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Isaías 21

Profecía sobre la caída de Babilonia

1 Profecía acerca del desierto:

Como huracanes que avanzan por el sur,

vienen del desierto, lugar espantoso.

2 Terrible es la visión que Dios me ha mostrado:

el traidor traiciona,

el destructor destruye.

¡Levántate, Elam!

¡Medos, al asalto!

¡No permito más quejas!

3 Mi cuerpo se estremece,

me retuerzo de dolor como mujer de parto,

la angustia no me deja oír,

el terror me impide ver.

4 Tengo la mente confundida,

me estremezco de terror.

El fresco del atardecer, que tanto me gustaba,

se ha vuelto para mí algo terrible.

5 La mesa ya está puesta, tendidas las alfombras,

el banquete ha comenzado.

¡De pie, capitanes: saquen brillo a los escudos!

6 Porque el Señor me ha dicho:

«Ve y coloca un centinela

que dé aviso de todo cuanto vea.

7 Si ve carros tirados por parejas de caballos

o gente montada en asnos o camellos,

que mire con mucha atención.»

8 Y el que vigilabagritó:

«En mi puesto, Señor,

permanezco todo el día,

y noche tras noche me mantengo vigilante.

9 Y veo venir un carro tirado por un par de caballos.»

Alguien dijo entonces:

«¡Cayó, cayó Babilonia!

Todas las estatuas de sus dioses

quedaron por el suelo hechas pedazos.»

10 Pueblo mío, pisoteado como el trigo,

yo te anuncio lo que escuché

del Señor todopoderoso, el Dios de Israel.

Profecía contra Edom

11 Profecía contra Edom:

Alguien me grita desde Seír:

«Centinela, ¿qué horas de la noche son?

Centinela, ¿qué horas de la noche son?»

12 Y el centinela responde:

«Ya viene la mañana,

pero también la noche.

Si quieren preguntar, pregunten,

y vuelvan otra vez.»

Profecía en el desierto

13 Profecía en el desierto:

Caravanas de Dedán,que pasan la noche

en los matorrales del desierto,

14 salgan al encuentro del que tiene sed

y ofrézcanle agua.

Habitantes del país de Temá,

salgan al paso del que huye

y ofrézcanle alimento.

15 Porque huyen de la espada,

de la espada afilada,

del arco listo para disparar

y del furor de la batalla.

16 El Señor me dijo:

«Dentro de un año,

tal como lo cuenta un obrero que vive de su salario,

se habrá terminado toda la grandeza de Quedar.

17 Y pocos serán los arcos

que les quedarán a los guerreros de Quedar.»

El Señor, el Dios de Israel, lo ha dicho.

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Isaías 22

Profecía acerca de Jerusalén

1 Profecía acerca del valle de la visión:

¿Qué pasa, que todos suben a las azoteas?

2 Ciudad llena de alboroto y bulla,

ciudad amiga de las diversiones,

tus muertos no cayeron a filo de espada,

no murieron en la guerra;

3 tus jefes salieron todos corriendo,

y al huir de los arcos los pusieron presos.

Tus hombres más valientes huyeron lejos,

pero los pusieron presos.

4 Por eso dije: Apártense de mí,

que quiero llorar con amargura;

no traten de consolarme

de la catástrofe de mi pueblo.

5 Porque el Señor todopoderoso

ha decretado que llegue un día de pánico,

de destrucción y aturdimiento

en el valle de la visión.

Están derribando las murallas;

llegan los gritos hasta las montañas.

6 Los elamitas prepararon ya sus flechas,

y están montados en sus carros y caballos;

los de Quir sacaron sus escudos.

7 Tus valles más hermosos están llenos de carros,

y la caballería ataca la puerta de la ciudad.

8 La defensa de Judá quedó desamparada.

En ese día ustedes se fijaron en el depósito de armas de la Casa del Bosque,

9 vieron las muchas grietas que había en la Ciudad de David y llenaron de agua el estanque inferior;

10 inspeccionaron las casas de Jerusalén y derribaron algunas para reforzar la muralla.

11 Entre las dos murallas hicieron una cisterna para el agua del estanque viejo.Pero no se fijaron en el que hizo todo aquello, el que desde hace mucho tiempo lo preparó.

