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Jeremías 41

Asesinato de Guedalías

1 En el séptimo mes,Ismael, hijo de Netanías y nieto de Elisamá, miembro de la familia real,fue a Mispá para entrevistarse con Guedalías. Iba acompañado de diez hombres. Y allí en Mispá, mientras comían juntos,

2 Ismael y los diez hombres que lo acompañaban se levantaron de pronto y a filo de espada mataron a Guedalías, a quien el rey de Babilonia había nombrado gobernador de Judá.

3 Ismael mató también a todos los judíos y soldados caldeos que estaban con Guedalías en Mispá.

4 Al día siguiente del asesinato de Guedalías, cuando todavía nadie se había enterado de lo sucedido,

5 llegaron de Siquem, Siló y Samariaochenta hombres, los cuales traían la barba afeitada, la ropa rasgada y el cuerpo lleno de heridasque ellos mismos se habían hecho. Traían además cereales e incienso para ofrecerlos al Señor en el templo.

6 Entonces Ismael salió de Mispá a su encuentro, llorando por el camino. Apenas se encontró con ellos, les dijo:

—Vengan a ver a Guedalías, hijo de Ahicam.

7 Pero tan pronto como llegaron al centro de la ciudad, Ismael y sus hombres los mataron y los echaron en una cisterna.

8 Sin embargo, diez de los hombres de ese grupo dijeron a Ismael:

—No nos mates; nosotros tenemos trigo, cebada, aceite y miel escondidos en el campo.

Entonces Ismael no los mató como a sus compañeros.

9 La cisterna en que Ismael echó los cadáveres de todos los hombres que había matado era la misma que el rey Asá había mandado hacer cuando se defendía del rey Baasá de Israel.Era una cisterna muy grande, pero quedó llena con los cadáveres de la gente que Ismael mató.

10 Además, Ismael apresó a las hijas del rey y a la gente que quedaba en Mispá, a quienes Nebuzaradán, comandante de la guardia, había puesto bajo el mando de Guedalías. Ismael los apresó, y se puso en camino con intención de pasar al territorio de Amón.

11 Cuando Johanán, hijo de Caréah, y los jefes militares que estaban con él se enteraron del crimen que Ismael había cometido,

12 reunieron a toda su gente y se fueron a luchar contra él. Lo encontraron junto al gran estanque que hay en Gabaón.

13 Cuando los que Ismael llevaba presos vieron a Johanán y a todos los jefes militares que lo acompañaban, se pusieron muy contentos,

14 y se volvieron y fueron a reunirse con Johanán.

15 Pero Ismael y ocho de sus hombres lograron escapar de Johanán y se fueron al país de Amón.

16 Por su parte, Johanán y los jefes militares que lo acompañaban se hicieron cargo de los soldados, las mujeres, los niños y los altos funcionarios que Ismael se había llevado presos de Mispá después de haber matado a Guedalías, y que Johanán había traído de vuelta desde Gabaón.

17 Se pusieron así en camino hasta llegar a Guerut-quimam,junto a Belén, donde hicieron un alto. Su intención era continuar hasta Egipto

18 para escapar de los caldeos, pues les tenían miedo por haber matado Ismael a Guedalías, a quien el rey de Babilonia había nombrado gobernador del país.

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Jeremías 42

El pueblo pide a Jeremías que ore por ellos

1 Todos los jefes militares, incluyendo a Johanán, hijo de Caréah, y a Azarías,hijo de Hosaías, y toda la gente, chicos y grandes, se acercaron

2 al profeta Jeremías y le dijeron:

—Vamos a pedirte una cosa; no nos la niegues: Ruega al Señor tu Dios por nosotros, los pocos que quedamos. Antes éramos muchos, pero ahora quedamos solo unos pocos, como puedes ver.

3 Ruega al Señor tu Dios que nos enseñe el camino que debemos seguir y lo que debemos hacer.

4 Jeremías les respondió:

—Está bien. Voy a rogar al Señor su Dios por ustedes, como me lo han pedido, y les daré a conocer todo lo que él me responda, sin ocultarles nada.

5 Entonces ellos dijeron a Jeremías:

—Que el Señor tu Dios sea testigo fiel y verdadero en contra nuestra, si no hacemos lo que él te encargue decirnos.

6 Nos guste o nos disguste su respuesta, obedeceremos al Señor nuestro Dios, a quien te hemos pedido que recurras, para que así nos vaya bien.

Respuesta del Señor a la oración de Jeremías

7 Diez días más tarde, el Señor le habló a Jeremías,

8 y este llamó a Johanán, hijo de Caréah, y a los jefes militares que lo acompañaban, y a toda la gente, desde el más chico hasta el más grande,

9 y les dijo: «El Señor, el Dios de Israel, a quien ustedes me encargaron que fuera a presentar su petición, dice:

10 “Si ustedes están dispuestos a quedarse en esta tierra, yo los haré prosperar; no los destruiré, sino que los plantaré y no los arrancaré, pues me pesa haberles enviado esa calamidad.

11 No tengan miedo del rey de Babilonia, al que tanto temen. No le tengan miedo, porque yo estoy con ustedes para salvarlos y librarlos de su poder. Yo, el Señor, lo afirmo.

12 Tendré compasión de ustedes, y haré que también él les tenga compasión y los deje volver a su tierra.”

13 »Pero si ustedes no quieren quedarse en este país, sino que desobedecen al Señor su Dios

14 y dicen: “Preferimos ir a vivir a Egipto, donde no veremos guerra, ni oiremos el sonido de la trompeta, ni nos moriremos de hambre”,

15 entonces escuchen ustedes, los que quedan de Judá, lo que les dice el Señor todopoderoso, el Dios de Israel: “Si ustedes se empeñan en ir a vivir a Egipto,

16 la guerra y el hambre que ustedes tanto temen los alcanzará allí mismo, y allí morirán.

