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San Marcos 13

Jesús anuncia que el templo será destruido

1 Al salir Jesús del templo, uno de sus discípulos le dijo:

—¡Maestro, mira qué piedras y qué edificios!

2 Jesús le contestó:

—¿Ves estos grandes edificios? Pues no va a quedar de ellos ni una piedra sobre otra. Todo será destruido.

Señales antes del fin

3 Luego se fueron al Monte de los Olivos, que está frente al templo. Jesús se sentó, y Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron aparte

4 cuándo iba a ocurrir esto y cuál sería la señal de que todo esto estaría para llegar a su término.

5 Jesús les contestó: «Tengan cuidado de que nadie los engañe.

6 Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: “Yo soy”, y engañarán a mucha gente.

7 »Cuando ustedes tengan noticias de que hay guerras aquí y allá, no se asusten. Así tiene que ocurrir; sin embargo, aún no será el fin.

8 Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres. Eso apenas será el comienzo de los dolores.

9 »Cuídense ustedes mismos; porque los entregarán a las autoridadesy los golpearán en las sinagogas. Los harán comparecer ante gobernadores y reyes por causa mía; así podrán dar testimonio de mí delante de ellos.

10 Pues antes del fin, el evangelio tiene que anunciarse a todas las naciones.

11 Y no se preocupen ustedes por lo que hayan de decir cuando los entreguen a las autoridades. En esos momentos digan lo que Dios les dé a decir, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.

12 Los hermanos entregarán a la muerte a sus hermanos, y los padres a los hijos; y los hijos se volverán contra sus padres y los matarán.

13 Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que siga firme hasta el fin, se salvará.

14 »Cuando ustedes vean el horrible sacrilegio en el lugar donde no debe estar —el que lee, entienda—,entonces los que estén en Judea, que huyan a las montañas;

15 y el que esté en la azotea de su casa, que no baje ni entre a sacar nada;

16 y el que esté en el campo, que no regrese ni aun a recoger su capa.

17 ¡Pobres mujeres aquellas que en tales días estén embarazadas o tengan niños de pecho!

18 Pidan ustedes a Dios que esto no suceda en el invierno,

19 porque serán días de un sufrimiento como nunca lo ha habido desde que Dios, en el principio, hizo el mundo hasta ahora, ni lo habrá después.

20 Y si el Señor no acortara ese tiempo, no se salvaría nadie; pero lo ha acortado por amor a los suyos, a los que él ha escogido.

21 »Si entonces alguien les dice a ustedes: “Miren, aquí está el Mesías”, o “Miren, allí está”, no lo crean.

22 Pues vendrán falsos mesías y falsos profetas;y harán señales y milagros, para engañar, de ser posible, hasta a los que Dios mismo ha escogido.

23 ¡Tengan cuidado! Todo esto ya se lo he advertido a ustedes de antemano.

El regreso del Hijo del hombre

24 »Pero en aquellos días, pasado el tiempo de sufrimiento, el sol se oscurecerá, la luna dejará de dar su luz,

25 las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestiales temblarán.

26 Entonces se verá al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria.

27 Él mandará a los ángeles, y reunirá a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales, desde el último rincón de la tierra hasta el último rincón del cielo.

28 »Aprendan esta enseñanza de la higuera: Cuando sus ramas se ponen tiernas, y brotan sus hojas, se dan cuenta ustedes de que ya el verano está cerca.

29 De la misma manera, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el Hijo del hombre ya está a la puerta.

30 Les aseguro que todo esto sucederá antes que muera la gente de este tiempo.

31 El cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis palabras no dejarán de cumplirse.

32 »Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre.

33 »Por lo tanto, manténganse ustedes despiertos y vigilantes,porque no saben cuándo llegará el momento.

34 Deben hacer como en el caso de un hombre que, estando a punto de irse a otro país, encargó a sus criados que le cuidaran la casa. A cada cual le dejó un trabajo, y ordenó al portero que vigilara.

35 Manténganse ustedes despiertos, porque no saben cuándo va a llegar el señor de la casa, si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana;

36 no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo.

37 Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!»

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San Marcos 14

Conspiración para arrestar a Jesús

1 Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua, cuando se come el pan sin levadura.Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban la manera de arrestar a Jesús por medio de algún engaño, y matarlo.

2 Pues algunos decían:

—No durante la fiesta, para que la gente no se alborote.

Una mujer derrama perfume sobre Jesús

3 Jesús había ido a Betania, a casa de Simón, al que llamaban el leproso.Mientras estaba sentado a la mesa,llegó una mujer que llevaba un frasco de alabastrolleno de perfume de nardo puro,de mucho valor. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.

4 Algunos de los presentes se enojaron, y se dijeron unos a otros:

—¿Por qué se ha desperdiciado este perfume?

5 Podía haberse vendido por el equivalente al salariode trescientos días, para ayudar a los pobres.

Y criticaban a aquella mujer.

6 Pero Jesús dijo:

—Déjenla; ¿por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo.

7 Pues a los pobres siempre los tendrán entre ustedes,y pueden hacerles bien cuando quieran; pero a mí no siempre me van a tener.

8 Esta mujer ha hecho lo que ha podido: ha perfumado mi cuerpo de antemano para mi entierro.

9 Les aseguro que en cualquier lugar del mundo donde se anuncie la buena noticia, se hablará también de lo que hizo esta mujer, y así será recordada.

Judas traiciona a Jesús

10 Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, fue a ver a los jefes de los sacerdotes para entregarles a Jesús.

11 Al oírlo, se alegraron y prometieron darle dinero a Judas, que comenzó a buscar el momento más oportuno de entregar a Jesús.

La Cena del Señor

12 El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de Pascua, los discípulos de Jesús le preguntaron:

—¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?

13 Entonces envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:

—Vayan a la ciudad. Allí encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo,

14 y donde entre, digan al dueño de la casa: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es el cuarto donde voy a comer con mis discípulos la cena de Pascua?”

15 Él les mostrará en el piso alto un cuarto grande, arreglado y ya listo para la cena.Prepárennos allí lo necesario.

16 Los discípulos salieron y fueron a la ciudad. Lo encontraron todo como Jesús les había dicho, y prepararon la cena de Pascua.

17 Al anochecer llegó Jesús con los doce discípulos.

18 Mientras estaban a la mesa,comiendo, Jesús les dijo:

—Les aseguro que uno de ustedes, que está comiendo conmigo,me va a traicionar.

19 Ellos se pusieron tristes, y comenzaron a preguntarle uno por uno:

—¿Acaso seré yo?

20 Jesús les contestó:

—Es uno de los doce, que está mojando el pan en el mismo plato que yo.

21 El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras; pero ¡ay de aquel que lo traiciona! Hubiera sido mejor para él no haber nacido.