12 Ese día el Señor todopoderoso

los invitó a ustedes a llorar y a lamentarse,

a raparse la cabeza

y a ponerse ropas ásperas en señal de dolor.

13 Pero lo que hay es diversión y alegría,

matar vacas y ovejas,

comer carne y beber vino.

«Comamos y bebamos,

que mañana moriremos»—dicen.

14 Y el Señor todopoderoso se me apareció

y me aseguró al oído:

«No voy a perdonarles este pecado;

antes de eso morirán ustedes.»

Son palabras del Señor todopoderoso.

Contra el funcionario encargado del palacio

15 El Señor todopoderoso me dijo: «Ve a ver a Sebná, mayordomo de palacio, y dile:

16 “¿Qué negocio tienes aquí, o quién te dio el derecho

de construirte aquí un sepulcro,

de hacerte una tumba en la parte alta

y cavarte en la roca un lugar de reposo?

17 El Señor te va a arrojar muy lejos,

como lo hace un hombre robusto.

Te agarrará con fuerza,

18 te hará rodar como una pelota

y te arrojará a una tierra inmensa.

Allá morirás,

allá pararán los carros que eran tu gloria,

y serás la vergüenza del palacio de tu señor.

19 Yo te quitaré de tu puesto,

te retiraré de tu oficio.

20 »”En ese día llamaré a mi siervo,

a Eliaquim, hijo de Hilquías;

21 lo vestiré con tu túnica,

le pondré tu cinturón de honor

y le daré tu autoridad.

Será como un padre para los habitantes de Jerusalén

y para el pueblo de Judá.

22 En sus hombros le pondré

la llave de la casa de David;

nadie podrá cerrar lo que él abra

ni abrir lo que él cierre.

23 Él será como un trono de honor

para la familia de su padre.

Yo haré que quede firme en su lugar,

como si fuera un clavo.

24 En él se podrá colgar todo lo que haya de valioso

en la familia de su padre

y de toda su descendencia,

toda clase de vajilla pequeña,

desde copas hasta jarros.

25 »”En ese día,

cederá el clavo que estaba clavado firmemente en su lugar;

será arrancado y se caerá,

y todas las cosas que de él estaban colgadas, se romperán.”»

Lo afirma el Señor todopoderoso.

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Isaías 23

Profecía contra Tiro y Sidón

1 Profecía contra Tiro:

Las naves de Tarsisestán gimiendo,

porque el puertoha sido destruido.

El puerto a donde se llegaba de Chipre

ha sido arrasado.

2 La gente de Tiro y los comerciantes de Sidón guardan silencio.

Sus agentes atravesaban el mar

3 y sus aguas inmensas.

Sacaban sus ganancias

del grano de Sihor, de las cosechas del Nilo,

y comerciaban con las naciones.

4 Llénate de vergüenza, Sidón, fortaleza del mar,

pues tendrás que decir:

«Ya no tengo dolores de parto, ya no doy a luz.

Ya no tengo hijos que criar

ni hijas que educar.»

5 Cuando llegue la noticia a los egipcios,

se llenarán de angustia por lo que le pasó a Tiro.

6 Dirán: «Váyanse a Tarsis,

pónganse a gemir, habitantes de la costa.»

7 ¿Es esta la ciudad de origen tan antiguo

y tan amiga de las diversiones?

¿Es esta la que viajaba

para establecerse en lejanas regiones?

8 ¿Quién decretó esto contra Tiro,

la ciudad real,

cuyos comerciantes eran príncipes,

y sus negociantes los más poderosos de la tierra?

9 El Señor todopoderoso lo decretó

para humillar todo orgullo

y dejar por el suelo a todos los poderosos de la tierra.

10 Pueblo de Tarsis, ponte a cultivar la tierra,

que el astillero ya no existe.

11 El Señor extendió su mano sobre el mar,

hizo temblar a las naciones

y mandó destruir las fortificaciones de Canaán.

12 Y dijo a Sidón:

«Déjate de diversiones, muchacha violada.

Aunque resuelvas pasar hasta Chipre,

tampoco allí encontrarás descanso.»

13 Miren esta tierra,

tierra destinada a naves.

Los caldeos levantaron torres

y demolieron los palacios de Sidón,

los convirtieron en ruinas.

Ellos fueron los culpables, no Asiria.