17 Todos los que están empeñados en irse a vivir a Egipto, morirán allá por la guerra, el hambre o la peste. Nadie quedará con vida; nadie escapará a la calamidad que les voy a enviar.”

18 »El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Así como mi ira y mi furor se encendieron contra los habitantes de Jerusalén, así se encenderán también contra ustedes, si se van a Egipto. Se convertirán en ejemplo de maldición, en algo que causará terror, y no volverán a ver este lugar.”

19 A ustedes, los que aún quedan de Judá, el Señor les ordena que no vayan a Egipto. Sépanlo bien, yo se lo advierto ahora.

20 Ustedes cometen un error fatal, pues ustedes mismos me encargaron que acudiera al Señor su Dios, y me dijeron: “Ruega al Señor nuestro Dios por nosotros, y haznos saber todo lo que él ordene, para que lo hagamos.”

21 Yo les he dado a conocer hoy lo que el Señor su Dios me encargó decirles, pero ustedes no quieren obedecer.

22 Por lo tanto, sepan bien que por causa de la guerra, el hambre y la peste, ustedes morirán en el país a donde quieren ir a vivir.»

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Jeremías 43

Se llevan a Jeremías a Egipto

1 Cuando Jeremías terminó de comunicar al pueblo todo lo que el Señor, el Dios de ellos, le había encargado decirles,

2 Azarías, hijo de Hosaías, Johanán, hijo de Caréah, y otros hombres arrogantes dijeron a Jeremías: «¡Lo que dices es mentira! El Señor nuestro Dios no te ha encargado decirnos que no vayamos a vivir en Egipto.

3 Es Baruc, hijo de Nerías, el que te ha predispuesto contra nosotros, para hacer que caigamos en poder de los caldeos y que nos maten o nos lleven desterrados a Babilonia.»

4 Así pues, ni Johanán ni los jefes militares ni la gente se quedaron en el territorio de Judá, desobedeciendo así la orden del Señor.

5 Por el contrario, Johanán y todos los jefes militares reunieron a la poca gente de Judá que aún quedaba y que, después de haber sido dispersada por distintos países, había vuelto a Judá para establecerse allí:

6 hombres, mujeres, niños, las hijas del rey y todas las personas que Nebuzaradán, comandante de la guardia, había dejado bajo el cuidado de Guedalías, incluyendo a Jeremías y a Baruc.

7 Sin hacer caso de la orden del Señor, todos ellos se fueron a Egiptoy llegaron hasta la ciudad de Tafnes.

8 En Tafnes, el Señor se dirigió a Jeremías y le dijo:

9 «Toma unas piedras grandes y, a la vista de la gente de Judá, entiérralas en el piso de barro de la terraza,frente a la entrada del palacio real de la ciudad.

10 Y diles: “El Señor todopoderoso, Dios de Israel, dice: Voy a hacer venir a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y voy a poner su tronoy su tienda real encima de estas piedras que he enterrado aquí.

11 Él vendrá y destruirá el país de Egipto. Los que están destinados a morir, morirán; los que están destinados a ir al destierro, irán al destierro; y los que están destinados a morir en la guerra, morirán en la guerra.

12 Prenderá fuego a los templos de los dioses de Egipto, y a sus dioses les prenderá fuegoo se los llevará como si fueran prisioneros. Limpiará el país de Egipto, como un pastor que limpia de piojos su ropa, y luego se irá sin que nadie se lo impida.

13 Destruirá los obeliscos de Heliópolis, en Egipto,y prenderá fuego a los templos de los dioses de Egipto.”»

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Jeremías 44

Mensaje del Señor a los judíos que fueron a Egipto

1 Mensaje que Jeremías recibió para todos los judíos que vivían en Egipto, en las ciudades de Migdol,Tafnes, Menfisy la región del sur:

2 «El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Ustedes han visto todas las calamidades que hice caer sobre Jerusalén y las demás ciudades de Judá. Ahora están en ruinas, y nadie vive en ellas

3 por causa de las maldades que cometieron, pues me ofendieron adorando a otros diosesy ofreciéndoles incienso; dioses con los que ni ellos ni ustedes ni sus antepasados tenían nada que ver.

4 Una y otra vez envié a mis siervos los profetas para que les dijeran a ustedes que no hicieran esas cosas repugnantes que yo detesto.

5 Pero ustedes no me obedecieron ni me hicieron caso. En vez de dejar su maldad, siguieron ofreciendo incienso a otros dioses.

6 Entonces se encendieron mi ira y mi furor, y ardieron como un fuego en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Quedaron en ruinas y desiertas hasta el día de hoy.

7 »”Así pues, yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: ¿Por qué traen sobre ustedes mismos ese mal tan grande? ¿Por qué hacen que muera toda la gente de Judá, hombres, mujeres y niños, y hasta recién nacidos, de manera que no quede nadie?

8 ¿Por qué me ofenden con sus acciones y ofrecen incienso a otros dioses aquí en Egipto, donde han venido a vivir? Con ello van a provocar su propia destrucción, y se convertirán en ejemplo de maldición y humillación entre todas las naciones de la tierra.

9 ¿Ya se han olvidado de todas las maldades que cometieron los antepasados de ustedes, y de las que cometieron los reyes de Judá y sus esposas, y de las que ustedes mismos y las esposas de ustedes cometieron en el territorio de Judá y en las calles de Jerusalén?