22 Mientras comían, Jesús tomó en sus manos el pan y, habiendo pronunciado la bendición, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo:

—Tomen, esto es mi cuerpo.

23 Luego tomó en sus manos una copa y, habiendo dado gracias a Dios, se la pasó a ellos, y todos bebieron.

24 Les dijo:

—Esto es mi sangre, con la que se confirma la alianza,sangre que es derramada en favor de muchos.

25 Les aseguro que no volveré a beber del producto de la vid, hasta el día en que beba el vino nuevo en el reino de Dios.

Jesús anuncia que Pedro lo negará

26 Después de cantar los salmos,se fueron al Monte de los Olivos.

27 Jesús les dijo:

—Todos ustedes van a perder su fe en mí. Así lo dicen las Escrituras: “Mataré al pastor, y las ovejas se dispersarán.”

28 Pero cuando yo resucite, los volveré a reunir en Galilea.

29 Pedro le dijo:

—Aunque todos pierdan su fe, yo no.

30 Jesús le contestó:

—Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallopor segunda vez, me negarás tres veces.

31 Pero él insistía:

—Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.

Y todos decían lo mismo.

Jesús ora en Getsemaní

32 Luego fueron a un lugar llamado Getsemaní.Jesús dijo a sus discípulos:

—Siéntense aquí, mientras yo voy a orar.

33 Y se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, y comenzó a sentirse muy afligido y angustiado.

34 Les dijo:

—Siento en mi alma una tristeza de muerte.Quédense ustedes aquí, y permanezcan despiertos.

35 En seguida Jesús se fue un poco más adelante, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y pidió a Dios que, de ser posible, no le llegara ese momento.

36 En su oración decía: «Abbá,Padre, para ti todo es posible: líbrame de este trago amargo;pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»

37 Luego volvió a donde ellos estaban, y los encontró dormidos. Le dijo a Pedro:

—Simón, ¿estás durmiendo? ¿Ni siquiera una hora pudiste mantenerte despierto?

38 Manténganse despiertos y oren, para que no caigan en tentación.Ustedes tienen buena voluntad, pero son débiles.

39 Se fue otra vez, y oró repitiendo las mismas palabras.

40 Cuando volvió, encontró otra vez dormidos a los discípulos, porque sus ojos se les cerraban de sueño. Y no sabían qué contestarle.

41 Volvió por tercera vez, y les dijo:

—¿Siguen ustedes durmiendo y descansando?Ya basta, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.

42 Levántense, vámonos; ya se acerca el que me traiciona.

Arrestan a Jesús

43 Todavía estaba hablando Jesús cuando Judas, uno de los doce discípulos, llegó acompañado de mucha gente armada con espadas y con palos. Iban de parte de los jefes de los sacerdotes, de los maestros de la ley y de los ancianos.

44 Judas, el traidor, les había dado una contraseña, diciéndoles: «Al que yo bese, ese es; arréstenlo y llévenselo bien sujeto.»

45 Así que se acercó a Jesús y le dijo:

—¡Maestro!

Y lo besó.

46 Entonces le echaron mano a Jesús y lo arrestaron.

47 Pero uno de los que estaban allí sacó su espada y le cortó una oreja al criado del sumo sacerdote.

48 Y Jesús preguntó a la gente:

—¿Por qué han venido ustedes con espadas y con palos a arrestarme, como si yo fuera un bandido?

49 Todos los días he estado entre ustedes enseñando en el templo,y nunca me arrestaron. Pero esto sucede para que se cumplan las Escrituras.

50 Todos los discípulos dejaron solo a Jesús, y huyeron.

51 Pero un joven lo seguía, cubierto solo con una sábana. A este lo agarraron,

52 pero él soltó la sábana y escapó desnudo.

Jesús ante la Junta Suprema

53 Llevaron entonces a Jesús ante el sumo sacerdote, y se juntaron todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley.

54 Pedro lo siguió de lejos hasta dentro del patio de la casa del sumo sacerdote, y se quedó sentado con los guardianes del templo, calentándose junto al fuego.

55 Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema buscaban alguna prueba para condenar a muerte a Jesús; pero no la encontraban.

56 Porque aunque muchos presentaban falsos testimonios contra él, se contradecían unos a otros.

57 Algunos se levantaron y lo acusaron falsamente, diciendo:

58 —Nosotros lo hemos oído decir: “Yo voy a destruir este templo que hicieron los hombres, y en tres días levantaré otro no hecho por los hombres.”

59 Pero ni aun así estaban de acuerdo en lo que decían.

60 Entonces el sumo sacerdote se levantó en medio de todos, y preguntó a Jesús:

—¿No contestas nada? ¿Qué es esto que están diciendo contra ti?

61 Pero Jesús se quedó callado, sin contestar nada.El sumo sacerdote volvió a preguntarle:

—¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Dios bendito?

62 Jesús le dijo:

—Sí, yo soy. Y ustedes verán al Hijo del hombre sentado a la derechadel Todopoderoso,y viniendo en las nubes del cielo.

63 Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas en señal de indignación, y dijo:

—¿Qué necesidad tenemos de más testigos?

64 Ustedes lo han oído decir palabras ofensivas contra Dios. ¿Qué les parece?

Todos estuvieron de acuerdo en que era culpable y debía morir.

65 Algunos comenzaron a escupirlo, y a taparle los ojos y golpearlo, diciéndole:

—¡Adivina quién te pegó!

Y los guardianes del templo le pegaron en la cara.

Pedro niega conocer a Jesús

66 Pedro estaba abajo, en el patio. En esto llegó una de las sirvientas del sumo sacerdote;

67 y al ver a Pedro, que se estaba calentando junto al fuego, se quedó mirándolo y le dijo:

—Tú también andabas con Jesús, el de Nazaret.

68 Pedro lo negó, diciendo:

—No lo conozco, ni sé de qué estás hablando.

Y salió fuera, a la entrada. Entonces cantó un gallo.

69 La sirvienta vio otra vez a Pedro y comenzó a decir a los demás:

—Este es uno de ellos.

70 Pero él volvió a negarlo. Poco después, los que estaban allí dijeron de nuevo a Pedro:

—Seguro que tú eres uno de ellos, pues también eres de Galilea.

71 Entonces Pedro comenzó a jurar y perjurar,diciendo:

—¡No conozco a ese hombre de quien ustedes están hablando!

72 En aquel mismo momento cantó el gallo por segunda vez, y Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: «Antes que cante el gallo por segunda vez, me negarás tres veces.» Y se echó a llorar.

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San Marcos 15

Jesús ante Pilato

1 Al amanecer, se reunieron los jefes de los sacerdotes con los ancianos y los maestros de la ley: toda la Junta Suprema.Y llevaron a Jesús atado, y se lo entregaron a Pilato.

