,

y los afligidos de su pueblo se refugiarán allí.

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Isaías 15

Profecía contra Moab

1 Profecía contra Moab:

En la noche en que Ar fue destruida,

ocurrió la ruina de Moab;

en la noche en que Quirfue destruida,

ocurrió la ruina de Moab.

2 La gente de Dibónsube a llorar

al templo situado en la colina.

Moab se lamenta de la destrucción

de Nebo y de Medebá.

Todos tienen la cabeza rapada,

la barba cortada.

3 Por las calles va la gente con ropas ásperas;

en las terrazas gritan de dolor.

En las plazas todo el mundo se lamenta

y se deshace en lágrimas.

4 Hesbón y Elalé piden socorro;

hasta en Jahas se oyen sus gritos.

Por eso se acobardan los guerreros de Moab

y se llenan de terror.

5 Mi corazón pide socorro para Moab;

su gente sale huyendo hasta Sóar, hasta Eglat-selisiya.

Por la cuesta de Luhit suben llorando;

por el camino de Horonaim

lanzan gritos de dolor ante el desastre.

6 Los pozos de Nimrim han quedado secos,

la hierba está marchita, muerta la vegetación,

no queda ni una hoja verde.

7 Por eso la gente recoge sus riquezas

y las lleva más allá del arroyo de los Álamos.

8 El grito de socorro da la vuelta

por las fronteras de Moab;

los lamentos llegan hasta Eglaim

y hasta Beer-elim.

9 Aunque los pozos de Dimón están llenos de sangre,

aún le enviaré mayores males;

un león devorará a los que se salven de Moab,

a los que queden con vida en la tierra.

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Isaías 16

La gente de Moab se refugia en Judá

1 Desde Seláen el desierto,

los jefes del país envían corderos

hasta el monte Sión.

2 Los habitantes de Moab en el paso del Arnón

son como pájaros espantados

que huyen de su nido.

3 Dicen a Sión:

«Haz planes para protegernos,

toma tú nuestra defensa.

Extiende tu sombra en pleno mediodía,

como si fuera de noche;

ofrece asilo a los desterrados,

no traiciones a los fugitivos.

4 Deja que se refugien en ti

los fugitivos de Moab.

Sírveles de asilo

frente al destructor.»

Cuando termine la opresión

y la destrucción haya pasado,

cuando el invasor se vaya del país,

5 un descendiente de David alcanzará el reinado,

reinado estable fundado en la bondad.

Será un juez honrado,

que establecerá el derecho

y hará llegar pronto la justicia.

6 Conocemos el orgullo enorme de Moab:

su arrogancia, su altivez, su soberbia

y su inútil charlatanería.

7 Por eso todos los habitantes de Moab

llorarán por su nación;

afligidos en extremo, se dolerán

por los hombres de Quir-haréset.

8 Los viñedos de Hesbón y de Sibmá

han quedado marchitos,

destrozados por los señores de las naciones.

Sus ramas llegaban hasta Jazer,

se extendían por el desierto

y alcanzaban hasta más allá del mar.

9 Por eso lloro por los viñedos de Sibmá,

lo mismo que por Jazer,

y derramo lágrimas por Hesbón y Elalé,

porque sobre sus frutos y cosechas

resonó el grito de guerra.

10 La alegría y el bullicio se acabarán en los campos;

no habrá más gritos de alegría

ni cantos en los viñedos,

ni exprimirán más las uvas para sacar vino.

Los gritos se acabaron.

11 Mi corazón se estremece como un arpa

por Moab y por Quir-haréset.

12 Por más que Moab vaya a las colinas

y ruegue allí hasta el cansancio,

por más que vaya a su templo a orar,

nada va a conseguir.

13 Estas fueron las palabras que dijo el Señor contra Moab hace mucho tiempo.

14 Ahora dice el Señor:

«Dentro de tres años,

tal como los cuenta un obrero que vive de su salario,

la grandeza de Moab se hará despreciable,

a pesar de su inmenso gentío;

solo quedará un puñado pequeño, impotente.»