10 Hasta ahora ustedes no han cambiado de conducta, ni han sentido temor, ni han cumplido las instrucciones y leyes que a ustedes y a sus antepasados les di.

11 »”Por eso yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, les digo: He decidido traer mal sobre ustedes y destruir a todo Judá.

12 Haré que los que quedaron de Judá y se empeñaron en irse a vivir a Egipto, sean destruidos allá por completo. Todos, desde el más chico hasta el más grande, morirán por la guerra o el hambre, y se convertirán en ejemplo de maldición y humillación, en algo que causará terror.

13 Castigaré a los que vivan en Egipto como castigué a Jerusalén, con la guerra, el hambre y la peste.

14 Nadie de ese pequeño resto de Judá que se ha ido a vivir a Egipto, podrá escapar o quedar con vida. Y aunque quieran volver a Judá para establecerse allí, no volverán, a no ser unos cuantos refugiados.”»

15 Entonces, aquellos que sabían que sus esposas ofrecían incienso a otros dioses, y las mujeres que se encontraban allí, todos los cuales formaban un grupo numeroso, más los judíos que vivían en la región sur de Egipto,respondieron a Jeremías:

16 —No haremos caso de ese mensaje que nos has traído de parte del Señor.

17 Al contrario, seguiremos haciendo lo que habíamos decidido hacer. Seguiremos ofreciendo incienso y ofrendas de vino a la diosa Reina del Cielo,como lo hemos hecho hasta ahora y como antes lo hicieron nuestros antepasados y nuestros reyes y jefes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Pues antes teníamos comida en abundancia, nos iba bien y no nos vino ninguna desgracia;

18 pero desde que dejamos de ofrecer incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo, nos falta de todo, y nuestra gente muere de hambre o en la guerra.

19 Las mujeres añadieron:

—Nosotras hacíamos tortas que representaban a la Reina del Cielo, y le ofrecíamos incienso y ofrendas de vino, pero todo ello con el consentimiento de nuestros esposos. Y lo seguiremos haciendo.

20 Entonces Jeremías respondió a todos los hombres y mujeres que le habían contestado de esa manera:

21 —¿Creen ustedes que el Señor no se daba cuenta, o se había olvidado, de que ustedes y sus antepasados, sus reyes, sus jefes y el pueblo en general, ofrecían incienso a otros dioses en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

22 Pero el Señor ya no pudo soportar más las malas acciones que ustedes cometían y que a él tanto le disgustan. Por eso el país de ustedes está hoy en ruinas y sin nadie que viva en él; se ha convertido en ejemplo de maldición, en algo que causa terror.

23 Esta desgracia en que ahora se encuentran les ha venido precisamente porque ofrecieron incienso a otros dioses, pecando así contra el Señor, y porque no obedecieron sus instrucciones y leyes, ni cumplieron sus mandatos.

24 Jeremías dijo además a todo el pueblo, y especialmente a las mujeres:

—Escuchen este mensaje del Señor todos ustedes, gente de Judá que vive en Egipto.

25 El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Ustedes las mujereslo dicen de boca y lo practican de hecho. Ustedes dicen que han prometido ofrecer incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo, y que cumplirán sin falta su promesa. ¡Muy bien, cumplan y pongan por obra lo que han prometido!

26 Pero oigan todos ustedes, gente de Judá que vive en Egipto, lo que yo, el Señor, les digo: Juro por mi nombre soberano que ninguno de los de Judá volverá a pronunciar mi nombre en todo Egipto, diciendo: Por la vida del Señor.

27 Porque yo estaré vigilando para enviarles calamidades y no beneficios. Todos los de Judá que viven en Egipto serán completamente aniquilados por la guerra o el hambre.

28 Serán muy contados los que escapen de morir en la guerra y vuelvan de Egipto a Judá. Así, todos los que quedaban en Judá y vinieron a vivir a Egipto, verán qué palabras se cumplieron, si las mías o las de ellos.

29 Yo, el Señor, les daré a ustedes esta señal como prueba de que mis amenazas se van a cumplir, y de que los castigaré en este país:

30 Yo entregaré al faraón Hofra, rey de Egipto, en poder de sus enemigos mortales, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en poder de Nabucodonosor, rey de Babilonia,su enemigo mortal.”

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Jeremías 45

Promesas del Señor a Baruc

1 El año cuarto del gobierno de Joaquim,hijo de Josías, rey de Judá, mientras Baruc, hijo de Nerías,escribía lo que el profeta Jeremías le dictaba,dijo Jeremías a Baruc:

2-3 «Tú, Baruc, dices: “¡Ay de mí! ¡El Señor no me da sino penas y dolores! Ya estoy cansado de llorar y no encuentro ningún alivio.” Pues el Señor dice respecto de ti,

4 y me manda que te diga: “Yo destruyo lo que construí, y arranco lo que planté.Y lo mismo haré con toda la tierra.

5 ¿Quieres pedir para ti algo extraordinario? Pues no lo pidas, porque yo voy a enviar calamidades sobre toda la humanidad. Pero al menos permitiré que conserves tu vida por dondequiera que vayas. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

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Jeremías 46

Derrota de Egipto en Carquemis

1 El Señor habló al profeta Jeremías acerca de las naciones.

2 Este fue su mensaje acerca de Egipto,y en particular acerca del ejército del faraón Necao,rey de Egipto, que se hallaba en Carquemis,junto al río Éufrates, y a quien el rey Nabucodonosor de Babilonia derrotó en el año cuarto del gobierno de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá:

3 «¡Preparen los escudos!

¡Láncense al ataque!

4 ¡Ensillen los caballos!