2 Pilato le preguntó:

—¿Eres tú el Rey de los judíos?

—Tú lo has dicho—contestó Jesús.

3 Como los jefes de los sacerdotes lo acusaban de muchas cosas,

4 Pilato volvió a preguntarle:

—¿No respondes nada? Mira de cuántas cosas te están acusando.

5 Pero Jesús no le contestó;de manera que Pilato se quedó muy extrañado.

Jesús es sentenciado a muerte

6 Durante la fiesta,Pilato dejaba libre un preso, el que la gente pidiera.

7 Un hombre llamado Barrabás estaba entonces en la cárcel, junto con otros que habían cometido un asesinato en una rebelión.

8 La gente llegó,pues, y empezó a pedirle a Pilato que hiciera como tenía por costumbre.

9 Pilato les contestó:

—¿Quieren ustedes que les ponga en libertad al Rey de los judíos?

10 Porque se daba cuenta de que los jefes de los sacerdotes lo habían entregado por envidia.

11 Pero los jefes de los sacerdotes alborotaron a la gente, para que pidieran que les dejara libre a Barrabás.

12 Pilato les preguntó:

—¿Y qué quieren que haga con el que ustedes llamanel Rey de los judíos?

13 Ellos contestaron a gritos:

—¡Crucifícalo!

14 Pilato les dijo:

—Pues ¿qué mal ha hecho?

Pero ellos volvieron a gritar:

—¡Crucifícalo!

15 Entonces Pilato, como quería quedar bien con la gente, dejó libre a Barrabás; y después de mandar que azotaran a Jesús, lo entregó para que lo crucificaran.

16 Los soldadosllevaron a Jesús al patio del palacio, llamado pretorio,y reunieron a toda la tropa.

17 Le pusieron una capa de color rojo oscuro,trenzaron una corona de espinasy se la pusieron.

18 Luego comenzaron a gritar:

—¡Viva el Rey de los judíos!

19 Y le golpeaban la cabeza con una vara, lo escupían y, doblando la rodilla, le hacían reverencias.

20 Después de burlarse así de él, le quitaron la capa de color rojo oscuro, le pusieron su propia ropa y lo sacaron para crucificarlo.

Jesús es crucificado

21 Un hombre de Cirene, llamado Simón, padre de Alejandro y de Rufo, llegaba entonces del campo. Al pasar por allí, lo obligaron a cargar con la cruz de Jesús.

22 Llevaron a Jesús a un sitio llamado Gólgota(que significa: «Lugar de la Calavera»);

23 y le dieron vino mezclado con mirra, pero Jesús no lo aceptó.

24 Entonces lo crucificaron. Y los soldados echaron suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesúsy ver qué se llevaría cada uno.

25 Eran las nueve de la mañanacuando lo crucificaron.

26 Y pusieron un letrero en el que estaba escrita la causa de su condena: «El Rey de los judíos.»

27 Con él crucificaron también a dos bandidos,uno a su derecha y otro a su izquierda.

29 Los que pasaban lo insultaban, meneando la cabezay diciendo:

—¡Eh, tú, que derribas el templo y en tres días lo vuelves a levantar,

30 sálvate a ti mismo y bájate de la cruz!

31 De la misma manera se burlaban de él los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley. Decían:

—Salvó a otros, pero a sí mismo no puede salvarse.

32 ¡Que baje de la cruz ese Mesías, Rey de Israel, para que veamos y creamos!

Y hasta los que estaban crucificados con él lo insultaban.

Muerte de Jesús

33 Al llegar el mediodía, toda la tierra quedó en oscuridad hasta las tres de la tarde.

34 A esa misma hora, Jesús gritó con fuerza: «Eloí, Eloí, ¿lemá sabactani?» (que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)

35 Algunos de los que estaban allí, lo oyeron y dijeron:

—Oigan, está llamando al profeta Elías.

36 Entonces uno de ellos corrió, empapó una esponja en vino agrio, la ató a una caña y se la acercó a Jesús para que bebiera,diciendo:

—Déjenlo, a ver si Elías viene a bajarlo de la cruz.

37 Pero Jesús dio un fuerte grito, y murió.

38 Y el velodel templo se rasgó en dos, de arriba abajo.

39 El capitán romano, que estaba frente a Jesús, al ver que este había muerto,dijo:

—Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.

40 También había algunas mujeres mirando de lejos; entre ellas estaban María Magdalena,María la madre de Santiago el menor y de José,y Salomé.

41 Estas mujeres habían seguido a Jesús y lo habían ayudado cuando él estaba en Galilea.Además había allí muchas otras que habían ido con él a Jerusalén.

Jesús es sepultado

42 Como ese era día de preparación, es decir, víspera del sábado, y ya era tarde,

43 José, natural de Arimateay miembro importante de la Junta Suprema, el cual también esperaba el reino de Dios, se dirigió con decisión a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.

44 Pilato, sorprendido de que ya hubiera muerto,llamó al capitán para preguntarle cuánto tiempo hacía de ello.

45 Cuando el capitán lo hubo informado, Pilato entregó el cuerpo a José.

46 Entonces José compró una sábana de lino, bajó el cuerpo y lo envolvió en ella. Luego lo puso en un sepulcro excavado en la roca,y tapó la entrada del sepulcro con una piedra.

47 María Magdalena y María la madre de José,miraban dónde lo ponían.

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San Marcos 16

Anuncio de la resurrección de Jesús

1 Pasado el sábado, María Magdalena, María la madre de Santiago, y Salomé, compraron perfumes para perfumar el cuerpo de Jesús.

2 Y el primer día de la semanafueron al sepulcro muy temprano, apenas salido el sol,

3 diciéndose unas a otras:

—¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?

4 Pero, al mirar, vieron que la piedra ya no estaba en su lugar. Esta piedra era muy grande.

5 Cuando entraron en el sepulcro vieron, sentado al lado derecho, a un joven vestido con una larga ropa blanca.Las mujeres se asustaron,

6 pero él les dijo:

—No se asusten. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron.

7 Vayan y digan a sus discípulos, y a Pedro: “Él va a Galilea para reunirlos de nuevo; allí lo verán, tal como les dijo.”

8 Entonces las mujeres salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando, asustadas. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

Jesús se aparece a María Magdalena

[

9 Después que Jesús hubo resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios.

10 Ella fue y avisó a los que habían andado con Jesús, que estaban tristes y llorando.

11 Estos, al oír que Jesús vivía y que ella lo había visto, no lo creyeron.

Jesús se aparece a dos de sus discípulos

12 Después de esto, Jesús se apareció en otra forma a dos de ellos que iban caminando hacia el campo.

13 Estos fueron y avisaron a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron.

El encargo de Jesús a sus discípulos

14 Más tarde, Jesús se apareció a los once discípulos, mientras ellos estaban sentados a la mesa. Los reprendió por su falta de fe y su terquedad, ya que no creyeron a los que lo habían visto resucitado.