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Isaías 17

Profecía contra Damasco

1 Profecía contra Damasco:

Damasco dejará de ser ciudad;

no será más que un montón de ruinas.

2 Quedará abandonada para siempre,

convertida en pastizales;

los animales podrán pastar tranquilamente.

3 Efraín, que es el orgullo de Israel,

ya no tendrá ciudad fortificada;

así también Damasco, lo que queda de Siria,

dejará de ser un reino.

Lo afirma el Señor todopoderoso.

Castigo de Israel

4 En ese día Samaria, orgullo de Jacob,

perderá su fuerza,

y su prosperidad desaparecerá.

5 Será como cuando el segador cosecha el trigo

y recoge las espigas con las manos,

o cuando se recogen las espigas

en el valle de Refaim,

6 donde solo quedan restos olvidados;

o como cuando se golpea un olivo

y solo quedan dos o tres aceitunas

en la punta de una rama,

o a lo sumo cuatro o cinco en todo el árbol.

Lo afirma el Señor, el Dios de Israel.

7 En ese día

el hombre volverá sus ojos a su creador,

al Dios Santo de Israel.

8 No volverá a mirar los altares ni otros objetos hechos por los hombres con sus propias manos.

No se fijará más en esos troncos sagrados

ni en esos altares donde queman incienso a los dioses.

9 En ese día

tus ciudades fortificadas serán abandonadas,

como fueron abandonadas

las ciudades de los heveos y de los amorreos

por miedo a los israelitas.

Quedarán convertidas en desierto,

10 porque olvidaste al Dios que te salvó,

no recordaste que él es tu refugio seguro.

Tú cultivas esos jardines agradables,

siembras tus plantas en honor a un dios extranjero,

11 las proteges el día en que las plantas,

y haces que brote la semilla al día siguiente.

Pero cuando vengan la enfermedad y el mal incurable,

se perderá la cosecha.

12 ¡Oigan el estruendo de pueblos numerosos,

estruendo como el que produce el mar!

Es el rugido que lanzan las naciones,

como el rugido de aguas impetuosas.

13 Pero cuando Dios los reprende,

salen huyendo lejos,

como la paja que el viento se lleva por los montes

o como el cardo que arrastra el huracán.

14 Por la tarde parecen terribles,

pero antes del amanecer dejan de existir.

En eso paran los que nos saquean,

así terminan los que nos arruinan.

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Isaías 18

Profecía contra Etiopía

1 ¡Ay del país donde resuena un zumbido de insectos,

del país situado más allá de los ríos de Etiopía,

2 que envía sus embajadores por el Nilo,

viajando por el agua en barcas de junco!

Vayan, veloces mensajeros,

a un pueblo de alta estatura y piel brillante,

a una nación temida en todas partes,

pueblo fuerte y altanero

que vive en una tierra bañada por ríos.

3 Todos ustedes, habitantes del mundo,

verán cuando se alce la señal en la montaña,

y oirán cuando suene la trompeta.

4 El Señor me dijo:

«Desde mi lugar miro tranquilo,

como la luz en un día de verano,

como una nube de rocío en tiempo ardiente de cosecha.

5 Cuando pase la floración en los viñedos,

y la flor se vuelva uva madura,

pero antes del tiempo de la cosecha,

podarán las ramas con cuchillos,

las cortarán y las retirarán.

6 Todo quedará abandonado en las montañas

a las aves de rapiña

y a los animales salvajes.

Las aves pasarán allí el verano,

y todos los animales salvajes

se quedarán allí en el invierno.»

7 En ese tiempo

traerán al Señor todopoderoso

ofrendas de parte del pueblo

de alta estatura y piel brillante,

nación temida en todas partes,

pueblo fuerte y altanero,

que vive en una tierra bañada por ríos.

Las traerán al monte Sión,

donde se invoca el nombre del Señor todopoderoso.