¡Monten, jinetes!

¡Pónganse los cascos y formen líneas!

¡Afilen las lanzas!

¡Pónganse las corazas!

5 »Pero ¿qué es lo que veo?

Retroceden llenos de terror.

Sus guerreros se dispersan derrotados;

salen corriendo, sin mirar atrás.

¡Hay terror por todas partes!

Yo, el Señor, lo afirmo.

6 ¡No pueden huir los más veloces,

ni escapar los más valientes!

En el norte, junto al río Éufrates,

tropiezan y caen.

7 ¿Quién es ese que crece como el Nilo,

como un río de aguas violentas?

8 Es Egipto, que crece como el Nilo,

como un río de aguas violentas.

Egipto dice: “Voy a crecer y a inundar la tierra,

voy a destruir las ciudades y sus habitantes.”

9 »¡Que avance la caballería!

¡Adelante los carros!

¡Que se pongan en marcha los guerreros:

los soldados de Etiopíay de Libia,

armados de escudos;

los soldados de Lidia,

que manejan bien el arco!

10 Este es el día del Señor todopoderoso,

el día en que va a vengarse de sus enemigos.

La espada herirá hasta saciarse,

hasta emborracharse de sangre.

Pues el Señor todopoderoso hará una matanza

en el país del norte, junto al Éufrates.

11 »¡Pueblo de Egipto,

ve a Galaad en busca de medicinas!

¡Pero por más remedios que uses,

de nada te van a servir,

pues no hay remedio para ti!

12 Las naciones ya saben que has sido humillado,

y en toda la tierra se te oye gritar;

chocan los guerreros unos contra otros,

y juntos ruedan por el suelo.»

El ataque de Nabucodonosor a Egipto

13 El Señor habló al profeta Jeremías cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, se dirigía a atacar a Egipto:

14 «Anuncien en Egipto,

en Migdol, en Menfis y en Tafnes:

“¡Alerta, estén listos!

¡La espada hace estragos a tu alrededor!”

15 ¿Por qué huyó Apis,tu toro sagrado?

¿Por qué no pudo tenerse en pie?

Pues porque yo, el Señor, lo derribé.

16 Tus soldados tropiezan y caen,

y unos a otros se dicen:

“¡Vámonos de aquí, volvamos a nuestra patria,

al país donde nacimos!

¡Huyamos de la violencia de la guerra!”

17 »Pónganle este apodo al faraón, el rey de Egipto:

“Mucho ruido, pero a destiempo”.

18 Yo, que soy el rey

y me llamo el Señor todopoderoso,

lo juro por mi vida:

Como el Tabor, que se destaca entre los montes,

y como el Carmelo, que se alza sobre el mar,

así es el enemigo que vendrá.

19 Prepárense para el destierro,

habitantes de Egipto,

pues Menfis se convertirá en desierto,

en ruinas donde nadie vivirá.

20 Egipto parece una hermosa novilla,

pero viene a picarle un tábano del norte.

21 Sus soldados mercenarios

son como becerros gordos,

pero ellos también saldrán corriendo

y no podrán resistir,

porque llega el día de su desastre,

la hora de su castigo.

22 Egipto huirá silbando como una serpiente

cuando se acerquen los ejércitos

y lo ataquen con hachas,

como si cortaran árboles.

23 ¡Cortarán sus espesos bosques!

Yo, el Señor, lo afirmo.

Eran más numerosos que las langostas,

y nadie los podía contar.

24 Egipto será humillado,

y caerá en poder del pueblo del norte.»

25 El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: «Voy a castigar a Amón, el dios de Tebas,a Egipto con sus dioses y sus reyes, y al faraón y a los que en él confían.

26 Haré que caigan en poder de sus enemigos mortales, de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y de su gente. Pero al cabo de un tiempo, Egipto volverá a estar habitado como antes. Yo, el Señor, lo afirmo.

El Señor salvará a su pueblo

27 »No temas, pueblo de Jacob, siervo mío;

no tengas miedo, Israel.

Pues a ti y a tus hijos los libraré

de ese país lejano donde están desterrados.

Volverás a vivir en paz,

tranquilo, sin que nadie te asuste.

28 Yo, el Señor, afirmo:

No temas, pueblo de Jacob, siervo mío,

porque yo estoy contigo.

Destruiré todas las naciones

entre las cuales te dispersé.

Pero a ti no te destruiré;

solo te corregiré como mereces;

no te dejaré sin tu castigo.»

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Jeremías 47

Profecía acerca de los filisteos

1 Este es el mensaje que el Señor dirigió al profeta Jeremías acerca de los filisteos,antes que el faraón atacara Gaza:

2 «Yo, el Señor, digo:

Del nortellega una inundación,

como de un río desbordado;

inunda el país y todo lo que hay en él,

las ciudades y los que en ellas viven.

Todos los habitantes del país gritan,

la gente lanza ayes de dolor.

3 Al oír el galope de los caballos,

el estruendo de los carros

y el ruido de las ruedas,

les faltan fuerzas a los padres

y abandonan a sus hijos.

4 Porque llegó el día de aniquilar a los filisteos,

de quitarles a Tiro y Sidón

la ayuda que aún les queda.»

Sí, el Señor va a destruir a los filisteos,

que emigraron de la isla de Creta.

5 La gente de Gaza se rapa la cabeza,

la gente de Ascalónse queda muda.

Último resto de los antiguos gigantes,

¿hasta cuándo te harás cortaduras en la carne

en señal de dolor?

6 ¡Ay, espada del Señor!

¿Cuándo te vas a detener?

¡Vuelve a entrar en tu vaina,

cálmate, quédate quieta!