14 Pónganse a gemir, naves de Tarsis,

porque su fortaleza ha sido destruida.

15 En ese tiempo Tiro será echada al olvido durante setenta años, el tiempo que dura la vida de un rey.Al cabo de esos setenta años se le aplicará a Tiro lo que dice aquella canción de la prostituta:

16 «Prostituta olvidada,

toma tu arpa, recorre la ciudad,

toca buena música, entona muchos cantos,

a ver si se acuerdan de ti.»

17 Al cabo de setenta años el Señor volverá a ocuparse de Tiro. Ella volverá a alquilarse y se prostituirá con todos los países de la tierra.

18 Pero las ganancias de su comercio serán consagradas al Señor; no serán guardadas ni almacenadas, sino que serán dadas a los que sirven al Señor, para que compren alimentos en abundancia y vestidos finos.

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Isaías 24

El juicio sobre toda la tierra

1 Miren, el Señor va a arrasar la tierra,

va a devastarla y trastornarla,

y dispersará a sus habitantes.

2 Y será igual para el sacerdote y el pueblo,

para el amo y el esclavo,

para el ama y la esclava,

para el que compra y el que vende,

para el que presta y el que recibe prestado,

para el deudor y el acreedor.

3 La tierra será totalmente arrasada,

totalmente saqueada.

Porque esto es lo que ha dicho el Señor.

4 La tierra se seca y se marchita,

el mundo entero se reseca, se marchita,

y el cielo y la tierra se llenan de tristeza.

5 La tierra ha sido profanada por sus habitantes,

porque han dejado de cumplir las leyes,

han desobedecido los mandatos,

han violado la alianza eterna.

6 Por eso, una maldición ha acabado con la tierra,

y sus habitantes sufren el castigo.

Por eso, los habitantes de la tierra han disminuido,

y queda poca gente.

7 El vino escasea, los viñedos se enferman,

los que vivían alegres se llenan de tristeza.

8 Se terminó la alegría de los tambores y del arpa,

se calló el bullicio de los amigos de la diversión.

9 No más beber vino al son de las canciones;

las bebidas se volverán amargas para los bebedores.

10 La ciudad del desordenestá en ruinas,

no se puede entrar en ninguna casa.

11 La gente llora en las calles por la escasez de vino;

toda la alegría se ha apagado,

ha quedado desterrada de la tierra.

12 La ciudad está en ruinas,

la puerta quedó hecha pedazos.

13 Así será en todas las naciones de la tierra:

como cuando se hacen caer a golpes las aceitunas,

o cuando se rebuscan las uvas

una vez terminada la cosecha.

14 Los sobrevivientes gritarán llenos de alegría,

levantarán la voz desde occidente

al ver la majestad del Señor.

15 También en el oriente

y en los países del mar

darán gloria al Señor, el Dios de Israel.

16 Desde el extremo de la tierra los hemos oído cantar:

«¡Honor al justo!»

Pero yo dije: ¡Ay, qué miseria, qué miseria!

¡Los traidores cometen una vil traición!

17 Los habitantes de la tierra

serán como animales perseguidos por los cazadores

o en peligro de caer en un hoyo o una trampa.

18 El que escape de los cazadores caerá en el hoyo,

y el que salga del hoyo caerá en la trampa.

Un diluvio caerá del cielo

y temblarán los cimientos de la tierra.

19 La tierra temblará terriblemente,

se sacudirá, se hará pedazos.

20 Se tambaleará como un borracho,

temblará como una débil choza.

Sus pecados pesan tanto sobre ella

que caerá y no volverá a levantarse.

21 En ese día el Señor castigará

a los poderes celestiales

y a los reyes de la tierra;

22 los reunirá, los encerrará en un calabozo,

los tendrá encarcelados,

y después de mucho tiempo los castigará.

23 Cuando el Señor todopoderoso actúe como rey

en el monte Sión,en Jerusalén,

el sol y la luna se oscurecerán

y los jefes de su pueblo verán la gloria del Señor.

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Isaías 25

Canto de alabanza a Dios

1 Señor, tú eres mi Dios;

yo te alabo y bendigo tu nombre,

porque has realizado tus planes admirables,

fieles y seguros desde tiempos antiguos.