15 Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia.

16 El que crea y sea bautizado, obtendrá la salvación; pero el que no crea, será condenado.

17 Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas;

18 tomarán en las manos serpientes; y si beben algo venenoso, no les hará daño; además pondrán las manos sobre los enfermos, y estos sanarán.»

Jesús sube al cielo

19 Después de hablarles, el Señor Jesús fue levantado al cieloy se sentó a la derecha de Dios.

20 Ellos salieron a anunciar el mensaje por todas partes; y el Señor los ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolo con señales milagrosas.]

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San Lucas 1

Prólogo

1 Muchos han emprendido la tarea de escribir la historia de los hechos que Dios ha llevado a cabo entre nosotros,

2 según nos los transmitieron quienes desde el comienzo fueron testigos presenciales y después recibieron el encargo de anunciar el mensaje.

3 Yo también, excelentísimo Teófilo,lo he investigado todo con cuidado desde el principio, y me ha parecido conveniente escribirte estas cosas ordenadamente,

4 para que conozcas bien la verdad de lo que te han enseñado.

Un ángel anuncia el nacimiento de Juan el Bautista

5 En el tiempo en que Herodesera rey del país de los judíos, vivía un sacerdote llamado Zacarías, perteneciente al turno de Abías.Su esposa, llamada Isabel, descendía de Aarón.

6 Los dos eran justos delante de Dios y obedecían los mandatos y leyes del Señor de manera intachable.

7 Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; además, los dos eran ya muy ancianos.

8 Un día en que al grupo sacerdotal de Zacarías le tocó el turno de oficiar delante de Dios,

9 según era costumbre entre los sacerdotes, le tocó en suerte a Zacarías entrar en el santuario del templo del Señor para quemar incienso.

10 Mientras se quemaba el incienso, todo el pueblo estaba orando afuera.

11 En esto se le apareció a Zacarías un ángel del Señor, de pie al lado derecho del altar del incienso.

12 Al ver al ángel, Zacarías se quedó sorprendido y lleno de miedo.

13 Pero el ángel le dijo:

—Zacarías, no tengas miedo, porque Dios ha oído tu oración, y tu esposa Isabel te va a dar un hijo, al que pondrás por nombre Juan.

14 Tú te llenarás de gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento,

15 porque tu hijo va a ser grande delante del Señor. No tomará vino ni licor,y estará lleno del Espíritu Santodesde antes de nacer.

16 Hará que muchos de la nación de Israel se vuelvan al Señor su Dios.

17 Este Juan irá delante del Señor, con el espíritu y el poder del profeta Elías, para reconciliar a los padres con los hijosy para que los rebeldes aprendan a obedecer. De este modo preparará al pueblo para recibir al Señor.

18 Zacarías preguntó al ángel:

—¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy muy anciano y mi esposa también.

19 El ángel le contestó:

—Yo soy Gabriel,y estoy al servicio de Dios; él me mandó a hablar contigo y darte estas buenas noticias.

20 Pero ahora, como no has creído lo que te he dicho, vas a quedarte mudo; no podrás hablar hasta que, a su debido tiempo, suceda todo esto.

21 Mientras tanto, la gente estaba afuera esperando a Zacarías y preguntándose por qué tardaba tanto en salir del santuario.

22 Cuando al fin salió, no les podía hablar; entonces se dieron cuenta de que había tenido una visión en el santuario, pues les hablaba por señas; y siguió así, sin poder hablar.

23 Cumplido su servicio, Zacarías se fue a su casa.

24 Después de esto, su esposa Isabel quedó encinta, y durante cinco meses no salió de su casa, pensando:

25 «El Señor me ha hecho esto ahora, para que la gente ya no me desprecie.»

Un ángel anuncia el nacimiento de Jesús

26 A los seis meses,Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret,

27 donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José,descendiente del rey David.

28 El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:

—¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.

29 María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo.

30 El ángel le dijo:

—María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios.

31 Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

32 Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David,

33 para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.

34 María preguntó al ángel:

—¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?

35 El ángel le contestó:

—El Espíritu Santo vendrá sobre ti,y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios.

36 También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos, está encinta desde hace seis meses.

37 Para Dios no hay nada imposible.

38 Entonces María dijo:

—Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.

Con esto, el ángel se fue.

María visita a Isabel

39 Por aquellos días, María se fue de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea,

40 y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41 Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura se le estremeció en el vientre, y ella quedó llena del Espíritu Santo.

42 Entonces, con voz muy fuerte, dijo:

—¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo!

43 ¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor?

44 Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se estremeció de alegría en mi vientre.

45 ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirselas cosas que el Señor te ha dicho!

46 María dijo:

«Mi alma alaba la grandeza del Señor;

47 mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.

48 Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava,

y desde ahora siempre me llamarán dichosa;

49 porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

¡Santo es su nombre!

50 Dios tiene siempre misericordia

de quienes lo reverencian.

51 Actuó con todo su poder:

deshizo los planes de los orgullosos,

52 derribó a los reyes de sus tronos

y puso en alto a los humildes.

53 Llenó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías.

54 Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,

y no se olvidó de tratarlo con misericordia.

55 Así lo había prometido a nuestros antepasados,

a Abrahamy a sus futuros descendientes.»

56 María se quedó con Isabel unos tres meses, y después regresó a su casa.

Nacimiento de Juan el Bautista

57 Al cumplirse el tiempo en que Isabel debía dar a luz, tuvo un hijo.

58 Sus vecinos y parientes fueron a felicitarla cuando supieron que el Señor había sido tan bueno con ella.

59 A los ocho días, llevaron a circuncidar al niño,y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías.

60 Pero su madre dijo:

—No. Tiene que llamarse Juan.

61 Le contestaron:

—No hay nadie en tu familia con ese nombre.

62 Entonces preguntaron por señas al padre del niño, para saber qué nombre quería ponerle.

63 El padre pidió una tabla para escribir, y escribió: “Su nombre es Juan.” Y todos se quedaron admirados.

64 En aquel mismo momento Zacarías volvió a hablar, y comenzó a alabar a Dios.

65 Todos los vecinos estaban asombrados, y en toda la región montañosa de Judea se contaba lo sucedido.

66 Todos los que lo oían se preguntaban a sí mismos: «¿Qué llegará a ser este niño?» Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de él.

El himno de Zacarías

67 Zacarías, el padre del niño, lleno del Espíritu Santo y hablando proféticamente, dijo:

68 «¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha venido a rescatara su pueblo!

69 Nos ha enviado un poderoso salvador,

un descendiente de David, su siervo.