7 ¿Pero cómo podría quedarse quieta

si el Señor le ha dado órdenes,

si le ha dado el encargo

de atacar a Ascalón y toda la costa?

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Jeremías 48

Profecía acerca de Moab

1 Mensaje del Señor todopoderoso, el Dios de Israel, acerca de Moab:

«¡Pobre ciudad de Nebo,

qué destruida está!

¡Quiriataimfue tomada y humillada!

¡Su fortaleza fue derribada al suelo!

2 El esplendor de Moab ha terminado.

En Hesbónlos enemigos hacen planes

para que Moab, como nación, desaparezca.

Tú también, Madmén, serás destruida,

y la guerra no dejará de amenazarte.

3 De Horonaim salen gritos:

“¡Ruina y gran destrucción!”

4 »Moab está en ruinas;

los gritos de dolor llegan hasta Sóar.

5 Con lágrimas en los ojos avanzan

los que suben por la cuesta de Luhit;

gritan de dolor ante el desastre

los que bajan a Horonaim.

6 ¡Huyan! ¡Sálvese quien pueda!

¡Sean como la zarza en el desierto!

7 »Moab, tú confiabas en tu fuerza

y en tus riquezas,

pero también tú serás tomada.

Tu dios Quemósirá al destierro,

con sus sacerdotes y gente importante.

8 La destrucción llegará a todas las ciudades,

y ni una sola escapará;

el valle y la meseta quedarán en ruinas.

Yo, el Señor, lo afirmo.

9 Pónganle una lápidaa Moab,

porque la van a destruir;

sus ciudades quedarán en ruinas

y sin ningún habitante.»

10 (¡Maldito el que no haga con gusto el trabajo que el Señor encarga! ¡Maldito el que se niegue a tomar parte en la matanza!)

11 Moab siempre ha vivido en paz, nunca ha tenido que ir al destierro. Es como el vino que se deja asentar, que no se pasa de una vasija a otra, y por eso nunca pierde su sabor ni su aroma.

12 Pero el Señor afirma: «Va a llegar el día en que yo enviaré gente que eche ese vino en otras vasijas, y que a las vasijas vacías las haga pedazos.

13 Entonces Moab se sentirá defraudado por su dios Quemós, así como Israel se sintió defraudado por Betel,en quien tenía puesta su confianza.

14 »Que no diga Moab: “Somos valientes,

guerreros poderosos.”

15 Ya llega el destructor de Moab y sus ciudades;

lo mejor de su juventud morirá.

Lo afirma el Rey, cuyo nombre es el Señor todopoderoso.

16 El desastre de Moab se acerca,

su desgracia está a punto de llegar.

17 Vecinos de Moab,

y todos los que conocen su fama,

lloren por él y digan:

“¡Miren cómo quedó deshecho su dominio

tan fuerte y tan glorioso!”

18 »Baja de tu sitio de honor, ciudad de Dibón,

y siéntate en el suelo reseco,

porque el destructor de Moab avanza contra ti

y ha destruido tus fortificaciones.

19 Ciudad de Aroer,

párate al lado del camino y mira;

pregunta a los sobrevivientes

qué fue lo que pasó.

20 Moab está humillado, lleno de terror.

¡Lloren de dolor por él!

¡Anuncien en el río Arnón

que Moab ha sido destruido!»

21 Llegó el castigo decretado contra las ciudades de la meseta: Holón, Jahas, Mefáat,

22 Dibón, Nebo, Bet-diblataim,

23 Quiriataim, Bet-gamul, Bet-meón,

24 Queriot, Bosrá y todas las ciudades de Moab, cercanas y lejanas.

25 El Señor afirma:

«La fuerza de Moab ha sido rota,

y su poder destruido.»

26 Emborrachen a Moab,

porque se rebeló contra el Señor.

Entonces Moab se revolcará en su vómito

y todos se burlarán de él.

27 Moab, ¿no te burlabas tú de Israel

y hablabas siempre de él con desprecio,

como si fuera un ladrón?

28 Abandonen las ciudades, habitantes de Moab;

váyanse a las peñas, a vivir como las palomas

que anidan al borde de los precipicios.

29 Conocemos el gran orgullo de Moab:

su arrogancia, su altivez y su soberbia.

30 También el Señor conoce su insolencia,

su charlatanería y sus bravatas.

31 Por eso lloraré y me lamentaré

por todo el pueblo de Moab

y por los hombres de Quir-heres.

32 Lloraré por ti, viñedo de Sibmá,

más de lo que se lloró por Jazer.

Tus ramas pasaban más allá del mar

y llegaban hasta Jazer.

Pero ahora tu cosecha de uvas

ha quedado destruida.

33 Ya no se oyen gritos de contento

en los jardines de Moab.

El vino se ha acabado en los depósitos.

Ya no hay quien pise las uvas,

ya no hay más cantos de alegría.

34 La gente de Hesbón grita de dolor,

y sus gritos llegan hasta Elalé y Jahas,

y desde Sóar hasta Horonaim y Eglat-selisiya,

porque aun los manantiales de Nimrim están secos.

35 El Señor afirma:

«Yo destruiré a la gente de Moab

que sube a las colinas, a los santuarios paganos,

para ofrecer sacrificios e incienso a sus dioses.»

36 Por eso mi corazón gime por Moab

y por los hombres de Quir-heres

con sonido de flautas fúnebres,

pues las riquezas que juntó se han perdido.

37 Toda cabeza está rapada y toda barba cortada;

todos se han hecho heridas en las manos

y se han vestido con ropas ásperas.