2 Has convertido las ciudades en montones de piedras,

las ciudades fortificadas en ruinas;

destruiste los palacios de los enemigos,

y no serán reconstruidos jamás.

3 Por esto un pueblo violento te honra,

las ciudades de gente cruel te temen.

4 Porque tú has sido un refugio para el pobre,

un protector para el necesitado en su aflicción,

refugio contra la tempestad,

sombra contra el calor.

El aliento de los hombres crueles

es como una tempestad de invierno,

5 o como el calor en tierra seca.

Tú dominas el tumulto de los enemigos

como calmas el calor con la sombra de una nube.

Tú obligas a los hombres crueles a guardar silencio.

6 En el monte Sión, el Señor todopoderoso

preparará para todas las naciones

un banquete con ricos manjares y vinos añejos,

con deliciosas comidas y los más puros vinos.

7 En este monte destruirá el Señor

el velo que cubría a todos los pueblos,

el manto que envolvía a todas las naciones.

8 El Señor destruirá para siempre la muerte,

secará las lágrimas de los ojos de todos

y hará desaparecer en toda la tierra

la deshonra de su pueblo.

El Señor lo ha dicho.

9 En ese día se dirá:

«Este es nuestro Dios,

en él confiamos y él nos salvó.

Alegrémonos, gocémonos, él nos ha salvado.»

10 La mano del Señor protegerá al monte Sión,

mientras que a Moabla pisoteará

como se pisotea la paja en un basurero.

11 Moab extenderá sus brazos

como los extiende un nadador,

pero con cada movimiento

se hundirá más su altanería.

12 El Señor hará caer

sus altas y fuertes murallas;

las derribará,

las dejará tiradas por el suelo.

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Isaías 26

Canto de victoria

1 En ese día se cantará este canto en la tierra de Judá:

«Tenemos una ciudad fuerte;

para salvarnos,

el Señor levantó murallas y fortificaciones.

2 Abran las puertaspara que pase una nación justa

que se mantiene fiel.

3 Señor, tú conservas en paz a los de carácter firme,

porque confían en ti.

4 Confíen siempre en el Señor,

porque él es refugio eterno.

5 Él hace caer a los orgullosos,

y humilla a la ciudad soberbia

derribándola hasta el suelo,

6 para que los humildes y los pobres

la pisoteen con sus pies.»

7 El camino de los justos es recto;

tú, Señor, haces llano su camino.

8 Nosotros también nos sentimos seguros

en el camino señalado por tus leyes, Señor.

Lo que nuestro corazón desea es pensar en ti.

9 De todo corazón suspiro por ti en la noche;

desde lo profundo de mi ser te busco.

Cuando tú juzgues la tierra,

los hombres aprenderán lo que es justicia.

10 Aunque tengas compasión de los malos,

ellos no aprenderán a ser rectos;

son perversos en tierra de gente honrada

y no tienen en cuenta la grandeza del Señor.

11 Señor, tienes el castigo preparado,

pero ellos no quieren darse cuenta;

cuando vean tu ardiente amor por tu pueblo,

quedarán en ridículo.

¡Ojalá que el fuego de tu ira los devore!

12 Señor, tú nos concedes bienestar;

eres tú, en verdad,

quien realizas todas nuestras obras.

13 Señor y Dios nuestro,

otros señores han sido nuestros amos,

pero solo a ti te reconocemos por Señor.

14 Ellos están muertos, no volverán a vivir;

no son más que sombras, y no volverán a levantarse;

pues los has castigado, los has destruido,

has acabado con todo recuerdo de ellos.

15 Tú hiciste crecer la nación, Señor;

la hiciste crecer para gloria tuya,

extendiste todas las fronteras del país.

16 En la aflicción te buscamos, Señor,

cuando nos corriges con un simple murmullo.

17 Delante de ti estábamos, Señor,

como cuando a una mujer encinta

se le acerca el momento del parto

y se retuerce y grita de dolor.

18 Concebimos, sentimos los dolores del parto

y dimos a luz, pero no era más que viento.

No hemos traído la salvación al país,

ni va a nacer gente que pueble el mundo.

19 Pero tus muertos sí volverán a vivir,

sus cadáveres resucitarán.

Los que duermen en la tierra se despertarán

y darán gritos de alegría.

Porque tú envías tu luz como rocío

y los muertos volverán a nacer de la tierra.