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Isaías 19

Profecía contra Egipto

1 Profecía contra Egipto:

Miren al Señor:

Viene a Egipto montado en veloz nube.

Ante él tiemblan los ídolos de Egipto,

y los egipcios se llenan de terror.

2 «Voy a hacer que los egipcios se dividan —dice el Señor—

y peleen unos contra otros:

amigo contra amigo, ciudad contra ciudad,

reino contra reino.

3 Les haré perder la cabeza,

haré fracasar sus planes.

Entonces consultarán a los ídolos y a los brujos,

a los espíritus de los muertos y a los adivinos.

4 Pero yo pondré a Egipto en poder de un amo duro;

un rey cruel va a gobernarlo.»

Lo afirma el Señor todopoderoso.

5 El agua del Nilo se agotará,

el río quedará completamente seco,

6 los canales despedirán mal olor.

Las corrientes de agua de Egipto

irán disminuyendo hasta secarse,

las cañas y los juncos se marchitarán;

7 los juncales que están al borde del Nilo,

y todos los sembrados que hay en sus orillas,

se secarán y dejarán de existir.

8 Todos los que pescan en el Nilo

se pondrán a gemir y a lamentarse;

los que echan sus redes al agua se entristecerán.

9 Los que trabajan el lino se sentirán desanimados;

las cardadorasy los tejedores se pondrán pálidos;

10 los fabricantes de telas quedarán abatidos,

y todos los artesanos confundidos.

11 ¡Qué tontos son ustedes, jefes de Soan,

los consejeros más sabios de Egipto,

que en realidad son consejeros estúpidos!

¿Cómo se les ocurre decirle al faraón:

«Somos descendientes de sabios,

de reyes de la antigüedad»?

12 ¿Dónde están tus sabios, faraón,

para que te enseñen y te anuncien

los planes que el Señor todopoderoso

tiene contra Egipto?

13 Los jefes de Soan son tontos,

los jefes de Menfisse dejaron engañar,

los jefes de las provincias

han llevado a Egipto por camino falso.

14 El Señor ha puesto en ellos

un espíritu de confusión;

ellos llevan a Egipto por camino falso

en todo lo que hace,

como un borracho que vomita y pierde el equilibrio.

15 Y nadie, sea cabeza o cola,

palmera o junco,

podrá hacer nada por Egipto.

16 En ese díalos egipcios parecerán mujeres; se llenarán de miedo y espanto cuando vean que el Señor todopoderoso levanta su mano contra ellos.

17 Los egipcios sentirán terror ante Judá; con solo recordar su nombre se llenarán de espanto por los planes que el Señor todopoderoso tiene contra Egipto.

18 En ese día habrá en Egipto cinco ciudades que hablarán hebreo y que jurarán fidelidad al Señor todopoderoso.Una de ellas se llamará Ciudad del Sol.

19 En ese día habrá un altar dedicado al Señor en pleno Egipto, y cerca de su frontera se levantará una piedra en honor al Señor.

20 Servirá de señal, para que se recuerde al Señor todopoderoso en el país de Egipto. Cuando griten al Señor pidiendo ayuda contra los que les oprimen, él les enviará un libertador, para que los defienda y los salve.

21 El Señor se dará a conocer a los egipcios, y ellos reconocerán al Señor, le darán culto y le ofrecerán sacrificios y ofrendas. Harán promesas al Señor y las cumplirán.

22 El Señor herirá a Egipto, pero después lo sanará. Ellos se volverán al Señor, y él se compadecerá de ellos y los sanará.

23 En ese día habrá un amplio camino desde Egipto hasta Asiria. Los asirios podrán llegar hasta Egipto y los egipcios hasta Asiria, y los egipcios y los asirios adorarán juntos al Señor.

24 En ese día Israel se colocará a la par con Egipto y Asiria, y será una bendición en medio de la tierra.

25 El Señor todopoderoso los bendecirá, diciendo: «Yo bendigo a Egipto, mi pueblo, a Asiria, obra de mis manos, y a Israel, mi propiedad.»