38 «En todas las terrazas de Moab

y en todas sus calles

no se oye más que llanto,

porque yo hice pedazos a Moab

como a una vasija inútil.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

39 ¡Hagan lamentación por Moab!

¡Qué lleno de terror está!

¡Volvió la espalda de manera vergonzosa!

Se convirtió en algo horrible y despreciable

para todos sus vecinos.

40 El Señor dice:

«El enemigo de Moab se lanza contra él

como un águila con las alas extendidas.

41 Ciudades y fortalezas

caerán en poder del enemigo.

En ese día los guerreros de Moab

temblarán como mujer de parto.

42 Moab dejará de ser nación,

porque se levantó contra mí, contra el Señor.

43 Por eso yo, el Señor, afirmo:

Los habitantes de Moab serán

como animales perseguidos por los cazadores

o en peligro de caer en un hoyo o una trampa.

44 El que escape de los cazadores caerá en el hoyo,

y el que salga del hoyo caerá en la trampa,

porque yo traeré sobre Moab

el tiempo de su castigo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

45 »Algunos huyen sin fuerzas

a buscar refugio a la sombra de Hesbón;

pero Hesbón, la ciudad del rey Sihón,

está en llamas, y el fuego se extiende

y devora los montes de Moab,

ese pueblo revoltoso.

46 ¡Ay de ti, Moab!

¡Pueblo de Quemós, estás perdido!

¡A tus hijos y a tus hijas se los llevan al destierro!

47 Pero al final yo cambiaré la suerte de Moab;

yo, el Señor, lo afirmo.»

Esta es la sentencia del Señor contra Moab.

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Jeremías 49

Profecía acerca de los amonitas

1 Mensaje del Señor acerca de Amón:

«¿Dónde están los hijos de Israel?

¿Dónde están sus herederos?

¿Por qué el dios Milcomes ahora dueño de Gad?

¿Por qué los amonitas habitan en sus ciudades?

2 »Pues bien, yo, el Señor, afirmo:

Va a llegar el día

en que haré que la ciudad amonita de Rabá

escuche el grito de guerra;

se convertirá en un montón de ruinas,

y sus poblaciones arderán en llamas.

Entonces Israel reconquistará sus ciudades.

Yo, el Señor, lo afirmo.

3 »¡Gime, Hesbón, pues Ai ha sido destruida!

¡Hagan lamentación, mujeres de Rabá!

¡Vístanse de luto, golpéense el pecho!

¡Corran como locas, hiéranse el cuerpo!

Porque el dios Milcom va al destierro,

con sus sacerdotes y gente importante.

4 ¿Por qué te jactas de tu fuerza?

Tu fuerza ya se acaba, pueblo rebelde,

que confías en las riquezas que has juntado

y dices: “¿Quién me va a atacar?”

5 Pues bien, de todas partes

voy a enviar terror sobre ti.

Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

Cada uno de ustedes saldrá corriendo por su lado,

y no habrá nadie que los vuelva a reunir.

6 Pero después cambiaré la suerte de los amonitas.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

Profecía acerca de Edom

7 Mensaje del Señor todopoderoso acerca de Edom:

«¿Ya no hay sabiduría en Temán?

¿Ya no saben qué hacer los inteligentes?

¿Se echó a perder su sabiduría?

8 ¡Habitantes de Dedán,salgan corriendo,

vayan a esconderse!

Porque voy a destruir el pueblo de Esaú;

ha llegado el tiempo en que voy a castigarlo.

9 Cuando se cosechan las uvas,

se dejan algunos racimos;

cuando por la noche llegan ladrones,

solo se llevan lo que necesitan.

10 Pero yo he dejado al pueblo de Esaú sin nada,

he descubierto sus escondites

y ya no puede ocultarse.

Sus hijos, sus parientes y vecinos,

fueron todos destruidos;

no quedó nadie que diga:,

11 “Déjame a tus huérfanos, que yo los cuidaré.

Tus viudas pueden contar conmigo.”»

12 El Señor dice: «Si aquellos que no merecían la copa del castigohan tenido que beberla, de ningún modo quedarás tú sin castigo, sino que tendrás que beber también de ella.

13 Yo, el Señor, lo juro por mí mismo: La ciudad de Bosráquedará convertida en un desierto, en ruinas, en ejemplo de humillación y maldición, y las demás ciudades quedarán en ruinas para siempre.»

14 Me ha llegado una noticia de parte del Señor;

un heraldo proclama entre las naciones:

«¡Reúnanse y marchen contra Edom!

¡Prepárense para la batalla!

15 Yo te haré el más pequeño de los pueblos,

el más despreciado entre los hombres.

16 Te dejaste engañar por tu orgullo,

porque infundías terror.

Vives entre las grietas de las rocas,

agarrado a las cumbres de los montes.

Pero aunque anides tan alto como el águila,

de allá te haré bajar.

Yo, el Señor, lo afirmo.

17 »La destrucción de Edom será tan grande que causará espanto. Todo el que pase por allí se espantará al ver el castigo,

18 pues quedará como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, cuando fueron destruidas.Nadie volverá a vivir allí, ni siquiera de paso. Yo, el Señor, lo digo.

19 Vendré repentinamente, como un león que sale de los matorrales del Jordány se lanza a los lugares donde siempre hay pasto fresco, y haré huir de ahí a los de Edom, y haré que gobierne la persona que yo escoja. Pues ¿quién puede compararse a mí? ¿Quién puede desafiarme? ¿Qué pastor me puede hacer frente?

20 Escuchen el plan que yo, el Señor, he preparado contra Edom, el proyecto que he formulado contra los habitantes de Temán:Aun a los corderos más pequeños se los llevarán, y las praderas mismas serán también destrozadas.