70 Esto es lo que había prometido en el pasado

por medio de sus santos profetas:

71 que nos salvaría de nuestros enemigos

y de todos los que nos odian,

72 que tendría compasión de nuestros antepasados

y que no se olvidaría de su santa alianza.

73 Y este es el juramento que había hecho

a nuestro padre Abraham:

que nos permitiría

74 vivir sin temor alguno,

libres de nuestros enemigos,

para servirle

75 con santidad y justicia,

y estar en su presencia toda nuestra vida.

76 En cuanto a ti, hijito mío,

serás llamado profeta del Dios altísimo,

porque irás delante del Señor

preparando sus caminos,

77 para hacer saber a su pueblo

que Dios les perdona sus pecados

y les da la salvación.

78 Porque nuestro Dios, en su gran misericordia,

nos trae de lo alto el sol de un nuevo día,

79 para dar luz a los que viven

en la más profunda oscuridad,

y dirigir nuestros pasos

por el camino de la paz.»

80 El niño crecía y se hacía fuerte espiritualmente, y vivió en los desiertos hasta el día en que se dio a conocer a los israelitas.

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San Lucas 2

Nacimiento de Jesús

1 Por aquel tiempo, el emperador Augustoordenó que se hiciera un censode todo el mundo.

2 Este primer censo fue hecho siendo Quirinio gobernador de Siria.

3 Todos tenían que ir a inscribirse a su propio pueblo.

4 Por esto, José salió del pueblo de Nazaret, de la región de Galilea, y se fue a Belén, en Judea, donde había nacido el rey David, porque José era descendiente de David.

5 Fue allá a inscribirse, junto con María, su esposa,que se encontraba encinta.

6 Y sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz.

7 Y allí nació su hijo primogénito,y lo envolvió en pañales y lo acostó en el establo,porque no había alojamiento para ellos en el mesón.

Los ángeles y los pastores

8 Cerca de Belén había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas.

9 De pronto se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor brilló alrededor de ellos; y tuvieron mucho miedo.

10 Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos:

11 Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador,que es el Mesías,el Señor.

12 Como señal, encontrarán ustedes al niño envuelto en pañales y acostado en un establo.»

13 En aquel momento aparecieron, junto al ángel, muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:

14 «¡Gloria a Dios en las alturas!

¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor!»

15 Cuando los ángeles se volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros:

—Vamos, pues, a Belén, a ver esto que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.

16 Fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el establo.

17 Cuando lo vieron, se pusieron a contar lo que el ángel les había dicho acerca del niño,

18 y todos los que lo oyeron se admiraban de lo que decían los pastores.

19 María guardaba todo esto en su corazón,y lo tenía muy presente.

20 Los pastores, por su parte, regresaron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído, pues todo sucedió como se les había dicho.

El niño Jesús es presentado en el templo

21 A los ocho días circuncidaron al niño,y le pusieron por nombre Jesús, el mismo nombre que el ángel le había dichoa María antes que ella estuviera encinta.

22 Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según la ley de Moisés,llevaron al niño a Jerusalén para presentárselo al Señor.

23 Lo hicieron así porque en la ley del Señor está escrito: «Todo primer hijo varón será consagrado al Señor.»

24 Fueron, pues, a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones de paloma.

25 En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Era un hombre justo y piadoso, que esperaba la restauraciónde Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón,

26 y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor enviaría.

27 Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo; y cuando los padres del niño Jesús lo llevaron también a él, para cumplir con lo que la ley ordenaba,

28 Simeón lo tomó en brazos y alabó a Dios, diciendo:

29 «Ahora, Señor, tu promesa está cumplida:

puedes dejar que tu siervo muera en paz.

30 Porque ya he visto la salvación

31 que has comenzado a realizar

a la vista de todos los pueblos,

32 la luz que alumbrará a las naciones

y que será la gloria de tu pueblo Israel.»

33 El padre y la madre de Jesússe quedaron admirados al oír lo que Simeón decía del niño.

34 Entonces Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús:

—Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan o se levanten. Él será una señal que muchos rechazarán,

35 a fin de que las intenciones de muchos corazones queden al descubierto. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que atraviese tu propia alma.

36 También estaba allí una profetisa llamada Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era ya muy anciana. Se casó siendo muy joven, y había vivido con su marido siete años;

37 hacía ya ochenta y cuatro años que se había quedado viuda.Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones.

38 Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

El regreso a Nazaret

39 Después de haber cumplido con todo lo que manda la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su propio pueblo de Nazaret.

40 Y el niño crecía y se hacía más fuerte, estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios.

El niño Jesús es hallado en el templo

41 Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.

42 Y así, cuando Jesús cumplió doce años, fueron allá todos ellos, como era costumbre en esa fiesta.

43 Pero pasados aquellos días, cuando volvían a casa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta.

44 Pensando que Jesús iba entre la gente, hicieron un día de camino; pero luego, al buscarlo entre los parientes y conocidos,

45 no lo encontraron. Así que regresaron a Jerusalén para buscarlo allí.

46 Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

47 Y todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas.

48 Cuando sus padres lo vieron, se sorprendieron; y su madre le dijo:

—Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.

49 Jesús les contestó:

—¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?

50 Pero ellos no entendieron lo que les decía.

51 Entonces volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos en todo. Su madre guardaba todo esto en su corazón.

52 Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres.

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San Lucas 3

1 Era el año quincedel gobierno del emperador Tiberio,y Poncio Pilato era gobernador de Judea.Herodes gobernaba en Galilea,su hermano Filipo gobernaba en Iturea y Traconítide,y Lisanias gobernaba en Abilene.

2 Anás y Caifás eran los sumos sacerdotes.Por aquel tiempo, Dios habló en el desiertoa Juan, el hijo de Zacarías,

3 y Juan pasó por todos los lugares junto al río Jordán, diciendo a la gente que ellos debían volverse a Dios y ser bautizados,para que Dios les perdonara sus pecados.

4 Esto sucedió como está escrito en el libro del profeta Isaías:

«Una voz grita en el desierto:

“Preparen el camino del Señor;

ábranle un camino recto.

5 Todo valle será rellenado,

todo cerro y colina será nivelado,

los caminos torcidos serán enderezados,

y allanados los caminos disparejos.

6 Todo el mundo verá la salvación que Dios envía.”»,

7 Cuando la gente salía para que Juan los bautizara, él les decía: «¡Raza de víboras!¿Quién les ha dicho a ustedes que van a librarsedel terrible castigo que se acerca?

8 Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor, y no vayan a decir entre ustedes: “¡Nosotros somos descendientes de Abraham!”;porque les aseguro que incluso a estas piedras Dios puede convertirlas en descendientes de Abraham.

9 Además, el hacha ya está lista para cortar los árboles de raíz. Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se echa al fuego.»

10 Entonces la gente le preguntó:

—¿Qué debemos hacer?