20 Ve, pueblo mío, entra en tu casa

y cierra las puertas detrás de ti.

Escóndete un poco, hasta que pase la ira del Señor.

21 Porque el Señor va a salir de su palacio

para castigar por sus pecados

a los habitantes de la tierra,

y la tierra no ocultará más sus víctimas

sino que dejará ver los crímenes cometidos en ella.

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Isaías 27

Liberación de Israel

1 En ese día el Señor castigará

con su espada terrible, inmensa, poderosa,

a Leviatán, la serpiente enroscada,

a Leviatán, la serpiente tortuosa,

y matará al dragón que está en el mar.

2 En ese día el Señor dirá:

«Canten al viñedo delicioso.

3 Yo, el Señor, soy quien lo cuido

y con frecuencia lo riego.

Lo cuido día y noche,

para que no sufra ningún daño.

4 No estoy enojado con él.

Si tuviera espinos y maleza,

saldría a hacerles la guerra

y los quemaría por completo.

5 Si quiere que yo lo proteja,

que haga las paces conmigo,

sí, que haga las paces conmigo.»

6 En el futuro el pueblo de Jacob echará raíces,

Israel retoñará y florecerá,

y llenará el mundo con sus frutos.

7 Dios no ha castigado a Israel

como castigó a sus opresores,

ni ha dado muerte a Israel

como dio muerte a sus asesinos.

8 Dios castigó a su pueblo mandándolo al destierro,

lo expulsó con su soplo terrible,

como cuando sopla el viento del este.

9 Pero perdonará el pecado de Jacob

y bajo esta condición borrará sus faltas:

que haga polvo todos sus altares paganos

como si triturara la piedra de cal,

y que no queden más troncos sagrados

ni altares de incienso en honor de los dioses.

10 La ciudad fortificadaquedó en ruinas,

como casa abandonada,

como desierto sin gente.

Es un lugar donde pasta el ganado,

donde come las ramas y se echa a descansar.

11 Las ramas de un árbol se quiebran cuando se secan;

entonces las mujeres las recogen y hacen fuego con ellas.

Es un pueblo sin inteligencia.

Por eso su Creador, el que lo hizo,

no le tendrá compasión ni misericordia.

12 En ese día el Señor actuará

desde el Éufrates hasta el río de Egipto,

como quien trilla las espigas;

pero ustedes, israelitas, serán recogidos uno por uno.

13 En ese día se tocará la gran trompeta,

y los que estaban perdidos en Asiria,

lo mismo que los que estaban desterrados en Egipto,

vendrán a adorar al Señor

en Jerusalén, en el monte santo.

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Isaías 28

Advertencia a Samaria

1 ¡Ay de Samaria, orgullo y corona

de Efraín,ese pueblo borracho;

adorno glorioso de flores marchitas,

que se alza por encima del fértil valle,

ciudad de gente dominada por el vino!

2 El Señor tiene reservado un hombre fuerte,

poderoso como tormenta de granizo,

como tempestad destructora, como lluvia torrencial,

como terrible inundación.

Con la mano echará por tierra,

3 y con los pies aplastará,

a la que es orgullo y corona

de ese pueblo borracho de Efraín.

4 Y ese adorno glorioso de flores marchitas

que se alza por encima del fértil valle,

será como los primeros higos de la temporada:

que en cuanto alguien los ve

y los tiene a la mano, se los come.

5 En ese día

el Señor todopoderoso será una corona gloriosa,

un adorno magnífico para los que queden de su pueblo,

6 e inspirará justicia a los jueces en el tribunal

y valor a los soldados que defiendan la ciudad.

Advertencias y promesas a Jerusalén

7 También hay otros que se tambalean por el vino

y dan traspiés por las bebidas fuertes:

sacerdotes y profetas se tambalean

por las bebidas fuertes,

se atontan con el vino;

dan traspiés por las bebidas fuertes,

se tambalean al tener visiones

y están borrachos al dictar sentencia.

8 Todas las mesas están llenas de vómito asqueroso,

y no hay un solo lugar limpio.

9 Hablan de mí y dicen:

«¡Venir a darnos lecciones a nosotros,

a enseñarnos lo que Dios ha revelado!

¡Como si fuéramos niños chiquitos

10 que apenas estuvieran aprendiendo a leer:

ba be bi bo bu!»