21 La caída de Edom hará tanto ruido, que la tierra temblará; gritará pidiendo auxilio, y sus gritos se oirán hasta en el Mar Rojo.

22 El enemigo se lanzará contra Bosrá como un águila con las alas extendidas, y ese día los guerreros de Edom temblarán como mujer de parto.»

Profecía acerca de Damasco

23 Mensaje acerca de Damasco:

«Las ciudades de Hamat y Arpadestán avergonzadas,

porque les han llegado malas noticias.

Se llenan de terror,no pueden estar tranquilas.

24 Damasco, ya sin fuerzas, se dispone a huir.

La dominan el pánico, la angustia y el dolor,

como a una mujer de parto.

25 La ciudad famosa, la ciudad feliz,

ha quedado abandonada.

26 Ese día quedarán sus jóvenes tendidos en las calles,

y todos sus guerreros morirán.

Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

27 Voy a prender fuego a las murallas de Damasco,

y ese fuego destruirá los palacios de Ben-hadad.»

Profecía acerca de Quedar y Hasor

28 Mensaje del Señor acerca de la tribu de Quedary de los jefes de Hasor,a los cuales derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia:

«¡Adelante, ataquen a Quedar!

¡Destruyan a esa tribu de oriente!

29 Apodérense de sus tiendas y de sus rebaños,

de sus lonas y de todos sus utensilios.

Quítenles sus camellosy grítenles:

“¡Hay terror por todas partes!”

30 ¡Salgan corriendo, habitantes de Hasor!

¡Vayan a esconderse!

Yo, el Señor, lo digo.

Pues Nabucodonosor, el rey de Babilonia,

ha hecho planes contra ustedes.

31 Yo, el Señor, les ordeno:

¡Adelante, ataquen a ese pueblo

que vive confiado y tranquilo,

sin puertas ni cerrojos

y completamente solo!

32 ¡Róbenle sus camellos y todo su ganado!

Voy a dispersar en todas direcciones

a esa gente que se afeita las sienes;

de todas partes les traeré el desastre.

Yo, el Señor, lo afirmo.

33 Hasor será para siempre

un desierto y guarida de chacales.

Nadie volverá a vivir allí ni siquiera de paso.»

Profecía acerca de Elam

34 Cuando Sedequías comenzó a reinar en Judá, el Señor dirigió este mensaje a Jeremías acerca de Elam:

35 «Yo, el Señor todopoderoso, afirmo:

Voy a romper los arcos de Elam,

que son su arma principal.

36 Voy a traer vientos contra este pueblo

desde las cuatro direcciones,

para que lo dispersen por todas partes,

hasta que no quede país

adonde no lleguen sus refugiados.

37 Haré temblar a Elam ante sus enemigos mortales,

le enviaré calamidades,

desataré mi ira contra él,

y le enviaré la guerra hasta destruirlo por completo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

38 Pondré mi trono en Elam,

y haré morir a sus reyes y a sus jefes.

Yo, el Señor, lo afirmo.

39 Pero en el futuro cambiaré la suerte de Elam.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

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Jeremías

Jeremías 50

Caída de Babilonia

1 Mensaje acerca de Babilonia, país de los caldeos,que el Señor comunicó por medio del profeta Jeremías:

2 «Anuncien esto, denlo a conocer entre las naciones.

Levanten la señal de anuncio; no oculten nada.

Digan: “¡Babilonia fue tomada!

¡El dios Bel quedó en ridículo,

el dios Marducestá lleno de terror!

¡Sus ídolos, sus falsos dioses,

quedaron en ridículo y llenos de terror!”

3 Porque del norteavanza contra ella una nación

que convertirá su país en un desierto.

Nadie, ni hombres ni animales,

volverá a vivir allí,

pues todos se irán huyendo.»

Regreso de los israelitas

4 El Señor dice: «En aquel tiempo, la gente de Israel y de Judávendrá llorando a buscarme a mí, el Señor su Dios.

5 Preguntarán por el camino de Sión,y hacia allá irán, diciendo: “Vayamos al Señor, y unámonos con él en una alianza eterna,que no se olvide nunca.”

6 »Mi pueblo era como ovejas perdidas, mal guiadas por sus pastores, que las dejaron perderse en los montes. Iban de un monte al otro, y hasta olvidaron su corral.

7 Sus enemigos, al encontrarlos, los devoraban y decían: “No es culpa nuestra, porque ellos pecaron contra el Señor, su pastizal seguro, la esperanza de sus antepasados.”

8 »¡Huyan de Babilonia,del país de los caldeos!

¡Salgan como guías al frente del rebaño!

9 Pues voy a hacer que un grupo

de poderosos pueblos del norte

ataque al mismo tiempo a Babilonia.

Se alinearán y la conquistarán.

Son guerreros expertos,

que disparan sus flechas sin fallar el tiro.

10 Saquearán a los caldeos;

los saquearán hasta llenarse.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Caída de Babilonia

11 »Ustedes, caldeos, que saquearon mi pueblo,

¡alégrense y diviértanse!

¡Salten como una novilla en la hierba!

¡Relinchen como caballos!

12 Pero su patria y su ciudad natal

quedarán cubiertas de vergüenza.

Será la última de las naciones,

un desierto seco y desolado.

13 Porque me enojaré y la dejaré sin habitantes,

completamente convertida en un desierto.

Todo el que pase por allí quedará espantado

al ver el castigo que recibió.

14 »¡A sus puestos, arqueros, rodeen Babilonia!

¡Disparen contra ella todas sus flechas,

porque pecó contra mí, contra el Señor!