11 Juan les contestó:

—El que tenga dos trajes, dele uno al que no tiene ninguno; y el que tenga comida, compártala con el que no la tiene.

12 Se acercaron también para ser bautizados algunos de los que cobraban impuestos para Roma,y le preguntaron a Juan:

—Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?

13 Juan les dijo:

—No cobren más de lo que deben cobrar.

14 También algunos soldados le preguntaron:

—Y nosotros, ¿qué debemos hacer?

Les contestó:

—No le quiten nada a nadie, ni con amenazas ni acusándolo de algo que no haya hecho; y confórmense con su sueldo.

15 La gente estaba en gran expectativa, y se preguntaba si tal vez Juan sería el Mesías;

16 pero Juan les dijo a todos: «Yo, en verdad, los bautizo con agua; pero viene uno que los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias.

17 Trae su aventador en la mano, para limpiar el trigo y separarlo de la paja. Guardará el trigo en su granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.»

18 De este modo, y con otros muchos consejos, Juan anunciaba la buena noticia a la gente.

19 Además reprendió a Herodes, el gobernante, porque tenía por mujer a Herodías, la esposa de su hermano, y también por todo lo malo que había hecho;

20 pero Herodes, a todas sus malas acciones añadió otra: metió a Juan en la cárcel.

Jesús es bautizado

21 Sucedió que cuando Juan los estaba bautizando a todos, también Jesús fue bautizado; y mientras oraba,el cielo se abrió

22 y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma visible, como una paloma, y se oyó una voz del cielo, que decía:

—Tú eres mi Hijo amado, a quien he elegido.

Los antepasados de Jesús

23 Jesús tenía unos treinta años cuando comenzó su actividad. Fue hijo, según se creía, de José. José fue hijo de Elí,

24 que a su vez fue hijo de Matat, que fue hijo de Leví, que fue hijo de Melquí, que fue hijo de Janai, que fue hijo de José,

25 que fue hijo de Matatías, que fue hijo de Amós, que fue hijo de Nahúm, que fue hijo de Eslí, que fue hijo de Nagai,

26 que fue hijo de Máhat, que fue hijo de Matatías, que fue hijo de Semeí, que fue hijo de Josec, que fue hijo de Joiadá,

27 que fue hijo de Johanán, que fue hijo de Resá, que fue hijo de Zorobabel, que fue hijo de Salatiel, que fue hijo de Nerí,

28 que fue hijo de Melquí, que fue hijo de Adí, que fue hijo de Cosam, que fue hijo de Elmadam, que fue hijo de Er,

29 que fue hijo de Jesús, que fue hijo de Eliézer, que fue hijo de Jorim, que fue hijo de Matat,

30 que fue hijo de Leví, que fue hijo de Simeón, que fue hijo de Judá, que fue hijo de José, que fue hijo de Jonam, que fue hijo de Eliaquim,

31 que fue hijo de Meleá, que fue hijo de Mená, que fue hijo de Matatá, que fue hijo de Natán,

32 que fue hijo de David, que fue hijo de Jesé, que fue hijo de Obed, que fue hijo de Booz, que fue hijo de Sélah, que fue hijo de Nahasón,

33 que fue hijo de Aminadab, que fue hijo de Admín, que fue hijo de Arní, que fue hijo de Hesrón, que fue hijo de Fares, que fue hijo de Judá,

34 que fue hijo de Jacob, que fue hijo de Isaac, que fue hijo de Abraham, que fue hijo de Térah, que fue hijo de Nahor,

35 que fue hijo de Serug, que fue hijo de Ragau, que fue hijo de Péleg, que fue hijo de Éber, que fue hijo de Sélah,

36 que fue hijo de Cainán, que fue hijo de Arfaxad, que fue hijo de Sem, que fue hijo de Noé, que fue hijo de Lámec,

37 que fue hijo de Matusalén, que fue hijo de Henoc, que fue hijo de Jéred, que fue hijo de Mahalaleel, que fue hijo de Cainán,

38 que fue hijo de Enós, que fue hijo de Set, que fue hijo de Adán, que fue hijo de Dios.

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San Lucas 4

El diablo pone a prueba a Jesús

1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del río Jordán, y el Espíritu lo llevó al desierto.

2 Allí estuvo cuarenta días,y el diablo lo puso a prueba.No comió nada durante esos días, así que después sintió hambre.

3 El diablo entonces le dijo:

—Si de veras eres Hijo de Dios, ordena a esta piedra que se convierta en pan.

4 Jesús le contestó:

—La Escritura dice: “No solo de pan vivirá el hombre.”

5 Luego el diablo lo levantó y, mostrándole en un momento todos los países del mundo,

6 le dijo:

—Yo te daré todo este poder y la grandeza de estos países. Porque yo lo he recibido, y se lo daré al que quiera dárselo.

7 Si te arrodillas y me adoras, todo será tuyo.

8 Jesús le contestó:

—La Escritura dice: “Adora al Señor tu Dios, y sírvele solo a él.”

9 Después el diablo lo llevó a la ciudad de Jerusalén, lo subió a la parte más alta del temploy le dijo:

—Si de veras eres Hijo de Dios, tírate abajo desde aquí;

10 porque la Escritura dice:

“Dios mandará que sus ángeles

te cuiden y te protejan.

11 Te levantarán con sus manos,

para que no tropieces con piedra alguna.”

12 Jesús le contestó:

—También dice la Escritura: “No pongas a prueba al Señor tu Dios.”

13 Cuando ya el diablo no encontró otra forma de poner a prueba a Jesús, se alejó de él por algún tiempo.

Jesús comienza su actividad en Galilea

14 Jesús volvió a Galilea lleno del poder del Espíritu Santo, y se hablaba de él por toda la tierra de alrededor.

15 Enseñaba en la sinagoga de cada lugar, y todos le alababan.

Jesús en Nazaret

16 Jesús fue a Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se puso de pie para leer las Escrituras.

17 Le dieron a leer el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el lugar donde estaba escrito:

18 «El Espíritu del Señor está sobre mí,

porque me ha consagrado

para llevar la buena noticia a los pobres;

me ha enviado a anunciar libertad a los presos

y dar vista a los ciegos;

a poner en libertad a los oprimidos;

19 a anunciar el año favorable del Señor.»

20 Luego Jesús cerró el libro,lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó.Todos los que estaban allí tenían la vista fija en él.

21 Él comenzó a hablar, diciendo:

—Hoy mismose ha cumplido la Escritura que ustedes acaban de oír.

22 Todos hablaban bien de Jesús y estaban admirados de las cosas tan bellas que decía. Se preguntaban:

—¿No es este el hijo de José?

23 Jesús les respondió:

—Seguramente ustedes me dirán este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo.” Y además me dirán: “Lo que oímos que hiciste en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu propia tierra.”