11 Pues bien, si no hacen caso,

será en lenguaje enredado, en idioma extraño,

como Dios hablará a este pueblo.

12 Ya él les había dicho antes:

«Aquí está la calma,

aquí está el descanso;

que descanse el fatigado.»

Pero no quisieron hacerle caso.

13 Por eso el Señor les hablará

como si fueran niños chiquitos

que estuvieran aprendiendo a leer.

Y así, al caminar, caerán de espaldas,

se herirán, caerán en la trampa,

quedarán atrapados.

14 Escuchen, pues, la palabra del Señor,

hombres insolentes

que gobiernan este pueblo de Jerusalén.

15 Ustedes dicen:

«Hemos hecho un pacto con la muerte,

un contrato con el reino de los muertos,

para que cuando venga la terrible calamidad,

no nos alcance;

hemos buscado refugio en las mentiras,

protección en el engaño.»

16 Por eso, el Señor dice:

«Voy a poner en Sión una piedra,

una piedra escogida y muy valiosa,

que será la piedra principal

y servirá de fundamento.

El que tenga confianza, podrá estar tranquilo.

17 En esa construcción usaré por plomadala justicia

y por nivel la rectitud.»

El refugio que ustedes habían buscado en las mentiras

lo destruirá el granizo,

y el agua arrasará su lugar de protección.

18 Su pacto con la muerte será anulado,

y su contrato con el reino de los muertos quedará sin valor.

Vendrá la terrible calamidad

y a ustedes los aplastará.

19 Cada vez que venga, los arrastrará.

Vendrá mañana tras mañana, de día y de noche.

El solo oír la noticia los hará temblar.

20 Será como acostarse en una cama estrecha

y abrigarse con una manta corta.

21 El Señor actuará como en el monte Perasim,

intervendrá como en el valle de Gabaón,

para realizar su acción, por extraña que parezca,

para llevar a cabo su obra, su obra misteriosa.

22 Así pues, ¡no más insolencia!,

no sea que sus cadenas se les aprieten más;

porque he oído que el Señor todopoderoso

ha decretado la destrucción de todo el país.

23 Pongan atención, escuchen lo que digo,

oigan con cuidado mis palabras:

24 Cuando un agricultor va a sembrar,

no se pasa todo el tiempo arando

o rompiendo o rastrillando su terreno.

25 ¿No es verdad que, después de haberlo aplanado,

esparce semillas de eneldo o comino,

y que luego siembra trigo en hileras,

y que en los bordes siembra cebada y centeno?

26 Dios le enseña cómo debe hacerlo.

27 Porque el eneldo no se trilla,

ni se hace rodar sobre el comino una carreta;

sino que el eneldo se sacude con un palo

y el comino con una vara.

28 El trigo se trilla, si, pero no sin parar;

se hacen pasar las ruedas de la carreta

y se separa el grano, pero sin machacarlo.

29 Así también hace sus planes el Señor todopoderoso.

Él tiene planes admirables,

y los lleva a cabo con gran sabiduría.

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Isaías 29

1 ¡Ay de Ariel, Ariel,

la ciudad donde acampó David!

Que pasen unos cuantos años

con sus series de fiestas,

2 y yo pondré a Ariel en apuros,

y habrá llanto y gemidos.

La ciudad será para mí realmente como Ariel.

3 Enviaré mi ejército para que te rodee,

pondré un cerco de fortalezas en tu derredor

y levantaré trincheras para atacarte.

4 Quedarás humillada, tendida en el suelo;

tu voz parecerá la de un fantasma;

tus palabras sonarán como un susurro.

5-6 Pero de repente, en un instante,

el Señor todopoderoso castigará a tus enemigos

con truenos, terremotos, gran estruendo,

tormenta, tempestad e incendios destructores.

Tus innumerables enemigos quedarán hechos polvo fino,

tus muchos perseguidores serán arrastrados como paja.

7 Todos esos pueblos incontables

que hacen la guerra a Ariel,

todos los que lo combaten

y atacan sus fortificaciones,

los mismos que lo oprimen,

serán como un sueño o una visión nocturna.

8 Será como cuando un hambriento sueña

y cree que está comiendo,

pero luego se despierta con el estómago vacío;

o como cuando un sediento sueña

y cree que está bebiendo,

pero luego se despierta con sed

y con la garganta reseca.