15 ¡Lancen gritos de guerra por todos lados!

¡Babilonia ya se rinde!

¡Cayeron las torres,se derrumbaron las murallas!

¡Esta es mi venganza: vénguense de ella!

¡Hagan con ella lo mismo que ella hizo!

16 No dejen en Babilonia a nadie que siembre o recoja las cosechas.

Al ver la guerra destructora,

los extranjeros volverán a su patria,

cada cual huyendo hacia su tierra.

Regreso de Israel

17 »Israel es como una oveja perdida, perseguida por leones. Primero se lo comió el rey de Asiria; después, Nabucodonosor, rey de Babilonia, le royó los huesos.

18 Por eso yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: Voy a castigar al rey de Babilonia y a su país, como lo hice con el rey de Asiria.

19 Haré que Israel vuelva a su tierra, y como una oveja tendrá pastos abundantes en el Carmelo,en Basán,en la región montañosa de Efraíny en Galaad.

20 Yo, el Señor, afirmo: En aquel tiempo, Israel y Judá estarán libres de culpas y pecados, porque yo perdonaré a los que deje con vida.

Derrota de Babilonia

21 »¡Ataquen la región de Merataim

y a los habitantes de Pecod!

¡Persíganlos, destrúyanlos por completo!

¡Cumplan mis órdenes en todo!

Yo, el Señor, lo ordeno.»

22 En el país se oye estruendo de batalla,

de gran destrucción.

23 ¡Babilonia, el martillo del mundoentero,

ha quedado roto, hecho pedazos!

¡Qué horror sienten las naciones

al ver lo que a Babilonia le ha pasado!

24 Tú misma, Babilonia, te tendiste una trampa,

y sin darte cuenta caíste en ella.

Quedaste presa, atrapada,

porque te opusiste al Señor.

25 El Señor abrió el depósito de sus armas

y sacó las armas de su ira,

porque el Señor todopoderoso

tiene una tarea que llevar a cabo

en la nación de los caldeos.

26 ¡Atáquenla por todas partes!

¡Abran sus graneros!

¡Amontonen a la gente y destrúyanla!

¡Que no quede nadie con vida!

27 ¡Maten a todos sus soldados,

envíenlos al matadero!

¡Ay de ellos! ¡Les llegó su día,

la hora de su castigo!

28 (Gente escapada de Babilonia llega a Sión contando cómo el Señor nuestro Dios ha dado su merecido a Babilonia por lo que ella hizo con el templo.)

29 «¡Llamen a todos los arqueros,

para que ataquen a Babilonia!

¡Acampen alrededor de la ciudad

para que nadie escape!

¡Páguenle como merece!

¡Hagan con ella lo mismo que ella hizo!

Porque ha sido insolente conmigo,

con el Señor, el Dios Santo de Israel.

30 Por eso sus jóvenes caerán muertos por las calles

y todos sus guerreros morirán en ese día.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

31 El Señor todopoderoso dice:

«Nación insolente, yo estoy en contra tuya;

ha llegado tu día,la hora de castigarte.

32 Nación insolente, tropezarás y caerás,

y nadie te levantará.

Prenderé fuego a todas tus ciudades,

y ese fuego destruirá todos tus contornos.»

33 El Señor todopoderoso dice: «El pueblo de Israel y el pueblo de Judáestán sufriendo la opresión. Sus enemigos los tienen presos y no quieren soltarlos.

34 Pero su redentores fuerte y se llama el Señor todopoderoso. Él se encargará de hacerles justicia; traerá paz al país y terror a los habitantes de Babilonia.»

35 El Señor dice:

«¡Guerra a Babilonia y a sus habitantes!

¡A sus jefes y a sus sabios!

36 ¡Guerra a sus adivinos: que se vuelvan locos!

37 ¡Guerra a sus soldados: que tiemblen de miedo!

¡Guerra a sus caballos y sus carros!

¡Guerra a sus soldados mercenarios:

que se vuelvan como mujeres!

¡Guerra a sus tesoros: que se los roben!

38 ¡Guerra a sus ríos: que se sequen!

Porque Babilonia es un país de ídolos horribles,

y por ellos ha perdido el sentido.

39 »Por eso, en Babilonia harán sus guaridas los gatos monteses y los chacales,y allí vivirán los avestruces. Jamás en todos los siglos venideros volverá a ser habitada.

40 Quedará como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas,cuando fueron destruidas. Nadie volverá a vivir allí, ni siquiera de paso. Yo, el Señor, lo afirmo.

41 »Desde lejanas tierras del norte,

una nación poderosa y numerosos reyes

se preparan a venir.

42 Están armados de arcos y lanzas;

son crueles, no tienen compasión,

sus gritos son como el estruendo del mar,

y van montados a caballo.

Están listos para la batalla contra Babilonia.

43 El rey de Babilonia, al saber esta noticia,

se ha quedado paralizado de miedo,

y siente angustia y dolor

como mujer de parto.

44 »Vendré repentinamente como un león que sale de los matorrales del Jordán y se lanza a los lugares donde siempre hay pasto fresco, y haré huir de ahí a los de Babilonia, y haré que gobierne la persona que yo escoja. Pues ¿quién puede compararse a mí? ¿Quién puede desafiarme? ¿Qué pastor me puede hacer frente?

45 Escuchen el plan que yo, el Señor, he preparado contra Babilonia; el proyecto que he formulado contra el país de los caldeos: Aun a los corderos más pequeños se los llevarán, y las mismas praderas serán también destrozadas.

46 La caída de Babilonia hará tanto ruido, que la tierra temblará, y sus gritos se oirán en las demás naciones.»