24 Y siguió diciendo:

—Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra.

25 Verdaderamente, había muchas viudas en Israel en tiempos del profeta Elías, cuando no llovió durante tres años y medio y hubo mucha hambre en todo el país;

26 pero Elías no fue enviado a ninguna de las viudas israelitas, sino a una de Sarepta, cerca de la ciudad de Sidón.

27 También había en Israel muchos enfermos de lepra en tiempos del profeta Eliseo, pero no fue sanado ninguno de ellos, sino Naamán, que era de Siria.

28 Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enojaron mucho.

29 Se levantaron y echaron del pueblo a Jesús, llevándolo a lo alto del monte sobre el cual el pueblo estaba construido, para arrojarlo abajo desde allí.

30 Pero Jesús pasó por en medio de ellos y se fue.

Un hombre que tenía un espíritu impuro

31 Jesús fue a Cafarnaúm, un pueblo de Galilea,y los sábadosenseñaba a la gente.

32 Y la gente se admiraba de cómo les enseñaba, porque hablaba con plena autoridad.

33 En la sinagoga había un hombre que tenía un demonio o espíritu impuro,el cual gritó con fuerza:

34 —¡Déjanos! ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco, y sé que eres el Santo de Dios.

35 Jesús reprendió a aquel demonio, diciéndole:

—¡Cállate y deja a este hombre!

Entonces el demonio arrojó al hombre al suelo delante de todos, y salió de él sin hacerle ningún daño.

36 Todos se asustaron, y se decían unos a otros:

—¿Qué palabras son estas? Con toda autoridad y poder este hombre ordena a los espíritus impuros que salgan, ¡y ellos salen!

37 Y se hablaba de Jesús por todos los lugares de la región.

Jesús sana a la suegra de Simón

38 Jesús salió de la sinagoga y entró en casa de Simón.La suegra de Simón estaba enferma, con mucha fiebre, y rogaron por ella a Jesús.

39 Jesús se inclinó sobre ella y reprendió a la fiebre, y la fiebre se le quitó. Al momento, ella se levantó y comenzó a atenderlos.

Jesús sana a muchos enfermos

40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diferentes enfermedades los llevaron a Jesús;y él puso las manos sobre cada uno de ellos, y los sanó.

41 De muchos enfermos también salieron demonios, que gritaban:

—¡Tú eres el Hijo de Dios!

Pero Jesús reprendía a los demonios y no los dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Jesús anuncia el mensaje en las sinagogas

42 Al amanecer, Jesús salió fuera de la ciudad, a un lugar solitario. Pero la gente lo buscó, y llegaron a donde él estaba. Querían detenerlo, para que no se fuera,

43 pero Jesús les dijo:

—También tengo que anunciar la buena noticia del reino de Dios a los otros pueblos, porque para esto fui enviado.

44 Así iba Jesús anunciando el mensaje en las sinagogas del país de los judíos.

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San Lucas 5

La pesca abundante

1 En una ocasión, estando Jesús a orillas del Lago de Genesaret,se sentía apretujado por la multitud que quería oír el mensaje de Dios.

2 Jesús vio dos barcas en la playa. Los pescadores habían bajado de ellas a lavar sus redes.

3 Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente.

4 Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:

—Lleva la barca a la parte honda del lago, y echen allí sus redes, para pescar.

5 Simón le contestó:

—Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes.

6 Cuando lo hicieron, recogieron tanto pescado que las redes se rompían.

7 Entonces hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, para que fueran a ayudarlos. Ellos fueron, y llenaron tanto las dos barcas que les faltaba poco para hundirse.

8 Al ver esto, Simón Pedro se puso de rodillas delante de Jesús y le dijo:

—¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!

9 Es que Simón y todos los demás estaban asustados por aquella gran pesca que habían hecho.

10 También lo estaban Santiagoy Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús le dijo a Simón:

—No tengas miedo; desde ahora vas a pescar hombres.

11 Entonces llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús.

Jesús sana a un leproso

12 Un día, estando Jesús en un pueblo, llegó un hombre enfermo de lepra; al ver a Jesús, se inclinó hasta el suelo y le rogó:

—Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.

13 Jesús lo tocó con la mano, diciendo:

—Quiero. ¡Queda limpio!

Al momento se le quitó la lepra al enfermo,

14 y Jesús le ordenó:

—No se lo digas a nadie; solamente ve y preséntate al sacerdote, y lleva por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés,para que conste ante los sacerdotes.

15 Sin embargo, la fama de Jesús aumentaba cada vez más, y mucha gente se juntaba para oírlo y para que curara sus enfermedades.

16 Pero Jesús se retiraba a orar a lugares donde no había nadie.

Jesús perdona y sana a un paralítico

17 Un día en que Jesús estaba enseñando, se habían sentado por allí algunos fariseosy maestros de la ley venidos de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor se mostraba en Jesús sanando a los enfermos.

18 Entonces llegaron unos hombres que llevaban en una camilla a uno que estaba paralítico. Querían llevarlo adentro de la casa y ponerlo delante de Jesús,

19 pero no encontraban por dónde meterlo, porque había mucha gente; así que subieron al techo y, abriendo un hueco entre las tejas, bajaron al enfermo en la camilla, allí en medio de todos, delante de Jesús.

20 Cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al enfermo:

—Amigo, tus pecados quedan perdonados.

21 Entonces los maestros de la leyy los fariseos comenzaron a pensar: «¿Quién es este que se atreve a decir palabras ofensivas contra Dios? Solo Dios puede perdonar pecados.»

22 Pero Jesús se dio cuenta de lo que estaban pensando, y les preguntó:

—¿Por qué piensan ustedes así?

23 ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”?

24 Pues voy a demostrarles que el Hijo del hombretiene autoridad en la tierra para perdonar pecados.

Entonces le dijo al paralítico:

—A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

25 Al momento, el paralítico se levantó delante de todos, tomó la camilla en que estaba acostado y se fue a su casa alabando a Dios.

26 Todos se quedaron admirados y alabaron a Dios, y llenos de miedo dijeron:

—Hoy hemos visto cosas maravillosas.

Jesús llama a Leví

27 Después de esto, Jesús salió y se fijó en uno de los que cobraban impuestos para Roma. Se llamaba Leví,y estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos. Jesús le dijo:

—Sígueme.

28 Entonces Leví se levantó, y dejándolo todo siguió a Jesús.

29 Más tarde, Leví hizo en su casa una gran fiesta en honor de Jesús; y muchos de los que cobraban impuestos para Roma, junto con otras personas, estaban sentados con ellos a la mesa.

30 Pero los fariseos y los maestros de la ley del mismo partido comenzaron a criticar a los discípulos de Jesús. Les dijeron:

—¿Por qué comen y beben ustedes con cobradores de impuestos y pecadores?