Así sucederá con todos esos innumerables pueblos

que atacan el monte Sión.

9 ¡Sigan ustedes siendo estúpidos!

¡Sigan siendo ciegos, sin ver nada!

¡Sigan tambaleándose como borrachos,

aunque no hayan tomado bebidas embriagantes!

10 Pues el Señor ha enviado sobre ustedes

un sueño profundo.

Los profetas son los ojos del pueblo,

pero el Señor los ha cubierto con un velo.

11 Toda visión se ha convertido para ustedes

en algo así como lo escrito

en un pliego enrollado y sellado.

Si alguien se lo da a uno que sabe leer

y le dice: «Lee esto»,

él responderá:

«No puedo, porque está sellado.»

12 Y si se lo da a uno que no sabe leer

y le dice: «Lee esto»,

él responderá: «No sé leer.»

13 El Señor me dijo:

«Este pueblo me sirve de palabra

y me honra con la boca,

pero su corazón está lejos de mí,

y el culto que me rinde

son cosas inventadas por los hombres

y aprendidas de memoria.

14 Por eso, con prodigios y milagros

dejaré otra vez maravillado a este pueblo.

La sabiduría de sus sabios

y la inteligencia de sus inteligentes desaparecerán.»

15 ¡Ay de aquellos que se esconden del Señor

para ocultar sus planes,

que hacen sus maldades en la sombra

y dicen: «Nadie nos ve. Nadie se da cuenta»!

16 ¡Qué modo de pervertir las cosas!

Como si el barro fuera igual

a aquel que lo trabaja.

Un objeto no va a decir al que lo hizo:

«Tú no me hiciste»,

ni una pieza de barro al que la fabrica:

«No sabes lo que estás haciendo.»

Promesa de salvación a Israel

17 Dentro de poco tiempo

el bosque se convertirá en campos de cultivo

y los campos de cultivo parecerán un bosque.

18 En ese día los sordos podrán oír

cuando alguien les lea,

y los ciegos podrán ver,

libres de oscuridad y de tinieblas.

19 Los humildes volverán a alegrarse en el Señor,

los más pobres se gozarán

en el Dios Santo de Israel.

20 Se acabarán los insolentes,

dejarán de existir los arrogantes

y desaparecerán los que solo piensan en hacer el mal,

21 esos que acusan de crímenes a otros,

y ponen trampas al juez,

y con engaños niegan justicia al inocente.

22 Por eso, el Señor, el Dios de Israel,

el que rescató a Abraham, dice:

«De ahora en adelante Jacob no sentirá vergüenza,

ni su rostro se enrojecerá,

23 porque cuando sus descendientes

vean lo que he hecho en su pueblo,

reconocerán mi santidad y me temerán a mí,

el Dios Santo de Israel.

24 Los que estaban confundidos aprenderán a ser sabios,

y los murmuradores aceptarán las enseñanzas.»

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Isaías 30

Contra los que buscan apoyo en Egipto

1 El Señor afirma:

«¡Ay de los hijos rebeldes,

que hacen planes sin contar conmigo

y preparan proyectos que yo no les inspiro,

de manera que amontonan pecado sobre pecado!

2 Se van a toda prisa a Egipto,

y a mí no me consultan;

buscan apoyo bajo la protección del faraón,

se refugian bajo la sombra de Egipto.

3 Pero la protección del faraón los defraudará,

y el refugio a la sombra de Egipto será su humillación.

4 Aunque ustedes hayan enviado embajadores

hasta las ciudades de Soan y de Hanés,

5 todos quedarán defraudados por esa nación inútil,

que no les trae ayuda ni provecho,

sino solo desilusión y desgracia.»

6 Profecía acerca de los animales del Négueb:

Por territorio lleno de peligros,

habitado por leones que rugen,

por víboras y dragones voladores,

llevan sus tesoros y riquezas

a lomo de burro y de camello

a Egipto, pueblo inútil,

7 impotente, incapaz de ayudar.

Por eso le he puesto este nombre:

«Monstruo que ruge y no hace nada».

8 Ven ahora y escríbelo en una tabla,

ponlo en una inscripción

que quede ahí para el futuro,

como testimonio eterno.