31 Jesús les contestó:

—Los que están buenos y sanos no necesitan médico, sino los enfermos.

32 Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se vuelvan a Dios.

La pregunta sobre el ayuno

33 Le dijeron a Jesús:

—Los seguidores de Juany de los fariseos ayunan mucho y hacen muchas oraciones, pero tus discípulos siempre comen y beben.

34 Jesús les contestó:

—¿Acaso pueden ustedes hacer ayunar a los invitados a una boda,mientras el novio está con ellos?

35 Pero llegará el momento en que se lleven al novio;cuando llegue ese día, entonces sí ayunarán.

36 También les puso esta comparación:

—Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. Si lo hace así, echa a perder el vestido nuevo; además, el pedazo nuevo no quedará bien con el vestido viejo.

37 Ni tampoco se echa vino nuevo en cueros viejos, porque el vino nuevo hace que se revienten los cueros, y tanto el vino como los cueros se pierden.

38 Por eso hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos.

39 Y nadie que toma el vino añejo quiere después el nuevo, porque dice: “El añejo es más sabroso.”,

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San Lucas 6

Los discípulos arrancan espigas en sábado

1 Un sábado,Jesús caminaba entre los sembrados. Sus discípulos arrancaban espigas de trigo, las desgranaban entre las manos y se comían los granos.

2 Entonces algunos fariseos les preguntaron:

—¿Por qué hacen ustedes algo que no está permitido hacer en sábado?

3 Jesús les contestó:

—¿No han leído ustedes lo que hizo David en una ocasión en que él y sus compañeros tuvieron hambre?

4 Entró en la casa de Dios y tomó los panes consagrados a Dios, comió de ellos y dio también a sus compañeros, a pesar de que solamente a los sacerdotes se les permitía comer de ese pan.

5 Y añadió:

—El Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado.

Jesús sana a un enfermo en sábado

6 Otro sábado, Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había en ella un hombre que tenía la mano derecha tullida;

7 y los maestros de la ley y los fariseos espiaban a Jesús para ver si lo sanaría en sábado, y así tener algún pretexto para acusarlo.

8 Pero él, que sabía lo que estaban pensando, le dijo al hombre que tenía la mano tullida:

—Levántate y ponte ahí en medio.

El hombre se levantó y se puso de pie,

9 y Jesús dijo a los otros:

—Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?

10 Luego miróa todos los que lo rodeaban, y le dijo a aquel hombre:

—Extiende la mano.

El hombre lo hizo así, y su mano quedó sana.

11 Pero los otros se enojaron mucho y comenzaron a discutir qué podrían hacer contra Jesús.

Jesús escoge a los doce apóstoles

12 Por aquellos días, Jesús se fue a un cerro a orar, y pasó toda la noche orando a Dios.

13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a quienes llamó apóstoles.

14 Estos fueron: Simón, a quien puso también el nombre de Pedro;Andrés, hermano de Simón; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé,

15 Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo;Simón, al que llamaban el celote,

16 Judas, hijo de Santiago,y Judas Iscariote, que fue quien traicionó a Jesús.

Jesús enseña a mucha gente

17 Jesús bajó del cerro con ellos y se detuvo en un llano. Se habían juntado allí muchos de sus seguidores y mucha gente de toda la región de Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón.

18 Habían llegado para oír a Jesús y para que los curara de sus enfermedades. Los que sufrían a causa de espíritus impuros, también quedaban sanos.

19 Así que toda la gente quería tocar a Jesús, porque los sanaba a todos con el poder que de él salía.

Lo que realmente cuenta ante Dios

20 Jesús miró a sus discípulos,y les dijo:

«Dichosos ustedes los pobres, pues de ustedes es el reino de Dios.

21 »Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, pues quedarán satisfechos.

»Dichosos ustedes los que ahora lloran,pues después reirán.

22 »Dichosos ustedes cuando la gente los odie, cuando los expulsen, cuando los insulten y cuando desprecien su nombre como cosa mala, por causa del Hijo del hombre.

23 Alégrense mucho, llénense de gozo en ese día, porque ustedes recibirán un gran premio en el cielo; pues también así maltrataron los antepasados de esa gente a los profetas.

24 »Pero ¡ay de ustedes los ricos, pues ya han tenido su alegría!

25 »¡Ay de ustedes los que ahora están satisfechos, pues tendrán hambre!

»¡Ay de ustedes los que ahora ríen, pues van a llorar de tristeza!

26 »¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe,pues así hacían los antepasados de esa gente con los falsos profetas!

El amor a los enemigos

27 »Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian,

28 bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los insultan.

29 Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra; y si alguien te quita la capa, déjale que se lleve también tu camisa.

30 A cualquiera que te pida algo, dáselo, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.

31 Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes.

32 »Si ustedes aman solamente a quienes los aman a ustedes, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los pecadores se portan así.

33 Y si hacen bien solamente a quienes les hacen bien a ustedes, ¿qué tiene eso de extraordinario? También los pecadores se portan así.

34 Y si dan prestado solo a aquellos de quienes piensan recibir algo, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores se prestan unos a otros, esperando recibir unos de otros.

35 Ustedes deben amar a sus enemigos, y hacer bien, y dar prestado sin esperar nada a cambio.Así será grande su recompensa, y ustedes serán hijos del Dios altísimo,que es también bondadoso con los desagradecidos y los malos.

36 Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo.

No juzgar a otros

37 »No juzguen a otros, y Dios no los juzgará a ustedes. No condenen a otros, y Dios no los condenará a ustedes. Perdonen, y Dios los perdonará.

38 Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes.»

39 Jesús les puso esta comparación: «¿Acaso puede un ciego servir de guía a otro ciego? ¿No caerán los dos en algún hoyo?

40 Ningún discípulo es más que su maestro:cuando termine sus estudios llegará a ser como su maestro.

41 »¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tienes en el tuyo?

42 Y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu propio ojo, ¿cómo te atreves a decir a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la astilla que tienes en el ojo”? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo.

El árbol se conoce por su fruto

43 »No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno.

44 Cada árbol se conoce por su fruto:no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas.

45 El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.

La casa bien o mal fundada

46 »¿Por qué me llaman ustedes, “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo?

47 Voy a decirles a quién se parece el que viene a mí y me oye y hace lo que digo:

48 se parece a un hombre que para construir una casa cavó primero bien hondo, y puso la base sobre la roca. Cuando creció el río, el agua dio con fuerza contra la casa, pero ni moverla pudo, porque estaba bien construida.

49 Pero el que me oye y no hace lo que digo, se parece a un hombre que construyó su casa sobre la tierra y sin cimientos; y cuando el río creció y dio con fuerza contra ella, se derrumbó y quedó completamente destruida.»