9 Esta gente es un pueblo rebelde, infiel,

que no quiere escuchar las enseñanzas del Señor.

10 A los videntes dicen: «No tengan visiones»,

y a los profetas: «No nos cuenten revelaciones verdaderas;

háblennos palabras suaves;

no nos quiten nuestras ilusiones.

11 Apártense del camino,

desvíense del sendero recto,

no nos pongan delante al Dios Santo de Israel.»

12 Por eso, el Dios Santo de Israel dice:

«Ustedes rechazan esta advertencia,

y confían en la violencia y la maldad,

y se apoyan en ellas;

13 por eso, ustedes son culpables.

Parecen un alto muro agrietado

que cuando menos se piensa se derrumba;

14 serán destruidos como un jarrón de barro,

que se quiebra tan completamente

que no queda entre los pedazos rotos

ni uno que sirva para recoger las brasas del fogón

o para sacar agua de un pozo.»

15 El Señor, el Dios Santo de Israel, dice:

«Vuelvan, quédense tranquilos y estarán a salvo.

En la tranquilidad y la confianza

estará su fuerza.»

Pero ustedes no quisieron,

16 sino que dijeron: «No, mejor huiremos a caballo.»

Bueno, así tendrán que huir.

También dijeron: «Montaremos en carros veloces.»

Bueno, veloces serán los que los persigan.

17 Mil huirán amenazados por un solo hombre,

y todos ustedes huirán amenazados por cinco,

hasta que queden tan pocos

como queda un palo en la cumbre de un monte

o una señal levantada sobre una colina.

Promesa de misericordia para el pueblo

18 Pero el Señor los espera, para tener compasión de ustedes; él está ansioso por mostrarles su amor, porque el Señor es un Dios de justicia. ¡Dichosos todos los que esperan en él!

19 Pueblo de Sión, que vives en Jerusalén: ya no llorarás más. El Señor tendrá compasión de ti al oír que gritas pidiendo ayuda, y apenas te oiga, te responderá.

20 Y aunque el Señor te dé el pan del sufrimiento y el agua de la aflicción, él, que es tu maestro, no se esconderá más; con tus propios ojos lo verás.

21 Y si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás una voz detrás de ti, que te dirá: «Por aquí es el camino, vayan por aquí.»

22 Y despreciarás como cosas impuras tus imágenes de plata y tus ídolos recubiertos de oro. Los rechazarás como algo impuro y los considerarás como basura.

23 El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en la tierra, y la tierra producirá trigo abundante y fértil. En ese día tu ganado tendrá lugar en abundancia para pastar.

24 Hasta los bueyes y los burros que trabajan en tus campos tendrán para comer el mejor y más exquisito forraje.

25 Cuando llegue el día de la gran matanza y caigan las fortalezas, habrá ríos y torrentes de agua en todas las altas montañas y en las colinas elevadas.

26 El Señor curará y vendará las heridas de su pueblo. Entonces la luna alumbrará como el sol, y la luz del sol será siete veces más fuerte, como la luz de siete soles juntos.

Castigo de Asiria

27 Miren, el Señor en persona viene de lejos;

su furor está ardiendo con espesa humareda,

sus labios están llenos de ira,

su lengua es como fuego destructor,

28 su aliento es como un río desbordado

que llega hasta el cuello;

él viene a poner un yugo a las naciones

para llevarlas a la ruina,

a poner un freno en la boca de los pueblos

para hacerlos extraviar.

29 Para ustedes, en cambio, habrá cantos,

como en noche de fiesta sagrada;

su corazón estará alegre,

como el de quien camina al son de la flauta

para ir al monte del Señor,

al refugio de Israel.

30 El Señor dejará oír su voz majestuosa

y mostrará su poder, que actuará con ira terrible,

con las llamas de un fuego devorador,

con rayos, aguacero y granizo.

31 Al oír la voz del Señor y recibir su castigo,

Asiria se llenará de terror,

32 y a cada golpe que descargue el Señor sobre ella,

sonarán tambores y arpas.

El Señor le hará una guerra terrible.

33 Desde hace mucho tiempo

está preparado para Asiria y para su rey

el lugar del tormento, ancho y profundo,

una hoguera encendida con leña abundante.

La encenderá el soplo del Señor,

como un torrente de azufre.